{"id":880,"date":"2012-11-02T23:54:19","date_gmt":"2012-11-02T22:54:19","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=880"},"modified":"2012-11-02T23:54:19","modified_gmt":"2012-11-02T22:54:19","slug":"214-tu-rostro-en-una-taza-de-te-por-areira","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/214-tu-rostro-en-una-taza-de-te-por-areira\/","title":{"rendered":"214- Tu rostro en una taza de t\u00e9. Por Areira"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">1<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las campanas de la capilla del cementerio sonaron lentas, en una cadencia musical de alternancia del macho y la hembra, o lo que es lo mismo del grave y del agudo.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mara Torres camin\u00f3 al mismo ritmo pausado hacia la tumba donde su padre hab\u00eda sido enterrado junto a su esposa apenas un par de meses atr\u00e1s. Iba sola, como sola estaba en su propia vida. <em>Se\u00f1or<\/em>, el joven Golden Retriever, un regalo de ella, tuvo que quedarse encerrado en el coche. El compa\u00f1ero fiel que permaneci\u00f3 a su lado hasta que exhal\u00f3 el \u00faltimo suspiro, ladrando sin cesar a la muerte, ret\u00e1ndola en un duelo en el que llevaba todas las de perder, era el \u00fanico a quien no se le permit\u00eda visitar su tumba. Chasque\u00f3 la lengua con pesar. Una de tantas normas absurdas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros dos pensamientos de signo bien distinto ocupaban su mente. El primero, acerca del sonido. Pens\u00f3 si esos vac\u00edos entre toques estaban dispuestos para que los vivos meditaran acerca del futuro que les esperaba. El siguiente, le pareci\u00f3 casi ir\u00f3nico. A qui\u00e9n se le ocurr\u00eda morir en un d\u00eda como aquel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su padre, un viejo marino que, como el del poema de Antonio Machado, hab\u00eda acabado por sembrar un jard\u00edn junto al mar, le contaba que la noche del treinta y uno de octubre se celebraba el Sama\u00edn, y que por eso hab\u00eda que encender una hoguera. La gu\u00eda, la luz en la oscuridad, para que aquellos que habitaban en ese espacio sin l\u00edmites entre el cielo y la tierra pudieran regresar durante unas horas, al encuentro de sus parientes vivos. A ella le encantaban las historias sobre ese tema. Y m\u00e1s contadas por \u00e9l, con aquel tono bajo, un poco ronco, aderezado de gestos con las manos y expresiones truculentas del rostro para potenciar el tenebroso misterio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se acerc\u00f3 a la tumba. All\u00ed parada les record\u00f3 tal cu\u00e1l eran. Tan distintos y tan complementarios. Y tan felices. Limpi\u00f3 y adecent\u00f3 el lugar. Coloc\u00f3 un ramo de\u00a0 crisantemos n\u00edveos en el florero y encendi\u00f3 una vela. No rez\u00f3. Se hab\u00eda olvidado de las oraciones que su madre le ense\u00f1\u00f3 de ni\u00f1a. Una vez muerta, nadie volvi\u00f3 a record\u00e1rselas. Su padre era un ateo convencido, al que le atra\u00edan m\u00e1s otros misterios que el de la religi\u00f3n institucionalizada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s, inici\u00f3 el recorrido que tantas veces hab\u00edan hecho juntos el d\u00eda del Sama\u00edn, porque su padre se negaba a \u201centrar en este circo que organizala Iglesiael d\u00eda dos, el de los difuntos\u201d. La tumba de las t\u00edas, (ya no sab\u00eda de qui\u00e9n)\u2026, la de una amiga de su madre (a la que ni siquiera hab\u00eda conocido), fallecida en plena adolescencia\u2026, la de un\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Regres\u00f3 sobre sus pasos. Sali\u00f3 del recinto y penetr\u00f3 en el contiguo, el cementerio civil, donde estaban enterrados los no cat\u00f3licos. Se dijo con sorna que ni siquiera la muerte es capaz de igualar a los seres humanos. Y al fin lleg\u00f3 a aquella otra, solitaria, que tanta emoci\u00f3n despertaba siempre en su progenitor y en ella misma:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u201cAqu\u00ed yace John Morgan, oficial de la corbeta HMS Egret. Muerto el 27 de agosto de1943 ala edad de treinta a\u00f1os, como consecuencia de las heridas sufridas durante el combate contra aviones alemanes\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Deposit\u00f3 sobre la losa un ramito del arom\u00e1tico jazm\u00edn que crec\u00eda salvaje en el lado sur de la finca, tal como hac\u00edan cada a\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Mara, tengo la sensaci\u00f3n de que yo soy el \u00fanico que se acuerda de \u00e9l. El Egret cay\u00f3 en el olvido porque a nadie le interesaba dar a conocer aquella terrible batalla contra los bombarderos alemanes a las puertas de Vigo. Se supon\u00eda que \u00e9ramos un pa\u00eds neutral, \u00bfsabes? Est\u00e1 bajo el agua, a unos doscientos metros, con los ciento veintis\u00e9is hombres que no pudieron