
{"id":328,"date":"2014-03-28T21:56:54","date_gmt":"2014-03-28T20:56:54","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=328"},"modified":"2014-03-29T18:56:01","modified_gmt":"2014-03-29T17:56:01","slug":"no41-circulo-de-la-vida-ahuntsic","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=328","title":{"rendered":"N\u00ba41- El c\u00edrculo de la vida. Por Ahuntsic"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0La tenue luz que a\u00fan consigue filtrarse a trav\u00e9s del laberinto de tuyas del bosque encantado, alarga las \u00faltimas sombras m\u00e1gicas en un intento desesperado por mantenerlas en vida. En el horizonte, un peque\u00f1o c\u00edrculo rojo con reflejos dorados se diluye entre las oscuras aguas del <i>Timiskaming,<\/i> el lago profundo. Tan s\u00f3lo las suaves notas del colibr\u00ed entrecortan el silencio reinante.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Sentados alrededor de la hoguera, varios ni\u00f1os hablan entre ellos bajo la atenta mirada de la anciana <i>sunksquaw<\/i>, la l\u00edder del consejo del poblado <i>anishinabeg<\/i>. Migwan, que as\u00ed se llama, esboza una peque\u00f1a sonrisa mientras recuerda su propia infancia,\u00a0 cuando escuchaba las historias que contaban los ancianos junto al fuego, o contemplaba durante horas el maravilloso espect\u00e1culo de las estrellas fugaces atravesando el firmamento en las noches de verano y los espectros luminosos de las auroras boreales en las de oto\u00f1o e invierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Migwan\u00a0 tambi\u00e9n revive en su interior los viajes con su padre en la canoa de corteza para cruzar el gran lago en busca de peces, principalmente percas y dorados, con los que alimentarse. Las numerosas islas esparcidas a lo largo y ancho de aquella inmensa superficie acu\u00e1tica, forman un intrincado laberinto de donde no siempre es f\u00e1cil escapar. Por fortuna, su padre conoc\u00eda hasta el \u00faltimo rinc\u00f3n del lugar. En aquel tiempo era el cham\u00e1n de la comunidad, el elegido para mediar entre los <i>manitus<\/i> o esp\u00edritus del bosque y los hombres. Dedicaba buena parte del d\u00eda a la recogida de hierbas y cortezas que utilizaba para preparar los remedios necesarios contra las enfermedades. Desde muy temprana edad, ella le acompa\u00f1aba para aprender los nombres de las distintas plantas y especies de \u00e1rboles. Para los <i>Anishinabeg<\/i>, todos los elementos de la tierra forman, junto a hombres y animales, parte integrante de un todo: el c\u00edrculo de la vida.<i><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Wabanang, una ni\u00f1a risue\u00f1a y algo inquieta, se acaba de incorporar al grupo. Entre risas, los otros ni\u00f1os le gastan bromas y ella responde sac\u00e1ndoles la lengua. Lleva puesto un precioso <i>wampum<\/i>, un collar hecho por ella misma con caparazones de caracol. Las mujeres y las ni\u00f1as del poblado fabrican con sus propias manos los abalorios que m\u00e1s tarde son ensartados en collares o convertidos en correas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La noche cae y ahora el silencio es casi absoluto en el bosque encantado. Tan solo el canto del b\u00faho se atreve a interrumpirlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500Migwan, cu\u00e9ntanos la historia de la creaci\u00f3n del nuevo mundo \u2500exclama Wabanang.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La anciana <i>sunksquaw <\/i>mira a los ni\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500Hace mucho, mucho tiempo \u2500cuenta\u2500, nuestros antepasados poblaban junto a otras comunidades toda esta vasta regi\u00f3n, desde las blancas y fr\u00edas tierras habitadas por los <i>Inuit<\/i>, hasta m\u00e1s all\u00e1 de las siete islas y del r\u00edo ancho de aguas saladas; desde los lejanos acantilados donde comienza el d\u00eda, hasta las extensas praderas en las que acampan las manadas de bisontes. Un d\u00eda, llegaron hasta aqu\u00ed unos hombres de piel blanca y cabellos dorados. Ven\u00edan de tierras muy lejanas. Iban vestidos de azul, aunque despu\u00e9s vinieron otros vestidos de rojo. Tra\u00edan con ellos unas lanzas muy extra\u00f1as de las que sal\u00eda un fuego mortal. Al principio se interesaron en nuestras costumbres, en nuestros poblados y, sobre todo, en las pieles de vis\u00f3n y de castor con las que nos abrigamos del fr\u00edo. Nos propusieron un intercambio: ellos nos dar\u00edan algunos objetos tra\u00eddos de