
{"id":201,"date":"2014-02-28T16:24:16","date_gmt":"2014-02-28T15:24:16","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=201"},"modified":"2014-03-01T13:18:21","modified_gmt":"2014-03-01T12:18:21","slug":"no20-escalera-mecanica-hacia-el-abismo-por-nautilo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=201","title":{"rendered":"N\u00ba20 &#8211; Escalera mec\u00e1nica hacia el abismo. Por Nautilo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Sandra despertaba. Poco a poco iba recobrando la percepci\u00f3n sobre el entorno. Descubri\u00f3 el roce de la sabana con la piel, el aroma h\u00famedo y fresco del amanecer, tambi\u00e9n el resplandor filtrado por los ojos de la persiana, y a lo lejos, distingui\u00f3 el murmullo del tr\u00e1fico. <!--more-->El extra\u00f1o sue\u00f1o que su subconsciente hab\u00eda tejido se deshac\u00eda agobiado por retazos de realidad. De s\u00fabito, la placentera sensaci\u00f3n de somnolencia se desvaneci\u00f3, y fue sustituida por una idea siniestra: la absoluta certeza de que el sue\u00f1o iba a suceder aquel mismo d\u00eda. Intent\u00f3 retenerlo en su pensamiento, pero era como coger agua con las manos abiertas, con angustia sinti\u00f3 que los detalles se escapaban entre los dedos. Sandra corre por el and\u00e9n de una estaci\u00f3n de metro, se dirige hac\u00eda un hombre parado cerca del borde de la plataforma. Se siente plet\u00f3rica. El tren asoma por el t\u00fanel a gran velocidad. Sandra llega hasta el desconocido, que continua de espaldas a ella, y lo empuja a la v\u00eda con el absoluto convencimiento de que lo qu\u00e9 hace es lo correcto. El tren arrolla al hombre. Lo despedaza. Asesinarlo hace que Sandra rebose de felicidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el desayuno busc\u00f3 informaci\u00f3n en Internet acerca de ese tipo de premoniciones. El S\u00edndrome de Casandra es un concepto ficticio que se aplica a quien se cree capaz de ver el futuro y no puede alterarlo<i>. <\/i>Lo que ella experimentaba no ten\u00eda nada de ficticio. A pesar de que siempre hab\u00eda sido una persona de profundas convicciones racionales, estaba convencida de que ese sue\u00f1o le hab\u00eda revelado una verdad incontestable. No ten\u00eda sentido alguno, pero cre\u00eda, con seguridad, que deb\u00eda matar a ese tipo. Se pregunt\u00f3 si quiz\u00e1s estaba padeciendo una paranoia. La psicosis consiste en creer que algo es real cuando no lo es, \u00bfera un delirio?, <i>\u00bfcuestionarse si se est\u00e1 loca es s\u00edntoma de que se est\u00e1 cuerda?<\/i> Trat\u00f3 de no pensar en ello. Solo hab\u00eda sido un sue\u00f1o m\u00e1s raro de lo normal, sin m\u00e1s. Su exnovio lo hubiera definido sat\u00edricamente como un fallo en Matrix<i>. <\/i>Ella no era de ning\u00fan modo una adivina, aunque\u2026 quiz\u00e1s fuera mejor tomar precauciones. Podr\u00eda llamar al trabajo y avisar que no pod\u00eda acudir porque estaba enferma. Si se quedaba en casa ser\u00eda imposible que el augurio se cumpliera. Esa obsesi\u00f3n le parec\u00eda una soberana tonter\u00eda, pero no pod\u00eda dejar de pensar en ello, el sue\u00f1o hab\u00eda sido extremadamente tangible. Ni siquiera conoc\u00eda a aquel hombre, no lo hab\u00eda visto jam\u00e1s, de eso estaba segura. Se esforz\u00f3 en evocar su rostro, nada, sus facciones no hab\u00edan cruzado la frontera entre el sue\u00f1o y la vigilia. El m\u00f3vil vibr\u00f3, su jefe acababa de programar una reuni\u00f3n de direcci\u00f3n para las nueve y media. No pod\u00eda faltar al trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eran las ocho y media. El ajetreo de