
{"id":144,"date":"2014-02-16T22:51:17","date_gmt":"2014-02-16T21:51:17","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=144"},"modified":"2014-02-16T22:51:17","modified_gmt":"2014-02-16T21:51:17","slug":"no7-chudakarana-por-bronte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=144","title":{"rendered":"N\u00ba7- Chudakarana. Por Bronte"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Si hoy puedo escribir con serenidad acerca de lo ocurrido es porque ya no me desazona, al comprenderlo lo acept\u00e9 como un suceso inevitable. Mi repentino viaje, la actitud de inconsciencia febril, el sinsentido com\u00fan, cambiaron mi futuro.<!--more--> Lorenzo nunca sabr\u00e1 la dimensi\u00f3n del expolio que sufr\u00ed cuando \u00e9l, junto con lo que nos rodeaba, me fue arrebatado en el camino hacia un porvenir ins\u00f3lito. Todo empez\u00f3 en Benar\u00e9s, donde aterric\u00e9 con el alma tan hueca como los espacios entre las estrellas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Ajeno al tumulto de una callejuela del zoco por cuyo eje discurr\u00eda un reguero de agua infecta, el indio del tenderete repas\u00f3 a navaja la cabeza de la ni\u00f1a seg\u00fan el sacramento hind\u00fa de <i>chudakarana<\/i>. Hab\u00eda indultado en el cogote un mech\u00f3n de cabellos muy negros. Despu\u00e9s de romper as\u00ed las amarras de otras reencarnaciones y de devolver la ni\u00f1a a su madre, vino al mostrador y me pregunt\u00f3 en un ingl\u00e9s voluntarioso qu\u00e9 deseaba. Era un hombre nervudo de presencia campesina, oscuro de pelo y piel, ojos juveniles color pizarra y la sonrisa espont\u00e1nea descubriendo una dentadura impecable, blanca como el yeso. A falta de turbante, una mata frondosa de cabellos encresp\u00e1ndose selv\u00e1tica en todas direcciones. Afuera el sol ca\u00eda a plomo y abofeteaba los charcos y los cristalitos de la bisuter\u00eda para turistas. Le compr\u00e9 un ajedrez de falso marfil con algunos de sus \u00eddolos como piezas del tablero, frascos coloreados de esencias y un manojo de sahumerios. En agradecimiento por mi nula afici\u00f3n al regateo me invit\u00f3 a probar el <i>fenny<\/i>. Varias pruebas. M\u00e1s de las razonables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Esa noche dorm\u00ed con aquel indio en su caba\u00f1a sobre un camastro cubierto por una mosquitera de tul. Ce\u00f1ida a su cuerpo como a un salvavidas, me dej\u00e9 llevar y descubr\u00ed gozosa un laberinto sexual de dise\u00f1o desconocido, entre el perfume almizclado de los b\u00e1lsamos que almacenaba en la trastienda y el olor a cuero y madera de cedro barnizada. Sus manos eran tan seguras en el tacto como sabias en recorrerme. Dios m\u00edo, cre\u00ed morir\u2026 Al despertar, temprano, me not\u00e9 rara, como si hubiera traspasado alguna frontera intangible. \u00abL\u00f3gico, est\u00e1s sola en la India y es tu primer cambio clandestino de orquesta y partitura\u00bb, pens\u00e9 para no pensar, y no me conced\u00ed otros reconcomios. El resto de noches tambi\u00e9n disfrut\u00e9 de la dulce compa\u00f1\u00eda de Ranjiv. Me sent\u00eda libre, y cuando eres libre siempre quieres m\u00e1s. Una adicta temporal. Durante el d\u00eda y con estoica parsimonia, \u00e9l me ense\u00f1\u00f3 los mensajes secretos de la ciudad sagrada y los rudimentos del idioma <i>hindi<\/i> de los <i>varanasis<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Reconozco que fue una locura, pero me asfixiaba la monoton\u00eda plomiza de una existencia en punto muerto, con sus reglas, con sus lodos, con sus brumas. Con la infausta figuraci\u00f3n de que m\u00e1s pronto que tarde a Lorenzo dejar\u00eda de gustarle una madura te\u00f1ida algo pasada de patas de gallo y de b\u00e1scula. Fue una locura, s\u00ed, pero no elud\u00ed prever riesgos: mi compa\u00f1era Maite me cubrir\u00eda en la mentira de que viajaba a la India acompa\u00f1ando como gu\u00eda una remesa de jubilados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Las primeras se\u00f1ales se dieron al mes de regresar. Buscando complementos en el joyero encontr\u00e9 el estuche con un juego de pendientes y gargantilla. No eran m\u00edos y supuse con la mejor fe que Lorenzo me sorprend\u00eda con el regalo. Mi marido es dise\u00f1ador de contenidos web, pasa la jornada delante del ordenador en el despacho de la buhardilla. Cuando sub\u00ed a preguntarle me respondi\u00f3, sin separar la vista de la pantalla, que ni idea del estuche. Luego me mir\u00f3 de reojo e insisti\u00f3 en la negativa con un tono de franco desconcierto. Mi instinto de hembra me dijo que no ment\u00eda. Aturdida y descolocada, lo