
{"id":207,"date":"2014-03-02T00:00:47","date_gmt":"2014-03-01T23:00:47","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=207"},"modified":"2014-03-01T13:36:18","modified_gmt":"2014-03-01T12:36:18","slug":"no22-nos-iremos-al-sur-por-odiseo-gonzalez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=207","title":{"rendered":"N\u00ba22- Nos iremos al Sur. Por Odiseo Gonz\u00e1lez"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">La puerta se abre y un remolino de colores brota violento iluminando la calle. Un levit\u00f3n de cuadros enormes, alternando los de color rojo rub\u00ed con los amarillo oro, combinados con otros azul el\u00e9ctrico y verde botella, embute en su seno a un hombre tan orondo que el \u00fanico bot\u00f3n gigante, blanco nieve, nunca alcanzar\u00e1 a entrar en el ojal pespunteado de rojo fresa.<!--more--> Las perneras del pantal\u00f3n violeta, que apenas le llegan a un palmo de los zapatones, dejan ver unos calcetines de rayas horizontales que forman dos arco\u00edris. Su cara est\u00e1 pintada de blanco. Sobre el encalado rostro una enorme sonrisa roja y una nariz redonda y coloradota destacan bajo dos desaforadas cejas negras. Un bomb\u00edn amarillo, de cuya cima sale un alambre que acaba en una gran margarita de pl\u00e1stico, remata la figura. Lleva una peque\u00f1a silla en la mano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya en la acera, se dirige, con un andar patoso, calle arriba. Se cruza con un hombre que, casi sin mirarlo, le dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015Adi\u00f3s, Ram\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015Buenos d\u00edas, Andr\u00e9s \u2015contesta nuestro hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego se cruza con una se\u00f1ora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015Buenos d\u00edas, do\u00f1a Florentina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015Adi\u00f3s, se\u00f1or Ram\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015\u00a1Adi\u00f3s, adi\u00f3s! \u2015murmura enfadado\u2015 En vez de decirme \u201cadi\u00f3s\u201d podr\u00edan desearme buenos d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora Ram\u00f3n se detiene y, del enorme bolsillo de la levita, saca un paquete de caramelos; elige uno de lim\u00f3n, lo pela, se lo mete en la boca y prosigue su marcha por el carrer d\u00b4Aroles hacia el carrer de Ferr\u00e1n y, al mirar a las copas de los sic\u00f3moros indios, ve al p\u00e1jaro presentador; un tuc\u00e1n revestido con una librea amarilla y un sombrero verde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015Llegas tarde, llegas tarde, Ram\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015\u00bfQue llego tarde?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015S\u00ed, llegas tarde, ya han salido las ecuyeres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015\u00bfQue han salido las ecuyeres? \u00a1Voy tarde, voy tarde! Me entretienen los vecinos y no llego, no llego \u2015dice apurado guardando el paquete de caramelos que a\u00fan lleva en la mano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una bandada de mariposas azules del sicomoro indio se abate sobre \u00e9l y, en volandas, lo lleva hasta el buz\u00f3n de Correos del carrer de Ferr\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015Gracias, gracias \u2015balbucea sacando del enorme bolsillo de su chaqueta la llave del buz\u00f3n. Apresuradamente la mete en la cerradura de la portezuela, la abre y, ante la indiferencia de los transe\u00fantes, que parecen no verle, se introduce por el diminuto hueco y cierra por dentro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No bien acaba de hacerlo cuando cree o\u00edr al director del circo que, entre la atronadora m\u00fasica de \u201cQuerido Ohio\u201d, le anuncia al p\u00fablico (a \u00e9l nunca le anuncia el p\u00e1jaro presentador, sino el director en persona):<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Se\u00f1oras y se\u00f1ores, ni\u00f1os y ni\u00f1as, el Circo Magnum en su paso por Barcelona, dentro de su recorrido mundial, tiene el placer de presentarles a El Gran Ram\u00f3n, el mejor payaso del mundo! \u00a1Nueva York, Chicago, Par\u00eds e incluso Bilbao se han rendido a su arte! Con ustedes: \u00a1El Gran Ram\u00f3n!