tr\u00e1fico y personas en la calle la reconfort\u00f3, aun con todo, el mundo segu\u00eda trajinando con normalidad. Al ver un taxi esperando en un sem\u00e1foro, se le ocurri\u00f3 coger uno. De ese modo evitar\u00eda el metro; pero supon\u00eda aceptar que un est\u00fapido presagio mediatizaba su comportamiento. Decidi\u00f3 no dejarse llevar por bobas elucubraciones, ella no era de ese modo, as\u00ed que apret\u00f3 el paso camino del metro. Un \u00fanico tramo de escaleras mec\u00e1nicas conduc\u00eda hasta los andenes, era largo y pronunciado. Lo entendi\u00f3 como una especie de descenso a los infiernos, \u00bfDante Alighieri?, estaba demasiado inquieta para que la ocurrencia le hiciera gracia. Que un augurio tan inveros\u00edmil la conmoviera de tal modo acentuaba a\u00fan m\u00e1s su desaz\u00f3n. A pesar de que todas las ma\u00f1anas las escaleras mec\u00e1nicas la transportaban hac\u00eda las profundidades del metro, tuvo la desconcertante sensaci\u00f3n de que se internaba en un lugar desconocido. Una alima\u00f1a alojada en sus tripas le ara\u00f1\u00f3 las paredes del est\u00f3mago. El and\u00e9n estaba atestado, en cambio en su sue\u00f1o solo estaban ella y el desconocido. No se atrevi\u00f3 a levantar la mirada temiendo reconocer entre la multitud a su potencial v\u00edctima. La pantalla anunciaba dos minutos hasta la llegada del tren, una eternidad. Se esforz\u00f3 en recordar cu\u00e1ndo suced\u00eda el asesinato, si antes de subir al vag\u00f3n o despu\u00e9s, en la estaci\u00f3n de destino. No lo recordaba. El continuo rio de personas que conflu\u00eda en el and\u00e9n provocaba que una multitud se agolpara a la espera del convoy. Alguien la empuj\u00f3 y su coraz\u00f3n dio un vuelco. No era nadie. Por el momento todo transcurr\u00eda con total normalidad. Subi\u00f3 al vag\u00f3n. <i>Primera fase superada<\/i>, se dijo. Sandra se volvi\u00f3 hacia los cristales tratando de no cruzar la mirada con los otros pasajeros. Las paradas se suced\u00edan y la gente entraba y sal\u00eda del vag\u00f3n. Inopinadamente movi\u00f3 la cabeza lo suficiente para vislumbrar el reflejo de un tipo moreno con la cara alargada, le result\u00f3 extra\u00f1amente familiar, pero no era \u00e9l. Al llegar a la estaci\u00f3n de destino, sali\u00f3 del vag\u00f3n arrastrada por una manada de personas, y zigzague\u00f3 por los pasillos con la mirada clavada en el suelo: hubiera podido recorrer ese camino con los ojos cerrados. Sali\u00f3 al exterior, el cielo luc\u00eda con un azul profundo y lejano, y Sandra respir\u00f3 aliviada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las preocupaciones cotidianas de la oficina disolvieron el vaticinio hasta convertirlo en un vago y alocado recuerdo. Despu\u00e9s de finalizar el trabajo, cuando se dirig\u00eda hac\u00eda el metro para retornar a su casa, consinti\u00f3 re\u00edrse de s\u00ed misma por haber dado p\u00e1bulo a algo tan inveros\u00edmil. El viaje de vuelta fue tranquilo. Por las tardes, no hay tantos viajeros y estos est\u00e1n m\u00e1s relajados, sin prisas. La realidad en aquel vag\u00f3n de metro se le apareci\u00f3 cotidiana y mon\u00f3tona. Siete paradas m\u00e1s tarde, lleg\u00f3 a su estaci\u00f3n y enfil\u00f3 la empinada escalera mec\u00e1nica. El malestar regres\u00f3 inesperadamente. Trat\u00f3 de espantarlo afirmando para s\u00ed que las profec\u00edas auto-cumplidas solo son artificios novelescos, y que en la vida real, donde la gente viaja en metro para ir a trabajar, esas tramas nunca suceden. Mientras ascend\u00eda del submundo metropolitano detenida en la cinta, miraba sin prestar atenci\u00f3n las