atribu\u00ed a un despiste m\u00edo, hab\u00eda olvidado que me los compr\u00f3 mi hermana una lejana tarde que salimos juntas. Pronto apareci\u00f3 el vestido color palo de rosa con flores de crinolina, un soberano monumento al mal gusto, un espanto colgado en mi zona del vestidor. Tambi\u00e9n un par de diademas adecuadas para una fiesta de Halloween y cremas de una marca a la que en su momento renunci\u00e9 por su elevado precio. En una esquina del ropero, unas manoplas y unos patucos de lana gruesa para abrigar a una man\u00edaca friolera. Yo dorm\u00eda desnuda y sin manta en diciembre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Pese a aquellas irrupciones de prendas ajenas mi asombro se manten\u00eda en una cierta contenci\u00f3n, sin despuntes de p\u00e1nico. S\u00f3lo hasta tropezarme en el mueble del ba\u00f1o con el aparato de depilaci\u00f3n el\u00e9ctrica. Sucio, con restos pegados, una cochinada que jam\u00e1s me hubiera permitido cometer ni en mi adolescencia. Y, sobre todo, al dar con el frasco de perfume con tufo a fresas podridas y con unos conjuntos de lencer\u00eda que hubieran echado para atr\u00e1s a una <i>stripper<\/i> profesional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Se impon\u00eda como estrategia una aparici\u00f3n a deshora que me diera la oportunidad de enfrentarme a una presencia tangible, una certeza que sustituyera la ansiedad ante un asalto a mi vida \u00edntima que no estaba encontrando la menor resistencia. El delicado juego del amor y la guerra. Entonces fue cuando sobrevino la cat\u00e1strofe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Con la excusa de sentirme mal me largu\u00e9 de la agencia a media ma\u00f1ana y fui a casa. Encontr\u00e9 a Lorenzo donde siempre y ocupado en lo de siempre. En lugar de explicarle el porqu\u00e9 de volver antes de tiempo, le pas\u00e9 los brazos por detr\u00e1s de la nuca y comenc\u00e9 a mordisquearle el arco de la oreja. Ronrone\u00e9 comentarios soeces mientras le recorr\u00eda el cuello con la lengua y met\u00eda la mano para desabotonarle la camisa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u2015Pero, \u00bfqu\u00e9 haces aqu\u00ed? \u2015Su gesto de confusi\u00f3n fue lo primero que me puso en guardia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u2500 \u00bfC\u00f3mo que qu\u00e9 hago? \u00bfT\u00fa qu\u00e9 crees que quiero hacer? \u2015Se me escap\u00f3 un conato de enfado. Empec\u00e9 a transpirar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Lorenzo me contest\u00f3 que si pensaba que a\u00fan ten\u00eda veinte a\u00f1os. Seg\u00fan \u00e9l, nada m\u00e1s salir hab\u00eda regresado porque el coche no me arranc\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u2500 \u00bfNo te acuerdas de la que montamos mientras llegaron los del taller a solucionar lo del coche? \u00bfTan flojo anduve?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Finalmente yo me hab\u00eda ido a trabajar y ahora, veinte minutos despu\u00e9s del primer asalto le ven\u00eda con el segundo. Me hundi\u00f3 la vehemencia con la que ensalz\u00f3 mis apasionadas maniobras de hac\u00eda un rato; imaginaba que hab\u00eda aprendido nuevas travesuras en alguna revista para mujeres que quieren experimentarlo todo. Es decir, que una catedr\u00e1tica del erotismo acababa de descubrir en mi marido recursos todav\u00eda sin explotar en nuestra relaci\u00f3n de pareja. Con suavidad pero tambi\u00e9n con firmeza, se deshizo de mi abrazo y me despidi\u00f3 con un casto beso en los labios y una palmadita en el culo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u2500Cielo, d\u00e9jame trabajar, nos acosan la hipoteca y los gastos. Con muchas ma\u00f1anas como \u00e9sta vamos a la ruina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0No par\u00f3 ah\u00ed la cosa. Junto al subsiguiente marasmo mental, en pocos d\u00edas fui encajando uno tras otro m\u00e1s envites. La impostora no se limitaba a victorias dom\u00e9sticas. Con la precisi\u00f3n de un alunizaje iba podando sin piedad las ra\u00edces que me un\u00edan a mi ecosistema personal. Al regresar del trabajo me tropec\u00e9 con la asistenta en el rellano y agradeci\u00f3 -especificando que \u201cpor segunda vez\u201d-, mi generosidad al doblarle el suplemento por las horas. Desapareci\u00f3 por la escalera pregunt\u00e1ndome si hab\u00eda encontrado en la tienda el repuesto de la lavadora. Tambi\u00e9n en la agencia hubo invasi\u00f3n. Reci\u00e9n llegada por la ma\u00f1ana, mi jefe ensalz\u00f3 el informe estad\u00edstico por pa\u00edses que le hab\u00eda elaborado. Me puso un pedestal por la iniciativa