
{"id":258,"date":"2014-03-08T00:00:15","date_gmt":"2014-03-07T22:00:15","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=258"},"modified":"2014-07-02T10:36:37","modified_gmt":"2014-07-02T08:36:37","slug":"no29-el-coronel-tiene-quien-lo-crea-por-benito-p","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=258","title":{"rendered":"N\u00ba29 &#8211; El coronel no tiene quien lo crea. Por Benito P"},"content":{"rendered":"<p align=\"right\">A mi padre, contertulio habitual, que me cont\u00f3 tantas historias<\/p>\n<p align=\"right\">A Andr\u00e9 Maurois, por <i>Los silencios del coronel Bramble<\/i><\/p>\n<p align=\"right\">A Garc\u00eda M\u00e1rquez, por razones obvias<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a01 de Noviembre. Las luces del Caf\u00e9 M\u00f3naco resultan artificiales y falsas en este d\u00eda triste, melanc\u00f3lico como una flor seca.<!--more--> Un estado de \u00e1nimo enfermizo invita a contar los minutos, los segundos, en esa eterna paradoja de medir lo que ya no tenemos. La voz de Mach\u00edn, disminuida por la distancia, se insin\u00faa como un recuerdo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Qu\u00e9 fastidio!, \u00a1Qu\u00e9 monoton\u00eda!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cierro los ojos: la casa de enfrente tiene cuatro pisos, en el \u00faltimo tres ventanas, un ventanuco en el tejado, muchas macetas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abro los ojos: la casa de enfrente tiene cuatro pisos, en el \u00faltimo tres ventanas, un ventanuco en el tejado, muchas macetas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Qu\u00e9 fastidio!, \u00a1Qu\u00e9 monoton\u00eda!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuento las mesas, miro a las personas. Hay un ni\u00f1o, un ni\u00f1o p\u00e1lido y soso, un ni\u00f1o de Caf\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A mi derecha, un viejecito olvida su ensaimada- hinchada y obscura llena ya toda la taza- y lee el peri\u00f3dico, inclinado con escr\u00fapulo hacia delante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es casi de noche.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llueve.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La voz del coronel Arriaga me sorprende como un mazazo. Es ins\u00f3lito. Este hombre, al que todos conocemos por sus silencios, tambi\u00e9n habla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>ARRIAGA <\/b>\u2013 Si quieren, puedo contarles una historia de muertos en la que soy parte interesada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Callamos. Estamos perplejos. El coronel toma esta actitud como una invitaci\u00f3n (muda, de las que le gustan) y despu\u00e9s de beber un sorbito de co\u00f1ac, comienza con cierto nerviosismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>ARRIAGA <\/b>\u2013 Mi padre muri\u00f3 siendo yo ni\u00f1o. Lo tir\u00f3 un caballo cerca de Santillana y tardaron dos d\u00edas en encontrarlo. Esta muerte, pasada la primera impresi\u00f3n, apenas me afect\u00f3 y para nada alter\u00f3 un destino ya decidido: yo iba a ser militar. Si acaso, la vida se hizo m\u00e1s amable, los horarios m\u00e1s flexibles, las comidas m\u00e1s distendidas. Mi madre se acomod\u00f3 al estado de viuda con la misma naturalidad que lo hab\u00eda hecho al de casada. Pasaron los a\u00f1os. Hab\u00eda ingresado en la Academia y la disciplina, que me era muy grata, llenaba por completo los d\u00edas. En el mes de marzo iniciamos las pr\u00e1cticas de equitaci\u00f3n. El instructor sujetaba las riendas y los cadetes hac\u00edamos cola para subirnos al caballo. Una vez arriba, recorr\u00edamos a un trotecillo corto el anillo del picadero y, al llegar a la posici\u00f3n inicial, descabalg\u00e1bamos. Yo estaba excitado, aspiraba con gusto los nuevos olores y esperaba impaciente mi turno. Pues bien, al ir a montar, o\u00ed que me dec\u00edan: \u201cCuidado, co\u00f1o\u201d. Me detuve, desconcertado, y gir\u00e9 la cabeza. Nada. Los gritos del suboficial que ordenaba: \u201cVamos, monte, monte\u201d me permitieron volver a la realidad y di la vuelta sin m\u00e1s percances. Al bajar del caballo, no me pregunten c\u00f3mo, sab\u00eda que mi padre me hab\u00eda hablado desde el otro mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>CRISANTO PLAZA <\/b>\u2013 Coronel, no esperar\u00e1 usted que nos traguemos eso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>ARRIAGA <\/b>\u2013 Pues ocurri\u00f3, amigo m\u00edo, y no s\u00f3lo esa vez. Buena parte de mi carrera la pas\u00e9 a lomos de un caballo y, en todas las ocasiones, al poner el pie en el estribo, escuch\u00e9 el mismo aviso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>PACO BRITO <\/b>\u2013 Contin\u00fae, coronel, \u00bfse limitaron las advertencias de su padre a los