
{"id":414,"date":"2014-04-12T00:01:13","date_gmt":"2014-04-11T22:01:13","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=414"},"modified":"2014-04-11T10:00:35","modified_gmt":"2014-04-11T08:00:35","slug":"no59-ha-empezado-por-j-b-ballantines","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=414","title":{"rendered":"N\u00ba59- Ha empezado. Por J. B. Ballantines"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Para cualquier conato de pareja, el primer contacto f\u00edsico llega cuando se muestran\u00a0 fotos del tel\u00e9fono. Ambos\u00a0 concentran sus miradas en el mismo punto y buscan despu\u00e9s cruzar la vista para adivinar la reacci\u00f3n del otro ante la imagen. Los brazos ci\u00f1en\u00a0 las cinturas y se rozan las mejillas.<!--more--> Ella tiene la opci\u00f3n de acercarse m\u00e1s o no hacerlo, estableciendo impl\u00edcitamente el modo del\u00a0 que prefiere ser tratada en lo sucesivo. Las tecnolog\u00edas m\u00e1s avanzadas han servido para evitar cualquier riesgo emocional, velan los instintos m\u00e1s elementales con una nueva p\u00e1tina de convenciones y consiguen que apenas haya diferencia entre \u00e9xito y fracaso. Inmediatamente, se establece ese cociente entre\u00a0 atracci\u00f3n y disponibilidad que lleva a tomar decisiones propias, sin necesidad ni temor de inmiscuir\u00a0 sentimientos ajenos, aisl\u00e1ndose mientras se intima en un juego de sobreentendidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me mostr\u00f3 una imagen de su cachorra terrier reci\u00e9n esquilada, para que viese c\u00f3mo era la raza con el pelo m\u00e1s corto. Nos calibramos mutuamente por el tacto mientras nuestros\u00a0 perros mostraban un nulo inter\u00e9s entre s\u00ed. Pos\u00e9 la mano en su espalda fingiendo despreocupaci\u00f3n en el gesto e inter\u00e9s por la pantalla, ella se encogi\u00f3 sobre el aparato, posando sus pechos en mi costado y me atrev\u00ed a extender la caricia, s\u00f3lo hasta el comienzo de sus caderas, comentando algo completamente distinto a lo que sent\u00eda cuando su pelo me rozaba la cara y ol\u00eda su piel. Mantuvimos aquella escena, desencajando actitudes y palabras, el tiempo suficiente para estar seguros de no habernos malinterpretado.\u00a0\u00a0 Luego, paseamos por la orilla del Manzanares, mientras habl\u00e1bamos de lugares comunes entre toda esa gente que, a falta de trabajo, se dedicaba a practicar deporte en las instalaciones municipales de\u00a0 Madrid R\u00edo para mantener la salud. Ambos fingimos no haber visto a los manifestantes que gritaban inofensivas consignas contra\u00a0 una nueva subida del IVA frente a las instalaciones del Matadero. Utiliz\u00e1bamos a\u00a0 nuestras mascotas como vanguardia\u00a0 de la incipiente relaci\u00f3n, para amortiguar cualquier tema que pudiera crear pol\u00e9mica entre nosotros. Cuando nos qued\u00e1bamos en blanco, bastaba con hacer como que nos preocupaba que los perros se alejasen demasiado y centrar en ellos la atenci\u00f3n. Dos animales de s\u00f3lo cinco o seis kilos segu\u00edan siendo utilizados como bestias de carga baratas que,\u00a0 sobre esos lomos diminutos, portaban\u00a0 los pesados complejos y anhelos de sus due\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomamos caf\u00e9 con hielo en una terraza. Logramos mantener una conversaci\u00f3n fluida sin necesidad de conocernos demasiado. Nos divirti\u00f3 que nuestros perros bebiesen del mismo cuenco, como si\u00a0 buscasen reproducir\u00a0 nuestros gestos.\u00a0 Mientras, mir\u00e1bamos c\u00f3mo los padres de familia hipotecados formaban parejas de p\u00e1del con sus esposas, imitando sin mucho \u00e9xito\u00a0 las aficiones y la forma de vestir de quienes\u00a0 se enriquec\u00edan a su costa, en las mismas pistas p\u00fablicas que estos\u00a0 hab\u00edan construido para que pudiesen tomarlos como modelo de comportamiento; segu\u00edan siendo bestias de carga humanas, sutilmente disfrazadas de mascotas serviles.