
{"id":150,"date":"2014-02-18T00:00:21","date_gmt":"2014-02-17T22:00:21","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=150"},"modified":"2014-07-02T10:38:43","modified_gmt":"2014-07-02T08:38:43","slug":"no9-la-taberna-fundadores-por-earvin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=150","title":{"rendered":"N\u00ba9- La Taberna Fundadores. Por Earvin"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\" align=\"right\">Madrid, 1618<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0A la hora menguante de otra calurosa noche de julio la taberna de los Fundadores era un bullicio de risotadas, ruido de huesos de Juan Tarafe rebotando en las paredes y rumor de conversaciones de los gariteros que se arremolinaban en torno a las mesas donde ora se tiraban dados, ora se araba con bueyes-<i>seis granos juego, matantes tengo, llevo los palos vac\u00edos, la calle del puerto es m\u00eda, envido <\/i>y dem\u00e1s lances propios del catecismo-, algunos con m\u00e1s fortuna que otros. <!--more-->Arrullado por el jaleo, Mateo Alonso, teniente de alguaciles de los cuarteles de Madrid, bebi\u00f3 de un trago azumbre y medio de vino turco sin poder evitar un suspiro de melancol\u00eda. No hac\u00eda mucho tiempo \u00e9l hab\u00eda sido uno de los principales en darle a la baraja, sobre todo en los juegos de estocada, llamados as\u00ed por la rapidez con la que un hombre se quedaba sin dinero, habla ni aliento, pero de eso hac\u00eda ya un a\u00f1o, cuando se vio obligado a abandonar sus costumbres. &lt;&lt;A\u00f1os pasados, a\u00f1os felices&gt;&gt;, se lament\u00f3 el antiguo soldado mientras alzaba el vaso en un improvisado brindis con el reflejo p\u00e1lido, casi irreconocible, que le devolv\u00eda el espejo, el de un hombre taciturno y piel macilenta, vencido por una enfermedad que le estaba matando lentamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la vista perdida en el fondo de la jarra, como si buscara all\u00ed la soluci\u00f3n a sus problemas, Alonso hizo un gesto con la mano y la tabernera, una joven de pelo negro, hombros al descubierto y falda abierta por delante con vuelo, se acerc\u00f3 contoneando el nav\u00edo con tanta gracia que los bravos que abarrotaban las mesas olvidaron por un momento brechas y naipes para mirarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0-Buena clientela esta noche-dijo el teniente de alguaciles mientras extend\u00eda el vaso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0-Lo mejor de cada casa-respondi\u00f3 la chica, gui\u00f1ando un ojo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Durante el verano de 1618 la Taberna de Fundadores, situada a la espalda del convento de Santo Tom\u00e1s, se hab\u00eda convertido en el lugar preferido por cicarazates, vivandores, ap\u00f3stoles, picadores, templones, lechuzas, cachucheros, daifas de poco manto y dem\u00e1s gente de la noche que sol\u00edan aflorar a la ca\u00edda del sol en torno a los sifones de tinto, moscatel pardillo y vino blanco para dar lustre a uno de los lugares m\u00e1s s\u00f3rdidos de aquella ciudad tan peligrosa como apasionante, en cuyas paredes agrietadas aparec\u00edan recubiertas de epigramas escritos por clientes insignes-todo el que fuera capaz de salir de all\u00ed derecho merec\u00eda el calificativo de tal- que, aprovechando la soltura de lengua e ingenio que proporcionaba el elixir de Baco, expresaban con palabras el esp\u00edritu e idiosincrasia del Madrid del XVII.