
{"id":140,"date":"2014-02-15T17:36:58","date_gmt":"2014-02-15T15:36:58","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=140"},"modified":"2014-05-21T00:15:10","modified_gmt":"2014-05-20T22:15:10","slug":"no6-una-salida-por-juno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=140","title":{"rendered":"N\u00ba6- Una salida. Por Juno"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Una ma\u00f1ana de oto\u00f1o les confirmaron sus sospechas; la enfermedad degenerativa de Mar\u00eda avanzaba con rapidez. Tom\u00e1s, su \u00fanico hijo, exprim\u00eda al m\u00e1ximo los d\u00edas que restaban para que le despojaran del tibio amor con que ella le envolv\u00eda. Cuando Mar\u00eda dej\u00f3 este mundo, el padre de Tom\u00e1s sucumbi\u00f3 a la solitaria compa\u00f1\u00eda de cualquier botella de whisky y Tom\u00e1s entr\u00f3 en un estado de sonambulismo.\u00a0<!--more-->Al final del invierno, mientras deambulaba por el barrio, se cruz\u00f3 con un descapotable que anunciaba la inauguraci\u00f3n de un amplio local, en el centro de la ciudad, destinado a la venta de coches de lujo. La curiosidad sac\u00f3 a Tom\u00e1s de su letargo y, sin dudarlo, fue directo hacia el lugar que se proclamaba a voz en grito. Tras los cristales, un Porsche rojo centelleaba antes sus ojos; sus pasos le llevaron hasta \u00e9l, necesitaba tocarlo. Buscando el lugar desde el que poder observar todos los coches, acab\u00f3 a la salida de un despacho; escuch\u00f3 que buscaban un vendedor. Tom\u00e1s no dud\u00f3 y, a pesar de no tener experiencia alguna, se ofreci\u00f3 para el puesto. Insisti\u00f3 tanto que le dieron la oportunidad de demostrar su capacidad durante una semana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Irradiaba su pasi\u00f3n por aquellos coches, venderlos a sus adinerados clientes le resultaba f\u00e1cil. El estado de \u00e1nimo de Tom\u00e1s cambi\u00f3 por completo y su tiempo libre lo ocupaba leyendo revistas de mec\u00e1nica o acerc\u00e1ndose a la costa para hacer pesca submarina. Le gustaba sumergirse en una peque\u00f1a bah\u00eda a las afueras de Montegris, un pueblecito levantino rodeado de paisajes derruidos. Le fascinaba su diversidad de vida submarina, tambi\u00e9n su arena gruesa de color gris que, al amanecer y al atardecer, emit\u00eda destellos nacarados. A las afueras del pueblo hubo una mina; cuando esta cerr\u00f3 la poblaci\u00f3n emigr\u00f3, quedando despoblado durante m\u00e1s de tres d\u00e9cadas, hasta que los herederos de la empresa minera, herederos tambi\u00e9n de gran parte de los terrenos del pueblo, acordaron con varias inmobiliarias la construcci\u00f3n de edificios y d\u00faplex con el aliciente de que, a poco m\u00e1s de diez minutos en coche, se encontraba el mejor campo de golf de la provincia y, a tan solo veinte minutos, una playa paradisiaca. Montegris resurg\u00eda poco a poco. Aquel trabajo le generaba a Tom\u00e1s beneficios econ\u00f3micos pero, por su forma de ser, el trato con el cliente le agotaba. Se fij\u00f3 un objetivo: conseguir el \u00fanico taller de Montegris. Estudi\u00f3 mec\u00e1nica, ahorr\u00f3 y luch\u00f3 utilizando su innato arte en los negocios hasta quedarse con el deseado taller.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Sara siempre hab\u00eda llevado all\u00ed a reparar su motocicleta. Con los a\u00f1os y el deterioro de la m\u00e1quina, las visitas eran m\u00e1s frecuentes. Tom\u00e1s no consegu\u00eda entablar una conversaci\u00f3n con ella m\u00e1s all\u00e1 de cu\u00e1ndo podr\u00eda recoger la moto o el importe del servicio, le era imposible, nunca se hab\u00eda sentido as\u00ed y se centraba en intentar detener la aceleraci\u00f3n del bombeo de su coraz\u00f3n.