
{"id":178,"date":"2014-02-24T12:00:58","date_gmt":"2014-02-24T10:00:58","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=178"},"modified":"2014-03-31T11:40:17","modified_gmt":"2014-03-31T09:40:17","slug":"no14-veinte-de-noviembre-por-nomina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=178","title":{"rendered":"N\u00ba14- Veinte de Noviembre. Por Nomin\u00e1"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #ff6600;\">Relato Fuera de concurso a petici\u00f3n del autor.<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pilar se anud\u00f3 el pa\u00f1uelo al cuello y se puso el abrigo; se mir\u00f3 en el espejo del recibidor de su casa, se atus\u00f3 un poquito el pelo y cogi\u00f3 el capacho para salir, con aire decidido, a la calle. Hoy era un d\u00eda especial y Mar\u00eda del Pilar Rodr\u00edguez\u00a0 pensaba romper con la aburrida rutina de su vida.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde hac\u00eda a\u00f1os, siempre lo mismo. Primero iba a misa, a la salida hablaba un rato con las pocas mujeres que, como ella, ten\u00edan la costumbre de comulgar todas las ma\u00f1anas. Luego marchaba al mercado con el fin de comprar lo poquito que necesita una persona que vive sola; de all\u00ed a la panader\u00eda para encerrarse despu\u00e9s en su casa hasta las siete de la tarde. A esa hora, durante los meses de invierno, participaba en todas las actividades que el Ayuntamiento y las amas de casa programaban para la tercera edad. Bueno, esas juergas se las permit\u00eda desde que muri\u00f3 Antonio, su marido, que faltaba desde hac\u00eda ya tres a\u00f1os; hasta entonces, las tardes las pasaba viendo la televisi\u00f3n y comi\u00e9ndose la boca para no contestar a las impertinencias de su hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero hoy cumpl\u00eda setenta a\u00f1os, llevaba un bolso que pesaba lo suyo y hac\u00eda una ma\u00f1ana espl\u00e9ndida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nada m\u00e1s salir de su casa se top\u00f3 con Luisa, su profesora de Inform\u00e1tica en el hogar de la tercera edad e, instintivamente, intent\u00f3 esconder el bolso de la compra. La mujer se par\u00f3 a hablar con ella y Pilar, despu\u00e9s de intercambiar unas cuantas frases amables, retom\u00f3 su camino pensando en lo agradecida que le estaba. Nunca sabr\u00eda lo que hab\u00eda significado para ella que le hubiera ense\u00f1ado a navegar por Internet. Despu\u00e9s de asomarse a ese nuevo mundo, la vida de Pilar nunca m\u00e1s ser\u00eda\u00a0 como la que hab\u00eda llevado hasta entonces. \u201ccincuenta a\u00f1os viviendo en la inopia\u201d pens\u00f3 mientras mov\u00eda, con aire resignado, la cabeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy cumpl\u00eda setenta a\u00f1os y nadie la iba a felicitar. No tuvo hijos y Antonio, un hombre adusto, se hab\u00eda encargado de que no tuviera amigos: los a\u00f1os sin vida social la hab\u00edan convertido en una mujer retra\u00edda a la que le costaba entablar conversaci\u00f3n con los desconocidos; y la gente parec\u00eda que pasaban muy bien sin su compa\u00f1\u00eda. Ni siquiera la llamar\u00eda su \u00fanica hermana. Llevaban m\u00e1s de diez a\u00f1os sin hablarse, desde que su cu\u00f1ado y Antonio se pelearan por una tonter\u00eda que ni era capaz de recordar. \u00bfC\u00f3mo estar\u00edan? \u00bfSe habr\u00edan muerto? Y Pilar, con indiferencia, se encogi\u00f3 de hombros y sonri\u00f3 al notar que le importaba muy poco&#8230; \u00a1Con lo que hab\u00eda llorado por aquella historia!\u00a0 Est\u00e1 claro que a todo se acostumbra uno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin casi darse cuenta lleg\u00f3 a la iglesia, empuj\u00f3 la puerta lateral y un olor familiar a incienso, cera y moho le abofete\u00f3 el alma. Carmen y Amparo estaban ya sentadas en el primer banco, de espaldas a la entrada. Se volvieron y, al reconocerla, continuaron con el rosario que bisbiseaban todos los d\u00edas. No sab\u00edan lo de su cumplea\u00f1os, no iba a recibir ning\u00fan regalo; pero Pilar s\u00ed quer\u00eda regalar cosas en su d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se fue directa a la capilla de San Antonio, encendi\u00f3 una de esas velitas el\u00e9ctricas que tienen en las iglesias y que se iluminan cuando has dado una limosna. Ech\u00f3 dos euros -un d\u00eda es un d\u00eda- y agradeci\u00f3 al santo que escuchara sus s\u00faplicas cuando, de moza, le ped\u00eda con fervor un novio. Entre el reclinatorio y el atril de las velas le dej\u00f3 su regalo de