
{"id":266,"date":"2014-03-10T23:47:20","date_gmt":"2014-03-10T22:47:20","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=266"},"modified":"2014-03-10T23:48:06","modified_gmt":"2014-03-10T22:48:06","slug":"no31-el-mirlo-blanco-por-freya","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=266","title":{"rendered":"N\u00ba31- El mirlo blanco. Por Freya"},"content":{"rendered":"<p><i>Un abrazo me dio <\/i><br \/>\n<i>\u00a0como p\u00e9same largo, all\u00ed <\/i><br \/>\n<i>\u00a0en mitad <\/i><br \/>\n<i>\u00a0de la hora m\u00e1s cierta<\/i><br \/>\n<i>\u00a0en la hora <\/i><br \/>\n<i>\u00a0tan dulce <\/i><br \/>\n<i>\u00a0de querernos desconsoladamente,<\/i><br \/>\n<i>\u00a0como quieren los muertos.<\/i><!--more--><\/p>\n<p><strong><i>Vicente Gallego.\u00a0<\/i><\/strong><i>Cantar de ciego<\/i> (2005)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u00a0<\/b>\u00a0 \u00a0 \u00a0El primer d\u00eda que Eva y Daniel se encontraron fue en el mostrador de recepci\u00f3n del bloque de apartamentos donde ella viv\u00eda. Ambos preguntaban por Marita, una amiga com\u00fan. Una vez que cruzaron sus miradas, qued\u00f3 abierto el reto y la conquista: esos incisivos ojos azules para ella, esa mirada inquietante para \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Los tres tomaron juntos un t\u00e9 charlando animadamente. Miradas cautelosas escrutaban cada gesto y las palabras cruzaban la orilla de la percepci\u00f3n enviando mensajes escondidos, sondas y tanteos hasta que Eva, que no sab\u00eda exactamente la relaci\u00f3n que un\u00eda a sus contertulios, decidi\u00f3 despedirse prudentemente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Estando ya en su casa, dispuesta a terminar el d\u00eda, sonaron unos toquecitos en la puerta. Se acerc\u00f3 a la entrada, oje\u00f3 por la mirilla y, m\u00e1s que sorprendida, abri\u00f3 la puerta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfPuedo pasar?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Int\u00e9ntalo &#8211; repuso sonriendo- \u00bfc\u00f3mo has dado con mi casa?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Marita es buena amiga &#8211; respondi\u00f3 Daniel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0La velada transcurri\u00f3 en un ambiente cordial caldeado por sonrisas francas y miradas \u00edgneas que subieron la temperatura ambiente muchos grados. Entrada la noche, Daniel propuso ir a cenar algo a una creper\u00eda cercana. Sus ojos recorr\u00edan el cuerpo de Eva adivinando sus formas, mientras ella, consciente, se dejaba admirar poni\u00e9ndose el abrigo. Luc\u00eda 28 espl\u00e9ndidos a\u00f1os, tres menos que \u00e9l, \u00a0un rostro arm\u00f3nico de grandes y retadores ojos color miel que miraban directa y dulcemente. Entre plato y plato, Daniel intentaba ahondar en su intimidad abusando de su simpat\u00eda y Eva, perspicaz, dosificaba la informaci\u00f3n con ir\u00f3nicas sonrisas. El duelo verbal termin\u00f3 con una pregunta c\u00e1ustica con la que Daniel intentaba que ella le devolviera una emoci\u00f3n m\u00e1s espont\u00e1nea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfEres una presumida autosuficiente, o una solterona en ciernes?- le espet\u00f3 de pronto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eva reprimi\u00f3 la respuesta, consciente de la dificultad de explicar ciertas vivencias \u00a0brevemente. Una mirada l\u00e1nguida de desagrado la delat\u00f3. Daniel, por primera vez, intuy\u00f3 un ser vulnerable tras esa imponente fachada. Mientras regresaban paseando, Eva arguy\u00f3: \u2013 Quiz\u00e1 sea las dos cosas; en realidad \u00bfa qui\u00e9n le importa?