\u00a0 El olor a sangre impregnaba los alrededores del que fuera matadero industrial durante d\u00e9cadas, por m\u00e1s que ahora se utilizase como sala de exposiciones de libre acceso para que cualquiera pudiera sentirse implicado en c\u00edrculos culturales aparentemente sofisticados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00f3lo me dijo de ella que era t\u00e9cnica sanitaria, algo relacionado con la radiolog\u00eda y la anal\u00edtica nuclear demasiado complicado para explic\u00e1rselo a un profano, as\u00ed que no me extra\u00f1\u00f3 que hubiera material m\u00e9dico y carpetas de historiales cl\u00ednicos, ni que tuviese ecograf\u00edas entre los documentos de su ordenador cuando, despu\u00e9s de ver una pel\u00edcula aquel fin de semana, subimos juntos por primera vez a su apartamento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, todo el mundo es experto en tecnolog\u00eda. No es dif\u00edcil manejar cualquier programa una vez se adquiere la habilidad, algo que actualmente resulta, m\u00e1s que accesible, inevitable. Hubo un tiempo en que se conoc\u00eda a alguien cuando se entraba en su casa, pero los pisos se han despersonalizado.\u00a0 No hay una pila de discos para indicar qu\u00e9 tipo de m\u00fasica escuchan sus habitantes, tampoco fotos en formato f\u00edsico donde aparezcan aquellos amigos o familiares que resulten importantes para ellos.\u00a0 La prensa se consulta en la Red, los libros y las pel\u00edculas se almacenan en formatos digitales y la decoraci\u00f3n es funcional. No hay ning\u00fan rasgo definitorio\u00a0 en la disposici\u00f3n dom\u00e9stica, dado que los inquilinos pueden cambiar en cualquier momento. Lo m\u00e1s parecido a una\u00a0 personalidad queda establecido en los perfiles virtuales a los que cualquiera puede acceder mediante una sencilla b\u00fasqueda de nombre y apellidos en Google. Incluso compartiendo su cama, estando sobre ella o durmiendo a su lado, segu\u00eda vi\u00e9ndola como una desconocida con buen culo a la que le gustaban los perros, nada m\u00e1s. Nuestra relaci\u00f3n era as\u00e9ptica, sin ninguna perspectiva. No implicaba a conocidos comunes ni iba m\u00e1s all\u00e1 de un pacto conveniente para satisfacer cada cierto tiempo\u00a0 la necesidad mutua de contacto\u00a0 f\u00edsico con alguien que no resultase desagradable ni amenazante, sin establecer ning\u00fan lazo. Era c\u00f3modo, seguro, no exig\u00eda ning\u00fan esfuerzo y mejoraba notablemente mi\u00a0\u00a0 rendimiento en otros \u00e1mbitos. Me sent\u00eda en deuda, como si ella\u00a0 estuviera entreg\u00e1ndome\u00a0 algo que\u00a0 no mereciese. Su compa\u00f1\u00eda era un regalo al que\u00a0 no sab\u00eda c\u00f3mo corresponder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No fue\u00a0 repentino, sino una progresi\u00f3n de aparente l\u00f3gica. La primera vez, para tener una luz tenue en el dormitorio, dej\u00f3 encendido el ordenador, mientras desde\u00a0 el primer quir\u00f3fano oncol\u00f3gico del mundo con conexi\u00f3n telem\u00e1tica, el del Gregorio Mara\u00f1\u00f3n, se transmit\u00eda la\u00a0 lobectom\u00eda\u00a0 pulmonar de un \u00f3rgano visiblemente invadido por\u00a0 tumores ramificados en formas cristalinas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puede que en nuestro siguiente encuentro o el posterior a \u00e9ste fuera yo quien se abalanzase sobre su cuello y la levantara de la silla en la que sol\u00eda sentarse mirando el ordenador con cara de concentraci\u00f3n. Seguramente, busqu\u00e9 precipitadamente su sexo\u00a0 mientras la pantalla reproduc\u00eda alguna\u00a0 operaci\u00f3n radical. El inicio de aquello es confuso, porque inmediatamente despu\u00e9s tuvo lugar ese acto en el cual, definitivamente, sent\u00ed la conexi\u00f3n absoluta. La terrier se asust\u00f3 por los gritos de su due\u00f1a, quien se abandon\u00f3 por completo, entregada quiz\u00e1 a m\u00ed, quiz\u00e1 al espect\u00e1culo milim\u00e9tricamente racional y brutalmente sangriento que se mostraba ante nosotros en el espacio virtual, del que no apart\u00f3 la vista hasta que los espasmos musculares