{"id":792,"date":"2012-11-01T00:53:12","date_gmt":"2012-10-31T23:53:12","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=792"},"modified":"2012-11-01T00:53:12","modified_gmt":"2012-10-31T23:53:12","slug":"191-el-miedo-a-las-manzanas-por-calleja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/191-el-miedo-a-las-manzanas-por-calleja\/","title":{"rendered":"191- El miedo a las manzanas. Por Calleja"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Endo desliz\u00f3 la cuchilla suavemente sobre su piel. El paso del acero era firme y cortaba cada pelo\u00a0que atropellaba en su camino. Como si fuese una m\u00e1quina devastadora que talaba sin compasi\u00f3n\u00a0una selva del Amazonas. Termin\u00f3 y se mir\u00f3 al espejo. Ten\u00eda la piel blanca como la nata y brillante\u00a0como el metal.<!--more--><br \/>\nPiiiii piiiii&#8230;<br \/>\nMensaje recibido: Hoy es el gran d\u00eda, \u00e1nimo y mucha suerte \ud83d\ude09<br \/>\nEl traje estaba esper\u00e1ndole sobre la cama. La tarde anterior Endo hab\u00eda recorrido varias tiendas\u00a0hasta dar con \u00e9l. Lo vio en un escaparate y no le import\u00f3 el precio. Ahora que lo sujetaba entre sus\u00a0manos no entend\u00eda qu\u00e9 era lo que le hab\u00eda cautivado. No era m\u00e1s que otro traje gris y aburrido,\u00a0moderno y pretencioso como los dem\u00e1s. La corbata era color piel, Julia la hab\u00eda elegido as\u00ed para\u00a0darle un toque humano. Una vez que se hubo enfundado en el traje volvi\u00f3 al espejo. No le quedaba\u00a0mal despu\u00e9s de todo.<br \/>\nAunque le costaba desviar la mirada de su propio reflejo, volvi\u00f3 a desnudarse y a dejar el traje\u00a0donde estaba, no quer\u00eda que se manchase. Mir\u00f3 el reloj y se dirigi\u00f3 a la cocina. Abri\u00f3 la nevera y\u00a0sac\u00f3 un cart\u00f3n de leche y un paquete de mantequilla. Mientras se untaba una tostada record\u00f3 los\u00a0consejos de Julia. \u201cPiensa en una pradera y en toda esa mata de hierba movi\u00e9ndose al comp\u00e1s de los\u00a0golpes del viento, o en el mar, como un gigante de agua y sal que est\u00e1 mudo y s\u00f3lo ronronea. Piensa\u00a0en el ronroneo de un gato que se acurruca en tu regazo, o en un feto que se mueve en el interior de\u00a0un \u00fatero\u201d.<br \/>\nPiiiiii piiiiii<br \/>\nMensaje recibido: El sonido de un arpa, el cielo cuando tiene color yema de huevo.<br \/>\nEndo se chup\u00f3 el dedo para atrapar y devorar las migajas que se hab\u00edan desprendido de la tostada y\u00a0estaban esparcidas sobre la mesa, a\u00fan estaba hambriento, el miedo siempre le abr\u00eda el apetito. Sac\u00f3\u00a0del frigor\u00edfico una tarta de manzana. Estaba fresca y dulce. Se comi\u00f3 un pedazo lentamente a\u00a0peque\u00f1os bocados, luego devor\u00f3 el resto con ansiedad, engullendo casi sin masticar. El sabor de la\u00a0tarta le provocaba satisfacci\u00f3n no s\u00f3lo en el est\u00f3mago o en el paladar, tambi\u00e9n en su memoria,\u00a0hab\u00edan desaparecido las malas experiencias y los miedos. Julia ten\u00eda raz\u00f3n. \u201cLa comida recorre<br \/>\nmucho camino antes de llegar al intestino, pasa por nuestro cerebro, nuestros sentidos y\u00a0sensaciones, no s\u00f3lo somos lo que comemos, tambi\u00e9n pensamos lo que comemos\u201d.<br \/>\nSali\u00f3 de la cocina y volvi\u00f3 a postrarse frente al espejo. \u201c\u00bfY si en lugar de ser humano hubiese sido\u00a0manzano?\u201d, se plante\u00f3. Habr\u00eda permanecido sereno e inconsciente en un jard\u00edn o en un bosque. Sin\u00a0preocupaciones, s\u00f3lo creciendo, echando ra\u00edces y dando manzanas. Por un momento sinti\u00f3 una\u00a0rid\u00edcula envidia por la impasibilidad de las plantas, y quiso ser vegetal para no pensar. Mir\u00f3 su reloj\u00a0y volvi\u00f3 a enfundarse en el traje gris.<br \/>\nPiiiiii piiiiii.