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{"id":63,"date":"2008-09-09T18:52:44","date_gmt":"2008-09-09T16:52:44","guid":{"rendered":"https:\/\/canal-literatura.com\/Apoesia4\/?p=63"},"modified":"2008-09-09T19:05:24","modified_gmt":"2008-09-09T17:05:24","slug":"57-el-perro-de-las-ambulancias-por-chema-toledano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/Apoesia4\/57-el-perro-de-las-ambulancias-por-chema-toledano\/","title":{"rendered":"57- El perro de las ambulancias. Por Chema Toledano"},"content":{"rendered":"<p>1\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El mejor amigo de las ambulancias es el perro. Nadie como el perro puede, m\u00e1s que amarlas, acompa\u00f1arlas en el sentimiento, mientras en el fondo del vaso llora un cubito de hielo.<\/p>\n<p><!--more-->2\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Aunque las ambulancias, como los despertadores, tienen pocos amigos por falta de tiempo. Tampoco saben estrechar las manos como el Sol, que amanece saludando por los orbes m\u00e1s contento que un verano esquimal.<br \/>\n3\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Lo que les gusta a las ambulancias es mirarse en los espejos retrovisores, corriendo con la lengua en llamas direcci\u00f3n a Socorro, mientras resbala el suero de la aguja del cactus.<br \/>\n4\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Lo que le gusta al Sol es mirarse en los atardeceres para pintar su autorretrato, que lleva por t\u00edtulo \u201cBipolar\u201d y es un regalo para la familia esquimal.<br \/>\n5\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Socorro es un pueblo de Nuevo M\u00e9xico donde hace estaci\u00f3n el tren a Colorado Springs, pero el Socorro de las ambulancias est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del Polo Norte, donde los mares del mundo caen como una persiana rota y ruge el monstruo de Frankenstein desde lo alto de un t\u00e9mpano de hielo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>6\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El mejor amigo de las ambulancias es el perro de las ambulancias. Nadie como el perro puede, m\u00e1s que amarlas, acompa\u00f1arlas en el sentimiento, mientras la Luna asoma desde el fondo de un zapato abandonado en la playa, y en la cocina, un huevo frito aguanta la sal sin un parpadeo.<br \/>\n7\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pobre zapato, que ya no canta ni baila, y pobres calcetines que cuelgan del tendedero, luchando por escaparse de las pinzas y no calzar m\u00e1s pies, mientras en el Ecuador exprimen las naranjas partidas por la mitad, y en la cocina, el huevo frito ofrece su yema al pan.<br \/>\n8\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Feliz el pie, que est\u00e1 ciego, y feliz el huevo, que nunca va a contrahuevo, pero pobre silla de ruedas, que de aguantar culos ha perdido su amor al pasillo y prefiere quedarse plegada y muda, mientras un karateka profesional parte en dos una letra \u201cH\u201d y nacen un par de muletas de las profundidades del grito.<br \/>\n9\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cH\u201d es la bandera de las ambulancias, el s\u00edmbolo de un pa\u00eds dividido en plantas que se recorre en ascensor, subiendo hasta los locos y bajando hasta los muertos, que esperan su tren a Colorado Springs durmiendo en el refrigerador, mientras las fregonas disfrutan limpiando goterones de ketchup y las compresas extienden sus alas prepar\u00e1ndose para el vuelo.<br \/>\n10\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El pa\u00eds de las ambulancias extiende sus fronteras hasta m\u00e1s all\u00e1 del Polo Norte, hasta ese punto donde la gente ya parece m\u00e1s extraterrestre que tibetana, y si miras por la persiana rota ves el patio de la Luna, con su pozo y su cuerda rota.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>11\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0El mejor amigo del hielo no es el cristal sino los dedos, porque se quedan pegados a los cubitos que no quieren caer al fondo del vaso, mientras el Sol estrecha la mano de todos los monos aulladores del mundo, que le saludan a coro.<br \/>\n12\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Aunque es interesante saber que la naturaleza del hielo est\u00e1 compuesta por una parte de agua y dos de silencio, que es la parte m\u00e1s dif\u00edcil de romper para un karateka profesional, mientras la ambulancia llega a Socorro y abre sus puertas en South Penn Street.<br \/>\n13\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El interior de la ambulancia parece una casita con su cactusario, la fotograf\u00eda de un culo en la mesilla de noche y una gotera sobre la cama, mientras los calcetines se columpian en el tendedero y las fotos hacen cola para subirse al p\u00e9ndulo de un reloj.<br \/>\n14\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Feliz el huevo en la huevera y el cubito en la cubitera, bajo el culo de la gallina y el del refrigerador, pero pobre ambulancia con su cruz de ketchup, como las carabelas de Col\u00f3n, y el triste ulular del viento en lo alto de la torre \u00e1rtica, tallada en la piedra negra, y el funeral de la sirenita lleno de perros y de japoneses, que luego cantaron flamenco en el patio de la Luna.<br \/>\n15\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Aqu\u00ed, en el golfo polar, hemos visto a las sillas de ruedas mudando el pelo, y c\u00f3mo disfruta Col\u00f3n rascando el autorretrato del Sol para sacarle el oro, aunque luego diga que le est\u00e1 quitando los hollines, porque las manchas del Sol son de nacimiento y no por falta de higiene.<br \/>\n16\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Aqu\u00ed, en este inmenso anfiteatro, se re\u00fanen las sirenas muertas con los donantes an\u00f3nimos, mientras una taza del water, que tiene voz de bar\u00edtono como el Jes\u00fas de la Pasi\u00f3n, canta con el coro de culos hasta el final, cuando aparece el huevo feliz manchado de ketchup, en su leche de cubitos de hielo, y la rata huye hasta perderse en las profundidades del sif\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El mejor amigo de las ambulancias es el perro. Nadie como el perro puede, m\u00e1s que amarlas, acompa\u00f1arlas en el sentimiento, mientras en el fondo del vaso llora un cubito de hielo.<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/Apoesia4\/57-el-perro-de-las-ambulancias-por-chema-toledano\/\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-63","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-poemas-a-concurso"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/Apoesia4\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/Apoesia4\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/Apoesia4\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/Apoesia4\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/Apoesia4\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=63"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/Apoesia4\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/Apoesia4\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=63"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/Apoesia4\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=63"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/Apoesia4\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=63"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}