{"id":968,"date":"2012-11-04T14:01:43","date_gmt":"2012-11-04T13:01:43","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=968"},"modified":"2018-11-22T02:08:30","modified_gmt":"2018-11-22T01:08:30","slug":"240-el-ultimo-por-metafastro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/240-el-ultimo-por-metafastro\/","title":{"rendered":"240- El \u00faltimo. Por Metafastro"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">Podr\u00e1 nublarse el sol eternamente;<br \/>\npodr\u00e1 secarse en un instante el mar;<br \/>\npodr\u00e1 romperse el eje de la tierra<br \/>\ncomo un d\u00e9bil cristal.<br \/>\n\u00a1todo suceder\u00e1!. Pero\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">(Gustavo Adolfo B\u00e9cquer)<\/p>\n<p align=\"center\">\u00a0<!--more--><\/p>\n<p align=\"center\">\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mir\u00f3 medio en sue\u00f1os, llov\u00eda desesperanza tras la plomiza luz que se filtraba por el ventanuco y un vencejo en la boca a\u00fan pastosa le susurr\u00f3: \u201cen mi coraz\u00f3n tambi\u00e9n llueve\u201d. Con gran esfuerzo acert\u00f3 a saber que era lunes de madrugada, un lunes cualquiera sin amigos, sin trabajo, sin amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">De pronto, le pareci\u00f3 despertar de una larga anestesia y el pu\u00f1o del desasosiego le culebre\u00f3 el costado, ahogando su latido en la vor\u00e1gine de estruendos que regurgitaba aquella en\u00e9sima ciudad ajena, haci\u00e9ndole sentirse la \u00faltima rama extinta de un \u00e1rbol seco. Su cuerpo, como un tronco carcomido cruji\u00f3, mientras la garganta se le llenaba de la tierra de todos los caminos recorridos por sus viejos zapatos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Algo en el alma diminuta, cimbreando el miedo a un nuevo d\u00eda, le lanz\u00f3 a la calle, con las manos huecas como \u00fanica arma para enfrentarse al ampuloso gigante cicl\u00f3peo de aquella esfera convulsa. En los r\u00edos de asfalto alguien cultivaba infiernos, unos hac\u00edan agujeros en el fundamento, otros escond\u00edan en sus bolsillos los sollozos dela tierra. Hab\u00edaenjambres de adolescentes hablando por los pulgares, nadie se miraba en el azul de otros ojos, ni en el agua, ni en los espejos del alma, bajo un tel\u00f3n gris como cielo, tras el que negreaban ya demasiadas estrellas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Busc\u00f3 en las colas del paro, donde largas filas de querubines cambiaban sus arcos y sus flechas por un trozo de pan. En las f\u00e1bricas cerradas, en las imprentas obsoletas, en las polvorientas librer\u00edas y en las papeleras de desidia humana, hasta que alguien se apiad\u00f3 de \u00e9l y le dijo la verdad:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">-Se\u00f1or, hace mucho que en este mundo, no hay lugar para un poeta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Anduvo perdido, dormitando sobre esa desolaci\u00f3n que tienen los bancos de los parques en invierno, hasta acabar entre los despojos de un vertedero de palabras, yaciendo junto a historias amarillentas rasgadas por pececillos de plata, enredado en el hedor de antiguas estrofas rotas. Ni un solo instante su et\u00e9rea musa pens\u00f3 en abandonarle. Vieja, harapienta pero fiel, sigui\u00f3 oblig\u00e1ndole a abrir los ojos, a sorprenderse y maravillarse, a sentir una maldita y extraordinaria sensibilidad por esa criatura escondida en la esencia de las cosas, la ternura en la que nadie cre\u00eda ya.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El horizonte ahora tan cercano le envenenaba, col\u00e1ndose por las ventanas del esp\u00edritu, trayendo el eco de todos aquellos ni\u00f1os carbonizados llorando de hambre y sus epitafios de l\u00ednea y media, que iban y ven\u00edan bajo los cimientos de las ciudades, en peri\u00f3dicos abandonados sobre los asientos de los metros: \u201ccada cuatro segundos un ni\u00f1o muere en el tercer mundo por enfermedades que\u2026\u201d.Los estallidos de las bombas irrump\u00edan sembrando de muertos las mesas de las casas. La ropa ol\u00eda a pespunte de dedos tiernos que so\u00f1aron con juguetes, mientras se derret\u00edan los glaciares perpetuos y tras los escaparates del mundo, las sombras alargadas de sonrisa perfecta se vest\u00edan con lujos, alguien emigraba lejos, o perseveraba a la vejez entre cat\u00e9teres, o euf\u00f3rico, gritaba gol entre los anuncios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Extra\u00f1os vocablos se le clavaban como agujas, montados en un viento herido, mordido de grandilocuencias: Macroeconom\u00eda, Riesgo, Eurozona\u2026 incomprensibles para el pez del sentimiento que le nadaba en el pecho. Un bombardeo de noticias amargas como vacunas diarias deshumanizando el alma, un tsunami de im\u00e1genes repetidas, rompiendo en pedazos el mundo que conoc\u00eda, entre bramidos de una tercera guerra global de sinraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Llov\u00eda sobre los esqueletos de cemento inacabados, sobre las monta\u00f1as de pl\u00e1stico y en su frente. Despert\u00f3 en la \u00faltima alborada a los pies de una estatua de olvido, la de los viejos poetas, aquellos que enterramos hace mucho tiempo, como besos ca\u00eddos desde los labios de una caduca belleza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus ojos observaron un aleteo ef\u00edmero entre las nubes cargadas de carbono, y el coraz\u00f3n, excavando la sima del vestigio humano, se le conmovi\u00f3 como siempre, haci\u00e9ndole saber que todav\u00eda estaba vivo. Pero ya no record\u00f3 las madreselvas de B\u00e9cquer, ni los verdes caminos de Lorca, ni la flor imposible de Machado y cuando sus pupilas se apagaron del todo, la <span style=\"text-decoration: underline;\">pasi\u00f3n<\/span> de las palabras, se perdi\u00f3 silenciosamente para siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Pas\u00f3 el tiempo mudo, irremediable, como un fuego eterno inmolando las hojas de historia hac\u00eda el infinito, hasta llevarse por fin la pertinaz lluvia. Las gentes continuaron en su devenir insaciable y, aunque nadie supo admirarlo, el camino volvi\u00f3 a tornarse del color de la esperanza, de la rama talada, sin saberse imposible, brot\u00f3 la flor, y una peque\u00f1a golondrina, deletreando nombres de enamorados con la tinta de sus alas, surc\u00f3 mil veces aquel trozo de cielo, tan blanco y ancho\u2026, que parec\u00eda de papel.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Podr\u00e1 nublarse el sol eternamente; podr\u00e1 secarse en un instante el mar; podr\u00e1 romperse el eje de la tierra como un d\u00e9bil cristal. \u00a1todo suceder\u00e1!. 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