{"id":932,"date":"2012-11-03T18:24:09","date_gmt":"2012-11-03T17:24:09","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=932"},"modified":"2012-11-03T18:24:09","modified_gmt":"2012-11-03T17:24:09","slug":"230-breviario-de-inquietudes-de-la-clase-media-post-apocaliptica-por-deimos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/230-breviario-de-inquietudes-de-la-clase-media-post-apocaliptica-por-deimos\/","title":{"rendered":"230- Breviario de inquietudes de la clase media post-apocal\u00edptica. Por Deimos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Mi vecino (el Sr. Burman) siempre vest\u00eda su bonete rojo, raras eran las veces en las que se lo pod\u00eda ver sin \u00e9l, s\u00edmbolo del orgullo por su clase, historia, ascendencia, regularidad tributaria, membrec\u00edas y dem\u00e1s presumibles fuentes de satisfacci\u00f3n para un viudo ya entrado en a\u00f1os que, precisamente, usa un bonete rojo.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Imagino que sent\u00eda un m\u00f3dico afecto hacia m\u00ed, el exiguo saludo que cada ma\u00f1ana me profer\u00eda no me daba margen para especular algo diferente. En una fr\u00edvola publicaci\u00f3n que hab\u00eda le\u00eddo hac\u00eda mucho tiempo atr\u00e1s encontr\u00e9 la barata y humillante conclusi\u00f3n a la que alg\u00fan encargado del relleno de alg\u00fan extinto semanario hab\u00eda llegado sobre que la cala\u00f1a de gente que nos rodea es un par\u00e1metro justo para tasar la calidad de nuestra vida pasada, remembranza que me obligaba a exhumar desde las m\u00e1s aletargadas latitudes de mis entra\u00f1as un diario sentimiento de verg\u00fcenza y pena al ser tan escaso y descuidado mi trato con el Sr. Burman evidenciando con esto que yo no era realmente la persona de junto indicada para este pen\u00faltimo tramo de su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Integr\u00e9 su vecindad durante mucho tiempo, imposible saber cu\u00e1nto exactamente porque para entonces su inquebrantable rutina, su perpetuo y apartado semblante y el hecho de no haber recibido una sola visita hac\u00edan del c\u00f3mputo de los d\u00edas y las noches a su lado un ejercicio poco realista, en su diminuto jard\u00edn tampoco hab\u00eda plantas que confesaran un cambio de estaci\u00f3n. En una de mis pocas interlocuciones verbales con el Sr. Burman (que se dio justamente estando \u00e9l en su jardincito) le pregunt\u00e9 con una honest\u00edsima sensaci\u00f3n de intriga cual era el uso de la vasta colecci\u00f3n de objetos que tarde a tarde lustraba hasta sacarle brillo, es dif\u00edcil de creer pero su insulsa geometr\u00eda similar a la de unos boomerangs de diferentes tama\u00f1os no lograba persuadirme de que tuvieran una finalidad ni remotamente discernible, antes de hablarme me mir\u00f3 durante unos segundos como sepult\u00e1ndome en su desd\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00bfno sabes lo que son?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Le contest\u00e9 que no y que me mor\u00eda por saberlo pero en vez de ilustrarme liber\u00f3 un profundo suspiro fatigado seguido por unos ademanes que se batieron entre la indiferencia y la irritaci\u00f3n, como no pod\u00eda ser de otra manera all\u00ed se acab\u00f3 la pl\u00e1tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Si nuestro v\u00ednculo ya pod\u00eda considerarse lo suficientemente adormecido en el tiempo que acabo de evocar tambi\u00e9n podr\u00eda decirse que durante los \u00faltimos diez o quince a\u00f1os en los que compartimos el aire pas\u00f3 a ser inexistente, ahora si todo hab\u00eda empezado a cambiar, era frecuentemente visitado por unos caballeros de intensa formalidad durante las primeras horas de la ma\u00f1ana y luego ocupaba el resto del d\u00eda en llenar una infinidad de papeles membretados, actividad