
{"id":405,"date":"2014-04-11T00:01:56","date_gmt":"2014-04-10T22:01:56","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=405"},"modified":"2014-04-11T00:01:11","modified_gmt":"2014-04-10T22:01:11","slug":"no57-cuando-los-hombres-nos-falten-por-sara-lucas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=405","title":{"rendered":"N\u00ba57- Cuando los hombres nos falten. Por Sara Lucas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De un tiempo a esta parte nada era igual en Aguas Caldeadas. Las mujeres se la pasaban con el Jes\u00fas en la boca. Oraban al despuntar el d\u00eda, rezaban en el almuerzo, y tambi\u00e9n lo hac\u00edan momentos previos a dormir. En tales \u00e1lgidas instancias, en que la hora transita con deseo, necesitaban una voluntad inquebrantable, para combatir las apetencias naturales de un cuerpo joven, dispuesto a dar y recibir amor. Requer\u00edan la mano del santo rosario y sus veinte misterios.\u00a0 A ellos acud\u00edan, y en ellos, ellas se refugiaban, rogando por una cura milagrosa que les permita superar una noche rom\u00e1ntica.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 Nadie en su sano juicio acreditaba lo que estaba pasando. Mucho menos se aceptaba la contundencia del virus del Camale\u00f3n. Un virus maldito que arrasaba con los machos tras consumar la relaci\u00f3n sexual. Los hombres mor\u00edan despu\u00e9s del sexo igual que el lagarto, de un paro cardiaco. Cada d\u00eda en Aguas Caldeadas desfilaba un cortejo f\u00fanebre en el cual, mor\u00edan un poco sus familias. Perder a los hombres as\u00ed como as\u00ed, de la noche a la ma\u00f1ana, resultaba abrumador. Y no hab\u00eda forma de impedirlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2015 \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de nosotras sin ellos?\u2015 Era la pregunta generalizada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0La vida femenina parec\u00eda haberse detenido. Los salones de belleza andaban vac\u00edos, y los mercados de abasto llenos. Ah\u00ed se concentraban las amas de casa preocupadas por sus hombres. Mientras conversaban sobre tentativos tratamientos, intercambiaban recetas para sacarlos de la cuerda floja. Cualquier iniciativa en nombre del ser querido ven\u00eda como anillo al dedo. Aunque al d\u00eda siguiente se llore otra vez una nueva p\u00e9rdida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0El rubro farmac\u00e9utico se mostraba atiborrado, haciendo su agosto comercial en pleno mayo. Todos aspiraban a conseguir la panacea que logre revertir la muerte s\u00fabita, despu\u00e9s de consumar el coito. Pero cualquier gasto en alquimia qu\u00edmica resultaba in\u00fatil. Cada noche, las familias de Aguas Caldeadas asist\u00edan a un velorio distinto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al borde de las calles se acomodaban los arreglos florales f\u00fanebres. Ninguna fachada era suficiente para que encajen tantas cruces. Se ve\u00edan una tras otra, como una cadena de despedidas vegetales, y cada p\u00e9talo parec\u00eda gemir al desprenderse. Lloraban las viudas\u00a0 y en especial Camila, envuelta en arrepentimiento.\u00a0 Maldec\u00eda el poder de la carne que la hab\u00eda ganado, tambi\u00e9n la costumbre, y lo retorcido del virus, que las conduc\u00eda al juego de la ruleta rusa sexual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Camila Gonzales Ibernales de 24 a\u00f1os, acababa de sufrir el deceso de Cuto Mayol, su adorado esposo un a\u00f1o menor que ella. No hab\u00eda pausa para su pena, ni pa\u00f1uelo capaz de enjugar el sollozo del alma. Sentada al lado de la capilla ardiente carec\u00edan de valor sus lamentaciones. Pronto llegar\u00eda la familia de Cuto, por lo cual, era mejor que la cojan confesada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pobre observaba el rostro quieto del hombre amado de manera fija. Considerando muy en sus adentros, que apenas unas horas atr\u00e1s, la hab\u00eda hecho inmensamente feliz en el lecho. C\u00f3mo pod\u00eda asimilar las funestas consecuencias de los hechos irreversibles. Camila quer\u00eda regresar en el tiempo, porque su desgracia la manten\u00eda suspendida, quiz\u00e1s de forma exacta a la culpa que la corro\u00eda por dentro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De repente,\u00a0 lleg\u00f3 quien m\u00e1s tem\u00eda.