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">Es Madrid ciudad brav\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">que, entre antiguas y modernas,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">tiene 300 tabernas<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">y una sola librer\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Alumbrado por una vela cuya luz macilenta le ocultaba el rostro de nariz para arriba, Alonso, cuya fidelidad tabernera durante a\u00f1os le aseguraba cada noche una reserva junto a la puerta trasera que se sol\u00eda emplear para cuando hab\u00eda que salir al grito de \u201cpe\u00f1as y buen tiempo\u201d, ech\u00f3 un vistazo alrededor. Siempre le hab\u00eda gustado ver c\u00f3mo se comportaba la gente en seg\u00fan qu\u00e9 lugares y circunstancias y desde aquel sitio dispon\u00eda de una vista privilegiada de todas las mesas: rabizas subastando el broquel, hombres embozados jugando a las cartas con una mano mientras se tanteaban con la otra la vizca\u00edna que llevaban oculta en las cachas de las botas-estaba prohibido portar armas en la taberna- o bebedores silenciosos cuyos rostros se perd\u00edan entre las sombras del juego de luces ambarinas de los hachones formaban la clientela de aquel tugurio, acostumbrada al pestilente olor a sudor, orines y vino rancio que impregnaban sus paredes; una fauna, en definitiva, que siempre promet\u00eda noches salpicadas de risas, amores furtivos y, sobre todo, buenas peleas, como la que se estaba iniciando en ese momento en una de mesas contiguas, donde dos bravos se trocaban verbos por un dado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0-\u00a1O vuac\u00e9 retira la insidia de que las brechas est\u00e1n amoladas o juro por mis dos y por mis cuatro que de este tugurio uno sale como hidalgo y el otro con los pies por delante!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0El que hablaba a gritos era un rufo imberbe con acento del norte que a Alonso se le antoj\u00f3 que, por su mocedad, a\u00fan deb\u00eda tener pocas muescas en su toledana. El que acusaba, sin embargo, parec\u00eda m\u00e1s hecho, tanto por edad como por cuajo; as\u00ed lo atestiguaban los ara\u00f1os que le marcaban la cara, confirmando sin palabras que aquel era un matach\u00edn de a muchos ducados la estocada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Al poco de iniciarse la ri\u00f1a, los dos hombres pasaron de los <i>votos a tal<\/i> y <i>ment\u00eds por la barba<\/i> a ponerse uno frente a otro en actitud desafiante y pedir las temerarias. Con el rostro oculto a medias por el vaiv\u00e9n de la vela, y viendo el rumbo que iban tomando los acontecimientos, Alonso suspir\u00f3 con desgana antes de llevarse el \u00faltimo sorbo de vino a la boca; seg\u00fan su experiencia, aquello ten\u00eda todos lo visos de acabar en un lance de hierros con posterior mojada de por medio y, por consiguiente, m\u00e1s trabajo para \u00e9l, y esa noche no estaba de humor. Antes de levantarse, el teniente de alguaciles bes\u00f3 el jarro y, tras asegurarse que la de Juanes estaba en su sitio, se fue directo hasta la mesa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0-No se alborote el aula, caballeros-dijo mientras colocaba la mano en el pomo de la espada para que esta levantara la capa por detr\u00e1s, a lo bravo-, que no hay necesidad de colorear la noche de rojo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Con el bodeg\u00f3n alborotado, el vascongado ech\u00f3 un pie atr\u00e1s, inquieto, mientras el otro se acerc\u00f3 a la mesa para escurrir el barroso sin perder la calma, estudiando el devenir de los acontecimientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0-\u00a1No se entrometa vuac\u00e9, que me sobra hierro para dos!-espet\u00f3 el joven.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Pese al desaire, Alonso ignor\u00f3 el comentario, dirigi\u00e9ndose en esta ocasi\u00f3n al de mayor temple aunque sin perder de vista al otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0-Vuecencia sabe lo que tiene delante-dijo Alonso, haciendo un gesto con la cabeza-: mucho cazador para tan poca pieza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0El barbirrucio sonri\u00f3 a medias antes de responder, mostrando varias oquedades en la dentadura. Una sonrisa peligrosa, dedujo Alonso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0-\u00bfPuedo saber qui\u00e9n me lo pide?