\u00a0 Decidi\u00f3 ponerle fin a aquellos ataques r\u00edtmicos invit\u00e1ndola a cenar. A pesar de lo distintos que eran individualmente, como pareja resultaba la suma perfecta. A esa cita le siguieron muchas otras, se casaron y se ilusionaron con tener descendencia pronto. Pasaron dos a\u00f1os y medio sin recibir la ansiada noticia, tampoco el haberse puesto en las manos de una cl\u00ednica especializada parec\u00eda dar sus frutos, pero, en el que ser\u00eda el \u00faltimo intento, Sara se qued\u00f3 embarazada de mellizos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Una noche ventosa de luna nueva, un petrolero con problemas t\u00e9cnicos se refugi\u00f3 en la bah\u00eda; no pudo controlar la aver\u00eda y descarg\u00f3 toneladas de fuel al mar. Montegris pas\u00f3 de tener una bah\u00eda con aguas calmadas y transparentes, llenas de vida submarina, de las que emanaba un reconfortante olor sutilmente salado y herbal, a estar ba\u00f1ada por un mar apestoso y denso sin vida alguna. El hedor de la costa se expand\u00eda al pueblo. Aunque r\u00e1pidamente comenzaron las labores de limpieza de la bah\u00eda, Tom\u00e1s, que en unos meses ver\u00eda c\u00f3mo su familia se duplicaba, qued\u00f3 sumido en un pozo de tristeza; el fuel derramado no s\u00f3lo hab\u00eda impregnado sus papilas olfativas, tambi\u00e9n su alma. Sara, que sent\u00eda a Tom\u00e1s hundirse un poco m\u00e1s cada d\u00eda que pasaba, organiz\u00f3 una escapada al peque\u00f1o estudio de sus t\u00edos, en Marbella, mostr\u00e1ndolo como unas merecidas vacaciones; a la ma\u00f1ana siguiente partir\u00edan rumbo a la Costa del Sol. Tom\u00e1s se esforzaba por aparentar ilusi\u00f3n por el viaje pero, en lo m\u00e1s hondo de su ser, sent\u00eda que si se iba del pueblo se esfumar\u00eda ese ansiado sue\u00f1o que hab\u00eda comenzado a materializarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Tom\u00e1s se muestra relajado durante el viaje aunque tambi\u00e9n muy callado. Al llegar a Marbella les envuelve su luz acogedora. Mientras anochece pasean junto al mar, Tom\u00e1s sonr\u00ede, se siente tan relajado que est\u00e1 convencido de que por fin podr\u00e1 dormir pl\u00e1cidamente. A las cinco de la madrugada su taller arde delante de sus narices y no puede hacer nada para extinguir el fuego porque \u00e9l se ha convertido en una estatua; acaba de comprobar que su repetitiva pesadilla se le ha colado entre el equipaje. Aburrido de dar vueltas en la cama, coge los b\u00e1rtulos de pesca submarina y se dirige a la playa m\u00e1s cercana. Un agradable escalofr\u00edo recorre su cuerpo al adentrarse en un agua transparente suavemente anaranjada. El sol comienza a despegarse del mar. Con un aleteo lento, avanza mar adentro bordeando las rocas. Se encuentra con tres enormes dentones, les sigue atra\u00eddo por los reflejos azules intensos de sus escamas que parecen piedras preciosas. Le llevan hasta una extra\u00f1a gruta, all\u00ed les pierde la pista; es una peque\u00f1a abertura entre las rocas que se ampl\u00eda en su interior.\u00a0 Entra de costado y pisa fondo, el agua dentro de ella le llega hasta la cintura. Peque\u00f1os meros y serviolas le rodean, juegan yendo y viniendo a picotear algo que hay anclado en el fondo de la gruta. Tom\u00e1s enciende su linterna, se acerca con recelo hacia aquello que atrae tanto a los peces. Se sumerge, lo alumbra durante unos segundos. Sobresaltado, sale a la superficie. Decide volver a tierra r\u00e1pidamente, darse una ducha y acudir a la polic\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Cuando llega al peque\u00f1o estudio Sara est\u00e1 acostada, tiene fiebre