
{"id":157,"date":"2014-02-18T00:01:42","date_gmt":"2014-02-17T23:01:42","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=157"},"modified":"2014-02-18T00:12:18","modified_gmt":"2014-02-17T23:12:18","slug":"no10-la-ultima-leccion-por-gaia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=157","title":{"rendered":"N\u00ba10- La \u00faltima lecci\u00f3n. Por Gaia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Siempre hab\u00eda presumido de tener los pies sobre la tierra, de no tener m\u00e1s sue\u00f1o que el que se puede tocar. P\u00e1jaros pocos, por no decir ninguno. Para nuestro hombre no hab\u00eda nada m\u00e1s real que su bolsillo, y para llenarlo hab\u00eda que pisar fuerte, seguros, sin vacilar: \u201ccaiga qui\u00e9n caiga\u201d. Pobrecito, iron\u00edas de la vida, no sab\u00eda la jugada que el destino le preparaba.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00daltimamente, el exceso de trabajo estaba haciendo mella en \u00e9l. El m\u00e9dico le recomend\u00f3 aflojar su agenda, parar sus actividades y darse un descanso. Y, para sorpresa de todos, lo hizo. Decidi\u00f3 tomarse unos d\u00edas de relax, eso s\u00ed, sin alejarse de sus dominios: si pasara algo qui\u00e9n lo sustituir\u00eda, qui\u00e9n sabr\u00eda tomar decisiones como \u00e9l. Nadie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comenz\u00f3 a pasear por las ma\u00f1anas. Sol\u00eda hacerlo por un parque cercano, rodeado de casas y m\u00e1s casas, todas iguales y de belleza discutible. \u00c9l se sent\u00eda feliz, no porque el d\u00eda fuera brillante, que lo era; no porque el aire acariciara nuestros sentidos, que lo hac\u00eda; tampoco porque la vegetaci\u00f3n luciera un verde insultante, \u00a0sino porque se encontraba \u00a0entre el fruto de su trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era una ma\u00f1ana espl\u00e9ndida, de las que no anuncian nada, de las que enga\u00f1an. Paseaba a ritmo r\u00e1pido, pero sin correr, ya no estaba para esfuerzos. Durante el trayecto se cruzaba con gente, algunos conocidos, que, como \u00e9l, sal\u00eda a pasear, a correr\u2026 Y, los m\u00e1s afortunados, a sentir el d\u00eda. De pronto, comenz\u00f3 a temblar, a bascular, a vacilar; sin aviso, sin esperarlo, el suelo no lo sosten\u00eda: la tierra se abr\u00eda a sus pies. Grit\u00f3, gritaba sin parar. Pese a los esfuerzos para equilibrarse y salir fuera de esa gran boca tel\u00farica dispuesta a tragarse cualquier cosa que tuviera encima, no lo consigui\u00f3. Y en un \u201cvisto y no visto\u201d, lo aspir\u00f3. Desapareci\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos caminantes lo oyeron; otros, vieron su ca\u00edda con ojos incr\u00e9dulos y un \u201c\u00a1Dios m\u00edo, no puede ser!\u201d en sus labios. Todos se acercaron y observaron un tremendo hoyo sin fondo aparente. Al principio, a\u00fan se o\u00edan lejanas peticiones de auxilio, d\u00e9biles socorros de alguien precipit\u00e1ndose al vac\u00edo. Suplicas que, como \u00e9l, tropezaban contra las paredes en su ca\u00edda, multiplicando el sonido y el dolor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras, los m\u00e1s efectivos llamaron enseguida al n\u00famero de emergencia; los m\u00e1s valientes, quiz\u00e1 temerarios, intentaron acercarse m\u00e1s, casi rozando el fino borde que separa la vida de la muerte, por si consegu\u00edan ver u o\u00edr algo m\u00e1s. Nada. No consiguieron nada. Solo dar un susto a los presentes que, ante esa temeridad, creyeron por un momento que en lugar de rescatar a uno, habr\u00eda que rescatar a m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lleg\u00f3 la polic\u00eda casi al mismo tiempo que la noticia se extend\u00eda por todo el mundo. El di\u00e1metro del socav\u00f3n no paraba de aumentar y debido a la inestabilidad del terreno decidieron marcar un per\u00edmetro de seguridad. Inmediatamente, pidieron ayuda a un equipo de bomberos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, \u00bfd\u00f3nde estaba Pedro?