<i>&#8211;<\/i> \u00a0Daniel rode\u00f3 su cintura y acompas\u00f3 el paso a su ritmo, acerc\u00e1ndola hacia s\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Ya en casa, Daniel, mir\u00e1ndola fijamente, cogi\u00f3 su cara dulcemente entre las manos y, acerc\u00e1ndose a su boca, acarici\u00f3 suavemente sus labios. Eva clav\u00f3 sus ojos en \u00e9l entreg\u00e1ndose al deseo de otros besos. \u00c9l advirti\u00f3 esa demanda, pero esta vez se acerc\u00f3 a su o\u00eddo susurrando:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ha sido una noche muy especial y hermosa. Dej\u00e9mosla as\u00ed en nuestro recuerdo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ella asinti\u00f3 con la cabeza. Cuando Eva cerr\u00f3 la puerta se sent\u00eda aturdida y asombrada, pero estaba dulcemente perturbada y extra\u00f1amente feliz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Un a\u00f1o despu\u00e9s, estaban sentados frente a frente, levantando la vista furtivamente a fin de no cruzar una mirada. Eva se controlaba, conteniendo la tensi\u00f3n que flotaba en el ambiente, tratando de concentrarse ante aquel libro mientras \u00e9l escrib\u00eda nervioso unas cuartillas. Pero su pensamiento estaba merodeando otras p\u00e1ginas, tratando de componer alguna escena odiosa por la que pudiera despreciarle, mas no encontraba reproche, recriminaci\u00f3n o queja que afearle, tan s\u00f3lo la certeza absoluta de tener ante s\u00ed ese alma \u00fanica que vibra al un\u00edsono, en la misma longitud de onda; esa escasa casualidad, que la vida azarosa nos brinda a su antojo, d\u00e1ndonos el privilegio de intuir en la piel y en las entra\u00f1as al otro, sin necesidad de hablar, con una leve mirada, con los ojos cerrados, con el tacto sutil de una caricia. \u00c9l le hab\u00eda abierto un mundo insospechado de gloriosa naturalidad. Juntos, hab\u00edan experimentado una complicidad inaudita en la experiencia sexual, convirti\u00e9ndola en un placer alegre, divertido, acordado, impetuoso o relajado, sin aspavientos ni perplejidades donde ella pod\u00eda navegar tranquila, sin juicios, sin presi\u00f3n y \u00a0por primera vez en su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Daniel tampoco estaba atento a sus cuartillas. Era consciente de que no ten\u00eda derecho a exigir nada a esa mujer que ten\u00eda enfrente. El roce de su aterciopelada piel erizaba cada poro de su cuerpo cuando se entrelazaban entre las s\u00e1banas busc\u00e1ndose enloquecidos por el deleite de ese contacto que no parec\u00eda agotarse. Le asustaba, a veces, sentirse atrapado sin comprender, como pod\u00eda haber pasado un a\u00f1o en un suspiro y seguir all\u00ed, mir\u00e1ndola y dese\u00e1ndola. Nunca antes un sentimiento hab\u00eda calado as\u00ed en su coraz\u00f3n. Sus m\u00faltiples devaneos amorosos no hab\u00edan pasado jam\u00e1s el ecuador de los tres meses. Sin embargo, ella le parec\u00eda cada vez m\u00e1s hermosa y fascinante. Era intelectualmente brillante y resuelta, independiente, quiz\u00e1 por eso no era f\u00e1cil que encajara en la vida de otros hombres que la cortejaron y que intentaron someterla a sus esquemas; no estaba dispuesta a marchitarse bajo ninguna sombra, si acaso, a compartir el sol. As\u00ed era como \u00e9l la amaba, libre, alegre, apasionada, vital. Algunas de sus actitudes eran el reflejo de todo lo que \u00e9l hab\u00eda abandonado en su camino y se as\u00eda a ella, rescat\u00e1ndose a s\u00ed mismo del pesimismo cobarde y el abandono a un azar endemoniado. La ve\u00eda sufrir y no pod\u00eda soportarlo y, por otra parte, era imposible prescindir de ese veneno que le mataba el alma de impotencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Eva supo desde un principio que Daniel estaba casado. Un desliz juvenil con una compa\u00f1era de universidad, le hab\u00eda forzado a contraer un matrimonio que nunca dese\u00f3 y que \u00a0le oblig\u00f3 a reconducir toda su vida por el desafecto y la responsabilidad prematura. Su devenir se fue conformando con en un trasiego \u00a0de caprichos sentimentales y la sola certeza de una mujer y dos hijos m\u00e1s, impuestos por la resignaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Cuando ambos sal\u00edan de la ciudad durante unos d\u00edas en busca de parajes solitarios, marchaban a los Ancares de Lugo, aloj\u00e1ndose en una casa de labranza. Un paisaje creado a su medida, luminoso, boscoso, verde. El dif\u00edcil acceso a la zona, lo hab\u00eda convertido en un autentico refugio natural. El r\u00edo bajaba caudaloso y limpio, lleno de truchas que luchaban contra corriente. Apenas diez habitantes entra\u00f1ables y discretos se afanaban en la mejor cocina al fuego, surtida por manjares que cultivaban en la huerta y el corral. Un cielo abierto