{"id":850,"date":"2012-11-02T12:37:12","date_gmt":"2012-11-02T11:37:12","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=850"},"modified":"2012-11-02T12:37:12","modified_gmt":"2012-11-02T11:37:12","slug":"204-el-manuscrito-por-alejandro-buendia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/204-el-manuscrito-por-alejandro-buendia\/","title":{"rendered":"204- El manuscrito. Por Alejandro Buend\u00eda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">El tel\u00e9fono son\u00f3 de repente. Ignacio, irritado, lo cogi\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abIgnacio, soy Carlos. Oye, no te quiero meter prisa pero hace semanas que no das se\u00f1ales de vida y ya sabes que la semana que viene necesitar\u00eda el manuscrito\u2026\u00bb<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abCarlos\u00bb &#8211; le interrumpi\u00f3 \u00e9l &#8211; \u00ab\u00bfcu\u00e1nto tiempo hace que trabajamos juntos?\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abDiez a\u00f1os\u00bb &#8211; le contest\u00f3 el otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00bfY cuantas veces no he entregado un manuscrito a tiempo? &#8211; le pregunt\u00f3 secamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abBueno, ninguna pero\u2026\u00bb &#8211; comenz\u00f3 la voz al otro lado del tel\u00e9fono.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPues deja de joder\u00bb &#8211; fue su respuesta fulminante mientras colgaba el tel\u00e9fono de golpe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Ignacio se qued\u00f3 mirando el maldito cursor parpadeando delante de \u00e9l. Llevaba as\u00ed m\u00e1s de tres horas, contemplando la dichosa barra vertical apareciendo y desapareciendo con su inmutable frecuencia. La vena de su frente adquiriendo un volumen alarmante, la irritaci\u00f3n llegando a niveles inveros\u00edmiles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Llevaba tres semanas sin poder escribir una palabra, justo cuando su novela estaba llegando al cl\u00edmax. \u00abDiecisiete libros, joder\u00bb &#8211; pens\u00f3 para sus adentros &#8211; \u00abDiecisiete libros y aqu\u00ed estoy, pasmado mirando la pantalla como un pardillo escribiendo su primer relato para un concurso de barrio.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuatro noches sin dormir, una colecci\u00f3n inacabable de pastillas y, como no, la botella de brandy a medio acabar a su lado, no ayudaban a que el humor de Ignacio &#8211; ya de por s\u00ed arisco &#8211; mejorara. Ignacio tom\u00f3 un trago y no pudo evitar pensar en lo pat\u00e9tico que era ver hasta que punto se hab\u00eda convertido en el arquet\u00edpico estereotipo de escritor. En ese momento, se odi\u00f3 a s\u00ed mismo con tal intensidad, con tal asco, que casi pudo sentir la bilis comenzando a recorrer el camino vertical desde el h\u00edgado hasta su garganta, como si su cuerpo quisiera corroborar de manera f\u00edsica, tangible, la impresi\u00f3n que ten\u00eda de s\u00ed mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Ignacio no era un hombre feliz. Nunca lo hab\u00eda sido, no pod\u00eda serlo. Su personalidad, simplemente, no lo permit\u00eda. Si le hubieran preguntado, ni siquiera hubiera sabido explicar qu\u00e9 era eso de la felicidad. Su mujer. Sus hijos. Su piso enorme, sus coches o su dinero. Nada le hac\u00eda feliz. En toda su vida, lo \u00fanico que le hab\u00eda proporcionado algo remotamente parecido a la felicidad era sentarse frente a su ordenador y escribir. Escribir, escribir y escribir. Vomitando miles de palabras durante horas, d\u00edas, hasta completar sus novelas mastod\u00f3nticas. Las cuales, por cierto, se vend\u00edan muy bien. Pero eso a \u00e9l le daba igual. Lo dicho, el dinero no le hac\u00eda feliz. La fama no le hac\u00eda feliz. Ni siquiera el halago, el saberse poseedor de cierto talento le hac\u00eda feliz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Siendo estrictos, el acto de escribir, en s\u00ed mismo, tampoco le hac\u00eda feliz. No como manera de expresar ideas o sentimientos, como catarsis de demonios interiores o como recolecci\u00f3n de experiencias pasadas o de sue\u00f1os inalcanzables, como suele ser el caso con la mayor\u00eda de los mortales que, a trav\u00e9s de la historia, han agarrado alguna vez una pluma y se han sentado frente a un papel en blanco. La escritura, para Ignacio, era, a falta de mejor analog\u00eda, el equivalente al rezo para un devoto. La \u00fanica manera de acallar el ruido incesante en su cabeza. El \u00fanico momento en que encontraba algo de paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde hac\u00eda tres semanas, ya ni