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro, en una peque\u00f1a oquedad se encontraba el desgraciado. Apenas pod\u00eda moverse, y mucho menos ver. Se sacudi\u00f3 la cabeza, abri\u00f3 y cerr\u00f3 los ojos con rapidez, no para ver m\u00e1s, que era imposible: la oscuridad era absoluta, sino para comprobar que no era un sue\u00f1o, un mal sue\u00f1o, que le estaba haciendo una mala pasada. Por unos instantes, se crey\u00f3 en la cama e intent\u00f3 incorporarse para deshacer la pesadilla. Solo que esta vez no funcion\u00f3, la pesadilla era real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuera, adem\u00e1s de los curiosos que no paraban de llegar y de las televisiones, agencias y periodistas de todo el mundo, comenzaba la tarea de rescate. Viendo la profundidad del agujero, se pidi\u00f3 ayuda al GREIM de la Guardia Civil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro, mientras tanto, Pedro segu\u00eda neg\u00e1ndose lo que estaba viviendo. \u201c\u00a1No!, esto no puede estar pas\u00e1ndome a m\u00ed!\u201d, se repet\u00eda sin cesar, y si no fuera por la escasez de espacio, y un cuerpo m\u00e1s que entumecido, hubiera descargado su ira sobre ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La noticia no paraba de extenderse y lleg\u00f3 a los m\u00e1s cercanos: familia y amigos. Nadie se explicaba lo ocurrido, no daban cr\u00e9dito a lo que o\u00edan. Se acercaron al lugar del siniestro. Estaba lleno de curiosos de todas las edades, condici\u00f3n y sexo. Hablaban del Mundo, de la Tierra, del Planeta. Y del Hombre, del que estaba\u00a0 all\u00ed perdido y de todos los hombres. Dec\u00edan que no sab\u00edan lo que hac\u00edan, que si no paraban esto a tiempo\u2026 Incluso una mujer joven, con una ni\u00f1a peque\u00f1a de su mano, coment\u00f3 que acababan de mandarle un mensaje comunic\u00e1ndole que algo horrible hab\u00eda sacudido un pa\u00eds asi\u00e1tico y que lo hab\u00eda sembrado de caos y muerte. La ni\u00f1a al ver a su madre tan alterada\u00a0 pregunt\u00f3 qu\u00e9 pasaba, y esta\u00a0 respondi\u00f3: \u201cMira, hija, tenemos a la Tierra cabreada, no para de darnos avisos: a veces abriendo su boca indignada y trag\u00e1ndose desde personas hasta casas enteras; otras, echando fuego; o levantando tempestades; o temblando como una loca, igual que cuando t\u00fa juegas con tu hermano a levantar el mantel con todos los cubiertos puestos, solo que los cubiertos ahora somos nosotros. \u00a1Y no escarmentamos!\u201d. De lo que contest\u00f3 la ni\u00f1a con su sabia inocencia, mejor no decir nada, porque le sacar\u00eda los colores a m\u00e1s de uno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedro permanec\u00eda dentro con la angustia de saber que el tiempo pasaba y todav\u00eda no lo hab\u00edan localizado, con la desaz\u00f3n y zozobra de quien no sabe cu\u00e1l ser\u00e1 su suerte. Poco a poco empez\u00f3 a entrar en un estado de agitaci\u00f3n, casi dir\u00eda de delirio obsesivo. Su vida se convirti\u00f3 en un loco rompecabezas: voces torturadoras, frases repetitivas, risas terror\u00edficas, caras grotescas y todas pidi\u00e9ndole cuentas y todas solap\u00e1ndose unas a otras. El peso de su conciencia lo revolvi\u00f3 y lo empuj\u00f3 al vac\u00edo. Esta vez fue a parar, malherido, en una amplia c\u00e1mara rocosa, unos metros m\u00e1s abajo. El dolor era insoportable, sus piernas estaban destrozadas, apenas pod\u00eda moverlas y sent\u00eda que algo h\u00famedo y viscoso brotaba de \u00e9l. Qui\u00e9n le iba a decir a Pedro, unos minutos antes, que iba agradecer que la oscuridad, negra y aplastante, le impidiera ver el rojo imparable que emanaba de sus entra\u00f1as. Necesitaba encontrar algo donde apoyarse, y comenz\u00f3 a arrastrarse, a reptar por el suelo, tan lentamente que un segundo lo sent\u00eda como una eternidad, hasta que toc\u00f3 una pared. Extendi\u00f3 sus manos sobre ella, despu\u00e9s la ara\u00f1\u00f3 de rabia y de dolor y luego, como