
{"id":341,"date":"2014-04-01T10:45:25","date_gmt":"2014-04-01T08:45:25","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=341"},"modified":"2014-07-02T10:40:08","modified_gmt":"2014-07-02T08:40:08","slug":"no43-distintos-por-distinta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=341","title":{"rendered":"N\u00ba43- Distintos. Por Distinta"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Deyanira gir\u00f3 varias veces sobre s\u00ed misma buscando acomodo en el angosto vientre. En el corto trayecto hacia la luz, un lazo comenz\u00f3 a cerrarse con fuerza alrededor de su delgado cuello. Se agit\u00f3 desesperada. En medio de un gran vocer\u00edo, unas manos torpes trataron de liberarla de aquel cord\u00f3n que la estrangulaba.<!--more--> Fue un minuto interminable. Cuando por fin el aire pudo llenar sus diminutos pulmones ya era demasiado tarde. Desde aquel momento comenz\u00f3 a cumplir la injusta condena de los distintos, sumida de por vida en un abismo cubierto de silencios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Eliseo lo aguardaban al comienzo del verano, pero \u00e9l ten\u00eda prisa.\u00a0 Comenz\u00f3 llamando con los nudillos al caer la noche. Los dolores eran soportables, seguro que se trataba de una falsa alarma y tampoco era cuesti\u00f3n de molestar a la comadrona del pueblo vecino. Pero no, todo se aceler\u00f3 en apenas unas horas y Eliseo ech\u00f3 la puerta abajo desliz\u00e1ndose, redondo y peque\u00f1o, de cara sobre las s\u00e1banas de la cama. Al alzarlo entre los brazos, su asustado padre advirti\u00f3 que aquellos ojos achinados y semiabiertos no eran como los de otros reci\u00e9n nacidos. Algo hab\u00eda ido mal durante el embarazo. Su ni\u00f1o era diferente. Eliseo vino al mundo una lluviosa madrugada del mes de abril, con dos kilos de menos y un cromosoma de m\u00e1s. Otro rengl\u00f3n torcido.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue la madre de Deyanira quien tom\u00f3 la decisi\u00f3n de que no asistiera a la escuela. Quiso que permaneciera a su lado en casa y robarle tiempo al tiempo para ense\u00f1arle ella misma. Poco a poco, la ni\u00f1a aprendi\u00f3 a distinguir el rojo de las cerezas, el azul de los lirios que crec\u00edan al borde de la charca,\u00a0 el amarillo de los campos de trigo y el verde de las hojas; a veces todos los colores se juntaban en el cielo, formando un arco m\u00e1gico que se perd\u00eda mucho m\u00e1s all\u00e1 de las v\u00edas del tren.\u00a0 Descubri\u00f3 que el uno era un soldado, el dos como un patito y le asustaba la serpiente del tres. Descifr\u00f3 el misterio de las estaciones, las flores germinando en primavera, los \u00e1rboles desnud\u00e1ndose en oto\u00f1o y qued\u00f3 fascinada con el\u00a0 dibujo de un mu\u00f1eco regordete que parec\u00eda de algod\u00f3n, con un viejo sombrero de fieltro y una zanahoria por nariz. Su madre era una mujer fuerte. S\u00f3lo en una ocasi\u00f3n Deyanira vio como unas gotas de agua resbalaban por sus mejillas y, un poco desconcertada, las recogi\u00f3 con la punta de los dedos para despu\u00e9s llev\u00e1rselos a la boca y comprobar que ten\u00edan un sabor salado parecido a las tartaletas de pollo y verduras de los domingos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero si hab\u00eda algo por lo que Deyanira sent\u00eda verdadera pasi\u00f3n era por un libro en el que se mostraban fotograf\u00edas de unos animales ingr\u00e1vidos, posados sobre las hojas o con las alas completamente desplegadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ma-ri-po-sa. \u00bfVes? Esta es una mariposa con muuuuchos colores y con unas antenas muy largas para que sepa volver a casa si se pierde.\u00a0 T\u00fa eres mi mariposa, mi linda\u00a0 mariposa, y alg\u00fan d\u00eda volar\u00e1s muuuuuuy lejos con tus alas de cristal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y ella se palpaba en la espalda buscando unas alas invisibles con la boca abierta por la sorpresa, la misma que mostraba cuando, como por arte de magia, las manos de su madre convert\u00edan un trozo de papel en un barquito que echaban juntas a navegar en la pila del lavadero o en un avi\u00f3n que se perd\u00eda planeando por la ventana de la cocina. Pasaba tardes enteras encerrada en su mundo de silencio dibujando mariposas, llen\u00e1ndolas de color y recort\u00e1ndolas\u00a0 con la cabeza ladeada y mordi\u00e9ndose la lengua. Fueron tardes de paciencia y de besos, de calma y de abrazos. No hab\u00eda hueco en el limitado universo de Deyanira para