
{"id":883,"date":"2012-11-02T23:55:42","date_gmt":"2012-11-02T22:55:42","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=883"},"modified":"2012-11-03T00:01:06","modified_gmt":"2012-11-02T23:01:06","slug":"215-las-bellas-horas-por-j-p-cubish","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/215-las-bellas-horas-por-j-p-cubish\/","title":{"rendered":"215- Las bellas horas. Por J. P. Cubish"},"content":{"rendered":"<p>Tierras adentro existe un lugar donde la misericordia y la compasi\u00f3n nunca han llegado, d\u00f3nde los infelices deambulan eternamente como almas en pena, sabiendo en el mejor de los casos que lo que ha sido escrito a trav\u00e9s del Tiempo es irremediable.<!--more--> En esta tierra inh\u00f3spita y gris que reverbera tiempos de batallas y revelaciones, arrastra sus pies alguien que enfrent\u00f3 los mandamientos, ignorando las advertencias que su actitud pod\u00eda acarrearle. No s\u00f3lo su andar es cansino e irregular, sino que todo su cuerpo parece haber bebido del Valle y su piel comienza a adquirir las tonalidades del paisaje, de los pantanos putrefactos y \u00a0las marismas oscuras.<\/p>\n<p>Lejos, en la ciudad, sentado en un banco de madera, otro ser atormentado mueve sus piernas en se\u00f1al de impaciencia.<\/p>\n<p>\u2014Maldici\u00f3n, cu\u00e1nto demora \u00e9ste \u00f3mnibus&#8230;<\/p>\n<p>En un bar, a esa misma hora, un hombre menudo de campera de cuero marr\u00f3n y aire bohemio, pide un whisky y se sienta en la barra. Aparta unas migas y apoya los dos codos. Una l\u00e1grima solitaria rueda por su mejilla izquierda. Toma el vaso y se bebe el Jhonny Walker de un trago. Pide otro.<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfC\u00f3mo anda, Eduardo? \u2014pregunta un joven que est\u00e1 sentado del otro lado de la barra.<\/p>\n<p>\u2014Ac\u00e1 me ve \u2014dijo \u00e9l\u2014 todav\u00eda por ac\u00e1. Tratando de espantar la bestia que tengo dentro<\/p>\n<p>\u2014dijo levantando el vaso y mirando el fondo\u2014. Alg\u00fan d\u00eda de \u00e9stos me engullir\u00e1 y en ese momento espero no estar conciente.<\/p>\n<p>\u2014Otro, hasta arriba \u2014dijo al mozo.<\/p>\n<p>Del otro lado de la ciudad, el ex-empleado de Loral\u00b4s lleg\u00f3 a su casa. El viaje en \u00f3mnibus lo hab\u00eda tranquilizado, transportado por la m\u00fasica de sus aud\u00edfonos y la sucesi\u00f3n de im\u00e1genes que le llegaban desde la ventanilla. Sin embargo, cuando entr\u00f3 al ba\u00f1o, el espejo le devolvi\u00f3 la imagen de otra persona, un desconocido, un ser repulsivo y oscuro que portaba su fisonom\u00eda. No deb\u00ed renunciar, \u2014se repite a s\u00ed mismo\u2014 no deb\u00ed renunciar.<\/p>\n<p>En la l\u00f3brega estaci\u00f3n de comunicaciones de la polic\u00eda, la telefonista del 911 bosteza augurando una noche sin sobresaltos; s\u00f3lo Nina habla por tel\u00e9fono, haci\u00e9ndole gestos de cansancio y colocando su dedo en la sien como si fuera a dispararse.<\/p>\n<p>\u2014Otro suicida \u2014susurra con los labios, mientras trata de alcanzar con su mano derecha una taza de caf\u00e9 que humea sobre el escritorio, y con la izquierda garabatea unos corazones.<\/p>\n<p>Ana le hizo una gui\u00f1ada y sonri\u00f3, contenta de no ser ella quien deb\u00eda lidiar con alguna v\u00edctima del baj\u00f3n nocturno diario. Desde que hab\u00edan sacado del mercado las maravillosas F\u00e9nix hab\u00edan aumentado las llamadas de personas que no sab\u00edan que hacer con sus vidas. S\u00f3lo quer\u00edan ser escuchadas por alguien. Y ah\u00ed estaban ella y Nina, y una docena m\u00e1s de compa\u00f1eros que rotaban a diario para impedir que la gente se quitara la vida. Una paradoja de la cual formaba parte a sabiendas de que ayudando a otros se ayudaba a s\u00ed misma, a no pensar en su propia vida.<\/p>\n<p>\u2014Parece que lo convenc\u00ed \u2014susurr\u00f3 Nina\u2014 s\u00f3lo lo hab\u00eda dejado la novia, que idiota, \u00bfno crees? Habiendo tantas mujeres, qu\u00e9 necesidad de matarse por una, \u00e9stos&#8230; Le aconsej\u00e9 que se buscara otra, qu\u00e9 piensas, \u00bfestuve bien?<\/p>\n<p>\u2014La verdad, Nina, a ti siempre te hacen caso, as\u00ed que supongo que ese hombre seguir\u00e1 tus consejos \u2014le dijo admirando la autoestima inquebrantable de su compa\u00f1era.<\/p>\n<p>\u2014No creas, el tal Fede estaba terco como una mula, me la hizo muy dif\u00edcil \u2014dijo la otra levant\u00e1ndose con la taza en la mano.<\/p>\n<p>Ana tuvo un presentimiento y le corri\u00f3 un escalofr\u00edo por todo el cuerpo.<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfY te dijo el apellido el muchacho loco de amor? \u2014pregunta.