
{"id":395,"date":"2014-04-09T22:01:55","date_gmt":"2014-04-09T20:01:55","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=395"},"modified":"2014-04-09T22:10:35","modified_gmt":"2014-04-09T20:10:35","slug":"no54-al-otro-lado-del-espejo-por-homero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=395","title":{"rendered":"N\u00ba54- Al otro lado del espejo. Por Homero"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Ignacio Ayala se agitaba inquieto en su asiento. Hubiera pagado por no asistir pero era inevitable: se organizaba en su honor. Una m\u00fasica estridente aumentaba la sensaci\u00f3n de caos que provocan quinientas personas buscando acomodo en sus butacas. S\u00ed, definitivamente, hubiera pagado por no asistir.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u201cSe\u00f1oras y se\u00f1ores, buenas noches. Estamos aqu\u00ed hoy, en este acto de entrega de premios, acompa\u00f1ados de las m\u00e1s destacadas personalidades del periodismo y la comunicaci\u00f3n, para otorgar un galard\u00f3n muy especial, el reconocimiento a la labor de un compa\u00f1ero que es un modelo a seguir para todos nosotros&#8230;\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ignacio contemplaba la escena con el temor \u2014y la certeza\u2014 de que en unos minutos todo el pa\u00eds estar\u00eda observ\u00e1ndole.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u201c&#8230;pero los m\u00e1s audaces tambi\u00e9n sue\u00f1an con que su trabajo consiga cambiar las cosas, mejorar la vida de los dem\u00e1s.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Silencio. Las miradas converg\u00edan en el escenario, aunque algunas de esas miradas buscaban contactar con la suya. Sus ojos se resguardaban de la curiosidad de los dem\u00e1s gracias a unas gafas de sol pasadas de moda, bastante grandes y oscuras como para que nadie penetrase a trav\u00e9s de las ventanas de su alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Esta noche vamos a entregar un reconocimiento especial a alguien especial. Un compa\u00f1ero que ha conseguido que todos nosotros, desde nuestras casas, hayamos deseado ayudar a esos peque\u00f1os, los ni\u00f1os de la guerra; hayamos so\u00f1ado con evitar que las ni\u00f1as de muchos pa\u00edses de \u00c1frica sufran mutilaciones sexuales; hayamos reaccionado ante cat\u00e1strofes de la humanidad como las de Darfur, Somalia, Hait\u00ed&#8230;\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ignacio conten\u00eda el aliento como si se hubiera olvidado de respirar, sus manos agarraban los brazos de su butaca dej\u00e1ndole los nudillos blancos. Tal vez intentaba mantener su cuerpo presente, ya que su mente volaba lejos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u201c&#8230; el fot\u00f3grafo y periodista que ha aguijoneado nuestras conciencias y nos ha hecho pensar que lograremos cambiar las cosas. Con todos ustedes, el ganador del premio Atkins de comunicaci\u00f3n visual, nuestro querido y admirado compa\u00f1ero, \u00a1Ignacio Ayala!\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una fuerte ovaci\u00f3n arranc\u00f3 de repente y mantuvo su intensidad mientras Ignacio luchaba por despegarse de su butaca, que ejerc\u00eda sobre \u00e9l un poder de atracci\u00f3n casi invencible, igual que el condenado a muerte se ve\u00eda adherido al suelo imposibilitando que su cuerpo se moviera ni un mil\u00edmetro camino del cadalso. Consigui\u00f3 avanzar hacia el escenario, alentado por las palmadas y apretones de manos que recib\u00eda a su paso de gente an\u00f3nima para \u00e9l. En lo alto de ese Olimpo le aguardaba el Presidente de la Academia con una pieza escult\u00f3rica en cuya base figura el nombre del galard\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pantalla gigante bombardea con una selecci\u00f3n de sus im\u00e1genes m\u00e1s impactantes y reconoce el repertorio de caras infantiles que le han hecho famoso. \u00c9l sube los pocos escalones que elevan la tarima donde recoger\u00e1 el dichoso premio. Record\u00f3 fugazmente cuando, pocos a\u00f1os despu\u00e9s de la facultad, fotografi\u00f3 los des\u00f3rdenes producidos en Palestina con motivo de la visita de un Ministro. Bajo ese eufemismo se escond\u00edan el saldo de varias familias completas que fueron aniquiladas, incluidos los ni\u00f1os m\u00e1s peque\u00f1os. Sus fotos gustaron al director y pronto le encarg\u00f3 cubrir un conflicto en los barrios m\u00e1s duros de Sud\u00e1frica, cuando Soweto y <i>Apartheid<\/i> eran t\u00e9rminos que todo el mundo conoc\u00eda. La foto del ni\u00f1o negro recibiendo latigazos por su patr\u00f3n blanco fue su primer trabajo premiado y el pasaporte a los conflictos m\u00e1s importantes de \u00c1frica y Asia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el estrado Ignacio