le obligaron a hacerlo. Para reprocharme aquella comuni\u00f3n con su due\u00f1a, en ese \u00faltimo instante, el animal me mordi\u00f3 en la pantorrilla. S\u00e9 que la herida no era lo bastante grande para hacerlo necesario, pero no quise impedir que, sin siquiera limpiarse o vestirse, todav\u00eda confusa, esa mujer a la que s\u00f3lo entonces hab\u00eda empezado a descubrir realmente corriera tambale\u00e1ndose en busca del botiqu\u00edn que siempre me hab\u00eda parecido excesivamente surtido. Me propuso cerrar el rasgu\u00f1o con unas cuantas grapas quir\u00fargicas, una cura obviamente desmesurada que, sin embargo, acept\u00e9.\u00a0 Finalmente, ella estaba disfrutando f\u00edsicamente de mi cuerpo tanto como yo con el suyo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0La extracci\u00f3n de las grapas, pocos d\u00edas despu\u00e9s, deriv\u00f3 en una noche de mutua entrega obsesiva ba\u00f1ada por el resplandor de esas im\u00e1genes extremas. Nuestros encuentros l\u00e1nguidos,\u00a0 despojados de toda pasi\u00f3n, se hab\u00edan convertido en aut\u00e9nticos, con ese matiz de perversidad inofensiva que entonces s\u00f3lo era un juego. Cada noche, nos un\u00edamos de formas inesperadas entre im\u00e1genes en movimiento de carne mancillada por s\u00ed misma cediendo ante filos esterilizados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos angustiaba cada momento que pas\u00e1bamos separados y recib\u00eda desde su n\u00famero en el m\u00f3vil fotos de intervenciones quir\u00fargicas o pruebas diagn\u00f3sticas que acrecentaban mi deseo, record\u00e1ndome su ausencia y disponibilidad.\u00a0\u00a0 As\u00ed, aprend\u00ed\u00a0 a diferenciar\u00a0 tumores y fetos en\u00a0 las\u00a0 ecograf\u00edas hechas de\u00a0 contrastes destemplados y angulaciones aberrantes. Por mi parte, descubr\u00ed para ella las novelas de J.G. Ballard y las piezas de Judith Scott, que parec\u00edan, respectivamente,\u00a0 reflejos estilizados\u00a0 de los enrevesados procesos mentales y formas cancerosas que constitu\u00edan nuestro nexo. Por un razonamiento\u00a0 pavloviano, empec\u00e9 yo mismo a relacionar la simetr\u00eda\u00a0 de las incisiones quir\u00fargicas con la atracci\u00f3n sexual que sent\u00eda hacia ella. Los vientres y t\u00f3rax, imp\u00fadicamente abiertos en cavernas angulosas y h\u00famedas, ten\u00edan una feminidad inconsciente y prohibida que destrozaba cualquier \u00e1nimo de resistencia o convicci\u00f3n moral con la atractiva inmediatez\u00a0 de\u00a0 Thylane Blondeau parpadeando ante el objetivo de la c\u00e1mara. Finalmente, nos convertimos en una pareja que compart\u00eda algo distinto a\u00a0 una serie de convenciones aceptadas. Form\u00e1bamos un ente sin fisuras, invulnerable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esas mascotas, que fueron puente y motor del v\u00ednculo cuando todav\u00eda las orillas transcurr\u00edan enfrentadas por caminos seguros, ahora que \u00e9stas hab\u00edan convergido definitivamente hasta conformar un terreno voluptuoso y prohibido, eran el recuerdo de aquellos temores que, hasta entonces, nos separaron. <!--more-->Como si quisieran desvincularse definitivamente del nihilismo intr\u00ednseco en la relaci\u00f3n establecida por sus amos, concibieron una camada. Cuando los contornos de la terrier empezaron a evidenciarlo, decidimos dormir a esos dos perros, abrir sus vientres, unir sus entra\u00f1as y arrojarlos juntos, dentro de un mismo dep\u00f3sito de \u00f3rganos hospitalario, a las aguas del\u00a0 Manzanares. Moment\u00e1neamente, sufrimos por la decisi\u00f3n, pero no pod\u00edamos seguir guiando los impulsos de nuestro amor relevante por\u00a0 esas pr\u00f3tesis vivas, suced\u00e1neos de cari\u00f1o sin trascendencia, ni permitir que esos fetos alumbrasen una esperanza de perpetuidad normalizadora. Nuestra relaci\u00f3n deb\u00eda ser breve, ins\u00f3lita, como un estertor definitivo a dos voces cuyo tono no revele si se ha emitido durante un orgasmo o una traqueostom\u00eda fallida. As\u00ed entrelazados, esos dos\u00a0 animales que nos hab\u00edan sido tan \u00fatiles en el pasado, se hundieron\u00a0 hasta el fondo del r\u00edo junto a su descendencia abortada, sin que nadie volviera a saber de ellos una vez disipados en el agua los restos de sangre y placenta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Establecimos una forma de amor filosa, que nos diferenciaba convirti\u00e9ndonos en algo absoluto, y deb\u00edamos obrar en consecuencia.