\u00a0 <i>Problemas<\/i>\u2026 Pens\u00f3 Camila<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Ella baj\u00f3 con impulso del auto y dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015\u00a1Asesina! \u2026 mataste a mi bebe con tu lujuria\u2026\u2015Grit\u00f3 la suegra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0El dedo acusador de la se\u00f1ora Mayol la apuntaba. Poco o nada le import\u00f3 la situaci\u00f3n desconcertante en que estaba sumida Camila. Su hijo hab\u00eda muerto y el mundo deb\u00eda detenerse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 En cuanto lo vio tendido dentro del caj\u00f3n\u00a0 su dolor profundo moviliz\u00f3 sus emociones, entremezclando lamentos viscerales con improperios, la tild\u00f3 de cualquiera. Y procedi\u00f3 agredirla tom\u00e1ndola por los cabellos. En menos de lo que canta un gallo, el velorio se transform\u00f3 en un ring de pelea. Los deudos Mayol\u00a0 no quer\u00edan ver un hijo, hermano u sobrino finito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0De manera tal el respeto se fue al suelo, dando inicio a la guerra entre familias. Volaron entonces\u00a0 por los aires tazas de caf\u00e9, junto a paquetes de galletas. Cund\u00eda el caos de la manera m\u00e1s deplorable. Los p\u00e9talos blanquizcos desprendidos de los arreglos florales se ti\u00f1eron de color infamia, e hicieron del piso una piscina resbaladiza, donde\u00a0 al final, resbalaron\u00a0 hasta los pecados del difunto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De dos balazos al cielo raso el Alcalde Armando Fuegos, finaliz\u00f3 la reyerta. Se destrenzaron\u00a0 los bandos antag\u00f3nicos logrando mantener la calma. El entierro se celebr\u00f3 esa misma jornada evitando futuras agresiones entre familiares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al d\u00eda siguiente, la norma t\u00e1cita se hizo oficial.\u00a0 Se prohibi\u00f3 de manera tajante las relaciones sexuales entre parejas.\u00a0 Un bledo le importaba las uniones recientes u longevas. Aqu\u00ed el principio era la vida humana, y reun\u00eda en un mismo saco al matrimonio santificado y el concubinato. Novios con derechos, y dem\u00e1s hierbas del campo. La medida categ\u00f3rica no discriminaba\u00a0 heterosexuales de homosexuales. Cualquier hombre que se atrev\u00eda a consumar el sexo sal\u00eda muerto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de la regla, Aguas Caldeadas se fue enfriando. La vida nocturna dej\u00f3 de iluminar la noche. Ni un solo hombre visitaba discotecas. Nadie quer\u00eda vivir el drama de Camila en piel propia. Pero asist\u00edan a los tanatorios y\u00a0 berreaban muertes propias en cad\u00e1veres ajenos.\u00a0 Los lenocinios perdieron clientela. Sufrieron un golpe certero las prostitutas. Sin salida inminente emigr\u00f3 la gran mayor\u00eda. Otras cambiaron de rubro, colgaron las tangas, y se dedicaron a vender aderezos en el mercado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada hijo var\u00f3n crecido y desarrollado en edad de enamorarse, era enrolado deliberadamente en seminarios religiosos; como si la pertenencia al ministerio sacerdotal disuadiera al hombre de su tendencia natural. As\u00ed se produjeron fugas masivas, y encontraron sus cad\u00e1veres regados en los alrededores de la orden diocesana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0De repente los pobladores vendieron sus casas, y se fueron mudando. Las pocas familias negadas al cambio continuaban perdiendo herederos. Mirar a trav\u00e9s de la ventana dej\u00f3 de ser interesante. El barrio a otrora jubiloso se convirti\u00f3 en un corredor de sombras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Con el transitar del tiempo, se hicieron frecuentes las miradas indefinidas en las personas. Solo los ancianos semejaban estar a salvo de la muerte inopinada. Y de lo m\u00e1s imp\u00e1vidos intercambiaban moner\u00edas en forma autom\u00e1tica. Fue en ese instante en que\u00a0 Andra Arari reflexion\u00f3. Puso sus ojos en ellos durante cinco minutos ininterrumpidos. Ninguno de los dos trasmit\u00eda sentimiento alguno al recibir mimos del otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015\u00a1Ah\u00ed est\u00e1 la clave!\u2015 Dijo inspirada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00eda algo factible en toda aquella escena. Ahora necesitaba probar su hip\u00f3tesis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015 \u00bfQui\u00e9n en el pueblo se prestar\u00eda a experimentar?\u2015Pens\u00f3<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cotejando el reloj Andra decidi\u00f3 enrumbarse hacia el mercado. Su sonrisa se dibuj\u00f3 en cuanto vio reunidas a las amas de casa, discutiendo como de costumbre, alguna cura prodigiosa para el virus del Camale\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mirada recelosa de las se\u00f1oras la observaron. Entonces una mujer de mediana edad se le acerc\u00f3 dirigi\u00e9ndose a ella con un tono apremiante y pregunt\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015 \u00bfEn qu\u00e9 nos puede ayudar una mujer soltera en un drama de casadas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015 Pues\u2026 necesito comprobar una hip\u00f3tesis\u2026 porque tambi\u00e9n tengo novio, un padre, y un hermano\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015 \u00bfDe qu\u00e9 se trata doctora Andra?