escapar y se quedaron encerrados para siempre en el pa\u00f1ol de Davy Jones. A 42\u00ba 10\u00b4 N y 9\u00ba 22\u00b4O. Recuerda lo que te voy a decir, Mara. Alg\u00fan d\u00eda, cuando ya no est\u00e9 yo en este mundo, el joven John Morgan volver\u00e1 para hacerte compa\u00f1\u00eda. Lo s\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ella le o\u00eda como quien oye llover, sin hacer caso de aquellas fantas\u00edas tan propias de su padre. Para ella un muerto era un muerto, y m\u00e1s si llevaba casi setenta a\u00f1os bajo tierra. Y nada m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se despidi\u00f3 de todos los que all\u00ed quedaba. Prometi\u00f3 en silencio que esa noche en su casa arder\u00eda una hoguera, y les dese\u00f3 un buen viaje de regreso al mundo de los vivos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">2<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mara dio una vuelta en la cama; despu\u00e9s, otra. Estir\u00f3 la pierna izquierda buscando el lienzo fresco. Sudaba. Ard\u00eda, como si estuviera consumida por la fiebre. O\u00eda resoplar y roncar a <em>Se\u00f1or<\/em>, dormido a sus pies con la tranquilidad del que tiene todo pagado, y limpia la conciencia. Ella tambi\u00e9n ten\u00eda todo pagado. Y su conciencia no estaba demasiado negra. Aun as\u00ed, algo no la dejaba descansar tranquila.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se reconvino por haber tomado el t\u00e9 tan tarde, a sabiendas de que le iba a quitar el sue\u00f1o. E intent\u00f3 apartar de su mente la imagen aparecida en el fondo de la taza tras el \u00faltimo sorbo, ornada por los filamentos h\u00famedos del <em>Lady Grey al go\u00fbt russe <\/em>que se hab\u00eda tra\u00eddo de un viaje a Francia. No hab\u00eda visto lo que cre\u00eda haber visto. De eso estaba segura. Hab\u00eda sido un juego de su imaginaci\u00f3n. Un producto del desierto emocional y sexual en el que transcurr\u00eda su existencia, de su incapacidad por mantener una pareja a su lado, esperando siempre el gran amor de su vida. Aquel rostro masculino tan atractivo, joven y viejo a un tiempo, no exist\u00eda ni en pintura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contempl\u00f3 a trav\u00e9s de la ventana los restos de la hoguera. El humo oscuro,\u00a0 denso, sub\u00eda en una fina columna gris traspasando el aire fr\u00edo. El reflejo rojizo a\u00fan iluminaba el entorno. Tuvo la sensaci\u00f3n de que el rescoldo vigilaba su sue\u00f1o. Cerr\u00f3 los ojos. Cay\u00f3 en un sue\u00f1o profundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estaba sentada al pie del achaparrado faro, situado en el punto m\u00e1s alto de la isla de Medio, en C\u00edes. A su lado, tumbado en el suelo, <em>Se\u00f1or<\/em> descansaba con un ojo abierto y otro cerrado. El azul de cian vest\u00eda mar y cielo. La calma de la naturaleza impregnaba su esp\u00edritu. De pronto, unos nubarrones densos cubrieron la atm\u00f3sfera. El agua adquiri\u00f3 el tono plateado del mercurio; sobre ella, el viento huracanado del oeste fue tejiendo puntillas blancas. Oy\u00f3 voces, llantos, gritos\u2026 Aparecieron rostros convulsos por el miedo, bocas distorsionadas, ojos vac\u00edos, manos gesticulantes\u2026 Mujeres y hombres. Y ni\u00f1os. Todos fueron desfilando en una procesi\u00f3n que parec\u00eda no tener fin. Pasaron a su lado sin percatarse de su presencia. <em>Se\u00f1or<\/em> se sent\u00f3 sobre sus patas traseras y aull\u00f3 y aull\u00f3 hasta quedarse ronco. Ella tir\u00f3 de la correa del animal, queriendo huir del horror. No pudo. Una fuerza superior la manten\u00eda anclada. Se agazap\u00f3 al amparo del murete que separaba el faro del abismo. Se hizo el silencio. Un silencio sereno. El sol brill\u00f3 de nuevo. El hurac\u00e1n se convirti\u00f3 en ligera brisa. Aun as\u00ed, ella segu\u00eda temblando. Acarici\u00f3 al animal sin despegar la vista del oc\u00e9ano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo lejos, recortada contra la l\u00ednea del horizonte, se dibuj\u00f3 la silueta del Egret. La corbeta vigilaba la posible salida de alg\u00fan U-Boot de\u00a0 la R\u00edade Vigo. Observ\u00f3 su discurrir tranquilo, el elegante cabeceo de la proa abriendo las aguas; la larga estela tras la popa. El reflejo dorado sobre el metal de los ca\u00f1ones, preparados para enfrentarse al enemigo. Detect\u00f3 la inquietud de los hombres que en ella navegaban, vigilantes, al acecho. Siete u ocho aviones de la Lutwaffeaparecieron de improviso. Mara grit\u00f3. Nadie pareci\u00f3 o\u00edrla. Las primeras bombas cayeron a babor. El Egret vir\u00f3. Continu\u00f3 todo avante en un intento desesperado por escapar de la trampa mortal. Uno de los aviones en vuelo rasante solt\u00f3 un artefacto y se alej\u00f3 con una rapidez inusitada. La primera bomba teledirigida de la historia, la <em>Henschel<\/em>, acababa de impactar sobre el costado del