la sospecha de las miradas furtivas de su padre, mientras los a\u00f1os discurr\u00edan lentos y cincelaban sin apremio la fr\u00e1gil figura de la peque\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><sup>***<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Eliseo, t\u00fa de portero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y Eliseo caminaba hacia la porter\u00eda, braceando de forma en\u00e9rgica, con la punta de sus pies marcando las diez y diez. Med\u00eda los pasos de poste a poste, limpiaba a patadas los papeles que estaban por all\u00ed cerca y esperaba con los brazos en jarras. De vez en cuando saludaba brazo en alto a su padre que lo miraba desde las gradas del colegio. No se podr\u00eda decir que a Eliseo le gustara el f\u00fatbol, y mucho menos desde que le dieron ese balonazo en la cara (menos mal que ha parado una, dijo alguien) que hizo que sus gafas salieran por los aires, pero se sent\u00eda el ni\u00f1o m\u00e1s feliz del mundo con las rodilleras, los guantes, la camiseta con el n\u00famero uno a la espalda y, por encima de todo, con la gorra que le hab\u00eda regalado el entrenador. No se la quitaba nunca, ya lloviera o hiciera sol; incluso una vez se meti\u00f3 en la ducha despu\u00e9s del partido con ella y todos los del equipo se partieron de risa al verlo as\u00ed. Eliseo tambi\u00e9n rio a carcajadas con la gorra empapada sobre su cabeza y el agua cayendo a chorros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando cumpli\u00f3 diez a\u00f1os le regalaron un traje de Superm\u00e1n y se pas\u00f3 la tarde entera corriendo de un lado a otro por toda la casa, tropezando con los muebles y con la capa haciendo de mopa, hasta que casi a la fuerza tuvieron que sentarlo a la mesa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Vamos, sopla las velas. Mira aqu\u00ed, a la c\u00e1mara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s que apagarlas, escupi\u00f3 sobre la tarta pero ya se encarg\u00f3 su primo Lucas\u00a0 de echarle una mano. La foto sali\u00f3, como de costumbre, movida. Aquella noche durmi\u00f3 sin quitarse el traje del hombre de acero y sin recordar que deber\u00eda haber pedido un deseo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y es que donde Eliseo disfrutaba realmente era en el cine. En la penumbra de la sala se sent\u00eda el protagonista de las pel\u00edculas, sobre todo de aquellas en las que aparec\u00edan s\u00faper h\u00e9roes con trajes especiales. Llegaban siempre en el momento justo para salvar a la chica y repartir golpes a diestro y siniestro, mientras Eliseo gesticulaba en el asiento lanzando sus pu\u00f1os y piernas al aire, como si fuera \u00e9l qui\u00e9n estuviera pele\u00e1ndose con todos los villanos. En una ocasi\u00f3n, apareci\u00f3 una mujer desnuda y Eliseo se agit\u00f3 inquieto en la butaca. De forma instintiva, sus manos se perdieron por debajo del abrigo y comenz\u00f3 a tocarse sin poder parar hasta que sinti\u00f3 los dedos h\u00famedos. Aquel d\u00eda, de vuelta a casa, su padre le pregunt\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Era guapa la chica \u00bfverdad?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero Eliseo no contest\u00f3. Avergonzado, se limit\u00f3 a bajar la cabeza sintiendo como la sangre se le arremolinaba en la cara, hundiendo las manos en los bolsillos y acelerando el paso.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos cicatrices acompa\u00f1aban a Deyanira. Una tallada en la frente, apenas una fin\u00edsima l\u00ednea blanca confundida con su p\u00e1lida piel que desembocaba sobre la ceja izquierda y otra que nadie conoc\u00eda, agazapada en un rinc\u00f3n perdido entre su escu\u00e1lido pecho y su encorvada espalda.\u00a0 La primera cerr\u00f3 la herida de un mal paso mientras corr\u00eda detr\u00e1s de un gato. La segunda nunca lleg\u00f3 a suturar la llaga que se abri\u00f3 una noche, poco despu\u00e9s de la muerte de su madre, cuando una sombra con aliento de fuego se desliz\u00f3 entre sus s\u00e1banas y ella, muerta de miedo, se qued\u00f3 encogida sintiendo como unos gusanos toscos reptaban por su cuerpo y se met\u00edan en sus entra\u00f1as. Una escena repetida una y otra vez que le provocaban una sensaci\u00f3n de temor y repugnancia que hac\u00eda que, de forma instintiva,\u00a0 diese un paso atr\u00e1s, bajara la cabeza y cerrara muy fuerte los ojos buscando refugio en la oscuridad cada vez que un hombre de mirada oblicua se acercaba demasiado a ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quince