{"id":815,"date":"2012-11-01T11:47:06","date_gmt":"2012-11-01T10:47:06","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=815"},"modified":"2012-11-01T11:47:06","modified_gmt":"2012-11-01T10:47:06","slug":"197-reserva-en-el-paraiso-por-cierzo-en-madrid","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/197-reserva-en-el-paraiso-por-cierzo-en-madrid\/","title":{"rendered":"197- Reserva en el Para\u00edso. Por Cierzo en Madrid"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0\u00bfAlguien sabe con absoluta certeza qu\u00e9 pasa cuando uno se va de este mundo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Florinda estaba m\u00e1s que segura. Desde siempre, y ahora de mayor, de bastante mayor, no le cab\u00eda la menor duda: ella ten\u00eda un sitio reservado en el Para\u00edso. No pod\u00eda ser de otra manera, lo hab\u00eda o\u00eddo tantas veces y a tantas personas distintas\u2026<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Fue un beb\u00e9 bueno, apenas lloraba, com\u00eda bien y a sus horas, dorm\u00eda y dejaba dormir. Un angelito, dec\u00edan asomados a la cuna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Fue una buena ni\u00f1a. Soportaba callada las perrer\u00edas de su hermano, era aplicada en los estudios, ayudaba a mam\u00e1 en casa. La etiqueta de los adultos se adher\u00eda cada vez m\u00e1s a su piel: desde luego es un \u00e1ngel. Respondiendo a las preguntas de la peque\u00f1a, el Padre Dar\u00edo explic\u00f3 un d\u00eda en la catequesis que los \u00e1ngeles eran los mensajeros buenos de Dios y viv\u00edan con \u00c9l en el Para\u00edso. En ese momento la asociaci\u00f3n l\u00f3gica Florinda-\u00e1ngel, \u00e1ngel-Para\u00edso, luego Florinda-Para\u00edso, se instal\u00f3 en su cabecita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Fue una buena adolescente. No pas\u00f3 por el cigarrillo en la ventana del ba\u00f1o, ni por el alcohol en la penumbra de los guateques, ni por las noches de juerga con regreso de puntillas; por no pasar, ni si quiera pas\u00f3 por la edad del pavo. Y siempre los mayores: esta jovencita es un \u00e1ngel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Fue una buena adulta, siempre su bondad poni\u00e9ndose a prueba, coleccionando desgracias: boda de negro y a la fuerza, marido de insultos y mano larga, poco dinero, muchos hijos \u2013enfermos algunos, los sanos igualitos que su padre-, lutos frecuentes&#8230;Todo el que la conoc\u00eda pensaba que si\u00a0realmente hab\u00eda premio y castigo en el m\u00e1s all\u00e1, a Florinda le correspond\u00eda el euromill\u00f3n celestial, para el que, sin ella buscarlo, hab\u00eda ido ganando boleto tras boleto; uno por cada rev\u00e9s que le regalaba la vida. Sal\u00eda como pod\u00eda de los desastres y, mientras esperaba resignada la siguiente calamidad, segu\u00eda acumulando comentarios: esta mujer se tiene ganado el cielo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con este convencimiento en la cabeza, le lleg\u00f3, como a todos ha de llegarnos, el momento de partir. Estaba tranquila, sin miedo, segura de que marchaba al lugar donde el tiempo no tiene manecillas, ni el espacio paredes, ni el amor heridas ni la alegr\u00eda consecuencias. Llevaba en el coraz\u00f3n su billete a la felicidad eterna. Dispuesta para el viaje de su vida, su \u00fanico viaje en realidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Lleg\u00f3 al t\u00fanel, con su luz al final. Lo recorri\u00f3 ligera, anhelando el premio tantas veces prometido por las voces amigas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por fin encontr\u00f3 al anciano de largas barbas blancas y t\u00fanica deslumbrante. No le sal\u00eda la voz, tan emocionada estaba. Sin embargo, algo no encajaba en el esquema imaginado durante a\u00f1os. En lugar de paz, orden y armon\u00eda, lo que percib\u00eda era ruido, muchas voces gritando algo que no llegaba a descifrar, mezcladas con un estruendo que se parec\u00eda al que provocaba su marido cuando, borracho, lanzaba todas las cacerolas al suelo de la cocina o a su -cabeza de chorlito-.