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, Welli algo pero no le entend\u00ed, esos detalles no importan en estos casos, \u00bfno le\u00edste para el examen de admisi\u00f3n el Manual del Perfecto Escucha? \u2014contesta yendo rumbo a la cafetera.<\/p>\n<p>Ana piensa qu\u00e9 hacer sin contestar su tel\u00e9fono; ojal\u00e1 se equivoque.<\/p>\n<p>En el p\u00e1ramo gris del Valle, Piedad mantiene una acalorada discusi\u00f3n con uno de los escribas del Gran Libro, a sabiendas de las consecuencias que podr\u00eda acarrearle su obstinaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Ya no tengo tiempo, debes tomar una decisi\u00f3n inmediatamente, me est\u00e1n esperando y sabes que en eso de pasar las p\u00e1ginas no hay Se\u00f1or que se interponga.<\/p>\n<p>Piedad mira a un lado y ve a la muchacha abandonar su trabajo y correr con la cara h\u00fameda por el llanto rumbo a un bloque de apartamentos no muy lejos de la oficina.<\/p>\n<p>Mientras, el desocupado intenta dormir junto a su esposa; contempla sus ojos, su boca,<\/p>\n<p>el cabello que yace pl\u00e1cido sobre la almohada. S\u00fabitamente sale del dormitorio, decidido.<\/p>\n<p>En un antro de la ciudad, Eduardo sigue bebiendo, con el monstruo que lleva adentro mareado por los efluvios del alcohol. Mientras, se regodea en su soledad, lo f\u00e1cil que ser\u00eda morir si nadie lo recordaba ni lo lloraba.<\/p>\n<p>\u2014S\u00f3lo una hora \u2014le dijo al escriba, que lo mir\u00f3 con actitud de reproche. Ya hab\u00eda sucedido en otras oportunidades y el castigo era incre\u00edblemente cruel, el libro deb\u00eda escribirse pasara lo que pasara all\u00e1 abajo, m\u00e1s all\u00e1 del sufrimiento.<\/p>\n<p>La muchacha lleg\u00f3 al apartamento de Federico Wellington con la esperanza de que todo fuera producto de su imaginaci\u00f3n culpable. Aun segu\u00eda con la llave que le hab\u00eda dado \u00e9l en un rapto de confianza en el futuro, esos instantes en que la felicidad parece perpetua, al comienzo del amor. Abri\u00f3 la puerta y entr\u00f3. Se sec\u00f3 las l\u00e1grimas que hab\u00eda acumulado durante todo el camino y fue al ba\u00f1o. Nina hab\u00eda fallado esta vez. El cuerpo yac\u00eda dentro de la ba\u00f1era, cubierto por el agua que ya hab\u00eda comenzado a descender hacia el piso formando peque\u00f1os charcos.<\/p>\n<p>El escriba mir\u00f3 a Piedad moviendo la cabeza en se\u00f1al de p\u00e9same.<\/p>\n<p>\u2014Hay situaciones que no te competen, y lo sabes \u2014le dijo. Piedad mira hacia abajo enfrentando la mirada demencial del muchacho. La hoja afilada le quema los dedos, cuando toma el mango de madera supo que la cuchilla que usaba para cortar el asado del domingo, esa noche tendr\u00eda un destino menos noble.<\/p>\n<p>Al otro lado, Eduardo Dari\u00e9n se pone una pistola en la sien. El escriba lo mir\u00f3 e iba a decir algo pero qued\u00f3 callado, respetando la actitud expectante de su compa\u00f1ero.<\/p>\n<p>Mientras sostiene la pistola, el hombre ingiere algunas pastillas que son bajadas con un trago interminable. As\u00ed que cuando suena su celular,\u00a0 tarda en reaccionar. Con desgano, se acerca al aparato negro y lee las grandes letras color azul el\u00e9ctrico que se dibujan en la pantalla. Suelta la pistola y atiende. Su hija se oye lejos, no hab\u00eda tenido en cuenta la diferencia horaria, s\u00f3lo quiere saber como est\u00e1 su pap\u00e1, que le est\u00e1 yendo de mil maravillas y que piensa regresar pronto&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ahora, la luz gris cae desde la esfera anaranjada iluminando a Piedad, que sonr\u00ede; mientras el escriba camina sobre las horas como si fueran ascuas ardientes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tierras adentro existe un lugar donde la misericordia y la compasi\u00f3n nunca han llegado, d\u00f3nde los infelices deambulan eternamente como almas en pena, sabiendo en el mejor de los casos que lo que ha sido escrito a trav\u00e9s del Tiempo es irremediable.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[10,309,11],"class_list":["post-883","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos","tag-9-certamen-de-narrativa-breve-2012","tag-horas","tag-relatos-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/883","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=883"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/883\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=883"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=883"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=883"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}