\u00a0 Exist\u00edamos sin relaci\u00f3n con ese tejido social en el que nos hab\u00edamos encontrado y que est\u00e1bamos obligados a transformar para no permanecer enclaustrados, siendo nosotros mismos\u00a0 c\u00e9lulas unidas que, en un organismo, se ven impelidas a destruir desde el interior aquellas v\u00edsceras de las que se han diferenciado inexorablemente para poder crecer como dictan los c\u00f3digos de sus n\u00facleos y en contraposici\u00f3n con las instrucciones contenidas en los del resto. Decidimos racionalizar y seguir\u00a0 la ideolog\u00eda que nos atribuy\u00f3 Edward Paul Abbey.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00e9is decido relegar vuestras identidades a redes conformadas por m\u00e1quinas, convirtiendo el mundo virtual en depositario de ellas. En respuesta, nosotros hemos resuelto utilizar esa misma tecnolog\u00eda para expandir nuestra singular relaci\u00f3n\u00a0 en el plano f\u00edsico. Pronto, ese entorno que conform\u00e1is, recuerdo de aquello que nos uni\u00f3, pero que no es ya sino una r\u00e9mora de lo que nos separaba hasta entonces, participar\u00e1 de nuestro amor ag\u00f3nico, en un \u00e9xtasis definitivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es dif\u00edcil decidir por lo que s\u00f3lo son bestias de carga sutilmente disfrazadas de mascotas serviles una vez han cumplido su funci\u00f3n. No es dif\u00edcil conseguir residuos nucleares t\u00f3xicos, desechados tras las pruebas m\u00e9dicas en las que se utilizan, ni manipularlos si, en lugar de temer el c\u00e1ncer, se busca su expansi\u00f3n. No es dif\u00edcil manejar cualquier programa inform\u00e1tico para calibrar la radiaci\u00f3n de los aparatos que se han nutrido de su energ\u00eda.\u00a0 No es dif\u00edcil arrojar dep\u00f3sitos quir\u00fargicos a las aguas del r\u00edo Manzanares cada noche, desde el Puente de Segovia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los casos de leucemia han aumentado exponencialmente\u00a0 en la ciudad durante estos \u00faltimos meses, es el principio. S\u00f3lo ahora que es demasiado tarde, vuestros representantes empiezan a investigar el motivo sin siquiera intuirlo todav\u00eda, mientras organiz\u00e1is manifestaciones y grit\u00e1is inofensivas consignas, protestando contra lo que ya es inevitable.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para cualquier conato de pareja, el primer contacto f\u00edsico llega cuando se muestran\u00a0 fotos del tel\u00e9fono. Ambos\u00a0 concentran sus miradas en el mismo punto y buscan despu\u00e9s cruzar la vista para adivinar la reacci\u00f3n del otro ante la imagen. Los brazos ci\u00f1en\u00a0 las cinturas y se rozan las mejillas.<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=414\"><span>Leer m\u00e1s..<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":52,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[21,154,155,24,17],"class_list":["post-414","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relatos-a-concurso","tag-21","tag-empezado","tag-j-b-ballantines","tag-relatos-a-concurso-2","tag-x-certamen-de-narrativa-breve"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/414","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=414"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/414\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/52"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=414"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=414"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=414"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}