
{"id":191,"date":"2014-02-26T00:01:59","date_gmt":"2014-02-25T23:01:59","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=191"},"modified":"2014-02-25T08:35:02","modified_gmt":"2014-02-25T07:35:02","slug":"no18-el-espacio-dentro-de-la-piel-por-aisara","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=191","title":{"rendered":"N\u00ba18- El espacio dentro de la piel. Por Aisara"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Aquel beb\u00e9 rosado que ol\u00eda a nieve reci\u00e9n ca\u00edda no llor\u00f3 al nacer. Por un breve instante, su madre sentir\u00eda remordimientos de haber maldecido su embarazo. Fue en ese breve instante de arrepentimiento cuando decidir\u00eda su nombre: Valentina. Valentina tampoco llorar\u00eda despu\u00e9s.<!--more--> Si acaso ten\u00eda hambre o sue\u00f1o, la peque\u00f1a maullaba con breves gemidos que parec\u00edan pedir permiso. Esa vocecilla consigui\u00f3 aplacar los genios de su padre, o al menos darles una tregua temporal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El d\u00eda que descubri\u00f3 que era fea Valentina ten\u00eda ya los siete a\u00f1os. La catequesis hab\u00eda organizado un pase de modelos infantil para una gala ben\u00e9fica, y s\u00f3lo ella y la muchacha bizca de las gafas no fueron seleccionadas para hacer el pase\u00edllo. Ella qued\u00f3 para leer la descripci\u00f3n de los vestiditos que sus amiguitas lucir\u00edan, y el cura, embelesado con aquella voz que sal\u00eda por el micr\u00f3fono, habl\u00f3 con su madre para pedirle que la ni\u00f1a se hiciera cargo de las lecturas de la misa de doce los domingos. Le pusieron un alzador para que alcanzara bien al atril, y de domingo a domingo los parroquianos fueron testigos de c\u00f3mo aquella peque\u00f1a transformaba los pasajes de la biblia en deliciosas meditaciones en voz alta. Las monjas, haci\u00e9ndose eco tambi\u00e9n del candor de aquella voz, le ofrecieron a su madre la posibilidad de sacarla del centro p\u00fablico del barrio e internarla en el colegio que el convento albergaba con la condici\u00f3n de que la ni\u00f1a asumiera algunas tareas dentro del mismo, como el rezo del \u00e1ngelus a las doce, la reci\u00e9n instalada centralita telef\u00f3nica, y las horas de apertura del torno para la venta de dulces y el cosido de sietes. Su madre accedi\u00f3 halagada y su padre reaccion\u00f3 volviendo a ser el bruto temperamental de siempre, s\u00f3lo que ahora un poco m\u00e1s viejo y desolado. Valentina se limit\u00f3 a hacer un moh\u00edn y creci\u00f3 entre los \u00e1lamos del patio del convento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El a\u00f1o en que las monjas por fin cedieron a que el colegio fuera mixto fue un acontecimiento sin precedente en la vida de las escolares. En septiembre, se agolpaban curiosas en la verja del colegio para recibir a los dos muchachos que ven\u00edan a resquebrajar el uniformado sosiego femenino. Valentina se mantendr\u00eda ajena a las risas nerviosas pues ya a sus quince a\u00f1os hab\u00eda comprendido que aquello de los chicos no ir\u00eda con ella. Nadie la hab\u00eda sacado a bailar en el baile de final de verano, y ella ni tan siquiera pudo sentir pena, tan s\u00f3lo un ligero escozor cuando el chaval de ojos azul intenso se beb\u00eda a su hermana en la pista. El escozor se ahog\u00f3 con la m\u00fasica y su primer cubalibre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su prudencia, sin embargo, se vio tambaleada aquel invierno de escuela por las miradas de af\u00e1n lascivo que uno de los dos reci\u00e9n llegados muchachos le dedicaba con descaro cada vez que ella recitaba un poema en clase de literatura o se levantaba a exponer un tema de naturales. \u00c9l clavaba los ojos en ella y ella hubiera podido jurar que los notaba anclados en su garganta. Su asombro ante una admiraci\u00f3n halagadora, que encontr\u00f3 sin buscar, no le permiti\u00f3 darse cuenta de c\u00f3mo sus compa\u00f1eras de clase se enfurru\u00f1aban celosas sin acertar a comprender que el muchacho de pelo moreno y cejas espesas, ojos esmeralda y piel tostada, hubiera ido a dejar caer su atenci\u00f3n en la que era, sin duda alguna, la m\u00e1s fea de la clase.