
{"id":105,"date":"2014-02-11T11:50:25","date_gmt":"2014-02-11T11:50:25","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=105"},"modified":"2014-02-12T20:01:50","modified_gmt":"2014-02-12T20:01:50","slug":"no1-amor-incondicional-por-valerie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=105","title":{"rendered":"N\u00ba1- Amor incondicional. Por Valerie"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Siempre tuve la certeza de que lo nuestro no ser\u00eda eterno. Ella era bella, elegante y ambiciosa; tan solo hab\u00eda algo que apreciaba casi m\u00e1s que a su propia persona: su colecci\u00f3n de trajes de ejecutiva, y los zapatos caros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Aun as\u00ed, cada ma\u00f1ana antes del amanecer, esperaba junto a ella a que abriera los ojos y me dedicara una bella sonrisa matutina. A veces ni me miraba a los ojos, tampoco me acariciaba tras la nuca \u2013como a m\u00ed me gustaba\u2013; pero yo la amaba igual y ten\u00eda claro que nunca le fallar\u00eda. <!--more-->Despu\u00e9s del desayuno, la observaba en silencio desde mi rinc\u00f3n del sof\u00e1 \u2013ella era muy escrupulosa con sus cosas\u2013 y nimbado por su belleza me deleitaba viendo como se enfundaba en su traje de firma y se mesaba los cabellos frente al espejo ovalado que presid\u00eda el pasillo.\u00a0 Alguna vez torc\u00eda el gesto y me dedicaba una tierna mirada, sab\u00eda hacerlo muy bien, y entend\u00eda que con ello me hac\u00eda feliz; entonces yo me escabull\u00eda hacia la habitaci\u00f3n y le tra\u00eda unos zapatos. He de reconocer que tengo buen gusto con el calzado femenino, y ella a menudo lo dec\u00eda en p\u00fablico\u2026\u00a0 Pero ella nunca entendi\u00f3 mi pasi\u00f3n por los zapatos; al principio no lo hac\u00eda bien,\u00a0\u00a0 se lamentaba de que no era cuidadoso, \u00a1lleg\u00f3 a amenazarme con uno de ellos! y a decir que, si no sab\u00eda cuidar de ellos, me dejar\u00eda. Yo no quer\u00eda volver a verme en la calle, por tirana que ella fuera a veces. Por eso aprend\u00ed la lecci\u00f3n: los zapatos de tac\u00f3n son sagrados, las alpargatas de estar por casa siempre deben estar en su lado de la cama y las deportivas fuera, en la terraza, donde les d\u00e9 el aire. Los de tac\u00f3n eran los m\u00e1s abundantes, ocupaban tres estantes infinitos, con sus colores tan llamativos que alegraban sus sosos trajes de ejecutiva. Admitir\u00e9 que alguna vez dese\u00e9 haber sido mujer, contonear las caderas encaramado sobre unos tacones que hicieran \u201c<i>clac-clac\u201d <\/i>a mi paso, y agitar la melena gui\u00f1ando un ojo. Y es que no se puede tener todo; soy cari\u00f1oso, obediente, limpio y adem\u00e1s tengo el pelo bonito y brillante, como dir\u00edan las amigas de Catalina. Aparte de eso, era un mantenido,\u00a0 y no me quedaba m\u00e1s remedio que portarme bien con ella\u00a0 aunque recibiera alg\u00fan azote cuando perd\u00eda los nervios; luego se sent\u00eda mal y me tomaba entre sus brazos y me acariciaba la espalda y la nuca, con esto yo lo olvidaba todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0La tarde de un s\u00e1bado lluvioso, ella se engalanaba para una cena especial. Ya me explic\u00f3 repetidas veces que yo no pod\u00eda acudir,\u00a0 era un acto social de destacada\u00a0 importancia, asistir\u00edan se\u00f1ores de