{"id":970,"date":"2012-11-04T14:06:16","date_gmt":"2012-11-04T13:06:16","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/?p=970"},"modified":"2012-11-04T14:06:16","modified_gmt":"2012-11-04T13:06:16","slug":"241-el-regalo-del-destino-por-amparo-funes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/9certamen\/241-el-regalo-del-destino-por-amparo-funes\/","title":{"rendered":"241- El regalo del destino. Por Amparo Funes"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0\u00a0Atravesaron el oc\u00e9ano en el mismo barco sin llegar a mirarse a los ojos. El joven segu\u00eda los movimientos y o\u00eda las palabras del hombre mayor cu\u00e1ndo \u00e9ste se instalaba en la cubierta a celebrar tertulias marinas con sus compa\u00f1eros de infortunio y esperanza. Ambos sab\u00edan quien era el otro, pero durante la traves\u00eda nunca se hablaron. Las\u00a0 palabras llegaron unos meses m\u00e1s tarde, cuando se encontraron en el bar El Favorito.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ismael Ortega ten\u00eda quince a\u00f1os cuando dej\u00f3 su pueblo en la provincia de Ja\u00e9n. Hab\u00eda sido sembrador, cosechero de la aceituna y h\u00e1bil trabajador en cualquier tarea del campo. Al llegar\u00a0 a Buenos Aires, un paisano militante anarquista como \u00e9l, se lo llev\u00f3 como lava-copas a El Preferido. Despu\u00e9s de un mes de manos h\u00famedas pas\u00f3 a desempe\u00f1arse como mozo en el sal\u00f3n. Esta tarea era mejor pagada, adem\u00e1s ten\u00eda las propinas, el problema era estar en contacto con los argentinos. Lo llamaban <em>gayego<\/em> y deb\u00eda contener su furia. Aunque nunca se acostumbr\u00f3, con el tiempo aprendi\u00f3 a tolerarlos, a adoptar una actitud displicente ante tama\u00f1a ignorancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedro Castro hab\u00eda nacido en Cambados y aunque ten\u00eda un destino marinero, pues lo hab\u00edan sido su padre y su abuelo, fue periodista. El azar lo cruz\u00f3 un verano con un profesor de la Universidad de Santiago de Compostela. Se lo llev\u00f3 como asistente personal, como se nombraba a s\u00ed mismo, aunque su tarea era de mandadero del profesor. La misma funci\u00f3n tuvo en el diario local, cuando el profesor comenz\u00f3 a dirigirlo. El tiempo y su voluntad lo convirtieron en periodista, despu\u00e9s lleg\u00f3 la militancia en el socialismo\u00a0 y ya no volvi\u00f3 al pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 Ismael Ortega y Pedro Castro subieron al buque Massilia en el puerto de La Rochelle. Como el resto de los pasajeros amontonados en las cabinas de tercera clase,\u00a0 miraron desde lejos la costa espa\u00f1ola cuando el buque pas\u00f3 frente al cabo de Finisterre.\u00a0 La tristeza y el alivio los invadi\u00f3 al alejarse de\u00a0\u00a0 tierra europea para\u00a0 cruzar\u00a0 el Oc\u00e9ano que los llevar\u00eda a Chile. La traves\u00eda no era segura pues los barcos alemanes estaban al acecho y deb\u00edan navegar sin luces por la noche.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ismael, no ten\u00eda a\u00fan veinte a\u00f1os y a pesar de haber sido ayudante en el frente, a pesar de la huida y de la internaci\u00f3n en un campo de refugiados en el sur de Francia, a pesar de todo, escuchaba admirado, celebrando las palabras de quienes necesitaban contar sus heroicidades, reales o imaginarias. El inter\u00e9s que demostraba mov\u00eda a las personas\u00a0 a buscarlo cuando sal\u00edan a tomar sol en cubierta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de ellas era Hortensia, una gaditana que se desahogaba con variaciones verbales en torno a un solo protagonista: Pedro Castro. Poco a poco,\u00a0 persona y\u00a0 personaje se fundieron en un h\u00e9roe a los ojos del muchacho. En cuanto lo\u00a0 identific\u00f3, comenz\u00f3 a estudiar sus gestos, dentro del sollado o en cubierta.