de quedarme all\u00ed toda la noche y luego ausentarme lo imprescindible para ir a cambiarme de ropa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Lorenzo elud\u00eda mis insinuaciones bajo las s\u00e1banas. Desde que yo hab\u00eda decidido comer en casa -argumentaba ante mi estupefacci\u00f3n-, en lugar de en una cafeter\u00eda, nuestras siestas lo estaban dejando reventado. Luego se le cerraban los ojos delante del ordenador. Como cantinelas expurgatorias repet\u00eda lo de que ya no era un jovencito, el estr\u00e9s con la cartera de clientes o cualquier otro desprop\u00f3sito. La derrota fue categ\u00f3rica e inmisericorde. Lo confirm\u00e9 un s\u00e1bado, cuando volv\u00ed exhausta tras pulular por Italia nueve interminables d\u00edas con un autocar de colegiales despendolados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Despu\u00e9s de aparcar y con el <i>trolley<\/i> a rastras camin\u00e9 hacia mi domicilio. En la esquina me detuve en seco, clavada al suelo como una papelera. Lorenzo sal\u00eda del portal con una mujer abrazada por el hombro, vestida con el conjunto de cachemir que yo me hab\u00eda comprado la temporada anterior. Pese a lo cerrado de la noche y la luz marchita de las farolas, pude distinguir que su cara era la m\u00eda. Era yo sin ser yo. Grit\u00e9 el nombre de mi marido con un graznido incontrolado. La calle estaba desierta y en silencio, tuvo que escucharme. Ni se inmut\u00f3. Entonces cruc\u00e9 hacia ellos. \u00c9l pas\u00f3 delante de mis narices sin reparar en m\u00ed. Ella, por el contrario, respondi\u00f3 a mis balbuceos quebradizos con una mirada desafiante que me lleg\u00f3 desde alg\u00fan universo remoto, a a\u00f1os luz de donde yo estaba. La acompa\u00f1\u00f3 con una sonrisa de labios apenas entreabiertos, solo lo justo, como si formulase un pensamiento cruel. Un dardo de hielo. Un ah\u00ed te quedas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Temblando de amargura me sent\u00e9 en el <i>trolley<\/i>. Igual que en una moviola precaria pasaron por mi mente las noches que pas\u00e9 con Ranjiv y el recuerdo del rito con la ni\u00f1a de la cabeza rapada. Tambi\u00e9n me acord\u00e9 de algunas lecturas de juventud en las que se hablaba de la transmigraci\u00f3n: \u00ab<i>El mejor relato del mundo<\/i>\u00bb, de Kipling, \u00ab<i>Metzengerstein<\/i>\u00bb de Allan Poe, \u00ab<i>El doctor H\u00e9raclius Gloss<\/i>\u00bb de Maupassant, incluso \u00ab<i>Ulises<\/i>\u00bb de Joyce\u2026 Hice acopio de entereza para afrontar lo que me aguardaba. Tante\u00e9 mis juegos de llaves -sab\u00eda que ya inservibles- de casa y del coche. Por fortuna me quedaba dinero en met\u00e1lico y la tarjeta de cr\u00e9dito a\u00fan funcionaba. Por poco tiempo. El m\u00f3vil se hab\u00eda apagado y marc\u00f3 error al teclear el c\u00f3digo <i>pin<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Tom\u00e9 un taxi al aeropuerto y embarqu\u00e9 en el primer vuelo a la India.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0De vuelta a Benar\u00e9s el comerciante barbero de dientes perfectos me afeit\u00f3 la cabeza con una minuciosidad lenta y h\u00e1bil hasta eliminar cada residuo de la mujer que una vez fui. Antes de cubrirme con un <i>sari<\/i> bordado de seda roja, Ranjiv unt\u00f3 con s\u00e1ndalo la piel blanquecina de mi cr\u00e1neo reci\u00e9n desnudado, bajo la luz fatigada de un quinqu\u00e9 de aceite y, entrando desde la calle, de un vigoroso relumbre de origen indefinido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Si hoy puedo escribir con serenidad acerca de lo ocurrido es porque ya no me desazona, al comprenderlo lo acept\u00e9 como un suceso inevitable. Mi repentino viaje, la actitud de inconsciencia febril, el sinsentido com\u00fan, cambiaron mi futuro.<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=144\"><span>Leer m\u00e1s..<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":52,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[37,36,24,17],"class_list":["post-144","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relatos-a-concurso","tag-bronte","tag-chudakarana","tag-relatos-a-concurso-2","tag-x-certamen-de-narrativa-breve"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/144","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=144"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/144\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/52"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=144"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=144"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=144"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}