que lo exig\u00eda hasta dejarlo dormitando en su silla de jard\u00edn. No se trataba de alguien entregado a los c\u00e1nones de una senilidad corriente, el Sr. Burman parec\u00eda sentir un apego insoslayable al rellenado de formularios, lo hac\u00eda con tanto cuidado que a veces, cuando su irreprochable caligraf\u00eda se desviaba, ca\u00eda en desesperante turbaci\u00f3n y demandaba a los elegantes bur\u00f3cratas que lo visitaban cada ma\u00f1ana la elaboraci\u00f3n por triplicado de los documentos originales aunque esto les significara arduas horas de trabajo y le masacrara su bolsillo. Su rostro tambi\u00e9n cambi\u00f3. Es dif\u00edcil de explicarlo pero en ocasiones luego de haber invertido toda su larga tarde y parte de su corta noche en asentar hasta el \u00faltimo de los pormenores que los documentos le demandaban se le adivinaba un fugaz gesto de retozo un momento antes de quedarse dormido mientras el fiel tubo de su jard\u00edn continuaba agasaj\u00e1ndolo con rasgones de fluorescencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Cuan n\u00edtido y preciso se conserva mi recuerdo de aquella ma\u00f1ana en la que la luz del cielo se abr\u00eda paso torpemente entre los intersticios que nac\u00edan y se cerraban en las alturas, tanto ella como yo testigos indiferentes de un erguido Sr. Burman que aguardaba inm\u00f3vil y embebido de una pintoresca solemnidad auto-coronada con su sempiterno bonete rojo. Se hab\u00eda ubicado en el centro medular del caminito de piedra que llevaba de la vereda hasta su puerta soportando el impertinente vuelo de una mosca a la que no ahuyentaba por no interrumpir la escena. Un autom\u00f3vil se detuvo lentamente en frente suyo y un par de hombres salieron a su encuentro con agitadas manifestaciones de alborozo entreg\u00e1ndole un fajo de (aparentemente) valiosa documentaci\u00f3n y un vivificante apret\u00f3n de manos mientras uno de los visitantes tomaba nota certificando el \u00e9xito de la entrega, luego procedieron a retirarse en su veh\u00edculo antes de que el Sr. Burman le dedicara una l\u00e1grima al mundo circundante que parec\u00eda haber tenido reservada durante los a\u00f1os de interminable gesti\u00f3n papelera para luego rematar con una briosa salutaci\u00f3n ritual al horizonte en que se yo que expatriado dialecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0En lo sucesivo se aficion\u00f3 a un estilo de vida austero y nudista, contemplaba con emoci\u00f3n pr\u00e1cticamente todo, las nubes, las rocas, las hormigas y cualquier otra cosa que le rodease, de hecho fue en instancias de la petrificada incertidumbre que sent\u00ed al darme cuenta de que me observaba desde su jard\u00edn vistiendo \u00fanicamente su bonete con expresi\u00f3n gozosa mientras manten\u00eda sus pies en una fuente de agua, y en el momento en que esto comenz\u00f3 a perturbarme, cuando le dediqu\u00e9 por mi parte una mirada de pasmo y seriedad que se prolong\u00f3 durante gran parte de la tarde hasta que el Sr. Burman se levant\u00f3 de su reposera y acerc\u00f3 su apenas respetable humanidad hasta m\u00ed abraz\u00e1ndome sentidamente llegando inclusive a confiarme una importante fracci\u00f3n de su peso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u201c\u00a1Mi vecino!