se dirigi\u00f3 a un p\u00fablico cuyos ojos chispearon de emoci\u00f3n al pensar que el esfuerzo de ese hombre hab\u00eda salvado vidas. Sus fotos llegaron a exhibirse en las Naciones Unidas como argumento para una intervenci\u00f3n militar que, pocos meses y varios miles de vidas despu\u00e9s, se produjo. Ignacio ley\u00f3 un breve discurso, bastante formal, que contrastaba con la denuncia gr\u00e1fica contenida en sus fotos. Parec\u00eda como si no quisiera colisionar cara a cara con nadie, como si prefiriera no ser objeto de atenci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La timidez de Ignacio no era fingida; era m\u00e1s bien un retraimiento que le acompa\u00f1aba al visitar su pa\u00eds y al estar junto a los que dec\u00edan ser los suyos. A lo largo de estos \u00faltimos a\u00f1os lleg\u00f3 a encontrarse m\u00e1s a gusto cuando estaba lejos, en alguno de esos remotos destinos que parec\u00edan de otro mundo. Su vida cambi\u00f3 al comprarse un <i>riad<\/i> en Marrakech.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se divorci\u00f3 pocos a\u00f1os despu\u00e9s de aceptar este trabajo. Las ausencias eran largas y frecuentes y los regresos se fueron convirtiendo en un trago amargo; mostraba un humor cada vez m\u00e1s alterado, hablaba poco y parec\u00eda distante. Su familia ve\u00eda como la mente de Ignacio se iba alejando m\u00e1s con cada viaje, con cada clic de su c\u00e1mara, como si las im\u00e1genes captadas se imprimieran no s\u00f3lo en la pel\u00edcula sino tambi\u00e9n en su propia conciencia. Las ausencias de Ignacio continuaban incluso en su presencia, quedando cada vez menos restos que rescatar. La situaci\u00f3n, sufrida por unos y percibida por el otro, se hizo insostenible, hasta que Ignacio no volvi\u00f3 a su casa. Quiso instalarse en un pa\u00eds que siempre intent\u00f3 fotografiar, pero que las autoridades no le permitieron nunca hacerlo a sus anchas. A cambio de respetar la prohibici\u00f3n, toleraron que viviera all\u00ed sin que nadie le molestara. Eso era exactamente lo que \u00e9l esperaba del lugar donde residiera, de su mundo particular y privado, reservado s\u00f3lo para sus sue\u00f1os. Un refugio inaccesible para la vista y el juicio de los dem\u00e1s, un lugar donde guardar su tesoro m\u00e1s preciado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo una llamarada de flashes descendi\u00f3 del escenario y se dirigi\u00f3 a su asiento, repiti\u00e9ndose los movimientos de aproximaci\u00f3n de algunos que le conoc\u00edan y otros muchos que no. Ignacio respir\u00f3: la atenci\u00f3n ahora se centrar\u00eda en otros personajes que deseaban obtenerla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al acabar la velada se despidi\u00f3 de todos y se fue al hotel. Ni siquiera quiso pasar la noche en casa de su madre, que viv\u00eda sola desde que enviud\u00f3 pocos a\u00f1os atr\u00e1s. Tampoco quiso quedarse en la ciudad m\u00e1s que hasta el d\u00eda siguiente, cuando tomar\u00eda un vuelo de Air Maroc de vuelta a su nuevo hogar. All\u00ed le esperaba alguien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue poco tiempo atr\u00e1s. \u00c9l necesitaba a alguien que le ayudara en los trabajos dom\u00e9sticos y que cuidara de su casa en su ausencia. Un d\u00eda, merodeando por los barrios pr\u00f3ximos al suyo en su habitual b\u00fasqueda del rostro perfecto, se encontr\u00f3 con una familia que hab\u00eda sido desahuciada. Estuvo observando un rato el esc\u00e1ndalo en la calle, con sus hatillos y enseres sobre la calzada, cuando se fij\u00f3 en ella. Sus ojos brillaban en contraste con su piel morena, llenos de vida en aquella escena de tristeza y desesperaci\u00f3n. Irradiaba un aura entre desvalido e ingenuo, ajena a lo que estaba ocurriendo. Leylah, que as\u00ed se llamaba, parec\u00eda perfecta para lo que Ignacio necesitaba y gracias a la intercesi\u00f3n de un vecino que estaba al tanto de su <i>status<\/i> de protegido no tuvo que hablar mucho con su padre para que le permitiera a su hija instalarse en casa del extranjero, cambiando as\u00ed la vida de ambos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al principio le fue explicando como pudo sus obligaciones y ella, como si se tratara de un juego, cumpl\u00eda con sus cometidos dom\u00e9sticos. Cada semana su padre, que hubo de instalarse en las afueras, iba a la casa para recoger unos dirhams mientras echaba un vistazo de forma poco disimulada para irse a los pocos minutos. En las primeras visitas Ignacio le dejaba entrar y ver a Leylah, pero a las pocas semanas, la transacci\u00f3n se realizaba en la puerta del riad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gente del barrio cuchicheaba al observar los movimientos de la casa,\u00a0 pero la polic\u00eda local que vigilaba la zona estaba