siquiera le quedaba eso. Y el ruido se estaba convirtiendo en insoportable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8212;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Ignacio supo ya desde ni\u00f1o que era diferente al resto. Era algo obvio, al menos para \u00e9l. Los dem\u00e1s solamente ve\u00edan a una persona distante, con un car\u00e1cter algo tosco y que raramente sonre\u00eda, pero nadie realmente sospechaba cuan hondo era ese pozo. Ignacio ten\u00eda una falta casi absoluta de empat\u00eda. Apenas la suficiente para que, combinada con su habilidad para fingir emociones, le permitiera funcionar en sociedad sin que la gente se preocupara demasiado por su car\u00e1cter algo extra\u00f1o. Un d\u00eda, cuando era un adolescente, se hab\u00eda puesto por pura curiosidad a indagar un poco sobre el tema y cre\u00eda haber descubierto que era lo que los psiquiatras denominan un \u00absoci\u00f3pata de alto funcionamiento\u00bb. A veces se preguntaba qu\u00e9 habr\u00eda dicho Isabel si lo supiera, pero lo cierto es que le daba exactamente igual. Pobre Isabel, pod\u00eda imaginar su cara de p\u00e1nico, llamando a su madre en pleno ataque de nervios pidi\u00e9ndole consejo, como siempre hac\u00eda cada vez que ten\u00eda un problema dom\u00e9stico. \u00c9sta, a su vez, le soltar\u00eda que c\u00f3mo se hab\u00eda podido casar \u00abcon un loco de esos\u00bb, y que llamara a la polic\u00eda, que ten\u00edan gente para estas cosas, y que hab\u00eda un tel\u00e9fono del maltrato y que\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Y as\u00ed durante horas. Dichosa mujer, no callaba nunca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">A prop\u00f3sito de Isabel, Ignacio a veces tambi\u00e9n se preguntaba qu\u00e9 deb\u00eda haber visto en \u00e9l para seguir juntos ya despu\u00e9s de tantos a\u00f1os y decidirse incluso a criar dos hijos con \u00e9l. Ignacio supon\u00eda que siempre habr\u00eda mujeres que se sentir\u00edan atra\u00eddas por hombres de \u00e9xito y seguros de s\u00ed mismos, incluso aunque dejaran bastante que desear en el terreno afectivo. No nos enga\u00f1emos, nadie podr\u00eda haber acusado a Ignacio de ser un hombre cari\u00f1oso: ser\u00eda igual que esperar que un manco pudiera jugar a tenis. Por otra parte, siempre era correcto y relativamente atento, por lo menos de una manera superficial. Isabel nunca pareci\u00f3 darse cuenta. O m\u00e1s probablemente, tom\u00f3 la decisi\u00f3n, hace ya mucho tiempo, de ignorar todos los peque\u00f1os detalles que, a pesar de las excelentes dotes dramat\u00fargicas de Ignacio, delataban definitivamente que hab\u00eda algo extremadamente da\u00f1ado dentro de \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Con sus hijos las cosas eran m\u00e1s sencillas, eran aun demasiado peque\u00f1os para notar estas cosas. Ignacio cumpl\u00eda con su papel de padre de manera escrupulosa, jugando con ellos, compr\u00e1ndoles regalos, rega\u00f1\u00e1ndolos cuando se portaban mal. Un padre normal a todos los efectos. Quiz\u00e1s no le brillaran los ojos de orgullo al hablar de ellos, o los abrazara con el amor incondicional y la ternura que los padres reservan a los hijos. Una observaci\u00f3n cuidadosa nos hubiera revelado que su interacci\u00f3n con ellos no era una funci\u00f3n del amor, sino el producto de un cuidadoso estudio por parte de \u00e9l de las obligaciones y actividades que se le presupon\u00edan como padre, casi como el resultado de una ecuaci\u00f3n. Y a pesar de todo, lo cierto es que los estaba educando de manera m\u00e1s que correcta y nunca les faltaba de nada. Ignacio ve\u00eda su desempe\u00f1o como padre como una labor perfectamente adecuada por el momento, ya tendr\u00eda tiempo de preocuparse de los detalles m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8212;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Ignacio sigui\u00f3 mirando el cursor, su parpadeo regular de metr\u00f3nomo record\u00e1ndole que la p\u00e1gina segu\u00eda en blanco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">De sus diecisiete novelas publicadas, las \u00faltimas doce ten\u00edan al mismo personaje como protagonista, Nicol\u00e1s Amalfi, un periodista sumergido en intrigas pol\u00edticas y criminales que regularmente llevaban a los libros de Ignacio a la lista de los m\u00e1s vendidos cada a\u00f1o. Como era de esperar, desde la editorial estaban m\u00e1s que encantados de que Ignacio siguiera con la saga, y as\u00ed se lo hac\u00edan saber con sumas de dinero cada vez m\u00e1s absurdas por cada nueva novela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Era consciente del agotamiento que sus historias sufr\u00edan progresivamente con cada nuevo libro publicado, y de como cada vez le costaba un poco m\u00e1s escribir. Ignacio era espectador de excepci\u00f3n de un proceso lento pero irreversible, una especie de artritis narrativa que hab\u00eda culminado en el bloqueo que ven\u00eda sufriendo desde hac\u00eda semanas, pero no era capaz de vislumbrar una salida al problema.