pantallas de publicidad que se suced\u00edan a lo largo de la pared. Fue entonces, cuando frente a ella se encarn\u00f3 el hombre al que hab\u00eda asesinado en sue\u00f1os, descend\u00eda por la otra escalera. Sinti\u00f3 como sus pulmones se comprimieron dolorosamente. El mundo a su alrededor se derret\u00eda y arrugaba como pl\u00e1stico en combusti\u00f3n. Todo desapareci\u00f3 excepto ellos. Quedaron suspendidos en el vac\u00edo. Sandra lo contempl\u00f3 aterrorizada, en cambio \u00e9l parec\u00eda por completo ajeno a su presencia. La piel del desconocido palpitaba como agua hirviente, se curvaba y estiraba de tal modo que parec\u00eda moldeada con plastilina. Estaba en plena metamorfosis. El ment\u00f3n se le hab\u00eda alargado hasta alcanzar una proporci\u00f3n antinatural, apareci\u00f3 una doble fila de dientes y una lengua b\u00edfida, de las alargadas orejas que colgaban hasta los hombros se engarzaban unos enormes aros, sus ojos cavernosos ten\u00edan el iris amarillo y la escler\u00f3tica inyectada en sangre, en cada lado de la frente emerg\u00edan unas protuberancias de hueso macizo, y por el cuello le asomaba el tatuaje de un \u00e1rbol muerto con las ramas retorcidas que cubr\u00eda parte de la cara. El escenario suburbano se materializ\u00f3 de nuevo en torno a ellos, estaban a punto de cruzarse, con tan solo estirar el brazo hubiera podido tocarle. Se percat\u00f3 entonces que solo ella era capaz de entrever su verdadero aspecto, nadie m\u00e1s pod\u00eda percibir su demoniaca naturaleza. Sandra penetr\u00f3 en los cristalinos del demonio y se sumergi\u00f3 en sus pensamientos m\u00e1s rec\u00f3nditos, visitando sus mism\u00edsimas entra\u00f1as. Lo que all\u00ed averigu\u00f3 fue algo espantoso. Ese ser ten\u00eda planeado cometer una serie de cr\u00edmenes que provocar\u00edan la muerte de miles de personas. Estaba desolada. Recuerdos deslavazados de otras vidas acudieron a su mente. Comprendi\u00f3 por qu\u00e9 deb\u00eda matarlo, todo formaba parte de la eterna lucha que batallaba contra \u00e9l. \u00bfCuantas veces lo hab\u00eda matado? Sandra acept\u00f3 su destino. No pod\u00eda oponerse. Se desembaraz\u00f3 del ensimismamiento y con renovados br\u00edos emprendi\u00f3 la persecuci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00fan se encontraba por la mitad de la larga cinta de ascenso. Trat\u00f3 de bajar corriendo contra corriente. Era in\u00fatil. Tropezaba continuamente con otros viajeros, y a pesar de invertir un gran esfuerzo apenas avanzaba unos escasos metros. Su enemigo estaba a punto de alcanzar el final de la escalera. Marchar hacia arriba y luego volver a bajar le har\u00eda perder demasiado tiempo. Golpe\u00f3 el pulsador de parada de emergencia. La cinta fren\u00f3 bruscamente y una alarma comenz\u00f3 a sonar. Sandra baj\u00f3 atropelladamente la escalera empujando sin miramientos a todo aquel que se le interpon\u00eda. \u00c9l ya hab\u00eda doblado la esquina del corredor sin prestar atenci\u00f3n a lo que suced\u00eda tras \u00e9l. Sandra siempre hab\u00eda procurado que su comportamiento se guiara escrupulosamente por las normas de lo aceptable, entonces \u00bfc\u00f3mo era posible que estuviera persiguiendo a un desconocido por los pasillos del metro con la intenci\u00f3n de empujarlo a las v\u00edas? Alcanz\u00f3 el final de las escaleras y corri\u00f3 hacia los pasadizos, no lo ve\u00eda. En su sue\u00f1o, Sandra marchaba con seguridad y precisi\u00f3n, en cambio, en la realidad, se mov\u00eda alocadamente y con torpeza, rebotando de persona en persona mientras recib\u00eda miradas desde\u00f1osas. Pero, \u00bfy si se