Oigo la fuente y un gemir sonoro
de surtidores, que desde la altura,
lanzan al aire cantos de hermosura,
vivos recuerdos que yo tanto añoro.

Caen al fondo limpio y con decoro,
sus chorros vivos llenos de dulzura,
también en ellos veo con ternura,
pasar la vida, que es como un tesoro.

Con mezcla de misterio y de amargura,
yo te contemplo y desde aquí te imploro,
¡no seas espejo de mi sombra oscura!

Hermosa fuente, donde el tiempo es oro,
en cada verso de tu gota pura,
lo mismo que sonrío, también lloro.
——

Juan A Galisteo Luque
Del poemario Romances en la penumbra
Derechos registrados
blog del autor.

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