y siente peque\u00f1as contracciones. Tras examinarla en un hospital de Marbella, descubren que los beb\u00e9s tienen un problema de coraz\u00f3n, deben provocar un parto prematuro y realizarles una complicada operaci\u00f3n. Tom\u00e1s indaga sobre los cirujanos de la zona, quiere minimizar los riesgos. El que apuntan como el mejor cirujano de la provincia de M\u00e1laga trabaja por lo privado y el coste es elevado. Tom\u00e1s apenas tiene ahorros y sabe que con la situaci\u00f3n actual de su negocio ning\u00fan banco le dar\u00e1 un pr\u00e9stamo. La familia directa de ambos se encuentra en una situaci\u00f3n econ\u00f3mica apretada, descarta pedirles ayuda. Revive la impotencia que sinti\u00f3 esperando la muerte de su madre y no est\u00e1 dispuesto a quedarse de brazos cruzados esta vez. Lucha consigo mismo. Se da por vencido. Se dirige a la playa. Se zambulle en el agua. Aletea con ansiedad hacia la gruta en un mar calmado que simula ser un lago de vino tinto joven permitiendo el paso lento, hacia la superficie, de min\u00fasculas gotas de mercurio. Lleva consigo, plegado, el saco en el que suele guardar los utensilios de pesca submarina. Cruza la entrada de la gruta, desenfunda el cuchillo que lleva amarrado en su pantorrilla izquierda; corta la cuerda que hace fondear el fardo, lo introduce en el saco. Sale de la gruta llevando cruzado, bajo el pecho, el saco; suelta el cintur\u00f3n de plomos de su cintura. Se dirige hacia la orilla r\u00e1pidamente. Eleva la cabeza, no hay nadie, pone los pies en la arena y sale del agua. Se quita las gafas de bucear, resopla aliviado, ya ha ca\u00eddo la noche. Deja el fardo en el maletero de su coche. Hace varias llamadas. Consigue el tel\u00e9fono de Rafael, un vecino del barrio donde creci\u00f3 que se traslad\u00f3 a vivir a Andaluc\u00eda atra\u00eddo por el negocio de las drogas. Tras una breve conversaci\u00f3n telef\u00f3nica quedan en encontrarse, a la ma\u00f1ana siguiente, en un escondido almac\u00e9n abandonado a las afueras de Marbella para examinar la mercanc\u00eda y negociar. Tom\u00e1s siente remordimientos pero cree que es la mejor salida del t\u00fanel oscuro y de aire enrarecido en el que se siente atrapado; se promete a s\u00ed mismo no volver a involucrarse jam\u00e1s con gente de aquella cala\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Tom\u00e1s llega al almac\u00e9n, Rafael le est\u00e1 esperando acompa\u00f1ado de dos hombres corpulentos. Parco en palabras, le pide la mercanc\u00eda y pincha en el fardo, extrayendo una peque\u00f1a muestra. Reconoce que es una variedad de hach\u00eds altamente valorada, regatean. Se realiza el intercambio. Tom\u00e1s vuelve al lado de Sara con el dinero, le cuenta que ha conseguido de un buen amigo suyo dinero de sobra para la operaci\u00f3n de los beb\u00e9s. A Sara le programan una ces\u00e1rea; los beb\u00e9s nacen sin problemas, seguidamente les operan con absoluto \u00e9xito. Sus vacaciones en tierras marbell\u00edes se han tenido que alargar por las circunstancias, en cuanto los m\u00e9dicos les dan el alta, Sara y Tom\u00e1s vuelven a Montegris acompa\u00f1ados de un ni\u00f1o dormil\u00f3n y una ni\u00f1a llorona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Como cada ma\u00f1ana, Tom\u00e1s se dirige hacia su trabajo; de camino se levanta la espesa niebla. Acerc\u00e1ndose al taller vislumbra que hay algo escrito en la fachada. Espantado lee: \u201c\u00a1Camello!