{"id":902,"date":"2012-11-03T13:43:57","date_gmt":"2012-11-03T12:43:57","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=902"},"modified":"2012-11-03T13:43:57","modified_gmt":"2012-11-03T12:43:57","slug":"221-el-beso-en-el-lago-cocibolca-por-kothbiro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/221-el-beso-en-el-lago-cocibolca-por-kothbiro\/","title":{"rendered":"221- El beso en el Lago Cocibolca. Por Kothbiro"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0El barco avanzaba entre el vaiv\u00e9n de las olas con id\u00e9ntica cadencia que los a\u00f1osos dedos del hombre surcaban los cabellos de la joven que dorm\u00eda sobre sus piernas. El barco hab\u00eda zarpado desde Moyogalpa, en la Isla de Ometepe, rumbo al puerto de San Jorge. Atr\u00e1s quedaban tres d\u00edas que nunca olvidar\u00eda.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Antes de llegar a la isla me advirtieron que era un lugar propicio para leer, escribir y enamorarse. Despu\u00e9s de tres d\u00edas, sin tiempo para leer pero si para hacer varias anotaciones en mi cuaderno, necesitaba unos minutos para relajarme, para leer lo que hab\u00eda escrito: c\u00f3mo durante mi breve estancia en la isla me enamor\u00e9 a pesar de que nunca tuve esa intenci\u00f3n. Los aires del Pac\u00edfico que tra\u00edamos antes del viaje se hicieron m\u00e1s intensos en la isla, entre volcanes nuestra pasi\u00f3n volc\u00e1nica alcanz\u00f3 cimas que nunca hubiera imaginado. Al final de la estancia en la isla nuestros sentimientos quedaron flotando, durante al menos una hora, como el barco que nos transportaba por las aguas del Lago Cocibolca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Si no fuera por la diferencia de color de la piel de ambos podr\u00eda pensarse que eran padre e hija. Posiblemente el hombre era europeo, deduje, sin tener m\u00e1s certeza que mi intuici\u00f3n. Bajo una polvorienta gorra beige su cabello canoso, perfectamente peinado, delataba su edad: rondar\u00eda los sesenta a\u00f1os. Pero vividos intensamente, como los a\u00f1os que le quedaban por delante. Aunque quiz\u00e1 no era tan viejo, a pesar del color de su pelo apenas ten\u00eda arrugas en la cara. Su escu\u00e1lido cuerpo dentro de sus pantalones y de su blusa anchos, colores caqui y beige a juego, le hac\u00eda parecer bastante alto y tan fr\u00e1gil como una rama a punto de estallarse por la mitad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Dentro del barco, en la planta inferior ras a la cubierta, la singular pareja y yo compart\u00edamos una mesa alargada pero en asientos que estaban situados en paralelo. El hombre estaba sentado, su cuerpo se manten\u00eda firme con la cabeza erguida y r\u00edgida, en defensa constante, como la fiera que reposa esperando el ataque imprevisto de su enemigo, de su pr\u00f3xima v\u00edctima. Las gafas le confer\u00edan la apariencia de un hombre sugestivo, trotamundos y lector empedernido de aventuras que \u00e9l mismo hubiese protagonizado. Sin embargo, tras su vieja montura de carey de color oscuro, cosida con esparadrapo en uno de sus laterales, sus ojos iluminados de fuego sobre su piel alabastrina le otorgaban un aire menos afable. En su mirada conservaba asuntos pendientes de resolver, cuestiones que giraban sin orden en su cabeza impidi\u00e9ndole descansar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0La escurridiza figura de su cuerpo se prolongaba a trav\u00e9s de sus delgados y largos dedos que acariciaban la cara morena de la joven, quien continuaba dormida con la cabeza apoyada sobre sus piernas. Sus dedos recorr\u00edan lentamente el rostro de ella, intuyo con cari\u00f1o. Pero con un car\u00e1cter residual, secundario, ajenos a la principal preocupaci\u00f3n de su mente. Su rostro se manten\u00eda serio y frio, y su mirada turbia atravesaba mi presencia haci\u00e9ndome invisible. Mientras sus ojos me ignoraban yo disimulaba, sin disimulo, estar mirando hacia ellos, intentando que sus pensamientos no se fijaran en mi.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0La joven descansaba ajena a nosotros y simplemente se remov\u00eda, encogi\u00e9ndose para s\u00ed misma, cuando sent\u00eda la presencia de los delgados dedos acariciando su rostro o apartando su largo y voluminoso cabello rizado de su tez lisa y morena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Cuando tom\u00e9 asiento ambos estaban ya sentados. La joven abrazaba al hombre, quien manten\u00eda una actitud seria y distante. Sin embargo, ella sonre\u00eda y su mirada revoloteaba sin orden y alegre como un pajarillo intentando llamar la atenci\u00f3n de las flores. El rostro imp\u00e1vido del hombre me hizo reflexionar sobre la magia de la isla y sobre la facilidad con que las pasiones se desvanecen al regresar al mundo real. Quiz\u00e1, los amores imposibles s\u00f3lo sean factibles en determinados lugares donde la magia y la naturaleza conspiran para que tengan \u00e9xito. Sin duda, la Isla de Ometepe es un lugar m\u00e1gico que todas las personas necesitan conocer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Es posible, reflexion\u00e9, que un d\u00eda regrese a la isla para comprobar si la pasi\u00f3n que dejo atr\u00e1s se compone de deseo y cari\u00f1o, o si es amor. Sin saber si encontrar\u00eda la respuesta, tras cada impulso del barco alej\u00e1ndose de la isla mi coraz\u00f3n me impulsaba a prometerme a m\u00ed mismo, frente a la isla que iba desapareciendo de mi vista, que alg\u00fan d\u00eda regresar\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0S\u00f3lo unos segundos despu\u00e9s de que el barco partiera desde Moyogalpa, nada m\u00e1s comenzar el viaje, la joven cambi\u00f3 su postura pidi\u00e9ndole al hombre, sin hablar, simplemente con una sonrisa, que \u00e9l le cediera su cuerpo para descansar. \u00c9l no respondi\u00f3 a su sonrisa manteni\u00e9ndose inmune a sus labios juveniles y a la mirada de sus ojos traviesos. Durante la traves\u00eda la expresi\u00f3n de su rostro no se alter\u00f3 ni un instante, ni siquiera cuando, tras el sonido de la bocina del barco anunciando la llegada al puerto de destino, la joven se despert\u00f3 e incorpor\u00e1ndose \u00e1gilmente, sin tiempo para que \u00e9l se percatara, le bes\u00f3 con \u00edmpetu en la mejilla.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0El barco avanzaba entre el vaiv\u00e9n de las olas con id\u00e9ntica cadencia que los a\u00f1osos dedos del hombre surcaban los cabellos de la joven que dorm\u00eda sobre sus piernas. El barco hab\u00eda zarpado desde Moyogalpa, en la Isla de Ometepe, rumbo al puerto de San Jorge. 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