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Su mirada perpleja se encontr\u00f3 entonces con la del viejo que, haciendo un esfuerzo oper\u00edstico, le pregunt\u00f3 qu\u00e9 deseaba. T\u00edmidamente pero alzando la voz a su vez para hacerse entender: soy Florinda, tengo reserva en el Para\u00edso, es aqu\u00ed \u00bfverdad? Si, si, aqu\u00ed es, pero ver\u00e1\u2026Lo siento mucho se\u00f1ora, pero no se puede pasar. Estamos en huelga en el Para\u00edso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los ojos expandidos como galletas mar\u00eda, la boca tan grande y cil\u00edndrica como el t\u00fanel que acababa de atravesar, el cuerpo plomizo como la matriarca de una manada de elefantes, as\u00ed pasmada, se qued\u00f3 durante unos instantes. Luego, todav\u00eda inocente, quiso pensar que se trataba de una broma; al fin y al cabo el humor tambi\u00e9n deb\u00eda tener cabida en el Cielo. Cuando todo a su alrededor acab\u00f3 definitivamente con su incr\u00e9dulo optimismo, pregunt\u00f3 a\u00fan con esperanza de soluci\u00f3n: y ahora \u00bfqu\u00e9 hago? Puede cursar una reclamaci\u00f3n. Y \u00bfpodr\u00e9 entonces entrar en el\u00a0Para\u00edso? Bueno, no inmediatamente, depender\u00e1 de lo que duren las protestas\u2026no le puedo asegurar\u2026ya sabe, aqu\u00ed el tiempo no se mide como abajo\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Quiso echar mano de sus reservas de calma y fortaleza pero no le quedaba ni una gota, y de un plumazo la invadi\u00f3 el desamparo, la desilusi\u00f3n, el desenga\u00f1o. Se derrumb\u00f3 y sinti\u00f3 c\u00f3mo se hac\u00eda peque\u00f1a, se qued\u00f3 encogida, replegada como una cochinilla amenazada. Pero la vida la hab\u00eda entrenado para levantarse despu\u00e9s de cada golpe. Y s\u00ed; se levant\u00f3, pero distinta. Basta, ya no m\u00e1s. Esta vez no iba a esperar sumisa la siguiente bofetada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De repente, escupiendo toda la ira acumulada durante los ochenta y tres a\u00f1os sufridos, rugi\u00f3 que la devolvieran inmediatamente a sus or\u00edgenes, a sus primeros a\u00f1os, a sus primeras bondades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El Cielo call\u00f3. No hubo r\u00e9plica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ya est\u00e1 otra vez llorando. \u00bfPor qu\u00e9 no se duerme? Otra noche en blanco. No hay manera de hacerla comer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Florinda, no pegues a tu hermano. Si\u00e9ntate y termina los deberes. Es la tercera vez que te digo que pongas la mesa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfD\u00f3nde se habr\u00e1 metido esta chica? La una de la madrugada y sin venir. Pero \u00bfqu\u00e9 has bebido? Me vas a matar a disgustos. Demonio de chica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tumbada m\u00e1s que sentada en la silla del despacho parroquial, explotando sin disimulo los globos de su chicle y tamborileando machaconamente el suelo con los pies, Florinda mira con descaro al Padre Dar\u00edo. Todo paciencia y bondad el sacerdote, una vez m\u00e1s, intenta que la muchacha le escuche. Hija, le dice, no est\u00e1 bien tu conducta, debes intentar mejorar, ser buena persona. \u00bfPara qu\u00e9?, le espeta ella. Por muchas razones: en primer lugar, no har\u00edas sufrir a los que te quieren, adem\u00e1s t\u00fa tambi\u00e9n ser\u00edas m\u00e1s feliz porque hacer el bien es muy gratificante. Ya t\u00edo, genial, contesta la chica sin mirar. Y no hay que olvidar, contin\u00faa \u00e9l, la mayor de las recompensas. A ver, sorpr\u00e9ndeme maestro, le dice cruz\u00e1ndose de brazos y desparram\u00e1ndose un poco m\u00e1s en la silla. La\u00a0dicha eterna; el Para\u00edso, jovencita. De pronto Florinda se incorpora, apoya sus manos sobre la mesa, acerca su cara amenazante a la del cura y susurra: seguro que s\u00ed, solo que hay un problemilla. A ver, listillo \u00bfy qu\u00e9 hago si cuando la palmo hay huelga en el Para\u00edso?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0\u00bfAlguien sabe con absoluta certeza qu\u00e9 pasa cuando uno se va de este mundo? \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Florinda estaba m\u00e1s que segura. Desde siempre, y ahora de mayor, de bastante mayor, no le cab\u00eda la menor duda: ella ten\u00eda un sitio reservado en el Para\u00edso. 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