Blanca MiosiCon la llegada de la Feria del Libro de Madrid, llegaron también muchas interrogantes respecto al futuro del libro.  Algunas editoriales satanizan al libro digital, específicamente al que se publica por el gigante Amazon. En parte pueden tener razón, pero siempre he pensado que se siembra lo que se cosecha, sin embargo, creo que con el paso del tiempo todo llegará a un nivel de entendimiento.

¿De qué se alimenta Amazon? De escritores. En su mayoría frustrados por no haber podido publicar a través de una editorial. O de escritores que simplemente decidieron probar suerte. También están los que tenían algún manuscrito guardado en un cajón y vieron la ocasión para hacerlo sin que les cueste un cobre. Otros porque se cansaron de esperan a que sus agentes movieran sus libros o tuvieran efectividad.

Lo cierto es que en ese maremágnum de autores (no todos escritores; algunos decididamente no lo son),  se mezclan talento, oportunismo y deseos de hacerse ricos. Todos quieren repetir la experiencia americana tan conocida, autores del más de millón de ejemplares vendidos, lo cual al menos en Amazon España está muy lejos de ser realidad.  La razón es muy sencilla: Amazon España solo tiene 33.000 títulos publicados, aunque minuto a minuto aumenta esa cantidad, es decir, la oferta empieza a superar a la demanda, mientras que Amazon USA tiene más de dos millones de títulos y todo un continente para comprarlos.

¿Qué hace un autor que publica por primera vez en Amazon? Poner su libro a 4 o 5 dólares o su equivalente en euros. Antes ha sacado cuentas y ese precio le dice que al menos le hará ganar unos 600 euros mensuales, es decir, un sueldo mínimo. ¡Oh bendita ignorancia! Una semana después abre los ojos y nota que autores más conocidos ofrecen sus libros por céntimos. Toca bajar los precios. Pero no se trata solo de precios, se da cuenta de que esos primeros días en los que su obra empieza como “novedad caliente” con las mismas oportunidades que todos, se han desperdiciado por su codicia, o por su afán de que reconozcan que su trabajo lo vale.

Y hablando de codicia, es la parte que algunas editoriales no perdonan a Amazon. La política de precios del gigante es clara: o ganas el 70% de regalías, o ganas el 35%.  Tú elijes. Y es verdad, uno elige vender más barato porque la competencia es dura. Y lo que uno desea es antes que nada ser leído, y para ello tienes que ser visible, y para ser visible tienes que conceder ciertos beneficios.

Muchas veces he hablado de mi aventura Amazon. Y cada vez que toco el tema veo nuevos matices. Sin ofender a la gran mayoría que publica allí, es justo decir que el 80% debería hacerse una revisión. He leído bastantes títulos: comprados, regalados, descargados gratis… porque el Kindle tiene la virtud (o el defecto, según), de generarme deseos de adquirir libros que de otra manera jamás lo hubiese hecho.  Por ello siempre digo que es una estantería virtual inigualable. Y de los libros que he leído hasta ahora muy pocos son los que realmente valen la pena. Muchas veces deseo que me agraden, pero cuando el tema es bueno se cae por el argumento. O cuando el argumento es bueno, es aburrido y lleno de florituras. O contienen tal cantidad de adjetivos que dejan poco a la imaginación. O las descripciones son tantas que cuando voy en el 10% de lectura aún no me entero de qué va el libro. También me he topado con faltas de ortografía tan evidentes que me hacen dejar el libro de lado.

Si yo como simple mortal capto esto, supongo que las editoriales deben tener unos filtros más exigentes y de ahí el gran rechazo de aquellos manuscritos hoy publicados en Amazon. También los hay muy buenos, y son los que se mantienen a lo largo del tiempo.

En un par de entrevistas me preguntaron si publicar en Amazon daba para vivir. Obviamente a esos precios y si tienes un solo libro, no. Si tienes seis o siete libros y todos se venden diariamente, pueden generar un ingreso de unos 700 euros mensuales, lo cual tampoco es la gran cosa. ¿Pero acaso publicar por medio de una editorial da para vivir? Después del anticipo no se vuelve a ver ni un centavo a menos que el libro se haya convertido en un fenómeno de ventas, lo cual cada vez es más raro.  Por ese lado prefiero seguir publicando en Amazon, al menos sé que recibiré mi dinero cada mes y tendré conocimiento de lo que vendo, cuál es el título que más descargan, y en qué zonas geográficas, lo cual me da ideas para encauzar mi estrategia de ventas.

Pongo un ejemplo: Mi novela La búsqueda se ha mantenido a lo largo de estos diez meses en la lista de los más vendidos.   Desde hace dos semanas está en el primer lugar del ranking americano, aunque en el español no ha pasado del octavo lugar. Pero está ahí, al igual que mis otras novelas. No han desaparecido, no se han esfumado, todas llevan un ritmo de ventas que al final de cada mes juntas dan como resultado un promedio de 2.500 descargas. La que podría llamar un fenómeno fue El manuscrito, que actualmente se está vendiendo en papel a través de Ediciones B.  Y como libro digital ocupa el primer lugar en Grammata y La Casa del Libro desde hace doce semanas. Algo bueno tendrá la novela, y espero que la edición impresa corra con la misma suerte, aunque desde Venezuela y sin acceso a ese gran público español poco puedo hacer para promoverla, como no sea que suceda el fenómeno del boca-oreja.  Esas 2.500 descargas en Amazon, que mes a mes se incrementan, me dan un pequeño ingreso fijo.

¿Pero por qué Amazon tomó las riendas del asunto?  Porque las editoriales en su mayoría parapetadas tras el asunto de la crisis, o de que recibían exceso de manuscritos y debido a ello no aceptaban más, no se daban el trabajo de responder al escritor que al fin y al cabo es un ser humano con un tiempo de vida finito. No somos eternos, no podemos esperar cinco o seis años para obtener una respuesta. En realidad no ha sido mi caso, pero me solidarizo con los compañeros. De las novelas presentadas a editoriales siempre tuve respuesta rápida y positiva, excepto, ¡ah ironía! Con El manuscrito, que fue cortésmente rechazada, pero en un tiempo muy corto. Y tampoco tuve que esperar demasiado para decidirme a subirla a Amazon.  No me arrepiento de mi incursión en el libro digital. El balance ha sido más que positivo. Miles de personas leen mis novelas y recibo comentarios que me están convenciendo de que tal vez sea una buena escritora, lo cual es más de lo que hubiera esperado.

También he tenido noticias de que esta novela está siendo pirateada, un evento que me dejó perpleja: ¿A quién se le ocurre piratear una novela que vale menos de un euro? Es una pregunta sin respuesta. Prefieren tener una mala copia que el original… lo único que me consuela es saber que el que la baja gratis es para leerla.   Espero que la disfrute.

Por último: No pienso subir los precios de mis novelas que se encuentran en Amazon. Por experiencia sé que apenas se sube un dólar el lector que no me conoce, que es la gran mayoría, se decide por otro título. Yo sigo con la idea inicial: quiero que me lean.

Si desean comprar alguno de mis libros pueden escoger AQUÍ

¡Hasta la próxima, amigos!

Blanca Miosi

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