barco, por encima de la l\u00ednea de flotaci\u00f3n. Ella, que escuchaba con nitidez las \u00f3rdenes apremiantes de los oficiales, supo que se hab\u00edan quedado sin opciones. El aire se satur\u00f3 de un olor repugnante a cuerpos quemados, a hierros retorcidos, a aceite de m\u00e1quina&#8230; las llamas adquirieron proporciones dantescaza. Rompi\u00f3 a llorar, desconsolada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde su atalaya, vio hundirse\u00a0 la corbeta poco a poco. Fue testigo de la hu\u00edda de los supervivientes. El oficial Morgan, con el rostro ceniciento tiznado de sangre y grasa, permanec\u00eda tumbado en el fondo del bote. El esp\u00edritu de Mara sali\u00f3 a su encuentro. Se arrodill\u00f3 junto a \u00e9l y fue repasando su cara con las yemas de los dedos, intentando limpiar la suciedad. Un sollozo se le escap\u00f3 de la garganta. El hombre abri\u00f3 los ojos. Sus miradas se cruzaron. Mara ley\u00f3 en ellos el sufrimiento, el miedo a la muerte, la impotencia, la rabia, y, all\u00e1 en el fondo, la luz titilante de la esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se despert\u00f3 de golpe. Ten\u00eda el camis\u00f3n de batista enroscado en torno a su cintura. El sudor volv\u00eda a humedecer su cuerpo. Estuvo un buen rato recostada, analizando aquellos sue\u00f1os tan extra\u00f1os. El rostro de Morgan, limpio y resplandeciente, tal cual lo recordaba de la taza de t\u00e9, llen\u00f3 sus pensamientos. Sonri\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">3<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sali\u00f3 al patio casi desnuda. El frescor de la ma\u00f1ana fue limpiando su mente de las terribles vivencias de la noche.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras <em>Se\u00f1or<\/em> imprim\u00eda la huella de sus patas sobre la hierba h\u00fameda de roc\u00edo, Mara deposit\u00f3 los le\u00f1os a\u00fan templados en un cubo de metal. Le lleg\u00f3 el aroma dulz\u00f3n del jazm\u00edn.\u00a0 Se sinti\u00f3 en paz consigo misma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era hora de regresar a casa. Calent\u00f3 agua para el t\u00e9. Rechaz\u00f3 el <em>Lady Grey<\/em> por temor a que tuviera alguna sustancia psicotr\u00f3pica que fuera la causantes de sus alucinaciones nocturnas. Nada mejor que un inocuo <em>breakfast tea<\/em> y unas buenas tostadas con mantequilla. Puso un servicio en la mesa. En el \u00faltimo momento, sin pararse a pensar, coloc\u00f3 al lado otro mantel individual y otra taza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El timbre son\u00f3. Se puso una bata y fue anudando el cintur\u00f3n al tiempo que avanzaba por el pasillo. El espejo le devolvi\u00f3 su imagen. Le gust\u00f3 lo que vio. Una mujer morena, de grandes ojos pardos. Un poco despeinada, quiz\u00e1s. Abri\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reconoci\u00f3 al hombre. Una sonrisa feliz ilumin\u00f3 su rostro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ech\u00f3 a un lado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pasa \u2014 acompa\u00f1\u00f3 su palabra con un gracioso gesto de hospitalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9l avanz\u00f3 hacia la cocina, como si conociese de sobra el camino. Se detuvo antes de traspasar el umbral. Su cuerpo llen\u00f3 el vano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014He esperado por ti mucho tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mara se le qued\u00f3 mirando, en silencio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Y yo por ti. Toda una vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respondi\u00f3 al fin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le tendi\u00f3 la mano. \u00c9l la tom\u00f3 entre las suyas, fuertes, firmes. Se la llev\u00f3 a sus labios y deposit\u00f3 un beso cargado de ternura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juntos penetraron en la cotidianeidad de la vida dom\u00e9stica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La luz del d\u00eda ilumin\u00f3 el espacio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 &nbsp; Las campanas de la capilla del cementerio sonaron lentas, en una cadencia musical de alternancia del macho y la hembra, o lo que es lo mismo del grave y del agudo.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[10,307,308],"class_list":["post-880","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos","tag-9-certamen-de-narrativa-breve-2012","tag-relatoa","tag-taza-de-te"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/880","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=880"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/880\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=880"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=880"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=880"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}