\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Exclam\u00f3 sin soltarme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSr. Burman\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Dije sin poder soltarlo. Pas\u00f3 a informarme sobre cu\u00e1nto me apreciaba mientras yo asent\u00eda con cara de funcionario aplaudido, lo disfrut\u00e9 al menos de una difusa manera, continu\u00f3 evocando tiempos dif\u00edciles y a personas que patentemente le resultaban libertinos indeseables refiri\u00e9ndose a su fisonom\u00eda esquinada, su sonsonete cachazudo y a su supuesto encanto por la variante sure\u00f1a de la jota zapateada con los espasmos de repugnancia propios de quien estuviese afectado por un problema de drenaje s\u00e9ptico al tiempo que se paseaba en frente m\u00edo abrigado solo por el aire y su bonete hilvanando inquietantes relatos de muy fr\u00e1gil coherencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Este (mi \u00fanico encuentro sustancioso con el Sr. Burman), finaliz\u00f3 con una invitaci\u00f3n emparentada con la s\u00faplica que mi imp\u00fadico vecino me extendi\u00f3, por la madrugada abordar\u00edamos una nave que nos llevar\u00eda lejos y calmar\u00eda su impaciente arrebato de mostrarme su logro luego de la inacabable tramitaci\u00f3n que hab\u00eda llevado adelante y me servir\u00eda para satisfacer el moderado dejo de curiosidad e inter\u00e9s que abrigaba por ver el origen de su cambio de actitud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Efectivamente sonaron tan puntuales como pueden llegar a ser (pues coincidieron con los aullidos de mi despertador) el sonido de mi puerta siendo golpeada y las despabiladas exclamaciones del Sr. Burman.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Nos deslizamos a una prodigiosa velocidad casi suspendidos sobre unos rieles rectos como una flecha, la atenci\u00f3n que recib\u00edamos por parte de un par de se\u00f1oritas androides que nos ofrec\u00edan toda clase de servicios propici\u00f3 la ira del Sr. Burman que al tercer intento de entregarnos un men\u00fa de tabletas para el goce o el sue\u00f1o fueron despachadas a col\u00e9ricos gritos incesantes que se prolongaron incluso mientras las insensibles aut\u00f3matas se alejaban por el pasillo. Evidentemente el Sr. Burman prefer\u00eda que lo dejaran absortarse en la ociosa lejan\u00eda rica en signos de advertencia, humeantes remanentes edilicios atestados de infantes curiosos y sem\u00e1foros aun tratando de subordinar la in\u00fatil chatarra amontonada alrededor a su r\u00e9gimen de tonos prohibitivos, preventivos y permisivos que se reflejaban en el impoluto cristal de nuestra cabina y en la convexidad de su agriado rostro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Cuando ya llegados al insoportablemente ruidoso destino propuesto me dispuse a seguirlo por sus intrincados senderos hasta que dimos con el vecindario (algo m\u00e1s tranquilo que el resto de la urbe) donde me coment\u00f3 que descansaban sus venerados ancestros, me se\u00f1al\u00f3 varias construcciones de piedra cuyas cuidadas insignias contrastaban enormemente con el resto de los cartelitos derruidos y ya escasamente legibles que abundaban alrededor. Su prisa merm\u00f3 y finalmente nos detuvimos cuando nos encontr\u00e1bamos cerca de un sepulcro abierto que conten\u00eda su fotograf\u00eda, su nombre completo y un lema que exaltaba el sacrificio aunque no recuerdo en qu\u00e9 forma espec\u00edfica, nos sentamos uno al lado del otro, bebimos la infusi\u00f3n de sabor pr\u00e1cticamente imaginario que el Sr. Burman acostumbraba y los astros hicieron su camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0El Sr. Burman sal\u00eda de su casa a la misma hora cada d\u00eda, luego de haberlo sentido tan pleno en el lugar de sus padres y abuelos no era un misterio para m\u00ed hacia donde se dirig\u00eda con su\u00a0 bonete rojo sin dejarse amedrentar jam\u00e1s por los fuertes vientos o la peligrosa lluvia corrosiva tan frecuente por estos entonces. Una noche como cualquiera vi llegar un autom\u00f3vil de color azul justiciero cuyas potent\u00edsimas luces ya se anunciaban a lo lejos hiriendo la oscuridad con intermitentes pu\u00f1aladas, de su interior salieron quienes derribaron a patadas la puerta de mi vecino y se quedaron haciendo guardia hasta que se hizo de d\u00eda cuando la puesta ya constaba de varios