gran influencia y probablemente cerrar\u00eda un trato para abrir una nueva empresa de cosm\u00e9ticos y productos de alta calidad; estaba tan hermosa con aquel vestido de seda color ocre y el pelo recogido, que me sent\u00ed especialmente cari\u00f1oso con ella, le traje unos zapatos dorados con hebilla de pedrer\u00eda, y para mi sorpresa los rechaz\u00f3,\u00a0 abri\u00f3 el armario y sac\u00f3 de \u00e9l una caja en la que se acurrucaban un par de tacones nuevos. Le recrimin\u00e9 repetidas veces\u00a0 que no me los hubiera mostrado antes, seguro que se trataba de un regalo de alguno de esos amigos especiales de los que me hablaba de vez en cuando, y me emperr\u00e9 en que se pusiera los dorados. Ella, ya irritada, se mostr\u00f3 soberanamente molesta con conmigo, y en un tira y afloja la hebilla se desgarr\u00f3 y desat\u00f3 una fuerte histeria femenina. Me grit\u00f3 en un tono exageradamente ofensivo y de sus ojos saltaban chispas de fuego; pero me dio igual, al fin y al cabo, harto de desprecios, ya estaba acostumbrado a sus cambios de humor, y esa noche la pasar\u00eda solo en casa con un miserable plato de arroz, del que ya\u00a0 me sent\u00eda harto.\u00a0 Para mi sorpresa, el enfado no se le pas\u00f3, y sin siquiera mirarme se maquill\u00f3 frente al espejo, resoplando y maldici\u00e9ndome una y otra vez: que lo de sus zapatos no volver\u00eda a ocurrir, que ya estaba harta de m\u00ed, que\u00a0 no me quer\u00eda m\u00e1s en su casa y que no me quer\u00eda volver a ver. Agach\u00e9 la cabeza y puse ojitos de corderito,no quise creer que hablara en serio e intent\u00e9 arreglarlo con arrumacos. Ella\u00a0 me apart\u00f3 de un manotazo y me despidi\u00f3 de su lado, de nada sirvieron las s\u00faplicas ni los lloriqueos. Me sac\u00f3 a la calle por la puerta que daba al jard\u00edn y me dijo que al volver esperaba no encontrarme all\u00ed, luego dio un portazo seco y subi\u00f3 el volumen del equipo de m\u00fasica para no o\u00edr mis sollozos. Fue una noche muy intensa, en la que mi cabeza rumi\u00f3 durante horas. Supe que, aunque me marchara a otro lugar, la amar\u00eda incondicionalmente; aun as\u00ed me doli\u00f3 su desfachatez y, aunque parezca mentira, tambi\u00e9n me ofendi\u00f3 su falta de confianza en mi buen gusto por los zapatos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Pasaron horas y horas, y yo no me retir\u00e9 de la puerta, esperando a que volviera y entre disculpas me dejara entrar otra vez en casa; pero ocurri\u00f3 algo que yo no esperaba. Siempre tuve el sentido del o\u00eddo muy refinado, y adivin\u00e9 como las llaves procuraban abrir la cerradura entre risas escandalosas. Ella hizo \u201c<i>shhhh\u201d<\/i> con los labios y la vi entre la oscuridad y un halo de luz que apuntaba desde la luna. Catalina entr\u00f3 en casa dominada por los abrazos de un hombre; un tipo joven, de altura considerable y cuerpo fornido. Se me cay\u00f3 el alma a los pies cuando vi que ella le enlazaba la nuca y suavemente apretaba los labios con los de \u00e9l, luego ella se acerc\u00f3 a la nevera y descorch\u00f3 una botella\u00a0 de cava, que compartir\u00eda con el joven mozo. Yo, aturdido, golpete\u00e9 la puerta intentando abrirla; fue in\u00fatil entrar en la casa, tampoco ella oy\u00f3 mis <i>\u00a0<\/i>lamentos<i> <\/i>bajo la fr\u00eda noche de lluvia. Entend\u00ed