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0-Baste decir que el hierro se oxida cerca de los vallerifes del Sepan Cuantos, con su teniente a la cabeza-dijo Alonso con una inclinaci\u00f3n de cabeza-, y a m\u00ed me da que vuac\u00e9 deber\u00eda cuidar su espada si no quiere apalear sardinas en las galeras del rey o, si se tercia, indigestarse de esparto en la Plaza de la Paja, que ya se sabe que al gent\u00edo le gusta m\u00e1s un ahorcamiento que comer con los dedos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Al descubrirse su oficio, el gesto del veterano se transform\u00f3. Con disimulo retir\u00f3 la mano de la cintura donde ocultaba una vizca\u00edna para, a continuaci\u00f3n, encogerse de hombros y amagar una mueca que pretend\u00eda ser sonrisa conciliadora mientras clavaba los ojos en el joven que, apoyado contra la pared y alternando la mirada a uno y otro, se manten\u00eda muy Bernardo. Muy apitonado, pens\u00f3 Alonso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0-Pues va a ser que vuecencia ten\u00eda raz\u00f3n, vascongado-dijo tras unos segundos-. Que sali\u00f3 5 y no 6.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Bajo la atenta mirada de todos los gariteros, el de los ara\u00f1os abandon\u00f3 la taberna. Nada m\u00e1s desaparecer por la puerta, Alonso se volvi\u00f3 hacia el imberbe, y, antes de que este pudiera hablar, se puso frente a \u00e9l, alz\u00e1ndole el dedo \u00edndice en actitud reprobatoria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0-En cuanto a vuecencia, meta el sonante en la sacocha y g\u00e1stelo en la manfla de al lado o en misa de doce, que eso me da una higa, pero aqu\u00ed no.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y dicho esto, el joven empez\u00f3 a recoger su dinero entre el cuchicheo de la clientela, regresando la calma a la Taberna de Fundadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">&#8212;-<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Cuando en la taberna ya no quedaban m\u00e1s que tres borrachos y un engibador exigiendo el cairo de la jornada a una acechona, Alonso apur\u00f3 el \u00faltimo sorbo de vino y, mientras dejaba un Juan Platero sobre la mesa, se coloc\u00f3 la capa con una sola mano antes de salir a la calle. Afuera la noche refrescaba, as\u00ed que se arrisc\u00f3 la abuela y empez\u00f3 a caminar con mucho ruido de hierro por la calle de Toledo, rompiendo el soniche de las calles que, engullidas por la noche, aguardaban en soledad el nuevo d\u00eda. Al poco rato, nada m\u00e1s torcer por la calle del Arcabuz, la diminuta luz de un candil, unida al rumor insistente de un grupo de hombres en torno a un cad\u00e1ver le oblig\u00f3 a detenerse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0-Aqu\u00ed la autoridad-dijo sin mucha convicci\u00f3n-. \u00bfQu\u00e9 sucede?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0-Acaban de emboscar a este rufo, teniente-dijo uno de los curiosos, que nada m\u00e1s ver a Alonso le reconoci\u00f3- y le han trinchado los aparejos de una estocada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0-\u00bfAlguien vio algo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0-Al escuchar ruido de hierros mis compa\u00f1eros y yo nos acercamos, pero cuando llegamos al muerto ya lo hab\u00edan aviado y el matach\u00edn estaba tomando pe\u00f1as de longares calle arriba, donde le esperaba una montura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Alonso asinti\u00f3 lentamente mientras se acercaba al difunto, que estaba tirado boca arriba. Nada m\u00e1s verle lo reconoci\u00f3 de inmediato: era el joven vascongado de la taberna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0-\u00bfDijo algo antes de morir?