{"id":908,"date":"2012-11-03T14:20:20","date_gmt":"2012-11-03T13:20:20","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=908"},"modified":"2012-11-03T14:20:20","modified_gmt":"2012-11-03T13:20:20","slug":"223-el-recinto-sagrado-por-sebastian-doff","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/223-el-recinto-sagrado-por-sebastian-doff\/","title":{"rendered":"223- El recinto sagrado. Por Sebasti\u00e1n Doff"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Al contemplar la magnificencia de la catedral era inevitable que se generaran emociones y pensamientos. Estos iban desde la incredulidad sobre la capacidad del ser humano para materializar semejante obra de ingenier\u00eda, hasta una enorme tristeza ante la certeza que esos cimientos estaban conformados de sangre y siglos de mentiras.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus paredes de piedra blanca alcanzaban los ochenta metros de altura y su puerta de macizo bronce labrado los 6. Para alcanzarla hab\u00eda que superar una escalera esculpida en m\u00e1rmol amarillo, el color santo, \u00fanico en el mundo. Sus trescientos trece escalones la hac\u00edan verdaderamente imponente y todo un desaf\u00edo f\u00edsico, sobre todo para los ancianos, de presencia mayoritaria en el lugar. A ambos lados se alineaban vitrales rectangulares tambi\u00e9n de 6 metros de altura, como la puerta, en exagerada simetr\u00eda. Se percib\u00eda inmediatamente una perfecci\u00f3n opulenta. Los \u00e1ngeles rubios representados y las v\u00edrgenes hermosas, los viejos reyes del poder total y sus inmaculadas t\u00fanicas blancas desplegadas, manzanas rojas c\u00f3mo el fuego y \u00e1rboles sagrados de un realismo impactante, jardines inabarcables y el pecado del hombre en el exilio continuo, culpa y dolor representados en crueles torturas, el juicio final con grandes y brillantes trompetas y rayos misteriosos acabando a la bestia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adentro el lujo lastimaba los ojos del humilde visitante. Candelabros de oro de dos metros de altura, bancos de madera de \u00e9bano negro brillante por el lustre y que alcanzaban una longitud imposible, casi perdi\u00e9ndose de vista de un lado al otro de tan majestuoso edificio. Arriba una b\u00f3veda pintada a mano, de manera que desde el suelo se interpretaran sus figuras, muy similares a las vistas en los vitrales, pero de una nitidez casi sobrenatural. Al frente la cruz, nuevamente los 6 metros de altura se repet\u00edan, de oro s\u00f3lido cincelado, rojos diamantes tra\u00eddos de las mejores minas africanas aplicados en cada extremo, el sangrante Cristo superando los dos metros de altura tallado en m\u00e1rmol blanco, pero con detalles pintados y gemas celestes incrustadas en sus ojos llenos de tristeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya hab\u00eda comenzado la antigua ceremonia. El sacerdote elevaba las dos blancas mitades en ofrenda y los fieles de rodillas se sum\u00edan en respetuoso silencio. Era el momento perfecto. El terrorista se acerc\u00f3 con cautela, procurando no ser visto, acechando como una pantera a su presa. Rode\u00f3 el altar por detr\u00e1s de unas enormes columnas de tres metros de di\u00e1metro y se posicion\u00f3 cerca del mismo, a unos pocos metros. Los monaguillos se hab\u00edan retirado y ahora el sacerdote besaba hip\u00f3critamente el c\u00e1liz. No era un sacerdote cualquiera, iba a ser el \u00faltimo Papa y el terrorista lo sab\u00eda. Era un hombre de piel negra, de casi sesenta a\u00f1os de edad, mediana estatura y un abdomen prominente debajo de la sotana -\u201ccomo no pod\u00eda ser de otra manera\u201d- pens\u00f3 sonriendo el terrorista. Sab\u00eda que hab\u00eda guardias armados disimulados en el lugar y tambi\u00e9n que su entrenamiento y destreza le hab\u00edan bastado para burlarlos f\u00e1cilmente. Todo estaba escrito. Volvi\u00f3 a sonre\u00edr, pero esta vez con una mueca diferente. Se lanz\u00f3 a la carrera empu\u00f1ando en una mano su arma y en la otra el detonador de contacto. Ya nada pod\u00eda evitar el desenlace, vivo o muerto cumplir\u00eda su objetivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo alcanz\u00f3 justo en el momento que depositaba solemnemente el c\u00e1liz sobre el altar de m\u00e1rmol tallado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Un movimiento y todo se termina! -. Grit\u00f3 mientras apoyaba el ca\u00f1o de su arma en la sien del sacerdote y agitaba el detonador haciendo c\u00edrculos en el aire.