{"id":825,"date":"2012-11-01T20:54:42","date_gmt":"2012-11-01T19:54:42","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=825"},"modified":"2012-11-01T20:54:42","modified_gmt":"2012-11-01T19:54:42","slug":"200-quiero-sonar-por-huma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/200-quiero-sonar-por-huma\/","title":{"rendered":"200- Quiero so\u00f1ar. Por Huma"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Elena cerr\u00f3 los ojos y respir\u00f3 con fuerza el aire salado que flotaba a su alrededor. Con cada bocanada, la sensaci\u00f3n de libertad embargaba su ser y se evaporaba la tensi\u00f3n acumulada los \u00faltimos meses.<!--more--> El accidente de su padre, las horas de trabajo en el negocio familiar para ayudar a su madre, los ex\u00e1menes de su \u00faltimo a\u00f1o en la universidad. Demasiada responsabilidad, demasiadas preocupaciones y poco tiempo para ella. Por suerte,\u00a0tanto esfuerzo mereci\u00f3 la pena, por fin sus padres dejaron de tratarla como a una ni\u00f1a peque\u00f1a y la contemplaron como lo que era, una mujer responsable, capaz de anteponer las necesidades de su familia a las suyas. Gracias a su sacrificio, consintieron que se fuese una semana de vacaciones\u00a0con sus amigos a la playa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Sentada en la toalla, observaba al resto del grupo jugar en el agua; Ana, Marta, Lu\u00eds, Marcelo, Toni y Miguel. Se conocieron en el instituto. Juntos compartieron copas, mal de amores, risas. Juntos llegaron a la universidad, y sufrieron decepciones, nervios, horas sin dormir por la tensi\u00f3n de los ex\u00e1menes. Y juntos planearon aquellas vacaciones como s\u00edmbolo de su paso a la vida adulta, tras terminar su formaci\u00f3n acad\u00e9mica. Su destino, la costa sur francesa; durante unos d\u00edas disfrutar\u00edan de la magia de unos parajes solo accesibles<strong> <\/strong>para sus bolsillos en sue\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Elena observaba a sus amigos con una sonrisa en los labios, se sent\u00eda tan bien a su lado, segura, protegida, querida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2013Vamos, deja de holgazanear\u00a0y vente al agua. \u2013Marcelo agarr\u00f3 con suavidad sus manos mientras trataba de levantarla de la toalla. Su piel, helada, provoc\u00f3 un escalofr\u00edo en Elena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2013Ya sabes que soy de secano, y que el agua fr\u00eda no es lo m\u00edo \u2013respondi\u00f3 Elena, rogando para que Marcelo no soltase sus manos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Est\u00e1 buen\u00edsima \u2013 aclar\u00f3 su amigo mientras se alejaba unos pasos\u00a0para coger su toalla y comenzar a secarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Sin poder evitarlo, la muchacha sinti\u00f3 que sus mejillas se sonrojaban al contemplar el cuerpo de Marcelo. Su piel, tostada por sol, se apretaba contra sus m\u00fasculos sin que un \u00e1pice de grasa se interpusiese entre ambos. Sus rizos morenos se pegaban con gracia a su nuca, en un desorden perfecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2013Creo que me voy a quedar un rato contigo al sol, mis dedos\u00a0empiezan a arrugarse como pasas \u2013se\u00a0justific\u00f3 el joven.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 El coraz\u00f3n de Elena palpitaba con fuerza contra su pecho. Sin hablar, golpe\u00f3 con suavidad la toalla, en un gesto inequ\u00edvoco para que su amigo se sentase a su lado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0La cercan\u00eda de sus cuerpos\u00a0aisl\u00f3 a los muchachos del resto del mundo. Sus ojos se miraron y sus sonrisas se respondieron en un gesto de complicidad. Elena alz\u00f3 su mano y, con suavidad y muy lentamente, apart\u00f3 un peque\u00f1o rizo que, rebelde, ca\u00eda por la frente de Marcelo; mientras \u00e9l contemplaba su rostro en silencio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 La piel de la joven suspiraba por un beso, un roce, una caricia de aquellos labios que no dejaba de mirar.