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El chico empez\u00f3 a buscarla en el recreo, le ped\u00eda apuntes, se los devolv\u00eda con notas traviesas, le guardaba sitio en clase, la llevaba a su casa en moto los viernes a mediod\u00eda. La tutora miraba estos acercamientos con preocupaci\u00f3n y cit\u00f3 a Valentina para prevenirle de que aquellas compa\u00f1\u00edas no conven\u00edan a su impecable expediente acad\u00e9mico, y fue ese encuentro con la monja precisamente el toque que ella necesitaba para sucumbir y dejarse querer. Pedro Pablo, que as\u00ed se llamaba el muchacho, hab\u00eda insistido repetidamente en que Valentina fuera una tarde de domingo a estudiar con \u00e9l a su casa, y fue el d\u00eda de su tutor\u00eda con Sor Mercedes cuando ella por fin acept\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cargada de m\u00e1s libros de los que necesitaba, para que no cupiera duda alguna de por qu\u00e9 estaba all\u00ed, salud\u00f3 educada a los padres de \u00e9l y se tom\u00f3 obediente la leche con galletas que su madre les trajo al cuarto antes de darles las buenas noches. Cuando cerr\u00f3 la puerta tras ella, Pedro Pablo no dud\u00f3 un momento en levantarse y trasladarse a la cama. Mientras, Valentina, a\u00fan sentada en el escritorio, fing\u00eda no haber siquiera percibido aquel repentino cambio de escenario. \u00c9l pronunci\u00f3 su nombre. Al darse la vuelta, ella vio que \u00e9l estaba sentado sobre la cama, no tumbado como hab\u00eda querido intuir. \u00c9l repet\u00eda su nombre casi en tono de amonestaci\u00f3n. Ella esperaba callada, quieta, como si alguien le hubiera dado claras instrucciones de que el siguiente paso no le correspond\u00eda a ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>&#8211; \u00bfPor qu\u00e9 no me lees algo?,<\/i> le pidi\u00f3 \u00e9l, en un tono que m\u00e1s que sugerir, parec\u00eda ordenar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ella volvi\u00f3 a darle la espalda obediente, y escogi\u00f3 uno de entre la pila de libros que hab\u00eda acarreado. Comenz\u00f3 a leer en esa entrevoz bajita que se usa cuando no se quiere despertar a alguien. Ley\u00f3 y ley\u00f3 durante lo que a ella le parecieron siglos. No tuvo la osad\u00eda de darse la vuelta cuando oy\u00f3 una cremallera y, poco a poco, un movimiento r\u00edtmico, incluso hastiado, que fue ganando en urgencia a medida que ella segu\u00eda leyendo y que pronto se vio acompa\u00f1ado de peque\u00f1os gemidos que \u00e9l no se molest\u00f3 en disimular. Valentina pensaba en los padres que dorm\u00edan en la habitaci\u00f3n de al lado, pero no dej\u00f3 de leer. Inmediatamente despu\u00e9s del \u201cya\u201d aliviado de \u00e9l, Valentina se levant\u00f3, recogi\u00f3 apresurada sus libros, y sali\u00f3 por la puerta sin ni siquiera mirarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llor\u00f3 desconsolada todo el camino de vuelta a casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue su madre, una vez que Valentina acabara el bachillerato y volviera a casa, la que se empe\u00f1\u00f3 en que se matriculara en Arquitectura aunque su padre opinara que a una mujer una carrera le ven\u00eda de florero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Valentina vagaba perdida por el aulario hasta que, en una clase de Dibujo Art\u00edstico, la doctora Helena Petri, se apiad\u00f3 de ella y pareci\u00f3 encomendarse la protecci\u00f3n de la chiquilla