autos y personas similares. Por supuesto me acerqu\u00e9 a preguntar sobre la incierta bienandanza de mi vecino, hab\u00eda perecido como tanto deseaba, permanec\u00ed cerca por requisitoria oficial por si acaso necesitasen hablar con la \u00fanica persona capaz de aportar alg\u00fan dato de inter\u00e9s sobre el Sr. Burman. Los detalles de su deceso llegaban de a poco v\u00eda radiograma mientras una multitud de hura\u00f1os mortales con aspecto secundario ya esperaban el momento de encarnizar una brutal competencia para instalarse de a m\u00faltiplos de diez en la casa del difunto morador en el instante mismo que la ley la abandonara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Llegaron turbias noticias sobre una congregaci\u00f3n bastante similar a esta que se dio a perturbar la sacramental quietud del vecindario predilecto del Sr. Burman con difusos ruidos de tambores y gritos demandantes de toda cala\u00f1a, a partir de esta informaci\u00f3n y del suficiente conocimiento que adquir\u00ed sobre la dudosa lozan\u00eda interna de mi desafortunado hombre de junto pude vislumbrar inequ\u00edvocamente su espantosa defunci\u00f3n, antes de su final hasta puedo verlo atravesando la aglomeraci\u00f3n con la lentitud requerida por su abrumadora densidad ante un at\u00f3nito silencio pincelado a lo largo del camino recorrido expresando lo inaudito de ver su bonete rojo entre la andrajosa masa mortificada, su presunto rostro de estupefacci\u00f3n al haber visto alrededor de una quincena de organismos muy probablemente desmembrados ocupando ileg\u00edtimamente su espacio se convirti\u00f3 en una imagen nocturna recurrente para m\u00ed, quiz\u00e1s porque amparaba alg\u00fan tipo de cari\u00f1o que me fuera absolutamente inconsciente o me aturdiera su extrema idiotez al imaginarlo levantando sus numerosos papeles certificantes y exigiendo el desalojo de su nicho ante quienes no se conmover\u00edan ni en lo m\u00e1s elemental con semejante reclamo, por estas y algunas otras razones resulta casi seguro para m\u00ed que termin\u00f3 despedazado a mordiscos hasta el punto en que sus esparcidos restos no llegar\u00edan a identificar con justicia a un ser humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Mis nuevos vecinos son gente sin peculiaridades, silenciosos y ajenos a absolutamente cualquier cosa que los rodee, en ocasiones hallo dificultad para entender que las personas que se masacraron entre s\u00ed por ocupar la residencia o protestaron en la necr\u00f3polis y llegaron a trozar al Sr. Burman en cientos de partes son las mismas que lanzan dados sosegadamente durante todo el d\u00eda, comparten admin\u00edculos para la alimentaci\u00f3n con sus perros y dem\u00e1s alima\u00f1as, duermen pac\u00edficamente hacinados en el jard\u00edn y no parecen tener nada para decirse.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi vecino (el Sr. Burman) siempre vest\u00eda su bonete rojo, raras eran las veces en las que se lo pod\u00eda ver sin \u00e9l, s\u00edmbolo del orgullo por su clase, historia, ascendencia, regularidad tributaria, membrec\u00edas y dem\u00e1s presumibles fuentes de satisfacci\u00f3n para un viudo ya entrado en a\u00f1os que, precisamente, usa [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[10,325,11],"class_list":["post-932","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos","tag-9-certamen-de-narrativa-breve-2012","tag-inquietudes","tag-relatos-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/932","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=932"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/932\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=932"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=932"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=932"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}