Las puertas de Roma. Por Maite Diloy

Las puertas de Roma
“Cruza Marcial la calle y se dirige a la mansión. Contempla el lujo, solemne y con cierta austeridad, de aquel lugar querido y admirado.”

Uno puede elegir un libro por diversos motivos. Muchas veces uno se deja deslumbrar por una portada, por un título, por un autor o por tema. Sé de muchos que sólo leen novela histórica, de otros que sólo leen novela romántica y de otros (quizá los más cercanos a mí) que huyen de esos géneros. Yo no suelo leer novela histórica ni romántica, aunque de vez en cuando haga excepciones. Quizá es que no me interesan mucho la historia, quizá ( y esto es algo muy personal) es que el hecho de si quiero saber de historia prefiero con mucho el ensayo histórico, no me gustan las historias adornadas, me parecen pseudohistoria, una novela con ambientación pero que usan lo histórico para vender una visión personal muchas veces no tan basada en la historia como podríamos suponer.
Entonces ustedes se preguntarán ¿por qué ha elegido ese libro? Primero porque conozco al autor, casi fue el motivo fundamental, pero al empezar a leer tuve una muy grata sorpresa, lo que me habían vendido como una novela histórica no lo era.
No estoy segura de poder calificarla como novela, es mas bien un híbrido: los capítulos pares nos trasladan una tertulia de dos personajes que hablan de Marco Valerio Marcial, el poeta bilbilitano que vivió del año 40 al 104 de nuestra era, y en los nones hay relatos que nos van narrando la vida del poeta, desde su viaje a Roma hasta su regreso. Pero esos relatos están más cercanos al ensayo que a lo que propiamente entendemos por novela histórica. No dudo que haya parte ficcionada, no puede ser de otro modo, recorrer los cien primeros años de nuestra era pese a los documentos que se manejen necesitan de cierta ficción, pero al leer esos relatos que jalonan la vida de Marcial, he imaginado sus pasos perfectamente. Creo que se puede ver perfectamente el camino de Marcial en Roma, sus intentos de halago a los poderosos para medrar una forma de sustento. Y puede verse precisamente porque creo que José Verón maneja las fuentes casi sin añadir nada de cosecha propia, imaginando el también los pasos de Marcial por Roma, por Bilbilis, buceando en sus epigramas para entretejer la “novela”. Yo me he quedado prendada de Marco Valerio Marcial, no puedo dejar de agradecer al autor que me haya enseñado ese personaje. Y me lo ha enseñado de dos formas: con relatos y con una entretenida tertulia. ¿Quieren un consejo? Léanlo y disfruten tanto como yo.

Maite Diloy (Brisne)
Colaboradora de Canal Literatura en la sección “Brisne Entre Libros
Blog de la autora

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