sus lejanas tierras a cambio de pieles. Estaban muy interesados en aquel trato, aunque tambi\u00e9n preguntaban con insistencia por un mineral de color amarillo al que llamaban oro y que nosotros desconoc\u00edamos. Por lo visto, ten\u00eda un gran valor. Durante mucho tiempo estuvieron busc\u00e1ndolo, hasta que, cansados de no encontrarlo, finalmente desistieron. Con ellos vinieron otros hombres vestidos con grandes t\u00fanicas marrones, que hablaban de un Gran Esp\u00edritu al que consideraban el Creador Supremo y a quien tendr\u00edamos que adorar a partir de ese momento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Migwan interrumpe por unos instantes su relato para beber un poco de agua de un cuenco de barro cocido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500\u00bfY qu\u00e9 pas\u00f3 despu\u00e9s? \u2500pregunta Memego.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500Los hombres blancos tambi\u00e9n entraron en contacto con las otras comunidades y llegaron a unos acuerdos que m\u00e1s tarde incumplir\u00edan \u2500prosigue Migwan\u2500. Nos fueron quitando las tierras donde viv\u00edamos desde la noche de los tiempos y reduciendo cada vez m\u00e1s nuestro entorno natural. Los que iban vestidos de azul comenzaron una larga y cruenta guerra contra los de rojo, para ver qui\u00e9nes de ellos consegu\u00edan hacerse con el dominio de la regi\u00f3n. Y todo en nombre de sus <i>sachems<\/i>, a los que llamaban reyes. Implicaron en esta contienda a las diferentes naciones: <i>Innus, Mohawks, Algonquinos, Micmacs, Hurones e<\/i> <i>Iroqueses<\/i>, enfrentando a unas contra otras. Les dieron lanzas de fuego para que acabasen con los dem\u00e1s poblados hermanos. Empezaron a poner en peligro el equilibrio entre la Madre Naturaleza, los animales y los hombres, con la tala incontrolada de nuestros bosques. No contentos con esto, trajeron con ellos unas terribles enfermedades que se fueron extendiendo con gran rapidez por todos nuestros poblados. Los chamanes no encontraron ning\u00fan remedio que frenase aquella plaga, por lo que un gran n\u00famero de hombres, mujeres y ni\u00f1os murieron en poco tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Migwan hace otra pausa al tiempo que dirige la mirada hacia el cielo estrellado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500\u00bfNos siguen atacando esas enfermedades? \u2500pregunta ahora Hiawatha, un ni\u00f1o menudo que sostiene un peque\u00f1o arco con ambas manos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500No, ya no \u2500responde ella\u2500. Con el tiempo, los dos bandos de rostros p\u00e1lidos firmaron un tratado de paz y se distribuyeron nuestras tierras sin tenernos en cuenta. Su codicia no ten\u00eda l\u00edmite. Nos marcaron los territorios donde tendr\u00edamos que vivir a partir de entonces, a los que denominaron reservas. Ya no ser\u00edamos libres de cazar y pescar donde quisi\u00e9ramos, ni tampoco de trasladar nuestros poblados de un lugar a otro. Nuestra lengua empez\u00f3 a desaparecer, debido a la influencia de las que hablaban los invasores que, en gran n\u00famero, se asentaron por toda la regi\u00f3n. Primero levantaron peque\u00f1os asentamientos. Ellos los llamaban fuertes. Sus <i>tipis<\/i> estaban hechas con madera proveniente de nuestros bosques. Poco a poco, aquellas comunidades fueron creciendo, debido a la gran afluencia de hombres blancos llegados desde sus lejanas tierras. Con el tiempo, se convirtieron en inmensos poblados con torres muy altas llenas de agujeros y que parec\u00edan colmenas gigantescas habitadas por humanos. Las llamaron ciudades, y a muchas de ellas les pusieron nombres en nuestra lengua. Nuestros j\u00f3venes perdieron su identidad y se dedicaron al contrabando de tabaco y al consumo de alcohol, una bebida mortal que tambi\u00e9n hab\u00edan introducido. Y lo que es peor, aquellos diablos de cabellera dorada alteraron con su mal\u00e9fico comportamiento el c\u00edrculo de la vida, lo que desencaden\u00f3 una serie de grandes cat\u00e1strofes, como el deshielo de la regi\u00f3n donde viv\u00eda el gran oso blanco, que termin\u00f3 por extinguirse. Las devastadoras inundaciones que llegaron despu\u00e9s acabaron con todas las cosechas. El hambre se generaliz\u00f3, mermando considerablemente la poblaci\u00f3n, y aquella civilizaci\u00f3n basada en el saqueo y la destrucci\u00f3n de los recursos naturales empez\u00f3 a derrumbarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500Fue