<br \/>\nMensaje recibido: Una corriente de aire fresco y limpio que entra por la ventana&#8230;<br \/>\nSali\u00f3 a la calle. Hab\u00eda movimiento y mucho ruido, pisadas de personas, de perros y de neum\u00e1ticos.<br \/>\nLe dio la sensaci\u00f3n de que el suelo estaba agotado y roto de soportar tanto peso. Subi\u00f3 al autob\u00fas y\u00a0el tiempo se congel\u00f3 durante unos minutos. Endo trat\u00f3 de olvidar hacia donde iba y se esforz\u00f3 por\u00a0creer que su destino, aquel d\u00eda, era simplemente estar en ese autob\u00fas y recorrer la ciudad a trav\u00e9s de\u00a0su ventana. Parques, farolas, coches, sem\u00e1foros, carteles, cabinas telef\u00f3nicas, humo, gente&#8230;<br \/>\nBaj\u00f3 en una parada que hab\u00eda frente a un edificio alto y omnipresente. No hab\u00eda lugar en la ciudad\u00a0que pudiera esconderse de la vista de sus ventanales. El bloque no ten\u00eda chimeneas para que los\u00a0pensamientos y las ideas no pudieran escaparse de su interior. Endo se adentr\u00f3 en \u00e9l con la cabeza\u00a0baja y el paso firme.<br \/>\nUna vez all\u00ed el miedo volvi\u00f3, el terror al fracaso, la frustraci\u00f3n, el desenga\u00f1o y el estr\u00e9s, todos\u00a0juntos hicieron una marcha forzada sobre la boca de su est\u00f3mago. Apenas cruz\u00f3 la puerta sinti\u00f3 una\u00a0repentina urgencia de buscar el lavabo. Los aseos eran blancos y pulcros, con olor a laboratorio de\u00a0qu\u00edmica y a ambientador de jazm\u00edn. Los retretes eran brillantes y perfectos, como la cabeza de una\u00a0serpiente del desierto que asoma desde la tierra, abre la boca y se queda congelada para siempre.<br \/>\nEndo se arrodill\u00f3 con cuidado, sujet\u00f3 su corbata y devolvi\u00f3 la tarta entera en medio de una\u00a0agonizante arcada.<br \/>\nPiiiiii piiiiii&#8230;<br \/>\nMensaje recibido: El olor del pan reci\u00e9n hecho, el placer de mascar hierba buena entre los dientes.<br \/>\nLa habitaci\u00f3n de espera parec\u00eda un escaparate. Hab\u00eda muchos j\u00f3venes de la misma edad que \u00e9l que\u00a0aguardaban su turno como si fueran maniqu\u00edes. Todos con el mismo traje y estrat\u00e9gicamente\u00a0improvisados en diversas posturas, sentados con las piernas cruzadas, de pie con los brazos en\u00a0forma de asas, echados en la pared, mirando por la ventana&#8230; Incluso hab\u00eda un hueco para que Endo\u00a0entrase a formar parte de aquella t\u00e9trica escenograf\u00eda. Se sent\u00f3 en una silla que hab\u00eda libre e intent\u00f3\u00a0dejar que su mente se escapara flotando, pero no pudo, no hab\u00eda praderas, ni corrientes de aire\u00a0fresco, no hab\u00eda ni siquiera ronroneo. S\u00f3lo silencio, dolor de est\u00f3mago y p\u00e1nico a las manzanas.<br \/>\nTodos le observaban con discreci\u00f3n pero nadie dec\u00eda nada, sent\u00edan su miedo. Endo volvi\u00f3 a mirar el\u00a0reloj, el tiempo ya se hab\u00eda descongelado pero a\u00fan no hab\u00eda recuperado su velocidad habitual. Las\u00a0ideas ten\u00edan tiempo de ir y venir en su cabeza. Un vendaval de emociones, rencores, dudas y\u00a0decepciones.<br \/>\nPiiiiii piiiii&#8230;<br \/>\nMensaje recibido: El ruido de una vela que se despliega en un barco.<br \/>\nUna de las puertas se abri\u00f3 y todo el tinglado de maniqu\u00edes y estatuas abandon\u00f3 su posici\u00f3n inicial\u00a0para ponerse en pie.<br \/>\n\u00a1Rosendo Giraldo! -Grit\u00f3 una cabeza asomada a la puerta.<br \/>\nTodos se sentaron. Endo se puso en pie.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Endo desliz\u00f3 la cuchilla suavemente sobre su piel. El paso del acero era firme y cortaba cada pelo\u00a0que atropellaba en su camino. Como si fuese una m\u00e1quina devastadora que talaba sin compasi\u00f3n\u00a0una selva del Amazonas. Termin\u00f3 y se mir\u00f3 al espejo. 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