
{"id":333,"date":"2014-03-29T19:00:33","date_gmt":"2014-03-29T18:00:33","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=333"},"modified":"2014-03-29T19:00:46","modified_gmt":"2014-03-29T18:00:46","slug":"no42-la-llave-y-los-dos-cerrojos-por-tio-camunas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=333","title":{"rendered":"N\u00ba42- La llave y los dos cerrojos. Por T\u00edo Camu\u00f1as"},"content":{"rendered":"<p><b>Nada, ni una despedida. <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Abandon\u00f3 el terror despu\u00e9s de demasiados a\u00f1os. Al ritmo de su paso el coraz\u00f3n iba estrujado, pero pasar\u00eda, record\u00f3 la existencia de buenos sentimientos. La congoja se agarraba a su garganta, en el alma una incertidumbre y a la cabeza se cimentaba la convicci\u00f3n de estar haciendo lo correcto. Algunos hematomas le mapeaban el cuerpo; sin embargo la decisi\u00f3n concebida durante tanto tiempo, y ahora con mayor motivo, le abastec\u00eda de fuerzas para seguir avanzando en el camino escoltada por la oscuridad.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tomasa Ballesteros en medio de una soledad extrema, se sobrecogi\u00f3 el instante que un ladrido cercano le hizo volver la cara. El horizonte supuraba inquietud. Aquella madrugadora ma\u00f1ana fue calent\u00e1ndose por momentos y como un b\u00e1lsamo aflor\u00f3 la calma al renacer los colores. El camino tendido, extenso y festoneado a ambos lados por un cereal vano, no tard\u00f3 en desembocar en la carretera comarcal, y seguramente en \u201cel D\u00eda de ma\u00f1ana\u201d; \u00e9se que siempre mencion\u00f3 su madre y que ella visualizaba como un lejano d\u00eda dorado. Que tal vez marcase el principio del Futuro colmado de prosperidad. Un vientecillo fresco levant\u00f3 el polvo de la calzada y aunque se convert\u00eda en barro bajo sus pies y sobre la suela de esparto, le aligeraba el andar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abComo vuelva a verte leyendo te parto la cara\u00bb. A\u00fan resonaba en todo su ser esa frase amalgamada con el miedo. La lectura fue lo \u00fanico que le ayud\u00f3 durante a\u00f1os a evadirse. Tiempo atr\u00e1s, cuando crey\u00f3 que lo suyo era un desarreglo menstrual, se dijo saturada de tensi\u00f3n: \u201cYa no aguanto m\u00e1s\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero esper\u00f3. Otra vez m\u00e1s, sinti\u00e9ndose cobarde \u00bfD\u00f3nde iba ir ella? Sin estudios, ni oficio ni beneficio. Fue en la segunda falta cuando encamin\u00f3 sus pasos a la botica, al lado de la ermita donde contrajo matrimonio; la \u00fanica de los alrededores, para llevar la primera orina de la ma\u00f1ana \u00a1No pod\u00eda ser!&#8230; Quince a\u00f1os de matrimonio y sin ning\u00fan retraso, ni aborto: sin hijos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la sucesiva ma\u00f1ana el mundo result\u00f3 totalmente distinto para Tomasa. No pod\u00eda creerlo, quiz\u00e1 se hab\u00edan equivocado en el an\u00e1lisis. D\u00edas despu\u00e9s decidi\u00f3\u00a0 ir a la casa de Don Benito, el a\u00f1ejo m\u00e9dico del pueblo. Quien le confirm\u00f3 un embarazo, y adem\u00e1s sentenci\u00f3 que se deshar\u00eda dado su edad y la cantidad de a\u00f1os sin tener hijos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abEstos embarazos tard\u00edos en madres primerizas, no llegan a buen t\u00e9rmino. Y los que lo hacen dan mal fruto\u00bb. \u2500Pontific\u00f3 Don Benito mientras mov\u00eda negativamente su escaso cabello blanco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La madrugada v\u00edsperas del patr\u00f3n, Tomasa, con la fuerza que le proporcionaba la revoluci\u00f3n en sus fondos, parti\u00f3 de la aldea inh\u00f3spita. Dej\u00f3 atr\u00e1s su vida y la de sus antecesoras, que habr\u00edan pasado peores situaciones, pero ninguna se atrevi\u00f3 hacer lo que estaba haciendo ella. Abandon\u00f3 el domicilio conyugal aquella estrenada ma\u00f1ana. Sin denuncias. Hab\u00eda esperado demasiados a\u00f1os con la esperanza de que \u00e9l cambiara, tras la promesa de: \u00abNo volver\u00e1 a pasar, lo hago por tu bien\u2026\u00bb Lo \u00fanico que cambi\u00f3 fue ella: se aj\u00f3. Ahora es mayor que su edad y ha trabajado en el campo como la burra que no tuvieron, le pesan las piernas y tiene que hacer peque\u00f1as paradas en el camino para coger aliento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hizo autostop, como hab\u00eda visto en la <i>tele<\/i>. Iba sin dinero, s\u00f3lo cogi\u00f3 de sus pertenencias: alguna s\u00e1bana rematada con bolillo que le toc\u00f3 de su abuela, y que fue la suya de boda, \u201cbuen algod\u00f3n el de entonces<i>\u2026<\/i>\u201d una muda, la foto ajada en sepia, un libro, dos piezas de fruta y una cantimplora con agua. El hatillo le pesaba en la cabeza como cuando iba a lavar a la junta de los r\u00edos, entonces las piernas iban ligeras. En aquel tiempo el coraz\u00f3n lo llevaba siempre a rebosar de ilusiones y de esperanza en el futuro. Ahora era ah\u00ed, en las entra\u00f1as, donde un d\u00e9bil calambre la recorr\u00eda por dentro, ese era el motor que le empujaba a seguir andando y lo que la arranc\u00f3 para lanzarse al mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Su madre, viuda, hab\u00eda consentido que Nemesio la rondara. Hombre trabajador de sus propias tierras, buena presencia y con un mal vino. Tomasa y \u00e9l se casaron al cumplirse la cuarentena de la muerte su progenitora. Ella de negro y \u00e9l con su \u00fanico traje, el de pana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se arrepinti\u00f3 de aquel desposorio un a\u00f1o despu\u00e9s, cuando los hijos no llegaban y a su marido el vino cada vez lo hac\u00eda m\u00e1s agrio y da\u00f1ino. Tomasa se cas\u00f3 enamorada, \u00e9l no sab\u00eda lo que era amor, lo hizo para que alguien le cuidase. La mujer supo que ten\u00eda que aguantar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Fue la segunda mujer con qui\u00e9n Nemesio se relacion\u00f3. La madre de \u00e9ste hab\u00eda muerto en su tercer parto. Los dos hermanos fallecidos antes de nacer \u00e9l hab\u00edan contribuido al resentimiento del padre con la vida, que lo cri\u00f3 en la casucha de una sola estancia en las afueras. Sin muestra alguna de cari\u00f1o, con leche de cabra y almendras molidas hab\u00eda o\u00eddo decir desde siempre Nemesio. Y cuentan los viejos del lugar que a los siete a\u00f1os ya se iba con las cabras campo adentro. Con poca m\u00e1s edad en primavera y verano se quedaba alguna vez para hacer noche, al resguardo de una cueva cuando el pasto estaba alejado. Muchas veces sobre un mulet\u00f3n fosco, apoyado en cualquier arbusto en medio de la vasta oscuridad, su \u00fanica distracci\u00f3n era localizar el Carro con las cabrillas en la b\u00f3veda celeste y el Camino de Santiago. Sin olvidar el deber de prestar o\u00eddo por si escuchaba merodear alguna zorra, o cualquier culebra entre el crepitar de las llamas en la hoguera. As\u00ed lleg\u00f3 a la pubertad, con urgencia. Nunca existi\u00f3 la posibilidad de que aprendiera a leer, demasiadas labores, escaso dinero y ninguna tradici\u00f3n de libros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Poco antes de esconderse la luz Nemesio volv\u00eda silbando, orgulloso del deber cumplido y rodeado de su reba\u00f1o invasor, con el zurr\u00f3n a rebosar de bellotas que repart\u00eda a los chavales en la pedan\u00eda cercana. All\u00ed se relacion\u00f3 algunas tardes y por vez primera con una mujer. Meses despu\u00e9s en el permiso del servicio militar, ella le comunic\u00f3 que se encontraba en estado. Pero las malas lenguas informaron a Nemesio que la hab\u00edan visto pasear por la carretera con otro. Fue la primera vez, no la \u00faltima, \u00a0que la ira, aparte de con los animales, le nubl\u00f3 los sentidos y a ella le atiz\u00f3 una gran paliza, ayudado por una silla baja que encontr\u00f3 a mano. No quiso volver a verla pese a los recados que la mujer le envi\u00f3 jur\u00e1ndole su paternidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando ya estaba solo, con achaques y abandonado por Tomasa, llam\u00f3 