Rauda. Por Isidro R. Ayestarán

 

 

Navegas rauda atravesando toda la calle,

a cubierto bajo un paraguas de grandes lunares,

como si así quisieras evitar el empaparte

con el recuerdo de tu última mala noche.

 

Rauda hacia la escena,

sin querer ahogarte con la soledad

de las bambalinas, como si con las prisas

desearas pasar por ellas fugazmente.

 

Rauda, calle abajo, deprisa…

 

Él ya no irá a verte esta noche al teatro,

y su butaca de siempre permanecerá vacía,

sin aquella luz de estrellas que te prometió

muchas otras noches atrás,

cuando no existía el vértigo ni las prisas

ni el silencio… ni los gritos ni las lágrimas

que arroja el cielo cuando las nubes se ponen

a llorar amores perdidos.

 

Pedaleo ágil y veloz sobre tu apagado

corazón, sin el tacto ya de unas sábanas

que huelan a amor y ternura.

 

Rauda, calle abajo, deprisa…

a cubierto.

 

Isidro R. Ayestarán

(c) Isidro R. Ayestarán, 2014

EL CABARET DE LOS SUEÑOS

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2 comentarios:

  1. Elena Marqués

    Cuentas toda una historia en pocos versos, una historia triste de abandonos y soledad.
    Desde pequeña, cuando me mostraban lo que había detrás de los focos y las bambalinas, me ponía triste, como si descubriera la amargura de un gran engaño.
    Hoy me he sentido así, al leerte y escucharte.
    Un abrazo.

    • Gracias por tu comentario, Elena.
      Me presenté con este texto a un certamen de microrrelatos que debían estar inspirados en fotografías que optaban a un premio en Santander. Mi foto preferida fue la de una chica que iba en bicicleta, deprisa y bajo la lluvia, por la calle del Sol de mi ciudad. A partir de esa imagen, hilvané este poema sobre una artista que huye de la desilusión y el abandono.
      Celebro que te guste.

      Un abrazo en verso!!!!!!

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