cumplea\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego se meti\u00f3 en la sacrist\u00eda. All\u00ed estaba don Agust\u00edn, el viejo cura de sonrisa ladeada y ademanes suaves y m\u00edsticos, el hombre santo que siempre le hab\u00eda aconsejado paciencia y mansedumbre con su marido, el mismo que la convenci\u00f3 de que no lo dejara para escapar con Luis, con lo que quer\u00eda ella a aquel hombre de mirada clara, manos fuertes y promesas de amor eterno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Padre, confesi\u00f3n \u2014dijo Pilar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfEst\u00e1s loca? Es ya la hora de la misa, pod\u00edas haber venido antes \u2014y con gesto de hast\u00edo le mand\u00f3 arrodillar, con lo que le dol\u00edan a ella las rodillas. Precipitadamente le dio la absoluci\u00f3n y se march\u00f3 para el altar farfullando que ya pod\u00eda comulgar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pilar, torpemente, se puso en pie, cogi\u00f3 su segundo regalo: un paquete que dej\u00f3 entre un sill\u00f3n polvoriento y la pared. Era su forma de agradecer que le hubieran librado de sus pecados. Oy\u00f3 la misa, sali\u00f3 con las cuatro mujeres que acudieron al templo y se despidi\u00f3 de don Agust\u00edn con un: \u00bfEstar\u00e1 usted luego para abrir el ropero? Don Agust\u00edn, mientras echaba la llave, le dijo que a las doce estar\u00eda de nuevo en la iglesia. El cura contest\u00f3 sin dejar de andar y dirigi\u00e9ndose al bar de la plaza, con la intenci\u00f3n de desayunar su carajillo de todos los d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mujer, con su capacho, se despidi\u00f3 tambi\u00e9n de Amparo y Carmen, despu\u00e9s de escucharlas comentar lo mal que estaba el mundo, la poca verg\u00fcenza que ten\u00edan los j\u00f3venes de hoy en d\u00eda y que era raro que Josefina no hubiera ido hoy a misa, con el buen d\u00eda que hac\u00eda. Luego baj\u00f3 ligera la calle Mayor, sin acordarse del reuma que com\u00eda sus huesos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El bolso ya pesaba poco y era su cumplea\u00f1os. Setenta a\u00f1os y se sent\u00eda como si cumpliera quince. \u00a1Que d\u00eda tan hermoso hac\u00eda!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entr\u00f3 en la sucursal del banco que hab\u00eda en la plaza y esper\u00f3 hasta que la atendieron. Un par de personas hac\u00edan cola delante de Fernando Guti\u00e9rrez; se sent\u00f3 en la silla que, arrinconada, sol\u00eda ocupar hasta que llegaba su turno. Nadie la mir\u00f3, era casi invisible y ella lo sab\u00eda. Sac\u00f3 del capacho su \u00faltimo paquete, cuidadosamente envuelto en papel blanco, y lo dej\u00f3 con aire distra\u00eddo en el suelo, entre su asiento y un parag\u00fcero. Apenas destacaba contra la blanca pared. Cruz\u00f3 las manos en su regazo, sonri\u00f3 mientras miraba a Fernando, el cajero, al que conoc\u00eda desde que se llamaba Fernandito, cuando era un peque\u00f1o cabroncete que disfrutaba lastimando a los animales. El ni\u00f1o\u00a0\u00a0 hab\u00eda derivado en un hombrecillo al que le gustaba gritar a los viejos y que le llamaran don Fernando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Hoy no es d\u00eda de cobrar la pensi\u00f3n \u2014 y lo dec\u00eda con un tono de superioridad y desprecio que sol\u00eda achantar a los pobres pensionistas. No pod\u00eda evitarlo, a Pilar, a veces, le parec\u00eda que iba a arrancarles los brazos con la misma sa\u00f1a que, de cr\u00edo, le arrancaba las alas a las moscas. Pensando en ello estaba cuando la voz aguda del cajero la sobresalto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Do\u00f1a Pilar, \u00bfotra vez por aqu\u00ed? Le tengo dicho que venga a las nueve si quiere hacer pagos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ella se acerc\u00f3 a la ventanilla, extra\u00f1amente \u00e1gil, y sonri\u00f3 mirando a los ojos a su vecino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No, hoy vengo a otra cosa, quiero sacar todo mi dinero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como sin enterarse de la sorpresa que le produc\u00eda a Fernando ese hecho, se apoy\u00f3 en el mostrador, sin dejar de sonre\u00edr y haciendo caso omiso de las protestas del oficinista, le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Dile a tu mujer que he so\u00f1ado con ella, que he so\u00f1ado que algo muy bueno le va a pasar&#8230; \u00bfMe das el dinero? \u2014luego meti\u00f3 todo su capital, tres mil doscientos cincuenta euros, en el