\u2015Dijo una mujer socarrona<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015Apenas un experimento, pero si funciona podr\u00edan ir recuperando su vida \u00edntima.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por un minuto la contemplaron con una expresi\u00f3n esperanzadora. Pero se desvaneci\u00f3 junto al primer interrogante:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015\u00bfQu\u00e9 es lo peor que podr\u00eda suceder si falla su idea?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015 Otro inquilino del tanatorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, antes que ellas se echaran para atr\u00e1s afirm\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015No tiene que ser un chico, por qu\u00e9 no probar con un anciano\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Andra apreci\u00f3 un repentino entusiasmo en ellas. Despu\u00e9s hicieron un c\u00edrculo, y de la discusi\u00f3n naci\u00f3 la luz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015 Me acostar\u00e9 con cualquier cerdo dinosaurio\u2026\u2015 Dijo ofreciendo sus servicios una ex prostituta, comerciante ahora del mercado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El griter\u00edo de las placeras pidiendo candidato envolvi\u00f3 con prontitud al viejo sepulturero. \u00c9l se aperson\u00f3 listo, conociendo las consecuencias inminentes fue a inmolarse por los dem\u00e1s.\u00a0 Ten\u00edan una hora reservada en un motel. Pero antes de hacerlo le pidi\u00f3 un ba\u00f1o en el mar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras llevarlo del cuello a la playa, empapado lo sacaron, y cargaron con \u00e9l directo al hotel. Andra le pidi\u00f3 que consumara el sexo sin deseo. Pero el respondi\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2015\u00a1Lo siento se\u00f1orita, pero ser\u00e9 fuego puro!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Andra mir\u00f3 desesperada a las se\u00f1oras que hab\u00edan sido testigos de su decisi\u00f3n. Y el abatimiento volvi\u00f3. No sab\u00edan qu\u00e9 hacer para disuadirlo. La prostituta ajena a cuanto pasaba en la puerta, pidi\u00f3 que suba el sepulturero. El viejito subi\u00f3 con el talante de un hombre que va a la guerra. Se escuch\u00f3 batir un portazo. Comenzaron las oraciones. Una hora m\u00e1s tarde, \u00e9l aflor\u00f3 con la prostituta en brazos.\u00a0 El veterano fue ovacionado y Andra felicitada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0De la nada creci\u00f3 una muchedumbre. Los interesados asomaron como una jaur\u00eda de perros hambrientos pregunt\u00e1ndole su clave del \u00e9xito. No supo dar una respuesta, solo refiri\u00f3 su remoj\u00f3n en la playa. Mientras que la prostituta feliz lo llamaba Tit\u00e1n, el grupo de hombres corri\u00f3 al mar. Se ba\u00f1aron, chapotearon, y consumieron las mismas ostras frescas, que devoraba el sepulturero. Y retornaron con sus esposas \u00e1vidas y sedientas de ellos, consiguiendo abordar el lecho con un aire inquieto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un silencio absoluto llen\u00f3 las calles hasta, que el primero sali\u00f3 anunciando su triunfo sobre el sexo. Acababa de consumar el coito y estaba ileso. A singular guerrero se les sumaron otros llegando sumarse cincuenta, se hizo p\u00fablica y callejera la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al fin la maldici\u00f3n hab\u00eda acabado. Y los hombres euf\u00f3ricos ten\u00edan las orejas rojas de alegr\u00eda. Dec\u00edan que hab\u00edan vuelto a nacer, e intercambiaron abrazos, cervezas y carcajadas festejando el milagro. Pero en aquel momento notaron que sus mujeres no estaban compartiendo la fiesta. Evocaron su lealtad femenina, y dieron muestras de correspondencia despidi\u00e9ndose para regresar con ellas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez en casa haciendo eco de la consigna masculina, retornaron al lecho caliente, las buscaron deseosos pensando en las veces que lo har\u00edan en compensaci\u00f3n a la abstinencia, pero las hallaron fr\u00edas como nunca lo hubieran deseado, y durmiendo.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De un tiempo a esta parte nada era igual en Aguas Caldeadas. Las mujeres se la pasaban con el Jes\u00fas en la boca. Oraban al despuntar el d\u00eda, rezaban en el almuerzo, y tambi\u00e9n lo hac\u00edan momentos previos a dormir. 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