\u00a0\u00a0Hac\u00eda meses que sent\u00eda una fuerte atracci\u00f3n por \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Sus cabezas se acercaban y sus labios se entreabr\u00edan\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 El sonido del timbre, en la puerta de entrada, irrumpi\u00f3 en los sue\u00f1os de Elena \u00a0arrastr\u00e1ndola de regreso a una realidad aborrecida y aterradora. Ya era la hora, su marido y su hija abandonar\u00edan la casa para acudir a sus vidas diarias lejos de aquellas paredes, y la mujer morena y menuda, de manos \u00e1speras, se quedar\u00eda para cuidarla. La odiaba, odiaba su olor, sus suspiros, sus rezos constantes mientras ordenaba el cuarto. Pero sobre todo, odiaba su mirada, aquellos ojos negros y rasgados en los que vio reflejada por primera vez su decrepitud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 C\u00f3mo olvidar aquella maldita tarde en la que su marido acudi\u00f3 a su lado triste y cabizbajo, para susurrar una realidad aplazada pero inevitable: deb\u00eda regresar a su trabajo, no dispon\u00eda de m\u00e1s tiempo para quedarse en casa cuidando de ella. En su ausencia,\u00a0Amalia se encargar\u00eda de todas sus necesidades, estar\u00edan muy bien juntas, asegur\u00f3 Lu\u00eds, sin atreverse a mirar el rostro de su esposa. \u00a0Solo para complacerle, Elena alz\u00f3 la mirada y observ\u00f3 a la muchacha que permanec\u00eda inm\u00f3vil al lado de la puerta. Y all\u00ed estaba, en medio de sus ojos, la repulsi\u00f3n, el asco que la visi\u00f3n de un cuerpo enfermo provocaba en el esp\u00edritu de la joven.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Dese\u00f3 gritar con todas sus fuerzas que se largase, dese\u00f3 arrastrarla por el pelo lejos de la estancia. Pero no hizo nada. Acostumbrada a anteponer los deseos de su familia a los propios, apret\u00f3 la mano de Luis y asinti\u00f3, \u00e9l necesitaba irse en paz y ella, una vez m\u00e1s, cumpli\u00f3 con su obligaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Al quedarse sola de nuevo, Elena arrastr\u00f3 sus doloridos huesos fuera de la cama y se dirigi\u00f3 al ba\u00f1o. Con manos temblorosas, arroj\u00f3 el fino camis\u00f3n que cubr\u00eda su cuerpo al suelo y, sin respirar, contempl\u00f3 su imagen en el espejo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Su mente se neg\u00f3 a reconocer aquel amasijo de piel\u00a0amarillenta y arrugada como su verdadera realidad. Sin saber muy bien qu\u00e9 hac\u00eda, Elena pas\u00f3 su mano por\u00a0la cabeza, en busca de su larga melena, por un instante crey\u00f3 que aun podr\u00eda acariciarla. Pero entre sus huesudos dedos no se enred\u00f3 ning\u00fan\u00a0cabello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Del exterior de la casa se filtr\u00f3 el sonido de dos motores, su familia se iba, nunca m\u00e1s volver\u00edan a verse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 El d\u00e9bil sonido del dosificador le trasmiti\u00f3 la cercan\u00eda de nuevos instantes de paz. Por fin el dolor aflojar\u00eda y regresar\u00edan los sue\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La piel de su rostro sinti\u00f3 de nuevo la brisa c\u00e1lida y h\u00fameda, procedente de la playa. Sus ojos se posaron con ansia en los de Marcelo, anhelando sus labios\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2013Tengo hambre \u2013grit\u00f3 Luis abalanz\u00e1ndose sobre ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2013Yo tambi\u00e9n \u2013ri\u00f3 Toni<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2013Menuda novedad, t\u00fa siempre tienes hambre, no s\u00e9 d\u00f3nde metes\u00a0tanta comida \u2013protest\u00f3 Ana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 A su alrededor se api\u00f1aron el resto de sus amigos, la magia se transform\u00f3 en un sinf\u00edn de gritos, risas y bromas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Un d\u00eda empezar\u00e1s a engordar y te convertir\u00e1s en una pelota \u2013brome\u00f3 Miguel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u2013Todo lo que quer\u00e1is, pero estoy muerto de hambre \u2013respondi\u00f3 Luis\u2013. Marcelo, ay\u00fadame a traer la comida de la furgoneta, ya ver\u00e1s como al final se apuntan todos a jalar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Con una sonrisa, Marcelo se incorpor\u00f3 y sigui\u00f3 los pasos de su amigo, mientras a su espalda, Elena bajaba los ojos y ocultaba su decepci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Un nuevo gemido, una nueva mordida de aquel maldito ser que invad\u00eda sus huesos sin tregua, alej\u00f3 a la mujer de\u00a0sus recuerdos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Por su mente pasaron como un suspiro los a\u00f1os siguientes. El regreso de las vacaciones. El trabajo de Marcelo en otra ciudad. La disgregaci\u00f3n del grupo, cada uno en pos de su futuro. La cercan\u00eda\u00a0de Luis. Un embarazo que no debi\u00f3 suceder, fruto de una entrega por despecho, de la confusi\u00f3n por un amor no alcanzado. Un matrimonio sin pasi\u00f3n, sin magia, una vida dedicada a cuidar a los suyos, por obligaci\u00f3n, por un amor impuesto, ocultando en sus entra\u00f1as, sus verdaderos sentimientos. Pero \u00bfqu\u00e9 hacer?, Luis actu\u00f3 siempre como un marido y un padre maravilloso, \u00bfacaso era culpa suya que Elena no sintiese la pasi\u00f3n y el amor que deber\u00eda?;\u00a0 y su peque\u00f1a, aquella ni\u00f1a preciosa, \u00bfde qu\u00e9 culparla a ella?