que contemplar ajenos a cualquier zozobra, mirando el horizonte y am\u00e1ndose all\u00ed donde surg\u00eda el deseo. Por las noches, entrelazados, so\u00f1aban sus anhelos sin temores, hasta que el coche, ya de vuelta, se encaminaba de nuevo a la ciudad y se vislumbraban los edificios de la urbe. El ruido del intenso tr\u00e1fico ahogaba la m\u00fasica del cassette. Entonces, el silencio se impon\u00eda sutilmente y sus manos se buscaban para sujetar las l\u00e1grimas del desamparo que la vuelta a la realidad les impon\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Eva intuy\u00f3, mucho antes que \u00e9l, que habr\u00eda un final, pero no tuvo prisa en apurarlo, a\u00fan pod\u00eda soportar la amargura de la despedida permanente, sostener una leve esperanza, como la luz de una vela, que iba poco a poco consumi\u00e9ndose. Estaba frente a \u00e9l y su coraz\u00f3n palpitaba, retorci\u00e9ndose, clamando al destino una respuesta a la que aferrarse. \u00bfPor qu\u00e9 cruzarse hoy y no hace diez a\u00f1os?, \u00bfPor qu\u00e9 entrelazar dos vidas, sin futuro com\u00fan, con un amor tan intenso? \u00bfPor qu\u00e9 renunciar a una casualidad, posiblemente irrepetible? Pero no hab\u00eda respuestas. \u00c9l no podr\u00eda ofrecerle una vida que estrenar juntos con el \u00edmpetu de la ilusi\u00f3n primeriza y compartida abrasado por el desencanto. Estaba inmersa en el dilema de elegir qu\u00e9 hacer, si dejarse llevar por ese sentimiento \u00fanico y poderoso que la envolv\u00eda o arrancarlo de cuajo a riesgo de desangrarse a la espera de que el destino tuviera a bien brindarle otra oportunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0De repente, sus miradas se cruzaron y no pudieron evitarse. No era necesario hablar. Pero alguno ten\u00eda que verbalizar, poner el amor y el dolor encima de la mesa y forzar una decisi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Creo que debemos dejar de vernos\u00a0 -dijo \u00e9l- intuyendo la \u00a0respuesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo tambi\u00e9n lo creo -respondi\u00f3 ella mientras sujetaba las manos a la mesa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfHoy? \u00bfahora\u2026?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfPor qu\u00e9 esperar? Si ha de ser, mejor ahora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De acuerdo -repuso Daniel- recogiendo sus cosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Ambos se levantaron tensando sus m\u00fasculos. Eva sujeto sus manos y \u00e9l, agachando el rostro, se dirigi\u00f3 a la puerta de salida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tengo mis gafas de sol y alg\u00fan libro en tu coche- le record\u00f3 Eva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Te los mandar\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Se miraron por \u00faltima vez, pero ninguno pudo articular la despedida. \u00c9l sali\u00f3 definitivamente apretando los pu\u00f1os, mientras ella se recostaba en la puerta temiendo o\u00edr algunos toquecitos\u00a0 que la derrumbaran definitivamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Pasaban los d\u00edas y Marita observaba a Eva m\u00e1s delgada y ojerosa. Ni siquiera ella pod\u00eda tocar el tema sin provocarle un sollozo incontrolable, era lastimoso verla sufrir con ese desgarro y no poder hacer absolutamente nada. Pero era una lucha interna que no admit\u00eda terceros. Un tumulto de emociones y sentimientos pugnando por sobrevivir a una decisi\u00f3n firme y razonada que optaba por ahogarlos, sofocarlos, arrancarlos definitivamente de su vida. Era una locura infernal dentro del mismo cuerpo exhausto de duda y dolor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Diez d\u00edas despu\u00e9s, recibi\u00f3 un paquete de Daniel con una nota. La abri\u00f3 y, sujetando el coraz\u00f3n como pudo, comenz\u00f3 a leer:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0<i>Querida Eva:\u00a0\u00a0 Ayer por la noche sent\u00ed grandes deseos de hablar contigo, pero consider\u00e9 que era mejor as\u00ed, ya que t\u00fa solo quer\u00edas tus gafas y tus libros. Me entristeci\u00f3 mucho y volv\u00ed a darme cuenta, de nuevo, de lo mucho que te