avisada de que no deb\u00edan molestar al famoso fot\u00f3grafo espa\u00f1ol. Y de esa forma se fue cerrando una burbuja impenetrable sobre su hogar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ignacio pudo facturar con rapidez, ya que no llevaba m\u00e1s equipaje que el de mano. Su estancia no hab\u00eda durado m\u00e1s de cuarenta y ocho horas y no quiso alargarla pese a las ofertas recibidas. Deseaba regresar a su refugio tan pronto como le fuera posible. En los \u00faltimos meses las cosas hab\u00edan cambiado. Leylah fue desenvolvi\u00e9ndose cada vez mejor y correteaba por la casa con naturalidad. Ignacio la observaba continuamente y le encargaba m\u00e1s cosas que pudiera hacer en su presencia, juntos. Muy pronto los roces se hicieron menos casuales, m\u00e1s buscados por Ignacio y consentidos por Leylah, que empez\u00f3 a considerar ese trato como algo normal. Hasta que una noche Ignacio le pidi\u00f3 que le sirviera un t\u00e9 verde, y cuando ella se lo llev\u00f3 Ignacio la agarr\u00f3 por las mu\u00f1ecas empuj\u00e1ndola bruscamente contra la pared y la bes\u00f3. Leylah se dej\u00f3 hacer mientras \u00e9l la desnud\u00f3 y la condujo hasta la cama estirando de su brazo, al tiempo que ella utilizaba su \u00fanica mano libre para intentar esconder parte de su menudo cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ignacio estaba nervioso. En un par de horas volver\u00eda a estar con ella. Era consciente de que su \u00fanica opci\u00f3n era seguir viviendo en Marrakech. All\u00ed le respetaban o, al menos, no se entromet\u00edan. Anhelaba llegar a casa aunque al mismo tiempo pens\u00f3 que sus nervios no le estaban recorriendo el cuerpo s\u00f3lo por impaciencia. En otros lugares, en otras circunstancias, Leylah no estar\u00eda con \u00e9l. La vida le mostraba su cara m\u00e1s injusta y no pod\u00eda evitar el deseo de que su mundo siguiera intacto, de que existiera un oasis al margen del horror tantas veces experimentado. Le vino a la mente la secuencia de fotos que se proyect\u00f3 en la ceremonia, s\u00f3lo que ahora la cara de Leylah se interpolaba como si fuera una m\u00e1s de las que consigui\u00f3 publicar, la m\u00e1s importante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con su rostro como \u00fanico habitante de su mente, entr\u00f3 en la tienda del aeropuerto para comprarle un jab\u00f3n perfumado. Ma\u00f1ana era su cumplea\u00f1os y quer\u00eda hacerle un regalo, algo que pudieran disfrutar juntos y tal vez distraer un poco el ambiente cada vez m\u00e1s enrarecido. El padre de Leylah, en sus \u00faltimas visitas, quiso hablar a solas con ella, pero Ignacio se lo impidi\u00f3. Ignoraba cu\u00e1nto tiempo m\u00e1s lo conseguir\u00eda pero no aceptaba las intromisiones, las violaciones a su mundo privado. No pod\u00eda consentir que los ojos de otros hombres horadasen las paredes de su casa como un pu\u00f1al en un trozo de seda. Nadie volver\u00eda a entrometerse nunca m\u00e1s en su propiedad, en su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al llegar pensaba ofrecerle el obsequio y su importante premio para que se sintiera orgullosa de \u00e9l, para que fuera feliz como \u00e9l lo era a su lado, en su peque\u00f1o y herm\u00e9tico universo. Que se detuviera el tiempo como si se hubiesen trasladado al otro lado del espejo de Alicia en un mundo que Lewis Carroll hubiera deseado conocer. Que nadie m\u00e1s penetrara en su c\u00edrculo m\u00e1gico, secreto, exclusivo. Suyo. Conseguir\u00eda que no olvidara nunca ese cumplea\u00f1os. Su decimotercer cumplea\u00f1os.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ignacio Ayala se agitaba inquieto en su asiento. Hubiera pagado por no asistir pero era inevitable: se organizaba en su honor. Una m\u00fasica estridente aumentaba la sensaci\u00f3n de caos que provocan quinientas personas buscando acomodo en sus butacas. S\u00ed, definitivamente, hubiera pagado por no asistir.<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=395\"><span>Leer m\u00e1s..<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":52,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[21,143,144,24,17],"class_list":["post-395","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relatos-a-concurso","tag-21","tag-espejo","tag-homero","tag-relatos-a-concurso-2","tag-x-certamen-de-narrativa-breve"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/395","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=395"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/395\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/52"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=395"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=395"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=395"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}