entonces cuando intervino el Gran Esp\u00edritu, \u00bfverdad? \u2500exclama Wabanang, quien ya hab\u00eda escuchado esta historia con anterioridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500Intuyendo el terrible destino que nos aguardaba \u2500contin\u00faa Migwan\u2500, el Consejo Supremo de la Naci\u00f3n <i>Anishinabeg<\/i> se reuni\u00f3 de urgencia para analizar la situaci\u00f3n. En aquel encuentro, que dur\u00f3 siete soles, se decidi\u00f3 que todos los miembros de la comunidad se trasladar\u00edan al bosque encantado para levantar el \u00fanico asentamiento humano que iba a sobrevivir a la \u00faltima gran cat\u00e1strofe. El recinto sagrado, a orillas del <i>Timiskaming<\/i>, era el \u00faltimo reducto natural que hab\u00eda quedado fuera del alcance del hombre blanco. All\u00ed tambi\u00e9n encontraron refugio las diferentes especies animales en peligro de extinci\u00f3n. Finalmente, lleg\u00f3 el d\u00eda en que, cansado de aquel irracional comportamiento que estaba destruyendo el ciclo natural de la Madre Tierra, el Creador, Kichi Manitu, decidi\u00f3 inundar por completo el mundo. S\u00f3lo se salv\u00f3 el bosque encantado. Para que renaciese uno nuevo, un animal tendr\u00eda que ir a buscar bajo las aguas un pu\u00f1ado de tierra y traerlo a la superficie. El primero en intentarlo fue un ave, el <i>huard<\/i>, considerado como el maestro nadador. Al cabo de un sol, \u00e9ste apareci\u00f3 de entre las aguas completamente agotado, casi muerto, pero sin el pu\u00f1ado de tierra. El siguiente en probar suerte fue el pato, pero tambi\u00e9n en vano. Despu\u00e9s se sumergi\u00f3 la nutria, con id\u00e9ntico resultado. M\u00e1s tarde lo intentaron el vis\u00f3n y el castor, que tampoco trajeron nada. Al final, el rat\u00f3n almizclero, lejos de desanimarse, explic\u00f3 a los dem\u00e1s que, para conseguir alimento, a menudo tiene que sumergirse varias veces. En ese momento, y ante la at\u00f3nita mirada de sus amigos, desapareci\u00f3 en el agua. No se tuvieron noticias del animalito durante tres soles. Para gran sorpresa de todos, que ya le cre\u00edan muerto, el rat\u00f3n almizclero reapareci\u00f3 al cuarto d\u00eda. Extenuado, abri\u00f3 los ojos y dej\u00f3 entrever un montoncito de tierra que llevaba en una de sus diminutas patas. Entonces, el Creador tom\u00f3 al peque\u00f1o animal, s\u00edmbolo de la humildad y la perseverancia, y lo puso sobre la espalda de la tortuga, creando de esta manera el nuevo mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Migwan hace una pausa y vuelve a beber del cuenco. Los ni\u00f1os la miran en silencio. Al cabo de un rato, la anciana <i>sunksquaw<\/i> contin\u00faa:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500En el renacido c\u00edrculo de la vida, los animales y los hombres firmaron un pacto, por el que \u00e9stos se compromet\u00edan a observar ciertas normas de conducta: no se debe matar a ning\u00fan animal s\u00f3lo por placer; cualquier sufrimiento in\u00fatil tiene que ser evitado; la caza y la pesca deben servir exclusivamente a la supervivencia de las familias; cada ser humano posee un animal t\u00f3tem que lo acompa\u00f1a a lo largo de su vida. As\u00ed, los hombres y los animales volvieron a vivir en armon\u00eda, bajo el signo del respeto mutuo, con todos los elementos de la Madre Tierra. Y ahora sois vosotros los que ten\u00e9is que velar por que el c\u00edrculo de la vida siga intacto y no se vea de nuevo alterado. Les contar\u00e9is a vuestros hijos y a vuestros nietos esta historia ancestral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0Cuando Migwan termina de hablar, se levanta y se dirige hasta la orilla del gran lago. Una vez all\u00ed, levanta la vista al cielo. En sus ojos se refleja ahora una estrella fugaz que cruza rauda el firmamento. Sonr\u00ede. Mientras tanto, los ni\u00f1os, entre risas y chascarrillos, empiezan una alegre danza formando un c\u00edrculo alrededor del fuego.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Nota del autor:<\/b> este relato est\u00e1 inspirado en una antigua leyenda algonquina, la del rat\u00f3n almizclero y la creaci\u00f3n del mundo, transmitida por v\u00eda oral de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0La tenue luz que a\u00fan consigue filtrarse a trav\u00e9s del laberinto de tuyas del bosque encantado, alarga las \u00faltimas sombras m\u00e1gicas en un intento desesperado por mantenerlas en vida. 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