quiero. S\u00e9 positivamente que t\u00fa tambi\u00e9n me quieres, aunque entiendo que sea deseable por tu parte, dejar de quererme y dejar de verme. La vida es una enorme telara\u00f1a en la que todos estamos de alguna manera inmersos. En m\u00faltiples ocasiones resulta duro y dif\u00edcil cortar el hilo y liberarte de la misma, porque realmente, no sabes de que forma vas a hacer menos da\u00f1o y en que situaci\u00f3n puedes ser menos infeliz. Probablemente mi situaci\u00f3n sea \u00e9sta. Te he amado y te amo, a pesar de los pesares; he procurado ser honesto conmigo mismo y contigo. No he podido hacer m\u00e1s, cari\u00f1o. Te echar\u00e9 mucho de menos y estoy seguro que los abedules de los \u201cAncares\u201d llorar\u00e1n tu ausencia; el mirlo acu\u00e1tico y yo tambi\u00e9n lo haremos. Te amo. Daniel.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Las l\u00e1grimas brotaban enturbiando la lectura sin un consuelo posible. Mir\u00f3 el tel\u00e9fono dispuesta a rendirse y suplicarle que viniera a redimirla de aquel calvario. Pero su mano, incomprensiblemente no la obedeci\u00f3. Un escalofri\u00f3 recorri\u00f3 su cuerpo mientras apretaba la\u00a0 carta contra su pecho, cerrando los ojos,\u00a0 tratando de calmarse y recobrar el pulso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Una melod\u00eda distante, como un eco, comenz\u00f3 a resonar desde la lejan\u00eda sac\u00e1ndola bruscamente de sus pensamientos, \u00a0transport\u00e1ndola, a trav\u00e9s de un torbellino de nebulosas\u00a0 extra\u00f1as al presente. Era el tel\u00e9fono m\u00f3vil, lo apag\u00f3. A\u00fan sent\u00eda latir su coraz\u00f3n perplejo y asustado. Volvi\u00f3 a leer m\u00e1s despacio.<i> <\/i>Un sentimiento lejano<i> s<\/i>obre papel amarillento, palabras escritas hac\u00eda m\u00e1s de 20 a\u00f1os, pero que segu\u00edan viviendo en alg\u00fan rec\u00f3ndito lugar de la memoria con la misma intensidad de entonces. Mientras doblaba con ternura esa cuartilla y la guardaba en su cajita de cristal, donde atesoraba testigos tangibles de su vida, hab\u00eda comprendido que, el azar, efectivamente, no pregunta s\u00f3lo impone circunstancias. Pero si somos capaces de afrontar nuestros anhelos -pens\u00f3-, si guardamos la memoria del pasado y aprendemos del dolor y la experiencia, al cabo de los a\u00f1os conviviendo con la duda, el destino, finalmente, se apiada y nos \u00a0responde. Y era ahora,\u00a0 tantos a\u00f1os despu\u00e9s, cuando observando la foto de Miguel y sus tres hijos, tenia la certeza que tanto reclam\u00f3 entonces; que en aquella situaci\u00f3n, terriblemente injusta y dolorosamente cruel, hab\u00eda aprendido a encauzar su vida y a elegir su leg\u00edtimo destino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Mientras devolv\u00eda la cajita al fondo del armario, lugar reservado para tan peculiares pasaportes sin fecha hacia el pasado, m\u00e1s tranquila y sosegada, suspir\u00f3 levemente \u00a0cerrando lentamente la puerta. Y susurr\u00f3 al viento: \u201cFue un amor\u00a0 muy especial y hermoso. Dej\u00e9moslo as\u00ed en nuestro recuerdo\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un abrazo me dio \u00a0como p\u00e9same largo, all\u00ed \u00a0en mitad \u00a0de la hora m\u00e1s cierta \u00a0en la hora \u00a0tan dulce \u00a0de querernos desconsoladamente, \u00a0como quieren los muertos.<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=266\"><span>Leer m\u00e1s..<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":52,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[89,90,24,17],"class_list":["post-266","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relatos-a-concurso","tag-el-mirlo-blamco","tag-freya","tag-relatos-a-concurso-2","tag-x-certamen-de-narrativa-breve"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/266","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=266"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/266\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/52"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=266"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=266"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=266"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}