que no albergaba sentimiento alguno por m\u00ed. Merode\u00e9 avasallado por el jard\u00edn, no pensaba marcharme de esa suerte, y empapado por la llovizna me tragu\u00e9 mi pena y mi orgullo. Al instante, la luz de la habitaci\u00f3n hizo un chasquido y pronto dos sombras danzarinas se proyectaban desde el interior, la persiana se encontraba entreabierta y curioso asom\u00e9 la mirada. \u00a1Por todos los santos!, empezaron a volar prendas de ropa, \u00a1incluso unos mocasines horrorosos! No entiendo c\u00f3mo una mujer como Catalina se pudo fijar en un hombre con ese mal gusto, menos mal que al menos tuvo la delicadeza de tumbarla en la cama y despojar de sus pies los tacones con suma consideraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Catalina tuvo el detalle de volver a hacer <i>\u201cshhhhh\u201d <\/i>con los labios, por si de alg\u00fan modo alguien les pudiera o\u00edr en ese jolgorio al que yo no le ve\u00eda la gracia. Continuaron con caricias mucho m\u00e1s profundas de lo que yo hubiera llegado a imaginar, y en un ataque de celos compulsivos interrump\u00ed mi silencio manifestando mi enfado a voces. Ella solt\u00f3 un bufido, a la vez que apartaba a ese hombre que le acariciaba la piel, y sin siquiera pensarlo volvi\u00f3 a repetir que no me quer\u00eda all\u00ed, que me largase a la pu\u00f1etera calle. \u00a1Y \u00e9l ni se inmuto!, como si tuviera m\u00e1s derecho que yo a invadir la casa; y lo que es m\u00e1s, la cama de Catalina; porque m\u00edo ah\u00ed no ten\u00eda nada m\u00e1s que el collar que ella me regal\u00f3. Catalina quiso volver a darme con la puerta en las narices, pero fui m\u00e1s perspicaz y me escurr\u00ed hacia el interior y en un acto salvaje me abalanc\u00e9\u00a0 a por ese sinverg\u00fcenza sin escr\u00fapulos, le plant\u00e9 las zarpas en el pecho y, antes de darme tiempo a m\u00e1s, Catalina me tom\u00f3 por la espalda y me tir\u00f3 de la cama hecha una furia, tras cubrirse el pecho con una camisa. Luego, ya algo apabullado vi como se izaba uno de los mocasines marrones; s\u00ed, ese horroroso zapato masculino, y <i>\u00a1zas! <\/i>el tipo me dio en toda la cabeza. Y eso me doli\u00f3 en el alma, porque ni los arrumacos de Catalina ni las galletas en forma de hueso podr\u00edan jam\u00e1s calmar la impotencia que sent\u00ed en ese momento. Me cost\u00f3 lo suyo admitir la realidad, y con los ojos anegados abandon\u00e9 aquel lugar muerto de pena, pues s\u00e9 que nunca la voy a olvidar. Ella a m\u00ed, s\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Adi\u00f3s, Catalina, hasta nunca a los cortos paseos por el parque y adi\u00f3s a los zapatos de alta calidad, ser\u00e9 un chucho mantenido pero tengo orgullo, y buen gusto con los zapatos. Siempre tuve la certeza de que lo nuestro no ser\u00eda eterno, pero hasta aqu\u00ed hemos llegado, Catalina. La vecina del jardincito de rosas me ha prometido que se va a quedar conmigo, la \u00fanica condici\u00f3n es que no mordisquee las flores; por lo dem\u00e1s, solo usa alpargatas de estar por casa y no le importa que juegue con ellas. Alg\u00fan d\u00eda la acompa\u00f1ar\u00e9 a ver escaparates, igual la convenzo para que use tacones\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Siempre tuve la certeza de que lo nuestro no ser\u00eda eterno. 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