{"id":910,"date":"2012-11-03T14:23:50","date_gmt":"2012-11-03T13:23:50","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=910"},"modified":"2012-11-03T14:23:50","modified_gmt":"2012-11-03T13:23:50","slug":"224-esperanza-por-alastor-brown","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/224-esperanza-por-alastor-brown\/","title":{"rendered":"224- Esperanza. Por Alastor Brown"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0Hac\u00eda fr\u00edo. Se hab\u00eda levantado de madrugada, con los primeros rayos del sol, y la casa todav\u00eda no se hab\u00eda calentado. Se arrebuj\u00f3 bien dentro de la bata, previniendo un posible resfriado. Afuera, los contornos de los edificios comenzaban a adivinarse, mientras t\u00edmidos rayos de sol iban desterrando la oscuridad reinante.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La cafetera comenz\u00f3 a silbar, y se apresur\u00f3 a sacarla del fuego. Mientras vert\u00eda su contenido en una taza, observ\u00f3 la pared de la cocina. Decenas de fotograf\u00edas se acumulaban en ella, mostrando im\u00e1genes de un hombre y un ni\u00f1o realizando distintas actividades: montando en bicicleta, en lo alto de una monta\u00f1a&#8230; Paulatinamente, las im\u00e1genes mostraban el crecimiento de ambos. La m\u00e1s reciente mostraba al hombre ya entrado en la cincuentena, junto a un joven pr\u00f3ximo a la treintena. Ambos conservaban rasgos fison\u00f3micos de las fotos m\u00e1s antiguas, que hab\u00edan perdurado a lo largo de los a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En aquella foto, padre e hijo se encontraban en una estaci\u00f3n de autob\u00fas. Ambos sonre\u00edan. El joven sujetaba una maleta entre las piernas, y rodeaba los hombros de su padre en actitud confiada. El padre irradiaba una c\u00e1lida sensaci\u00f3n de alegr\u00eda, mientras sujetaba entre sus manos el billete de autob\u00fas que su hijo hab\u00eda adquirido. Padre e hijo disfrutaban de aquel momento, de aquella sensaci\u00f3n, que hab\u00eda sido inmortalizada a la perfecci\u00f3n por el objetivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con un ligero temblor, el hombre extendi\u00f3 el brazo y acarici\u00f3 la imagen de su hijo. Aquellos dedos arrugados, con las articulaciones ligeramente deformadas por la artrosis, se deslizaron sobre el rostro confiado que le sonre\u00eda. Una solitaria l\u00e1grima acudi\u00f3 a sus ojos, se desliz\u00f3 por su mejilla y cay\u00f3 junto a la taza del caf\u00e9 que se acababa de servir, y que se iba enfriando lentamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando termin\u00f3 su exiguo desayuno, se visti\u00f3 y se dirigi\u00f3 al balc\u00f3n. La ciudad comenzaba a despertarse. Pero aquel no era un despertar habitual. No se trataba de un amanecer bostezante, mortecino, que da la bienvenida a un d\u00eda mon\u00f3tono y rutinario. Aquel amanecer estaba lleno de alegr\u00eda, de esperanza, de promesas. En todas las casas se o\u00edan gritos, carreras, sonidos provocados por los desayunos al ser servidos en las mesas. Pero lo que m\u00e1s llamaba la atenci\u00f3n eran las risas. En cada piso, en cada escalera. En cualquier esquina de cualquier calle. Los mayores les re\u00edan cualquier tonter\u00eda a los m\u00e1s peque\u00f1os, y \u00e9stos se contagiaban de la alegr\u00eda presente, origin\u00e1ndose as\u00ed una algarab\u00eda que no dej\u00f3 de aumentar en toda la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tras coger la gabardina y el bast\u00f3n, se sent\u00f3 en el sal\u00f3n y observ\u00f3 la hora. A\u00fan faltaba media hora. Mientras esperaba, encendi\u00f3 la radio. Los mensajes se repet\u00edan una y otra vez, esperanzadores. Los locutores hablaban atropelladamente, interrumpi\u00e9ndose los unos a los otros, tratando de hacer part\u00edcipes a los oyentes de los fuertes sentimientos que les embargaban. Sonri\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Esos mismos sentimientos hab\u00edan inundado su coraz\u00f3n el d\u00eda anterior, cuando hab\u00eda o\u00eddo la voz de su hijo al otro lado del auricular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Pap\u00e1&#8230; se ha acabado.