como una misi\u00f3n personal. La doctora Petri era una mujer aguda donde las haya, con una enorme melena rizada, ojos diminutos y nariz prominente; aunque separadamente sus rasgos eran todos exagerados, no obstante el conjunto era pl\u00e1cidamente armonioso. Pero lo m\u00e1s peculiar, sin duda alguna, es que era ciega. Valentina se maravillaba ante c\u00f3mo la doctora Petri evaluaba un boceto por la descripci\u00f3n que del mismo hac\u00eda el autor. Fue as\u00ed como la doctora pronto detect\u00f3 el poder sugestivo de la voz de Valentina y le ofreci\u00f3 un trabajo en la organizaci\u00f3n de ciegos de la que formaba parte. Su misi\u00f3n consistir\u00eda en leer en voz alta para su grabaci\u00f3n libros de toda \u00edndole.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por las manos y ante los ojos de Valentina pasaron as\u00ed horas de letras que se filtraban a trav\u00e9s de su voz para convertirse en hermosas audiciones que deleitar\u00edan a invidentes. Valentina disfrutaba con este quehacer que nunca pudo simultanear con sus estudios de Arquitectura, los cuales acab\u00f3 abandonando en secreto. S\u00f3lo seguir\u00eda asistiendo al aula de dibujo de la doctora Petri movida m\u00e1s por la admiraci\u00f3n y la gratitud que por el af\u00e1n de dibujar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su nuevo trabajo le permiti\u00f3 alquilar un modesto estudio en la ronda del Marrubial, al otro extremo de la ciudad, y salir para nunca volver del agrio hogar maternal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue una noche caminando hacia su apartamento de vuelta de la facultad cuando Pedro Pablo la llam\u00f3 desde el interior de una furgoneta. No lo hab\u00eda vuelto a ver desde el colegio y a ella le cost\u00f3 reconocerlo pues se hab\u00eda dejado una\u00a0 barba corta, espesa, y le hab\u00edan nacido algunas arrugas debajo de los ojos. Sinti\u00f3 cierta nausea al alegrarse de verlo y \u00e9l la engatus\u00f3 para ir a tomar algo. Ella ni siquiera sab\u00eda qu\u00e9 pedir cuando llegaron al bar por la torpeza que da el no saber desenvolverse en situaciones que para una distan mucho de ser cotidianas. La copa de vino que \u00e9l pidi\u00f3 para ella le vino grande, y notaba el calor que se extend\u00eda por su est\u00f3mago vac\u00edo para luego sub\u00edrsele a las mejillas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>&#8211; Tienes los labios del color del vino,<\/i> le dijo \u00e9l al salir y dirigirse de nuevo a la furgoneta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ella se llev\u00f3 la mano a los labios como si el color fuera sensible al tacto. \u00c9l se los toc\u00f3. Luego acerc\u00f3 los suyos, y los dos alientos se entremezclaron sin naturalidad. El temblor de la primera vez que la besaban hizo que las rodillas de Valentina se doblegaran y \u00e9l aprovech\u00f3 para conducirla suavemente a la parte de atr\u00e1s del furg\u00f3n. Cuando la docilidad de ella se torn\u00f3 en rechazo y quiso salir de all\u00ed, el muchacho estaba ya demasiado empe\u00f1ado como para dejarla ir. Ella no gritar\u00eda mientras \u00e9l la sujetaba con una mano venosa por los hombros a la vez que se bajaba la cremallera del pantal\u00f3n con la otra. Bajo el peso de aquel mal recuerdo, Valentina se revolv\u00eda como una cola de lagartija que est\u00e1 dando sus \u00faltimos coletazos y suplicaba un <i>no<\/i> que se ahogaba bajo el ruido soez de los graznidos excitados de Pedro Pablo. Cuando \u00e9l por fin rod\u00f3 a un lado, Valentina empuj\u00f3 la puerta de la furgoneta y anduvo hasta su casa, cerr\u00e1ndose con los brazos la blusa a la altura del pecho sin notar siquiera las manchas de sangre en la falda floreada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta vez no llor\u00f3 en el camino de