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0-Se ha ido por la posta tan r\u00e1pido que no le ha dado tiempo a pedir confesi\u00f3n ni \u00f3leos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0A lo lejos se empezaron a escuchar los pasos de los corchetes, lo que facilitaba a Alonso una salida r\u00e1pida de aquel callej\u00f3n. All\u00ed ya poco se pod\u00eda hacer, as\u00ed que continu\u00f3 su camino mientras se felicitaba de que la Villa y Corte saliera ganando al perder a dos miembros de la ilustre relaci\u00f3n de hombres peligrosos de la noche madrile\u00f1a; a uno porque lo hab\u00edan apiolado y a otro porque, como veterano que era, sabr\u00eda que los ducados mejor gastados eran aquellos que se invert\u00edan en lugares donde nadie preguntaba su procedencia, por lo que lo m\u00e1s probable era que a esas horas el barbirrucio de los ara\u00f1os estuviera ya emprendiendo el viaje-solo de ida- a Sevilla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La luna se iba deslizando lentamente entre alguna nube solitaria, dejando al lucero del alba como el punto m\u00e1s brillante en el cielo. El aceite de los pocos candiles que alumbraban la calle se agotaba, proyectando la sombra del teniente de alguaciles sobre el empedrado hasta que lleg\u00f3 a una callejuela oscura como boca de lobo. Haciendo adem\u00e1n de detenerse, Alonso se pregunt\u00f3 si la muerte ser\u00eda as\u00ed: tenebrosa y l\u00fagubre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0-\u00a1Basta ya!-se recrimin\u00f3 a s\u00ed mismo por aquella debilidad, impropia de alguien a quien la Cierta le hab\u00eda estado acechando desde que tuvo edad para alzar una espada. Cada d\u00eda de su vida se hab\u00eda despertado sabiendo que aquel pod\u00eda ser el \u00faltimo, asumiendo esa incertidumbre con toda naturalidad, pero lo que no hab\u00eda previsto era que su propio cuerpo fuera el que le llevara a la sepultura a trav\u00e9s de una lenta enfermedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Una suave brisa le acarici\u00f3 el rostro empapado de sudor, ayudando a tranquilizarle. Ya m\u00e1s recompuesto, suspir\u00f3 hondo y, antes de perderse en la noche, sonri\u00f3 con amargura. Los vapores del vino ya hab\u00edan desaparecido por completo, dejando paso a la lucidez de un pensamiento que fue repitiendo lentamente y en voz alta: &lt;&lt;morir solo puede significar haber vivido&gt;&gt;.\u00a0 Y a fe que suya que lo hab\u00eda hecho, se dijo. Mateo Alonso, antiguo soldado al servicio del rey, hoy teniente de alguaciles de los cuarteles de Madrid, querido por unos, odiado por otros y respetado por todos, con m\u00e1s batallas ganadas que perdidas, m\u00e1s vino azumbrado que agua ten\u00eda el mar y m\u00e1s mujeres amadas que rejas ten\u00eda la c\u00e1rcel de la Villa, se enfrentar\u00eda a La Chata tal y como hab\u00eda afrontado la vida: derecho, con andar arrufaldado y zambo. Y cuando la Muerte, como amante celosa que era, viniera a su encuentro, \u00e9l, que no nunca hab\u00eda sabido vivir sin disfrutar de unos labios, se pondr\u00eda frente a ella, cara a cara, decidido a no desperdiciar la ocasi\u00f3n de ver qu\u00e9 tal besaba.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Madrid, 1618 \u00a0 \u00a0 \u00a0A la hora menguante de otra calurosa noche de julio la taberna de los Fundadores era un bullicio de risotadas, ruido de huesos de Juan Tarafe rebotando en las paredes y rumor de conversaciones de los gariteros que se arremolinaban en torno a las mesas donde&#8230;<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=150\"><span>Leer m\u00e1s..<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":52,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[6,4],"tags":[39,40,24,17],"class_list":["post-150","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-finalistas-del-jurado","category-relatos-a-concurso","tag-earvin","tag-la-taberna-fundadores","tag-relatos-a-concurso-2","tag-x-certamen-de-narrativa-breve"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/150","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=150"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/150\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/52"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=150"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=150"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=150"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}