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos de los fieles rompieron en gritos y exclamaciones de p\u00e1nico, pero otro grito ensordecedor del terrorista los contuvo, estaban en el recinto sagrado, tantos a\u00f1os de doctrina hacia la sumisi\u00f3n y la obediencia se manifest\u00f3. Todos callaron y d\u00f3cilmente se sentaron en los bancos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Ustedes! -vocifer\u00f3 dirigi\u00e9ndose a los monaguillos mientras se\u00f1alaba con un movimiento de cabeza hacia el centro de la nave-, bajen del altar y pasen del otro lado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; A los guardias camuflados les advierto, un movimiento y el templo entero vuela por el aire con todos nosotros dentro. Me disparan y todo termina, esto que tengo en la mano es un detonador de contacto -. Esto \u00faltimo lo dijo aunque estaba seguro que los guardias se hab\u00edan dado cuenta al instante, simplemente porque aun estaba con vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces ocurri\u00f3 un d\u00e9bil temblor, pero suficiente para que algunos candelabros y ara\u00f1as empezaran a moverse acompasadas en vaivenes de amplitud casi imperceptible. El terrorista lo noto de inmediato. Simplemente porque ya lo sab\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Vamos, que ya queda poco tiempo! -exclam\u00f3 mientras obligaba al sacerdote a descender del altar y doblarse sobre sus rodillas, d\u00e1ndole la espalda a todos los fieles que contemplaban la escena con horror. Una vez que estuvo en esa posici\u00f3n, se par\u00f3 frente a \u00e9l, apoyando su arma sobre su frente y acercando su mano, que apretaba firmemente el detonador, hacia una de sus orejas. El terrorista pod\u00eda ver la iglesia en toda su extensi\u00f3n y a todos los all\u00ed presentes, a su espalda solo quedaba la inm\u00f3vil imagen de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Que quieres? -pregunt\u00f3 por fin el sacerdote, con un hilo de voz apenas ininteligible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Simplemente quiero hacer cumplir la profec\u00eda, dar el impulso inicial a los acontecimientos- sentenci\u00f3 con frialdad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Qu\u00e9 cosa dices? -respondi\u00f3 at\u00f3nito el sacerdote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Lo que escuchaste. Yo soy realmente un instrumento de Dios. No como t\u00fa y los tuyos, embusteros y charlatanes, encubridores de la Verdad, manipuladores de la Fe y empresarios de la culpa y el dolor! -. Hizo una breve pausa, mientras el eco de sus palabras que aun retumbaban por toda la iglesia se apagaba lentamente. Luego continu\u00f3: &#8211; Han atormentado el alma de millones de personas por m\u00e1s de veinte siglos, han humillado su poder y su inteligencia, bastardeado su origen y mentido sobre su destino; han manipulado las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas y se han esforzado por destruir el legado de las civilizaciones anteriores, las que nacieron aqu\u00ed millones de a\u00f1os atr\u00e1s y las que llegaron de otros rincones del cosmos. Han sido c\u00f3mplices del gobierno mundial para sumir a la Humanidad en la esclavitud y en una vida vac\u00eda y sin sentido. Todo en nombre de qu\u00e9 o de qui\u00e9n? -dej\u00f3 flotando la \u00faltima pregunta en el aire.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Pero yo soy el verdadero redentor, el \u00faltimo mes\u00edas! -grit\u00f3 con fuerzas mientras apretaba el gatillo. El estruendo del disparo que vol\u00f3 la cabeza del sacerdote coincidi\u00f3 con un fuerte temblor. Se abrieron las paredes de la majestuosa catedral y la mitad de ella desapareci\u00f3 en una enorme grieta llena de lava que se hab\u00eda abierto a causa del terremoto. La violencia de las sacudidas crec\u00eda tan r\u00e1pido que los guardias ni siquiera pudieron reaccionar ante el violento asesinato, apenas si pod\u00edan pensar en salvar sus propias vidas ante tremendo cataclismo. Afuera el volc\u00e1n se hab\u00eda despertado con toda su furia dormida por milenios y escup\u00eda piedras, azufre y cenizas. Todo se desmoronaba velozmente. Los vitrales estallaron. La puerta imponente cedi\u00f3 y desapareci\u00f3 en el r\u00edo de lava. Los fastuosos candelabros ca\u00edan. Los fieles que quedaban con vida corr\u00edan sin saber a d\u00f3nde ir, se chocaban, se pisoteaban unos a otros presos del p\u00e1nico y el terror. En el extremo de uno de los bancos de madera de \u00e9bano negro, el \u00fanico ni\u00f1o presente miraba apaciblemente al terrorista. Hab\u00eda soltado el detonador.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al contemplar la magnificencia de la catedral era inevitable que se generaran emociones y pensamientos. Estos iban desde la incredulidad sobre la capacidad del ser humano para materializar semejante obra de ingenier\u00eda, hasta una enorme tristeza ante la certeza que esos cimientos estaban conformados de sangre y siglos de mentiras.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[10,319,11,320],"class_list":["post-908","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos","tag-9-certamen-de-narrativa-breve-2012","tag-recinto","tag-relatos-2","tag-sagrado"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/908","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=908"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/908\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=908"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=908"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=908"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}