capacho, que ya no pesaba nada, y sali\u00f3 del banco\u00a0 mientras o\u00eda decir a Fernando que no le iban a dar la vajilla en el Santander, que eso era para enga\u00f1ar a los ilusos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pilar se alej\u00f3 pensando en Jacinta, la mujer de Fernando, esa a la que nunca escuchaba contestar a su marido, por muchos gritos e insultos que le o\u00eda a \u00e9l a trav\u00e9s de la pared colindante con su casa. El cajero siempre llegaba a las tres, protestando porque deb\u00eda quedarse solo en el banco mientras el hijo de puta de su jefe, dec\u00eda Fernando, se iba a las dos con su otro compa\u00f1ero. Y \u00bfqu\u00e9 se encontraba? A la in\u00fatil de su mujer que no era capaz de fre\u00edr un huevo en condiciones, ni de administrar el dinero que le daba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy era su cumplea\u00f1os, y a Pilar le encantaba hacer regalos, mucho m\u00e1s que recibirlos&#8230; \u00a1D\u00f3nde va a parar!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se fue a su casa, dej\u00f3 en la c\u00f3moda el dinero, tir\u00f3 la fotograf\u00eda de boda que ten\u00eda sobre ella; en su lugar, puso un florero con una rosa que acababa de robar, se quit\u00f3 el abrigo y sali\u00f3 a la calle de nuevo&#8230; \u00a1Hac\u00eda tan buen tiempo!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pueblo era peque\u00f1o, as\u00ed que le cost\u00f3 poco llegar al campo; subi\u00f3 la colina del Viacrucis que tantas veces hab\u00eda recorrido y se sent\u00f3 en un banco desde el que se divisaba una bonita panor\u00e1mica del caser\u00edo en el valle. Lleg\u00f3 jadeante; la cuestecita se las tra\u00eda, pero no importaba. Eran las doce y cuarto, mir\u00f3 a la iglesia y ni siquiera se sobresalt\u00f3 al o\u00edr las dos detonaciones que se sucedieron con escaso intervalo de tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pilar sac\u00f3 su paquete de tabaco, encendi\u00f3 un cigarro y pens\u00f3 lo bien explicadas que ven\u00edan las cosas en el Google. Daba gusto: explosivos caseros de acci\u00f3n retardada, paso a paso. Y Don Agust\u00edn en la sacrist\u00eda, con la sonrisa meliflua y turbia destrozada para siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Internet se hab\u00eda informado que era mentira eso de que a los setenta a\u00f1os ya no te pod\u00edan meter en la c\u00e1rcel, pero daba lo mismo; cuando lo averigu\u00f3 ya ten\u00eda pertrechado su plan y no era cosa de tirar el dinero que hab\u00eda invertido en \u00e9l. Baj\u00f3 a la iglesia para que no se extra\u00f1aran\u00a0 por su ausencia. All\u00ed, entre los lamentos de la gente que hab\u00eda acudido, vio sacar al cura, muerto, en una camilla, mientras Carmen y Amparo hablaban de la suerte que hab\u00eda tenido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Un poco m\u00e1s y sales t\u00fa tambi\u00e9n con los pies por delante \u2014 le dijeron, a una vez y llorosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eran las dos y cuarto cuando estall\u00f3 el banco. Fernando no lleg\u00f3 nunca a decirle a su mujer lo del sue\u00f1o de Pilar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco a poco, el eco de las bombas se va acallando en el pueblo. La gente empieza a hablar, de nuevo, de lo crudo que est\u00e1 siendo el invierno. La iglesia sigue cerrada, s\u00f3lo abre los domingos, pero las beatas rezan el rosario en casa de Amparo y murmuran lo rara que est\u00e1 Pilar: se extra\u00f1an de su inter\u00e9s por c\u00f3mo funcionan las cosas en el Ayuntamiento. Hasta la han visto hablar a veces con el alcalde, un chico joven, el hijo de la Trig\u00eddia, que hay que ver lo que ha prosperado ese chico y lo majo que es. Pero claro, la impresi\u00f3n que se llev\u00f3 Pilar cuando por poco se va con Don Agust\u00edn, a lo mejor le ha hecho ser m\u00e1s abierta. De todas maneras est\u00e1 rara; f\u00edjate que ni va a la misa de los domingos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u2014La ver\u00e1 en la tele. Creo que desde que cumples los setenta, el Papa dispensa de ir a Misa \u2014dice Amparo, que siempre ha sido una bendita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero Pilar no ha cambiado su vida: sigue yendo a diario al mercado y a por el pan, navegando en Internet y suicid\u00e1ndose todos los d\u00edas un poquito, porque ya se sabe que fumar, mata.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Relato Fuera de concurso a petici\u00f3n del autor. 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