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Ignacio se frot\u00f3 las sienes en un gesto universal de cansancio y, en su caso, de puro hast\u00edo. El ruido en su cabeza no le dejaba pensar con claridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Y de repente lo vio claro. La respuesta frente a \u00e9l, tan simple, tan obvia. No pod\u00eda creer que no se le hubiera ocurrido antes: Iba a matar a Nicol\u00e1s. Muerto el perro se acab\u00f3 la rabia, como sol\u00eda repetir su padre. La soluci\u00f3n a todos sus problemas algo tan sencillo como una simple muerte y nunca antes se le hab\u00eda pasado por la cabeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez tomada la decisi\u00f3n, el camino a seguir se ilumin\u00f3 frente a \u00e9l. El resto de la historia tom\u00f3 forma de manera precisa en su mente e Ignacio se puso a escribir de manera compulsiva, febril. Mientras lo hac\u00eda, una expresi\u00f3n muy poco caracter\u00edstica alumbraba su rostro. Estaba sonriendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Horas despu\u00e9s, ya entrada la madrugada, finalmente acab\u00f3. Cogi\u00f3 el tel\u00e9fono y marc\u00f3 un n\u00famero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00bfQu\u00e9 pasa? \u00bfSabes que hora es?\u00bb &#8211; pregunt\u00f3 una voz adormilada al otro lado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abCarlos. Ya est\u00e1.\u00bb &#8211; dijo Ignacio simplemente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00bfYa est\u00e1 qu\u00e9? &#8211; pregunt\u00f3 la voz confundida &#8211; \u00ab\u00bf\u00bfel manuscrito?? pero si cre\u00eda que\u2026\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abTe lo estoy enviando ahora mismo por correo electr\u00f3nico\u00bb &#8211; le interrumpi\u00f3 Ignacio. \u00abAh, y oye, esta vez no hace falta que te preocupes mucho de la promoci\u00f3n del libro, \u00e9ste se va a vender solo\u00bb &#8211; a\u00f1adi\u00f3 de forma algo cr\u00edptica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00bfA qu\u00e9 te refieres? &#8211; pregunt\u00f3 Carlos, curiosidad mezclada con cierto tono de preocupaci\u00f3n en su voz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abTranquilo, ya lo ver\u00e1s\u00bb &#8211; respondi\u00f3 \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Colg\u00f3 el tel\u00e9fono y se qued\u00f3 sentado a oscuras durante un largo rato disfrutando del silencio. Segu\u00eda sonriendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Al cabo de unas horas, cuando el sol comenzaba a dejarse ver, se levant\u00f3, cogi\u00f3 el vaso de brandy y sali\u00f3 a la terraza. La ma\u00f1ana de octubre era fresca pero agradable. Se apoy\u00f3 en la barandilla con el vaso en la mano, observando la ciudad despertando bajo sus pies. Los coches eran peque\u00f1as luces que se mov\u00edan arriba y abajo, la gente en las aceras como hormiguitas laboriosas, yendo de un lado a otro centradas en la tarea asignada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Ignacio tom\u00f3 un sorbo y dej\u00f3 el vaso vac\u00edo encima de la barandilla. Su rostro hab\u00eda vuelto a la inexpresividad casi completa que le caracterizaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">A continuaci\u00f3n salt\u00f3 al vac\u00edo, el ruido en su cabeza ya comenzando a despuntar de nuevo mientras ca\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El tel\u00e9fono son\u00f3 de repente. Ignacio, irritado, lo cogi\u00f3. \u00abIgnacio, soy Carlos. Oye, no te quiero meter prisa pero hace semanas que no das se\u00f1ales de vida y ya sabes que la semana que viene necesitar\u00eda el manuscrito\u2026\u00bb<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[10,299,11],"class_list":["post-850","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos","tag-9-certamen-de-narrativa-breve-2012","tag-manuscrito","tag-relatos-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/850","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=850"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/850\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=850"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=850"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=850"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}