a\u00f1os hab\u00edan transcurridos desde aquellas noches negras y segu\u00eda siendo igual con todos. Con todos menos con uno, con Eliseo. Lo ve\u00eda una vez a la semana en la azotea del edificio de oficinas en donde trabajaba empujando orgullosa su carro de limpieza, en el que se alineaban en perfecto orden botellas, fregonas, cubos, cepillos y bayetas impecablemente dobladas. Siempre llevaba el uniforme inmaculado y colgando de \u00e9l una tarjeta donde su cara forzaba una sonrisa, justo pegada al coraz\u00f3n. Los \u00a0viernes sub\u00eda hasta la terraza para barrer y mirar de soslayo a Eliseo, el jardinero de los ojos rasgados, enfundado en un mono verde, con una gorra de Ferrari calada hasta las orejas y, alrededor de su oronda barriga, un cintur\u00f3n tan ancho como su sonrisa, repleto de herramientas con las que manten\u00eda setos y aligustres en permanente estado de revista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un viernes, en el vestuario,\u00a0Deyanira decidi\u00f3 pintarse las u\u00f1as, poner un poco de carm\u00edn en sus labios,\u00a0dos brochazos de colorete en las mejillas y, con un gesto de coqueter\u00eda, deshizo su coleta dejando que un mech\u00f3n de cabello cayera sobre su frente para ocultar la cicatriz de la infancia. Despu\u00e9s abri\u00f3 una\u00a0 carpeta para echar de nuevo un vistazo a la figura recortada de una mariposa dibujada la noche anterior. Hab\u00eda perfilado con l\u00edneas gruesas el contorno de las alas y con el mismo rotulador retoc\u00f3 las antenas. Un par de puntos oscuros sobre la cabeza amarilla hac\u00edan las veces de ojos y las alas quedaron cubiertas de un azul intenso salpicado por unas motas anaranjadas. Coloc\u00f3 la carpeta sobre su carrito y se dirigi\u00f3 a la azotea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eliseo la miraba de reojo por debajo del ala de su gorra, mientras podaba un peque\u00f1o olivo plantado en un macetero en un rinc\u00f3n de la azotea. Casi se qued\u00f3 sin respiraci\u00f3n y comenz\u00f3 a temblarle todo el cuerpo cuando la vio acercarse tras su carrito. Se alz\u00f3 trastabill\u00e1ndose, con la barbilla convertida en un flan y unas ramitas entre sus dedos. Ella ven\u00eda con un dibujo en la mano y, esbozando algo parecido a una sonrisa, se lo tendi\u00f3. Eliseo se qued\u00f3 mir\u00e1ndola embobado. Nunca la hab\u00eda tenido tan cerca y pens\u00f3 que aquellos ojos tan hermosos, tan grandes y tan redondos, parec\u00edan lunas azules. Deyanira no pudo evitar ruborizarse. Eliseo tambi\u00e9n sonri\u00f3 con la punta de su regordeta lengua fuera de la boca y con un hilillo de baba descolg\u00e1ndose por la comisura de los labios. Los dos estaban tan absortos mir\u00e1ndose que no repararon en que hab\u00eda comenzado a nevar y los copos de nieve se iban posando como plumas junto a sus pies.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese largo instante de duda y de silencio, un golpe de viento arrebat\u00f3 el dibujo de las manos de Deyanira. Con la mirada clavada en la figura de la mariposa huyendo libre hacia el cielo, sorteando lo que parec\u00edan perlas de algod\u00f3n, sinti\u00f3 como si el aire sacudiera algo en su espalda y record\u00f3 las palabras de su madre:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Eres una mariposa, mi linda mariposa, y alg\u00fan d\u00eda volar\u00e1s muy lejos con tus alas de cristal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eliseo mir\u00f3 el perfil alzado de Deyanira. Era muy parecida a la actriz de piel blanca y nariz respingona de aquella pel\u00edcula que vio en el cine a\u00f1os atr\u00e1s, y se imagin\u00f3 como el h\u00e9roe con capa movida por la brisa que la alzaba en sus brazos y la llevaba volando por encima de todos los edificios para salvarla de todos los peligros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acerc\u00f3 su mano a la de ella y, casi sin darse cuenta, entrelazaron los dedos y corrieron hacia el borde de la terraza. Observaron el caprichoso revoloteo del papel alej\u00e1ndose por los tejados que hab\u00edan comenzado a cubrirse con un manto de nubes blancas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ninguno de los dos entendi\u00f3 el porqu\u00e9 en ese momento tuvieron la sensaci\u00f3n de que la mariposa aleteaba dentro de ellos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Deyanira gir\u00f3 varias veces sobre s\u00ed misma buscando acomodo en el angosto vientre. 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