equivocaba?, \u00bfy si todo aquello era un acceso de locura e iba a ejecutar a un tipo an\u00f3nimo que hab\u00eda tenido la mala fortuna de cruzarse con ella en el momento inoportuno? Alcanz\u00f3 la bifurcaci\u00f3n que separaba los dos andenes de la l\u00ednea, no sab\u00eda qu\u00e9 direcci\u00f3n tomar, se estaba quedando sin tiempo. Percibi\u00f3 un intenso y desagradable olor de huevos podridos que proven\u00eda de uno de los corredores, tom\u00f3 esa direcci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sandra llega al and\u00e9n, no hay mucha gente, aun as\u00ed no lo distingue, pero presiente que est\u00e1 all\u00ed. En su sue\u00f1o ella disfrutaba de una agradable sensaci\u00f3n, la realidad es otra vez muy distinta, la urgencia la atormenta, el tiempo se agota. Oye el rumor del tren aproxim\u00e1ndose a la estaci\u00f3n. Entonces, lo ve, su postura es tal y como hab\u00eda presagiado en el sue\u00f1o, est\u00e1 al borde de la plataforma y de espaldas a ella. Es el momento. El tren entra en la estaci\u00f3n ruidosamente. Toma impulso y se abalanza sobre \u00e9l con los brazos extendidos, est\u00e1 muy cerca, ese demonio va a morir despezado, y ella\u2026 ella salvar\u00e1 a cientos de inocentes, solo unos metros m\u00e1s, est\u00e1 hecho, es su fin. En el \u00faltimo momento \u00e9l se vuelve, la mira con una sonrisa ir\u00f3nica y esquiva su empuj\u00f3n f\u00e1cilmente. Sandra tropieza y cae al suelo. La ha descubierto, el augurio jam\u00e1s se cumplir\u00e1. Presiente que el demonio ha estado jugando con ella todo el tiempo, simplemente por el mero placer de divertirse. Unos brazos apresan a Sandra como una pinza, alguien la sujeta para evitar que lleve a cabo una nueva intentona. Grita de rabia, <i>debe morir, <\/i>est\u00e1 llorando, \u00bf<i>no os dais cuenta que es el demonio?, <\/i>patalea hist\u00e9rica, \u00a1<i>es un monstruo!, <\/i>la gente murmura que es una loca<i>, \u00bfes que no pod\u00e9is reconocerle?,<\/i> \u00e9l la mira con soberbia y desprecio, <i>no sab\u00e9is lo que hac\u00e9is, <\/i>el hombre entra en el vag\u00f3n, \u00a1<i>debo matarlo!, <\/i>y se pierde en la ciudad para siempre. Sandra, inmovilizada en el suelo, observa como el tren se adentra en el t\u00fanel mientras desea que todo haya sido un delirio, que \u00e9l solo sea un urbanita an\u00f3nimo, que el futuro no est\u00e9 escrito y que ella no sea Casandra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sandra despertaba. Poco a poco iba recobrando la percepci\u00f3n sobre el entorno. Descubri\u00f3 el roce de la sabana con la piel, el aroma h\u00famedo y fresco del amanecer, tambi\u00e9n el resplandor filtrado por los ojos de la persiana, y a lo lejos, distingui\u00f3 el murmullo del tr\u00e1fico.<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=201\"><span>Leer m\u00e1s..<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":52,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[63,62,61,24,17],"class_list":["post-201","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relatos-a-concurso","tag-abismo","tag-escalera-mecanica","tag-nautilo","tag-relatos-a-concurso-2","tag-x-certamen-de-narrativa-breve"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/201","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=201"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/201\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/52"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=201"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=201"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=201"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}