Parece que hayamos olvidado todos que:
" La libertad de uno, termina exactamente donde empieza la del otro".
Qué diríamos de aquel atropellado, al que han dejado tirado en mitad de
la calle: un coche comprado de quinta mano del cual salía una aleta
cortante que naturalmente no hubiera pasado la ITV nunca, y con la cual
seccionó los tendones de la pierna derecha del pobre obrero, que
cruzaba el último paso de cebra de su vida, conducido por un boliviano
ilegal, al que se le ha permitido comprarlo y pagarlo a plazos; que no
dispondrá nunca del Permiso de Circulación, ni podrá obtener su Permiso
de Conducir, que carece de Seguro Obligatorio en consecuencia; y, que
naturalmente conducía hasta el culo de alcohol; y, que por supuesto a
cuenta de parar y socorrer al herido, salió zumbando del lugar. Pues, me
imagino que podríamos decir mucho sobre esto.
Pero, qué diríamos si la patrulla de Policía Local que se personó en el
lugar del accidente minutos después y agilizó la asistencia del pobre
desgraciado al hospital lo más rápido posible, se encuentre hoy en día
ante un juicio como inculpados por su tardanza y culpables de que al
pobre ciudadano que paga sus impuestos le hayan tenido que amputar la
pierna y por supuesto pide una pensión vitalicia a alguien; ese alguien
es la Administración y su responsabilidad derivada en los agentes a los
que se les denunció por incompetentes.
Menos mal, que inmediatamente después de evacuar al herido se coordinó
un dispositivo de búsqueda del conductor borracho, ilegal e
indocumentado y se localizó empotrado contra una farola frente la salida
de la ciudad con dirección a ningún lugar. Se le invitó a practicar la
prueba del alcohol a la cual se negó, ante la imposibilidad de apenas
tenerse de pie, ni poder soplar del colocón que me llevaba. Su
contestación: "que ya había soplado bastante por hoy". Se le instruyeron
diligencias judiciales, incluyendo la detención del mismo, por delito
contra la seguridad del tráfico, omisión del deber de socorro y negativa
a realizar las pruebas obligatorias de alcoholimetría. Se le retiró el
vehículo con la grúa municipal y se depositó a disposición judicial.
Pues bien, al día siguiente: el detenido fue puesto en libertad, aun no
teniendo domicilio conocido. Se le entregó el vehículo por orden
judicial sin cargos de grúa y sin obligarlo ni siquiera a corregir las
deficiencias (los salientes de plancha cortantes). El amigo boliviano,
recuperó su vehículo sin pagar grúa, una vez le pasó la mona al día
siguiente. Eso sí, se trajo un amigo de la misma nacionalidad e índole
pero con Permiso de Conducir de su país (aquí no válido), pero
suficiente según la orden judicial que llevaba su nombre autorizándolo
para poderlo retirar. El vehículo volvió a circular del mismo modo y
forma, con la daga cortante como una cruádriga romana en su aleta
delantera derecha, que mirando al cielo se paseó de nuevo por la gran
avenida de la ciudad, ante la presencia de varios agentes sabedores de
los hechos, los cuales inmóviles le dejaron pasar, no sin antes pitar
con sus silbatos (eso sí), a la gente normal para que se apartaran al
paso del mismo (que menos).
Esta vez, supieron actuar bien, no como la otra, que volvieron a
detenerlo ante tal injusticia y volvieron a encartarlo al mismo Juzgado
que lo dejó en libertad un día antes por lo mismo, con la consecuencia
del procesamiento de los policías y la suspensión de dos años de empleo
y sueldo por desacato judicial.
Quién tiene la culpa de que un emigrante ilegal pueda comprar un coche
de quinta mano, que ya no pasa la ITV, bajo mano y sin hacer
transferencia alguna. La mayoría de veces son vehículos dados ya de
baja.
Quién tiene la culpa de que conduzca sin el Permiso de Circulación, ni
el de Conducción; sin la Tarjeta de Inspección Técnica ni el Seguro
obligatorio.
Quién tiene la culpa de que no tenga Permiso de Residencia y lleve tres
años en España.
Quién tiene la culpa de que sea insolvente y tenga que responder la
Administración por él.
Yo, aconsejaría a los ciudadanos normales, que cuando vean (si tienen
oportunidad, claro) acercarse una bomba de este tipo, que se escondan lo
más lejos posible. Y a los Policías, que miren hacia otro lado y sí se
lo impide su ego profesional, que vayan buscándole trabajo a la mujer.
A todo esto, se sumó que el motivo de tal desacato, fue la recién parida
de gemelos de su mujer en el Hospital, a cargo de la Administración (por
supuesto), al no tener Seguridad Social. O sino, para que ¡coño! nos
descuentas casi 600 euros todos los meses de la nómina.
No se asusten, sólo es una reflexión.
Dandy.
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