\u201d; entra a su negocio acelerado y dando gracias por no haber tirado aquel bote, al que apenas le queda un dedo de pintura, ni su brocha vieja. Aunque la expresi\u00f3n desaparece de la fachada sigue en su mente, alguien le ha descubierto y no sabe c\u00f3mo actuar. La jornada transcurre sin novedades pero se siente observado hasta que cruza la puerta de su hogar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Tom\u00e1s no consigue dormir, observa a Sara pregunt\u00e1ndose qu\u00e9 suceder\u00e1 en sus sue\u00f1os. Se viste, algo le empuja a acercarse a su taller aunque todav\u00eda no ha aparecido el resplandor de los primeros rayos de sol. Nada m\u00e1s llegar comprueba que la persiana ha sido forzada. Entra al taller sigiloso pero decidido, su interior aparenta normalidad hasta que llega al almac\u00e9n donde todo el material de las estanter\u00edas y los cajones se encuentra tirado por el suelo, y en las paredes han escrito la frase \u201cCamello hijo puta, devu\u00e9lvenos lo nuestro\u201d bajo el s\u00edmbolo del ahorcado. Al salir del almac\u00e9n siente un golpe fuerte en la cabeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Tom\u00e1s se despierta tumbado boca arriba, completamente desorientado. Desde su posici\u00f3n observa las desnudas paredes blancas. Gira la cabeza con dificultad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0-\u00a1Sara!\u2026 \u00bfD\u00f3nde estoy?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0-Tom\u00e1s, tranquilo, est\u00e1s en el hospital.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Al intentar incorporarse torpemente distingue a Rafael apoyado en una de las paredes de la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0-Sara, \u00bfqu\u00e9 hace este tipo aqu\u00ed?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0-Cari\u00f1o, mejor que te lo explique \u00e9l mismo -le susurra Sara, l\u00e1nguida, mientras coge su mano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0-La vida es muy curiosa, \u00bfverdad, Tom\u00e1s? Ver\u00e1s, no soy el Rafael que crees conocer. Hace tres a\u00f1os me dieron una oportunidad y decid\u00ed cambiar el rumbo de mi vida, trabajo para la Brigada Antinarc\u00f3ticos. Te he estado siguiendo desde que tuvimos aquel encuentro pero esta ma\u00f1ana fuiste a tu negocio mucho antes de lo habitual y te encontr\u00e9 tirado en el suelo, sin conocimiento y con una brecha en la cabeza. Mi equipo ha atrapado a los que traficaban con la droga que encontraste, est\u00e1n todos entre rejas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0-\u00a1Entonces te debo la vida! Gracias -a\u00f1ade Tom\u00e1s, rotundo-. \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de m\u00ed ahora? -pregunta mirando fijamente a los ojos de Rafael.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0-Eso lo tendr\u00e1 que decidir la Justicia -le contesta Rafael cortante y desprendiendo un atisbo de melancol\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Tras unos segundos con la mente en blanco, Tom\u00e1s se queda ensimismado observando a Sara, la recuerda cantando una nana mientras acuna a sus dos preciosos y sanos hijos. De sus ojos cansados se escapan dos l\u00e1grimas, suspira aliviado, ya no tendr\u00e1 que mentir, ni tampoco que huir. Se siente dichoso porque el tiempo separado de su mujer y sus hijos terminar\u00e1 alg\u00fan d\u00eda, entonces comenzar\u00e1 una nueva vida que dispondr\u00e1 de fuertes cimientos para que el sue\u00f1o que persigue se convierta por fin en realidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Una ma\u00f1ana de oto\u00f1o les confirmaron sus sospechas; la enfermedad degenerativa de Mar\u00eda avanzaba con rapidez. Tom\u00e1s, su \u00fanico hijo, exprim\u00eda al m\u00e1ximo los d\u00edas que restaban para que le despojaran del tibio amor con que ella le envolv\u00eda. 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