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ram\u00f3n no ve al director ni a los dem\u00e1s artistas retir\u00e1ndose hacia sus caravanas y esto le extra\u00f1a un poco; ni siquiera oye los aplausos previos a su salida a la pista, pero aparta la cortina y da un salto simulando un tropez\u00f3n. Cae de bruces a la lona con los brazos en cruz y las piernas en uve. Con la narizota roja aplastada contra el piso, espera los infalibles aplausos, pero esta vez no se producen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco a poco levanta la vista del suelo y sus pupilas reflejan las bancadas vac\u00edas. Se levanta despacio y ve, con cara de sorpresa, que no hay nadie. Nadie que ocupe los asientos. Nadie que toque los platillos en cada una de sus ca\u00eddas. Nadie para aplaudir. Nadie\u2026Nadie\u2026 Nadie\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015Pero yo no puedo actuar sin aplausos. Las entradas est\u00e1n vendidas y, sin embargo, todo est\u00e1 vac\u00edo. Ni los ni\u00f1os, ni el director de pista, ni los m\u00fasicos, ni siquiera la preciosa trapecista Melusina, que hace el arriesgado n\u00famero con \u201cEl Gran Antonio\u2026\u201d \u2015murmura Ram\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al pensar en los acr\u00f3batas levanta la vista hasta el trapecio y all\u00ed est\u00e1 \u00e9l, cerca del techo de lona de rayas azules y blancas que, con su traje plateado y su melena roja y rizada, parece un enorme f\u00f3sforo encendido balance\u00e1ndose sobre la barra. Se quedan mirando el uno al otro en silencio. Ram\u00f3n mueve la cabeza de izquierda a derecha siguiendo el balanceo del Gran Antonio, y el trapecista la mueve siguiendo la figura quieta del payaso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015Es in\u00fatil Ram\u00f3n; seguimos viniendo aqu\u00ed cada d\u00eda pero es in\u00fatil; el circo se ha ido de nuestras vidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Eso no puede ser, el circo nos necesita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015No, Ram\u00f3n, ya no nos necesita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015Somos artistas; no pueden dejarnos tirados \u2014dice en tono lastimero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora la voz potente del Gran Antonio retumba por toda la carpa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015Lo han hecho Ram\u00f3n, ya o\u00edste al director; nos lo dijo bien claro: \u00abDos a\u00f1os al paro y a esperar la jubilaci\u00f3n; mientras tanto, a buscarse la vida\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ram\u00f3n cae sentado en la lona con la cabeza gacha. S\u00f3lo se oye el chirrido del trapecio balance\u00e1ndose y el sollozo del payaso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015Vuelve a la calle y no te empe\u00f1es en venir cada d\u00eda. All\u00ed al menos sacas unas monedas; es lo \u00fanico que puedes hacer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De repente algo tira de la margarita del sombrero y Ram\u00f3n aparece entre una multitud de ramos de camelias. Do\u00f1a Cristeta, la due\u00f1a del puesto n\u00famero diecinueve de la Rambla de las Flores, es la que tira de la margarita, y est\u00e1 muy enfadada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015Estoy harta, se\u00f1or Ram\u00f3n, todos los d\u00edas le tengo que sacar de entre los ramos de flores del puesto. Como siga as\u00ed voy a tener que denunciarle a la Guardia Municipal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No se enfade do\u00f1a Cristeta, ya sabe que me gustan mucho las flores y, adem\u00e1s, tengo mucho cuidado de no rozarlas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015Bueno, bueno, vaya usted a su sitio. \u00a1Se\u00f1or, qu\u00e9 hombre! Es peor que los ni\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ram\u00f3n se va unos veinte metros Rambla arriba y coloca su sillita junto a la borde de La Rambla, saca un fez arrugado, lo alisa un poco, lo pone en el pavimento y trepa a la silla. Una vez que ha subido, se queda quieto como una estatua y espera a que pase la gente y le dejen unas monedas en la cazoleta roja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se mantiene un rato con la vista al frente, un poco doblado hacia adelante, con una mano en la espalda y la otra extendida por encima de la cejas, mirando hacia la fachada de enfrente como si fuera un vig\u00eda en la cofa de un velero. Pero por delante de \u00e9l no pasa nadie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015Qu\u00e9 raro \u2015se dice\u2015, si cuando he llegado esto estaba lleno de paseantes. \u00bfSe han desvanecido de repente?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su cabeza lucha por girar el cuello para ver la calle a todo lo largo, a un lado y otro, pero en su papel de estatua no debe moverse hasta que alguien eche una moneda en su gorrito. Ahora, en el balc\u00f3n de enfrente, justo donde tiene fijada la vista, el p\u00e1jaro presentador con su librea amarilla y su sombrero de copa verde, se posa en la barandilla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015\u00a1Vete, Ram\u00f3n, vete. Nadie te quiere! \u00a1Vete!