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Elena cumpli\u00f3 como madre, como esposa, cuid\u00f3 a los suyos con todo el amor que fue capaz; pero en su interior, en el lugar m\u00e1s lejano de sus entra\u00f1as, ocult\u00f3 la pasi\u00f3n, la guard\u00f3 para otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Y de repente, sin avisar, lleg\u00f3 la maldita enfermedad. Luch\u00f3 contra ella, soport\u00f3 el tratamiento y sus secuelas sin una sola queja. Todo fue in\u00fatil, el c\u00e1ncer era incurable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Para su familia fue un golpe terrible; para Elena, no tanto, consideraba que su vida estaba cumplida, su hija ya era una mujer adulta, capaz de vivir sin ella y ayudar a su padre cuando este necesitase su apoyo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Sus a\u00f1os de trabajo como enfermera permitieron a Elena elegir su futuro inmediato; su decisi\u00f3n fue tajante, nada de medicinas que alargasen la agon\u00eda, nada de hospitales, permanecer\u00eda en su casa, en su mundo, hasta que llegase el final. Un dosificador de morfina, unido a su mano derecha, proporcionar\u00eda a su cuerpo la paz que necesitase.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 A la salida del hospital, tras conocer la fat\u00eddica noticia, sus ojos se posaron en un hombre de pelo negro y rizoso, con peque\u00f1os destellos de canas plateadas a los lados de las sienes, que, apoyado sobre el mostrador de recepci\u00f3n, hablaba con una muchacha. Era Marcelo. Sus ojos burlones, su sonrisa franca, su postura despreocupada, era \u00e9l. Despu\u00e9s de veintis\u00e9is a\u00f1os sin verse, sin hablarse, tras muchas disculpas cuando la antigua pandilla intentaba reunirse, aunque s\u00f3lo fuese una vez al a\u00f1o, tras tantos y tantos intentos por olvidarle, ah\u00ed estaba \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Con l\u00e1grimas en sus ojos, Elena abandon\u00f3 el hospital, su pasado regresaba el mismo d\u00eda que su futuro desaparec\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Desde aquella ma\u00f1ana, las horas de Elena se consum\u00edan en la cama. Adormecida por los calmantes, busc\u00f3 respuestas a su vida.\u00a0Y las encontr\u00f3, en una peque\u00f1a playa, acariciada por la brisa c\u00e1lida de agosto. En sus sue\u00f1os, sus labios se un\u00edan por fin a los de Marcelo, saboreando y calentando el fr\u00edo salado de su piel con su propia pasi\u00f3n. En sus sue\u00f1os, sus vidas se un\u00edan. En sus sue\u00f1os era feliz. En sus sue\u00f1os no exist\u00eda el dolor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Y a ellos deseaba entregarse por todo la eternidad, a su encuentro viajar\u00eda, antes de que sus escasas fuerzas impidiesen a sus manos manipular la fuente de sus calmantes. La siguiente dosis enviar\u00eda su cuerpo al pasado, de regreso a los brazos que a\u00f1oraba, de vuelta a un futuro robado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Mientras su descarnado dedo apretaba con firmeza el pulsador, inundando su sangre con un l\u00edquido transparente, la brisa marina, caldeada y h\u00fameda golpeaba su rostro, al tiempo que unos labios salados y temblorosos se un\u00edan con ansia a los suyos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Elena cerr\u00f3 los ojos y respir\u00f3 con fuerza el aire salado que flotaba a su alrededor. Con cada bocanada, la sensaci\u00f3n de libertad embargaba su ser y se evaporaba la tensi\u00f3n acumulada los \u00faltimos meses.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[10,295,11],"class_list":["post-825","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos","tag-9-certamen-de-narrativa-breve-2012","tag-quiero","tag-relatos-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/825","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=825"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/825\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=825"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=825"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=825"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}