pudo, apoy\u00f3 su espalda en la porosa piedra. Ahora lo \u00fanico que le quedaba era esperar y confiar en su suerte. Pero, como hombre activo y determinativo que era, decidi\u00f3 hacer algo por su cuenta. Y, \u00bfqu\u00e9 pod\u00eda hacer \u00e9l all\u00ed solo para ayudar a su rescate?: golpear la pared, con las pocas fuerzas que le quedaban, comenz\u00f3 a golpearla r\u00edtmicamente, dos golpes y pausa \u2014descanso, m\u00e1s bien\u2014, otra vez, dos golpes y pausa. Lo repiti\u00f3 tantas veces como pudo. Ya exhausto, escuch\u00f3 algo, por primera vez o\u00eda algo. No era voz humana. Agudiz\u00f3 su o\u00eddo y distingui\u00f3 el sonido del agua, del agua que fluye, del agua que corre. A escasos metros pasaba un r\u00edo subterr\u00e1neo y sentirlo tan cerca mitig\u00f3 su soledad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuera, la gente no cesaba de llegar, de comentar, de murmurar. Tem\u00edan por la vida de Pedro; y, adem\u00e1s, ya nadie se sent\u00eda seguro: ni siquiera la tierra era firme, ni siquiera el llamado primer mundo era seguro. La naturaleza no solo se rebelaba en lejanos continentes y ex\u00f3ticos pa\u00edses, sino que tambi\u00e9n llegaban noticias desalentadoras de pa\u00edses vecinos. Y si todo esto era poco, ahora lo ten\u00edan bien cerca. \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda lo siguiente?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El comandante que asumi\u00f3 el mando deliberaba la opci\u00f3n m\u00e1s conveniente, hab\u00eda que ir tomando decisiones, ya que el tiempo pasaba y cu\u00e1nto m\u00e1s tardaran en bajar, menores ser\u00edan las posibilidades de encontrarlo vivo. Explic\u00f3 a la mujer de Pedro la operaci\u00f3n y los pasos a seguir; esta escuch\u00f3 atenta, dej\u00f3 caer alguna lagrimilla por sus coloreadas mejillas y con voz afectada le \u00a0expres\u00f3 su confianza ciega en \u00e9l, y puesto que sab\u00eda que no pod\u00eda estar en mejores manos el socorro de su marido y que ella nada pod\u00eda hacer all\u00ed, comprender\u00eda que se marchara un ratito de nada a solucionar unos asuntos. Eso s\u00ed, en cuanto acabara o tuviera nuevas de la operaci\u00f3n, volver\u00eda volando. As\u00ed que se despidi\u00f3 de todos agradecida. Nadie pudo evitar volverse a mirarla, ni siquiera el comandante. Nadine \u2014as\u00ed se llamaba\u2014 era de una sexualidad que no necesitaba ni tiempo, ni imaginaci\u00f3n para descubrirla. Qu\u00e9 orgulloso estar\u00eda Pedro si, de no estar en los s\u00f3tanos del mundo, pudiera verla dirigir con garbo f\u00e9rreo sus tacones de v\u00e9rtigo hacia la vida. S\u00ed, esa era su chica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Retomaron todos la operaci\u00f3n de salvamento. Primeramente, introdujeron el georradar en el interior del descomunal boquete, y enseguida recibi\u00f3 las se\u00f1ales de Pedro, \u00a1estaba vivo!, aunque a la gran profundidad, hab\u00eda que a\u00f1adir otro problema: un r\u00edo subterr\u00e1neo. Todo esto les llev\u00f3 a convenir que lo adecuado era que en el grupo de especialistas que bajara, al menos, dos de ellos fueran espeleobuceadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y Pedro segu\u00eda dentro. La humedad, la respiraci\u00f3n sucia y la p\u00e9rdida de sangre, le hab\u00edan mermado tanto que hasta su yo justiciero se apiad\u00f3 de \u00e9l y solo dej\u00f3 paso a los <i>siyohubierahecho<\/i> esto o aquello\u2026 Despu\u00e9s cay\u00f3 adormecido, consumi\u00e9ndose, apenas sent\u00eda algo, y la falta de fuerzas le hac\u00edan casi dulce su levedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuera continuaban con su salvamento, hab\u00edan tra\u00eddo una gr\u00faa con una escalera flexible, extensible y de gran altura, de forma que pudieron situarla fuera del per\u00edmetro de seguridad \u2014dado que era m\u00e1s que dudoso que el suelo cercano a la sima pudiera sostenerla\u2014. Comenzaron a extender y elevar la escalera; al final de