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ad<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se ha acabado. Aquella frase a\u00fan resonaba en sus o\u00eddos. Se ha acabado. Al principio no le crey\u00f3. Pero poco a poco hab\u00eda crecido la fiesta en las calles, con una alegr\u00eda que s\u00f3lo se explicaba de aquel modo. Minutos despu\u00e9s, los vecinos acud\u00edan en tropel a confirmarle la noticia, de camino a las celebraciones: se hab\u00eda acabado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hab\u00eda sacado la mejor botella de vino la noche anterior. Pero no la abri\u00f3. La reservaba para aquel d\u00eda, para disfrutar de aquel vino con quien hab\u00eda disfrutado los mayores placeres de la vida. Con aquella persona que, tras faltar su esposa, hab\u00eda ocupado para siempre el primer lugar en su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando el reloj marc\u00f3 las diez menos cuarto, recogi\u00f3 la botella de la cocina y se dirigi\u00f3 hacia la puerta de su casa. No mir\u00f3 atr\u00e1s. Sab\u00eda que, muy probablemente, pasar\u00eda alg\u00fan tiempo hasta que regresara a su casa. Pero aquello no le apen\u00f3. Con paso firme, sali\u00f3 al rellano, baj\u00f3 las escaleras y sali\u00f3 a la calle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mientras caminaba por las calles, se uni\u00f3 a la felicidad de la gente que le rodeaba. Aquellas personas re\u00edan, cantaban, bailaban y parloteaban, creando un ambiente jam\u00e1s visto en a\u00f1os. Acelerando el paso, alcanz\u00f3 a la familia que viv\u00eda justo debajo, y todos le recibieron con abrazos, besos y exclamaciones de alegr\u00eda. Los ni\u00f1os corrieron a su alrededor, chillando emocionados sin saber muy bien por qu\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Conforme se acercaban a su destino, una creciente sensaci\u00f3n que no pod\u00eda describir comenz\u00f3 a inundarle. Aquellos sentimientos, que tanto tiempo llevaban eludi\u00e9ndole, aparecieron de golpe. Sinti\u00f3 nerviosismo, alegr\u00eda, preocupaci\u00f3n, ansiedad&#8230; En aquel momento uno de los peque\u00f1os se acerc\u00f3 y le cogi\u00f3 de la mano, y toda aquella vor\u00e1gine desapareci\u00f3 de repente, transform\u00e1ndose en una c\u00e1lida sensaci\u00f3n de paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Poco a poco, fueron alcanzando al grueso de la gente. Se encontraban aglomerados junto a uno de los accesos, mientras los guardias trataban de poner un poco de orden sin mucho \u00e9xito. Levantando la vista, contempl\u00f3 las alambradas, los puestos de vigilancia&#8230; y aquel muro, aquella odiosa construcci\u00f3n que tantas penurias hab\u00eda ocasionado. Tantos y tantos a\u00f1os de sufrimiento tocaban a su fin. La gente cruzaba al otro lado sin impedimentos. Sabore\u00f3 aquel momento, sintiendo que el sue\u00f1o de todas aquellas personas se acababa de cumplir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Le tocaba cruzar a \u00e9l. Lentamente fue avanzando, ayudado por el bast\u00f3n. Uno de los guardias abandon\u00f3 su puesto y le agarr\u00f3 del brazo, con el fin de ayudarle a cruzar. El ni\u00f1o que le hab\u00eda acompa\u00f1ado regres\u00f3 con su familia, no sin antes dedicarle una radiante sonrisa. Un paso tras otro, fue dejando atr\u00e1s veintiocho a\u00f1os de su vida, una vida que estaba a punto de volver a empezar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y as\u00ed fue como se encontraron. Tantos a\u00f1os despu\u00e9s, as\u00ed fue como le vio su hijo, quien se hab\u00eda convertido en un hombre maduro. As\u00ed fue como la historia les recuerda, corriendo uno a los brazos del otro, a pesar de la artrosis, del bast\u00f3n y de la edad. Y as\u00ed fue como se fundieron en un largo abrazo, un abrazo que compensaba aquellos largos a\u00f1os de sufrimiento. Un abrazo interminable, en medio de las calles berlinesas, que transform\u00f3 la cara de aquellos dos hombres, pudiendo adivinarse en sus rostros llenos de felicidad la sombra de lo que fueron hac\u00eda veintiocho a\u00f1os, en aquella estaci\u00f3n de autob\u00fas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0Hac\u00eda fr\u00edo. Se hab\u00eda levantado de madrugada, con los primeros rayos del sol, y la casa todav\u00eda no se hab\u00eda calentado. Se arrebuj\u00f3 bien dentro de la bata, previniendo un posible resfriado. 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