a su casa un mozo en quien Nemesio se reconoci\u00f3 diecisiete a\u00f1os atr\u00e1s. Y que le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500Me llamo Genaro. Madre, que muri\u00f3 la semana pasada, siempre dijo que eras mi padre\u2500 y Nemesio por contestaci\u00f3n abri\u00f3 la puerta de par en par. Con la voz id\u00e9ntica y \u00e1spera que la del hijo solt\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2500Pasa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A partir de entonces am\u00f3 por primera y \u00faltima vez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El mismo a\u00f1o del nacimiento de Genaro, Nemesio hab\u00eda conocido a Tomasa. Era el d\u00eda de Santa Luc\u00eda, cuando las modistillas pese al fr\u00edo festejan su patrona toda la jornada. Van de casa en casa para recogerse unas a otras y beber una <i>palomita <\/i>de an\u00eds<i>. <\/i>Y despu\u00e9s de ir a misa pasean por el pueblecito manchego de casas chatas, que permanecen impasibles al contraste de la juventud entre sus tapias desconchadas, y al eco de las risas que resuenan en las calles vetustas y empedradas. Cuando la festiva tarde se enfr\u00eda, las mozas rondan con alboroto por la carretera cogidas del brazo hasta que la luz se extingue en la llanura, apresuran el paso de sus medios tacones domingueros, y fue entonces cuando Nemesio se acerc\u00f3 a Tomasa. De primavera desojada y solterona, murmuraban. Su futuro era vestir santos, dec\u00eda la misma gente que nunca vio acerc\u00e1rsele hasta entonces var\u00f3n alguno. Nemesio crey\u00f3 ver en ella a la mujer que lo atender\u00eda siempre. La falta de belleza o la diferencia de edad no era un problema\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><b>* * *<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2026Tomasa dej\u00f3 de recordar cuando lleg\u00f3 a Valdepe\u00f1as, el mayor pueblo que hab\u00eda visto. En su cuerpo tieso se hab\u00eda cumplido la tercera falta y la vejiga aguantaba poco. Lo primero que hizo al bajarse del remolque que la hab\u00eda recogido en la carretera, fue orinar, all\u00ed en la entrada tras una desmoronada tapia de adobe. \u00a1No pod\u00eda m\u00e1s! Fue diluy\u00e9ndose el sentimiento que acompas\u00f3 a sus nervios trastornados. Y apreci\u00f3 paz en su interior pese al cansancio, la incertidumbre y el miedo. Tuvo que faenar algunos d\u00edas en las vi\u00f1as envuelta por la mirada acechadora de los hombres. Despu\u00e9s trabaj\u00f3 en la fonda donde se hospedaba. Nada le fue regalado, ni result\u00f3 f\u00e1cil; aunque sali\u00f3 adelante sola y con el fruto de aquel embarazo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hoy, a\u00f1os despu\u00e9s, tiene el cuerpo derrengado y es m\u00e1s vieja de lo que corresponde a su edad; pero es independiente. Se siente orgullosa. Si la viera su madre\u2026 Tiene una hija de diez a\u00f1os que mira desde unos ojos achinados, con una sonrisa ladeada y perpetua, algo babosa; dicen que tiene el s\u00edndrome de&#8230; lo que ella no ha querido aprender a pronunciar. Gracias al valor que tuvo aquel d\u00eda, su hija no soportar\u00e1 los golpes de su padre y conf\u00eda que de ning\u00fan hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Todas las noches cuando duerme la raz\u00f3n de su vida: Angelita Ballesteros; su ni\u00f1a, y desde que Tomasa hizo el recorrido por aquella carretera comarcal que le llev\u00f3 a su aparente liberaci\u00f3n, atranca la puerta como qui\u00e9n cierra la tapa de un ba\u00fal del que no quiere que salgan los recuerdos. Aparece en su rostro una mueca antigua e inm\u00f3vil al echar la llave y los dos cerrojos, <b>y entonces<\/b> <b>\u00e9l, a\u00fan se cuela en sus pesadillas. <\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nada, ni una despedida. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Abandon\u00f3 el terror despu\u00e9s de demasiados a\u00f1os. Al ritmo de su paso el coraz\u00f3n iba estrujado, pero pasar\u00eda, record\u00f3 la existencia de buenos sentimientos. 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