{"id":818,"date":"2012-11-01T11:53:22","date_gmt":"2012-11-01T10:53:22","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=818"},"modified":"2012-11-01T11:53:22","modified_gmt":"2012-11-01T10:53:22","slug":"198-la-mirada-de-la-mujer-del-baile-por-cruz-de-los-panaderos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/198-la-mirada-de-la-mujer-del-baile-por-cruz-de-los-panaderos\/","title":{"rendered":"198- La mirada de la mujer del baile. Por Cruz de los Panaderos"},"content":{"rendered":"<p align=\"right\"><strong>Las casualidades a veces son burlas del destino<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>E<\/strong>ra alta y delgada; lo contrario que tu madre, que era gorda y bajita. Te enamoraste de ella no m\u00e1s verla. Te miraste en el fondo de sus ojos mientras bailabais muy pegaditos y en silencio. <!--more-->Al terminar la canci\u00f3n, te dijo que ten\u00eda que ir al aseo. No le perdiste la vista a la estela atrayente de sus andares; menos aun a las curvas de su cuerpo, envuelto en un vestido de seda color turquesa. No volviste a verla m\u00e1s, y eso que recorriste el lugar palmo a palmo, el coraz\u00f3n sali\u00e9ndote por la boca. Con un palmo de narices te quedaste. Cu\u00e1nto hubieras dado por tener un zapatito de ella. Habr\u00edas salido a buscarla por toda la ciudad, como el pr\u00edncipe a su Cenicienta. Para entonces ya te hab\u00edas dado cuenta de que por primera vez en tu vida hab\u00edas enga\u00f1ado a tu mujer con el pensamiento; no hubieras dudado en pecar de palabra, obra u omisi\u00f3n. Por tu culpa, por tu culpa, por tu gran culpa. La noche la pasaste azorado, en un duermevela intenso. Por su culpa, por su culpa, por su gran culpa. No pod\u00edas sacarte de la cabeza aquellos ojos felinos, de largas pesta\u00f1as; ni esos labios carnosos, pintados con carm\u00edn de color rub\u00ed. Al levantarte sientes un cargo de conciencia demasiado pesado; te preguntas c\u00f3mo habr\u00eda sido de insoportable si hubiese ocurrido lo que no sucedi\u00f3 por m\u00e1s que t\u00fa deseabas que ocurriese con todas tus ganas, que eran muchas m\u00e1s de las que pudiera atesorar el mundo entero. Miras a tu mujer mientras ella toma un sorbo de caf\u00e9. As\u00ed, vi\u00e9ndola reci\u00e9n levantada, sin arreglar, despeinada, con ojeras, comprendes el que hubieras estado a punto de quebrantar el juramento de fidelidad que os disteis delante de un cura; qu\u00e9 f\u00e1cil es encontrar una raz\u00f3n para falsear los remordimientos y desautorizar las flaquezas. Sales a la calle. Deambulas sin rumbo fijo. Miras descaradamente a todas las mujeres con las que te cruzas. Te zambulles en sus ojos, buscando en ellos esa mirada de anoche, la de la mujer del baile. Baboseas cada rasgo de sus rostros. Fisgoneas en el perfil n\u00edtido de sus bocas, anhelando darte de bruces con esos labios rojos que so\u00f1aste besar, pero que se esfumaron como por arte de magia delante de tus narices. Muchas de ellas piensan que eres un insolente, cuando no un hombre maduro que va camino de convertirse en un viejo verde. Sin darte cuenta, te ves frente a una iglesia desconocida para ti. Sientes un s\u00fabito deseo de entrar en ella, de buscar consuelo, de confesarte, de enjuagar tus malos pensamientos. Te acercas al confesionario de manera decidida. Te arrodillas. Ave Mar\u00eda Pur\u00edsima. El sacerdote te observa con ojos severos e indagadores, su rostro tamizado a trav\u00e9s de la fina celos\u00eda. Sin pecado concebida. Esquivas su mirada. Te incomoda sentirte observado por un extra\u00f1o. Le cuentas tus malos pensamientos: Que deseaste a una mujer distinta a tu esposa; que sabes que eso no estuvo bien; que el deseo te domin\u00f3 de manera irrefrenable. Te da la absoluci\u00f3n. Te impone una suave penitencia. Te levantas. Te mareas. Sientes unas nauseas secas. El cura acude en tu auxilio. Su aspecto te resulta familiar; los curas parecen como si fueran de la familia de toda la vida. Le preguntas si hay alg\u00fan aseo en la iglesia. Te acompa\u00f1a al de su casa, que est\u00e1 justo en los altos de la parroquia. Te sientes mal. Vomitas. Vuelves a sentir un conato de desmayo. Te agarras a una estanter\u00eda. Tiras una gran caja. Observas el contenido de la misma. No das cr\u00e9dito. Palideces. Huyes despavorido. En el pasillo te encuentras con el sacerdote. Lo miras fijamente. Aceleras tu carrera. En el suelo del ba\u00f1o quedan desparramados unos zapatos de tac\u00f3n, un vestido de seda de color turquesa, una peluca rubia, una peque\u00f1a caja con unas pesta\u00f1as postizas, un pincel, maquillaje\u2026 una barra de carm\u00edn color rub\u00ed; en los ojos del cl\u00e9rigo, resuelta la mirada de la mujer del baile.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las casualidades a veces son burlas del destino Era alta y delgada; lo contrario que tu madre, que era gorda y bajita. Te enamoraste de ella no m\u00e1s verla. Te miraste en el fondo de sus ojos mientras bailabais muy pegaditos y en silencio.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[10,274,293],"class_list":["post-818","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos","tag-9-certamen-de-narrativa-breve-2012","tag-baile","tag-mujer"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/818","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=818"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/818\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=818"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=818"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=818"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}