la misma, hab\u00eda una especie de polea de la que ca\u00eda la cuerda. El equipo de rescate comenz\u00f3 a subir por ella, animados por una multitud que no paraba de crecer, y que los vitoreaba como h\u00e9roes anticipados. Unos, se sujetaban la cuerda al arn\u00e9s; otros, se colocaban el casco, o comprobaban las linternas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comenz\u00f3 el descenso, iban cayendo, desliz\u00e1ndose en el interior con sumo cuidado, tanteando el abismo. Bajaban y bajaban y no ve\u00edan nada, solo rocas agrietadas, fracturadas, horadadas. Parec\u00edan las celdas de una gran colmena p\u00e9trea. Segu\u00eda el descenso hasta que lo vieron: \u201cest\u00e1 acostado en una cueva, muy cerca del r\u00edo. Parece vivo, levanta el brazo; quiz\u00e1 nos ha visto y nos saluda\u201d, comunicaron al exterior. Sobra decir la algarab\u00eda que se form\u00f3 entre el gent\u00edo que esperaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y lleg\u00f3 la luz, y apareci\u00f3 la cueva en todo su esplendor: estalactitas, estalagmitas, columnas de todo tipo y tama\u00f1o. Evidencia palpable de la gota\u00a0 que percola paciente\u00a0 durante siglos, formando c\u00e1maras dignas de los mejores palacios dieciochescos. Las rugosas paredes, coloreadas en\u00a0 todas las tonalidades del rojo, se convert\u00edan en enigm\u00e1ticos tapices con el reflejo del agua bailando sobre ellas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, entretanto, Pedro, embelesado, contemplaba c\u00f3mo cortinas de luz descend\u00edan paralelas hacia \u00e9l y su entorno. Guiadas por el nerviosismo de quien busca y necesita encontrar ya, se cruzaban entre ellas perpendicular y oblicuamente, dibujando una danza inici\u00e1tica de geometr\u00edas fantasmag\u00f3ricas. Fue en este momento cuando nos vislumbr\u00f3 ante \u00e9l. Hab\u00eda sido rescatado cuando cre\u00eda que ya hab\u00eda exhalado su \u00faltimo suspiro. Me mir\u00f3 y me tendi\u00f3 la mano. A\u00fan encontr\u00f3 fuerzas para hablarme de su agon\u00eda, y de esas voces como cuchillos que le desgarraban el alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Por favor, ay\u00fademe a salir y a olvidarlo todo. Le recompensar\u00e9 cuando vuelva a casa. Ay\u00fademe\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfTan poco cree que vale que puede ponerse precio, traducirse en una cifra, en una cantidad? Y si no tuviera dinero, \u00bfdeber\u00eda dejarlo aqu\u00ed? \u00bfDebo abandonarlo?&#8230; Antes apenas con una moneda me conformaba, ahora ni eso quiero. Ande, suba a mi barca y le sacar\u00e9 de aqu\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n los espele\u00f3logos estaban, al fin, al lado de Pedro. Pero solo encontraron un cuerpo\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siempre hab\u00eda presumido de tener los pies sobre la tierra, de no tener m\u00e1s sue\u00f1o que el que se puede tocar. P\u00e1jaros pocos, por no decir ninguno. Para nuestro hombre no hab\u00eda nada m\u00e1s real que su bolsillo, y para llenarlo hab\u00eda que pisar fuerte, seguros, sin vacilar: \u201ccaiga qui\u00e9n&#8230;<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=157\"><span>Leer m\u00e1s..<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":52,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[41,42,24,17],"class_list":["post-157","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relatos-a-concurso","tag-gaia","tag-leccion","tag-relatos-a-concurso-2","tag-x-certamen-de-narrativa-breve"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/157","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=157"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/157\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/52"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=157"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=157"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=157"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}