\u00a0 Se escond\u00eda en un recodo desde donde observaba los gestos de las manos, las expresiones de las caras y escuchaba las palabras de Pedro Castro y sus compa\u00f1eros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por la voz incansable de Hortensia, supo que hab\u00eda sido secretaria de un colega de Pedro en el diario Mundo Obrero, hab\u00edan compartido la redacci\u00f3n,\u00a0 nada m\u00e1s. \u00a0\u00a0Pedro Castro era un libre-pensador, estricto en sus relaciones pol\u00edticas, y como militaban juntos, ni osaba verla como mujer, aunque fuera soltero\u00a0 y tuviera un hijo con una compa\u00f1era\u00a0 \u2013Un hijo bastardo, de quien nada se sabe- remarc\u00f3 Hortensia, enseguida censurada por Blas, el otro hablador, un compa\u00f1ero del partido, un maestro que ten\u00eda devoci\u00f3n por la prosa revolucionaria de Castro y que calific\u00f3 de burguesa reaccionaria a la mujer por hablar de ese modo de un hijo que era fruto del amor libre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Gracias a la gaditana y al maestro, Ismael aprendi\u00f3 nuevas palabras y se enter\u00f3 de ideas que\u00a0 supon\u00eda eran compartidas por todos, cada d\u00eda escuchaba algo sobre Pedro Castro. Lo miraba desde lejos coloc\u00e1ndole en el cuerpo las historias o\u00eddas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando por fin comenzaron a fondear el R\u00edo de la Plata les lleg\u00f3 el aviso de que el barco permanecer\u00eda atracado una semana en Buenos Aires. La gaditana y el maestro le avisaron que\u00a0 el gobierno argentino no quer\u00eda ni jud\u00edos, ni rojos pero que hab\u00eda intervenido el due\u00f1o del diario m\u00e1s importante de la ciudad y que a los periodistas se les dar\u00eda visa. A ellos, si bien no\u00a0 eran exactamente periodistas, les correspond\u00eda dicha calificaci\u00f3n\u00a0 pues compart\u00edan el ambiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Ismael los escuchaba, tratando de adivinar si Hortensia una vez m\u00e1s exageraba con aquello que le aten\u00eda. Sin decirles ni una palabra, decidi\u00f3 bajar en esa ciudad. Adem\u00e1s record\u00f3 que en ella hab\u00eda nacido\u00a0 Antonia Merc\u00e9, a quien vio bailar cuando fue a visitar a\u00a0 las tropas republicanas y despu\u00e9s muri\u00f3 rodeada de misterio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ismael se acod\u00f3 en la primer cubierta para observar los movimientos de aquellos que\u00a0 decidieron permanecer en Buenos Aires. En seguida not\u00f3 que a unos metros de la planchada se hallaba parado un se\u00f1or corpulento y elegante, de traje claro y sombrero Panam\u00e1 acompa\u00f1ado por otro de menor estatura. El elegante recib\u00eda con un abrazo a los que bajaban y el m\u00e1s bajo les entregaba un sobre. Al bajar Pedro Castro fue retenido un tiempo por el se\u00f1or elegante quien parec\u00eda muy contento de tenerlo ah\u00ed, frente a frente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Ismael supo que el se\u00f1or elegante era el due\u00f1o del diario, era muy rico, socialista y amigo de la Rep\u00fablica y que repart\u00eda el dinero de un gran premio obtenido por un caballo. Lo de un rico socialista le pareci\u00f3 algo muy raro, y lo del caballo a\u00fan m\u00e1s, pero en el barco hab\u00eda aprendido que la vida y las ideas no eran exactamente como le hab\u00edan ense\u00f1ado sus compa\u00f1eros anarquistas. El se\u00f1or rico recib\u00eda en el muelle a los que bajaban y el asistente de baja estatura les entregaba\u00a0 un sobre con dinero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ismael calcul\u00f3 que en una hora los que descendieron al principio ya no estar\u00edan en el puerto y que ese ser\u00eda su momento. Busc\u00f3 la camisa blanca que tra\u00eda desde la salida del campo en Arl\u00e9s, lavada y planchada por una chica norteamericana, miembro del grupo que los hab\u00edan asistido al salir del campo y\u00a0 que le hab\u00edan dado el dinero para el pasaje en barco. Se puso la camisa para estirar con el calor del cuerpo las arrugas de noventa d\u00edas y esper\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Transcurrida una hora decidi\u00f3 bajar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Muchas gracias Don Natalio, soy Ismael, el hijo de don Pedro Castro, ya sabr\u00e1 que no llevo su apellido- le murmur\u00f3 al o\u00eddo con desenvoltura y una sonrisa c\u00f3mplice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Adelante hijo y que seas muy bienvenido \u2013 le contest\u00f3 sorprendido el se\u00f1or elegante<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego del abrazo de rigor, Ismael sin titubeos se dirigi\u00f3 al de baja estatura\u00a0 quien le entreg\u00f3 el sobre como a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los tr\u00e1mites migratorios fueron facilitados para los pasajeros que llegaron en el Massilia. El se\u00f1or elegante se encargaba de controlar a trav\u00e9s de uno de sus empleados que as\u00ed fuera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00fan aturdido, sintiendo el suelo mecerse bajo sus pies, no hab\u00edan