vuelta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, sin embargo, no sinti\u00f3 disgusto al comprender que estaba embarazada. Hab\u00eda algo suyo, muy \u00edntimo, en ese estado, que no pertenec\u00eda a nadie m\u00e1s. Ni a su madre, ni a su padre, y por supuesto no a Pedro Pablo. No ten\u00eda siquiera que hacerles part\u00edcipes. Aquel bulto que crec\u00eda en su vientre daba leves vuelcos en su interior cada vez que la voz melosa le hablaba bajito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El parto fue la primera de las dos \u00fanicas ocasiones que la voz de Valentina se desgarr\u00f3. El peque\u00f1o tesoro que la convirti\u00f3 en madre naci\u00f3 llorando y no dej\u00f3 de hacerlo hasta que ten\u00eda tres meses, pero Valentina estaba encantada de que la sensaci\u00f3n de estar sola en el mundo fuera reemplazada con esta dulce dependencia. Acompasando su respiraci\u00f3n a la de la criatura, le cantaba nanas bajito que produc\u00edan un efecto sedante en madre e hijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue el verano en que el ni\u00f1o cumpl\u00eda tres a\u00f1os. El peque\u00f1o retozaba en la piscina municipal cuando Valentina, de pie a su lado con el agua cubri\u00e9ndole las rodillas, vio entrar a Pedro Pablo acompa\u00f1ado de una muchacha alta morena que empujaba orgullosa una sillita de mellizos. Valentina se estremeci\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedro Pablo encontr\u00f3 sus ojos y le mantuvo una mirada extra\u00f1a que ella no alcanzaba a descifrar si era de advertencia o de espanto. Ella le desafiaba sin voz. De repente \u00e9l sali\u00f3 corriendo hacia ella, atravesando sombrillas, c\u00e9sped y ba\u00f1istas. Ella tuvo p\u00e1nico y se agach\u00f3 acelerada a coger al ni\u00f1o.\u00a0 Bast\u00f3 un instante de devastadora lucidez para darse cuenta de que hacia quien Pedro Pablo corr\u00eda era el peque\u00f1o, que flotaba boca abajo en el agua de la piscina y, como si de un cord\u00f3n umbilical se tratase, un hilo de sangre un\u00eda su cuerpo con el desag\u00fce. Pedro Pablo consigui\u00f3 llegar hasta el cuerpo inerte antes de que Valentina lograra darle la vuelta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa fue la segunda vez que la voz de ella se desgarr\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego se le apag\u00f3 la voz para siempre. De la noche a la ma\u00f1ana su pelo encaneci\u00f3 y se le sec\u00f3 la garganta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La encontr\u00f3 su padre un amanecer de marzo, sin voz, desnuda, acurrucada sobre la cuna vac\u00eda de su beb\u00e9.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aquel beb\u00e9 rosado que ol\u00eda a nieve reci\u00e9n ca\u00edda no llor\u00f3 al nacer. Por un breve instante, su madre sentir\u00eda remordimientos de haber maldecido su embarazo. Fue en ese breve instante de arrepentimiento cuando decidir\u00eda su nombre: Valentina. Valentina tampoco llorar\u00eda despu\u00e9s.<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=191\"><span>Leer m\u00e1s..<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":52,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[59,60,24,17],"class_list":["post-191","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relatos-a-concurso","tag-espacio","tag-piel","tag-relatos-a-concurso-2","tag-x-certamen-de-narrativa-breve"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/191","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=191"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/191\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/52"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=191"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=191"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=191"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}