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015\u00bfQue no me quiere nadie? \u2015contesta entristecido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015\u00a1No te quiere nadie! \u00a1No te quiere nadie! \u2015repite el ave.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El p\u00e1jaro emprende el vuelo hacia los tejados y desaparece de su vista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con las l\u00e1grimas a punto de brotar, Ram\u00f3n va girando el cuello muy despacio y ve asombrado c\u00f3mo la calle est\u00e1 repleta de gente que viene hacia \u00e9l, pero, al llegar al puesto de flores, se dan la vuelta como si fueran peces que hubieran llegado al cristal de su pecera. Gira la cabeza hacia el otro extremo de la calle y ve que pasa lo mismo; el p\u00e1jaro presentador tiene raz\u00f3n. No le quieren.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Est\u00e1 a punto de bajarse de su sillita y sentarse en ella. No comprende lo que est\u00e1 ocurriendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese instante, la mir\u00edada de mariposas azules del sicomoro indio aparece por los aires. Trae con ella a Antonio, el trapecista del pelo de fuego, al que mantiene en vuelo a la altura de Ram\u00f3n. Trae, colgada al cuello, la trompeta de plata que tocaba cuando Melusina actuaba sola.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015Tenemos que irnos, Ram\u00f3n. Aqu\u00ed tampoco nos quieren.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015Pero, \u00bfpor qu\u00e9? Ayer la gente se paraba delante de m\u00ed, los ni\u00f1os re\u00edan mis gracias, los mayores aplaud\u00edan y al final de la tarde mi gorro estaba casi lleno de monedas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015Nos hemos hecho viejos. La sociedad nos aparta. No hay sitio para nosotros en un mundo joven.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015\u00bfNo hay sitio? \u00bfNi siquiera un huequecito peque\u00f1o?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015Ni siquiera eso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015Y, \u00bfqu\u00e9 vamos hacer ahora? \u2015dice con voz lastimera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015No te entristezcas, Ram\u00f3n, que es lo peor que le puede pasar a una persona en este mundo. Con tu silla y mi trompeta nos iremos al Sur y viviremos aut\u00f3nomos. All\u00ed, comprar\u00e9 una cabra y una escalera y nos iremos de pueblo en pueblo y de playa en playa; yo har\u00e9 el n\u00famero con la cabra y t\u00fa har\u00e1s re\u00edr a las bellas ba\u00f1istas, y as\u00ed pasaremos los d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el fondo del paseo, levantan el vuelo las palomas trayendo entre sus patas una bicicleta t\u00e1ndem. El Gran Antonio se suelta de las mariposas y r\u00e1pidamente monta en la parte delantera. Ram\u00f3n duda un momento mientras Antonio le llama con la mirada. Al fin, baja de su silla y sube en la parte de atr\u00e1s. Al cabo de un momento, calle abajo, ya s\u00f3lo se ven la llamarada de pelo rojo y el enorme remolino de colores con su sillita en la mano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Al girar en la estatua de Col\u00f3n, la gente les oye gritar: \u201cAl Sur\u2026 al Sur\u2026 al Sur\u2026\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Unas bandadas en vuelo de palomas blancas y de mariposas azules \u00a0acompa\u00f1an su marcha.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La puerta se abre y un remolino de colores brota violento iluminando la calle. Un levit\u00f3n de cuadros enormes, alternando los de color rojo rub\u00ed con los amarillo oro, combinados con otros azul el\u00e9ctrico y verde botella, embute en su seno a un hombre tan orondo que el \u00fanico bot\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=207\"><span>Leer m\u00e1s..<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":52,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[67,69,24,68,17],"class_list":["post-207","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relatos-a-concurso","tag-iremos","tag-odiseo-gonzalez","tag-relatos-a-concurso-2","tag-sur","tag-x-certamen-de-narrativa-breve"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/207","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=207"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/207\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/52"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=207"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=207"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=207"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}