transcurrido a\u00fan dos horas cuando Ismael sali\u00f3\u00a0 del puerto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00eda mirado y contado el contenido del sobre, aunque la cifra en moneda argentina no le dec\u00eda nada, intuy\u00f3 que era bastante y lo guard\u00f3 en el fondo de su bolso marinero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cargando su equipaje al hombro, comenz\u00f3 a caminar hasta encontrarse con\u00a0 una calle empedrada que se empinaba m\u00e1s adelante, decidi\u00f3 ir por ella. Mientras sub\u00eda pens\u00f3 que as\u00ed ser\u00eda su vida en la nueva ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Se dirigi\u00f3 hacia la Avenida de Mayo, en el barco le hab\u00edan dicho que era la calle adonde se reun\u00edan los espa\u00f1oles. Una vez ah\u00ed,\u00a0 encontr\u00f3 una pensi\u00f3n, donde mediante el pago por adelantado, le alquilaron un cuarto compartido con un muchacho extreme\u00f1o que llevaba dos meses en Buenos Aires.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sali\u00f3 a recorrer la famosa Avenida, camin\u00f3 hasta llegar a la Plaza de los Dos Congresos, la cruz\u00f3 y volvi\u00f3 por la vereda de enfrente.\u00a0 Se cruz\u00f3 con varios compatriotas que lo miraron con enojo, tambi\u00e9n fue objeto de voces\u00a0 de desprecio al pasar frente a un grupo que estaba en uno\u00a0 de los caf\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Al volver a la pensi\u00f3n el extreme\u00f1o le cont\u00f3 que los nacionales se hab\u00edan instalado en la vereda impar, la vereda par por donde camin\u00f3 primero, hab\u00eda sido apropiada por\u00a0 los republicanos. Ismael supo por donde deber\u00eda ir para ofrecerse como lava-copas, ayudante de cocina o lo que fuera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedro Castro hab\u00eda dejado casi terminada la p\u00e1gina cultural del d\u00eda siguiente pues quer\u00eda llegar m\u00e1s tarde al diario. Era viernes santo,\u00a0 record\u00f3 que en Espa\u00f1a no se trabajaba y las calles de los pueblos\u00a0 estar\u00edan invadidas por costaleros, nazarenos y toda la fauna devota a quienes hab\u00eda combatido. M\u00e1s tarde comprendi\u00f3 el error de\u00a0 tratarlos a todos por igual, de no haber percibido\u00a0 las diferencias, no haber apreciado a quienes los acompa\u00f1aron hasta el final. Hab\u00eda visto la amplitud de las fronteras entre amigos y enemigos, el l\u00e1bil muro entre verdad y mentira. Por esas razones y por tanto dolor decidi\u00f3 ir a El Favorito en ese viernes por la tarde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mesa junto a la ventana estaba vac\u00eda. Sol\u00eda ocuparla cuando iba por su caf\u00e9 de la ma\u00f1ana o el vermouth del mediod\u00eda, pero esta vez quiso ir por la tarde para encontrar a Ismael, el lava- copas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pidi\u00f3 un carajillo y le pregunt\u00f3 al mozo por el muchacho. \u00c9ste mir\u00f3 hacia la zona del bar donde deb\u00eda estar Ismael y no lo encontr\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Ir\u00eda a buscarlo, le dijo, aclar\u00e1ndole antes que no era lava-copas y\u00a0 ambos atend\u00edan el sal\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mozo encontr\u00f3 a Ismael escondido y con cara de susto, dici\u00e9ndole que no con la cabeza cuando su compa\u00f1ero le dijo que el maestro Castro preguntaba por \u00e9l. Transcurrieron unos segundos hasta o\u00edr la voz grave de Pedro Castro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 He venido a buscarte Ismael, no te asustes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se\u00f1or, no he hecho nada malo, no me denuncie por favor. Necesitaba el dinero- musit\u00f3 con voz temblorosa el muchacho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfC\u00f3mo ir\u00eda yo a denunciarte?\u00a0 Fue un regalo del destino y supiste aceptarlo. Ahora el destino te trajo hasta m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi hijo muri\u00f3 en el frente, hoy tendr\u00eda tu edad. Si\u00e9ntate Ismael, quiero saber quien has sido hasta ahora.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0\u00a0Atravesaron el oc\u00e9ano en el mismo barco sin llegar a mirarse a los ojos. El joven segu\u00eda los movimientos y o\u00eda las palabras del hombre mayor cu\u00e1ndo \u00e9ste se instalaba en la cubierta a celebrar tertulias marinas con sus compa\u00f1eros de infortunio y esperanza. 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