caballos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>ARRIAGA <\/b>\u2013 No, no, en alguna otra ocasi\u00f3n tambi\u00e9n se manifest\u00f3 y, al menos en una, me salv\u00f3 la vida. A los veintid\u00f3s a\u00f1os me destinaron como oficial de reemplazo a la Capitan\u00eda General de Sevilla. Ya pueden imaginar ustedes lo que para m\u00ed represent\u00f3 ese viaje: mi primer destino, el Sur\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Vaya, menuda historia! Con los dedos de la mano derecha exploro distra\u00eddo los rotos del sof\u00e1; una vez encontr\u00e9 en sus fondillos un duro de plata. Miro hacia la calle:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las vidrieras del Caf\u00e9 M\u00f3naco tienen l\u00e1grimas de Imaginero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La luna est\u00e1 en todos los charcos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llueve.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la sala, el viejecito se ha comido la ensaimada y se ha dormido; el ni\u00f1o, taciturno, languidece. Una mujer rubia, redonda, con el escote vaporoso y abierto como un rompeolas, se mira complacida en el espejo. De vez en cuando detiene al camarero para hacerle alguna solicitud \u2013un vaso de agua; un azucarillo; recado de escribir; \u00bfes hoy jueves?- o bien lleva con mimo su copita de menta a los labios&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>CRISANTO PLAZA <\/b>\u2013 Coronel, no esperar\u00e1 usted que nos traguemos eso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>ARRIAGA <\/b>(molesto)<b> <\/b>\u2013 No espero nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>PACO BRITO <\/b>\u2013 Es interesante, parece que el muerto le ayud\u00f3 siempre en los momentos de peligro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>ARRIAGA <\/b>\u2013 No s\u00f3lo en esos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<b>PACO BRITO <\/b>\u2013 Expl\u00edquese.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>ARRIAGA <\/b>\u2013 Me resulta embarazoso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>PACO BRITO <\/b>\u2013 Vamos, coronel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>ARRIAGA<\/b> \u2013 Ver\u00e1n, mi oficio tiene extra\u00f1as exigencias. El alejamiento de la familia, la necesidad de mantener el equilibrio emocional, la camarader\u00eda, te llevan a veces a terminar en los brazos de alguna ramera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>PEN\u00cdN DE MELIDE<\/b> (nuestro peque\u00f1o agrimensor) \u2013 Siga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>ARRIAGA<\/b> \u2013 Se lo contar\u00e9 en dos palabras. Sucedi\u00f3 en Tomelloso, donde llev\u00e1bamos m\u00e1s de un mes acuartelados. Hab\u00edamos estado bebiendo todo el d\u00eda y al llegar la noche nos acercamos a unas casitas blancas donde las putas se ofrec\u00edan por cuatro perras. Yo me fui con una. Ya a solas comprend\u00ed que no podr\u00eda hacer nada. Estaba borracho, miraba como hipnotizado la bombilla roja que colgaba del techo y manten\u00eda muy abiertos los ojos para impedir que la habitaci\u00f3n comenzara a girar. Con todo, amonton\u00e9 el uniforme en una silla que hac\u00eda las veces de mesita de noche y me met\u00ed con ella en la cama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El coronel interrumpe la narraci\u00f3n, carraspea, cambia de postura; observa sin inter\u00e9s alguno la expectaci\u00f3n que ha despertado y parece dar por concluido el asunto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>CRISANTO PLAZA <\/b>\u2013 Vamos, hombre de Dios, contin\u00fae, \u00bfqu\u00e9 hay de raro en todo eso?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>ARRIAGA <\/b>\u2013 Ver\u00e1n, lo raro es que, a pesar de todo, cumpl\u00ed. S\u00f3lo que\u2026 s\u00f3lo que no era yo el que empujaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Silencio. Un silencio espeso, c\u00f3mplice, que puntea el penduleo del reloj.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El coronel est\u00e1 inc\u00f3modo, se muestra arrepentido de sus confidencias. Tiene la expresi\u00f3n concentrada y la mirada triste; hay un algo de irrealidad en su cara abatida. De pronto, como si despertara de un sue\u00f1o, se levanta. Con un gesto excedido, descuelga el abrigo de la percha y vuelca mi copa, que se rompe contra el m\u00e1rmol del velador. Se apresura sin volverse y se va.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>PEN\u00cdN DE MELIDE <\/b>(muy bajito y con sorna)<b> <\/b>\u2013 Cuidado, co\u00f1o.<b><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A mi padre, contertulio habitual, que me cont\u00f3 tantas historias A Andr\u00e9 Maurois, por Los silencios del coronel Bramble A Garc\u00eda M\u00e1rquez, por razones obvias &nbsp; \u00a01 de Noviembre. 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