
{"id":427,"date":"2014-04-13T00:20:07","date_gmt":"2014-04-12T22:20:07","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=427"},"modified":"2014-04-13T00:17:38","modified_gmt":"2014-04-12T22:17:38","slug":"no62-el-ultimo-beso-por-enara","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=427","title":{"rendered":"N\u00ba62- El \u00faltimo beso. Por Enara"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Comenz\u00f3 a sospecharlo la tarde que Juan entr\u00f3 charlando animadamente junto a otros peces gordos del hospital. Alicia rotaba con la fregona por el vest\u00edbulo con la velocidad de un potente tornado y casi le arroll\u00f3 sin que \u00e9l siquiera volviese la cabeza. Fue en ese instante cuando empez\u00f3 a cavilar lo ruinosa que pod\u00eda ser una relaci\u00f3n tan compleja como la suya: \u00e9l, gerente del Hospital Cat\u00f3lico la Esperanza; ella, operaria rasa de Limpiezas El Brioso. \u00a1Y estaba a punto de jugarse el futuro a cara o cruz!<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14px; line-height: 1.5em;\">El idilio se hab\u00eda iniciado a\u00f1os atr\u00e1s en la facultad donde hac\u00edan ya una pareja muy pintoresca; \u00e9l sumaba carreras: ofim\u00e1tica, farmacia, medicina; ella limpiezas: retretes, escaleras, terrazas. Con aquella disparatada combinaci\u00f3n en perspectiva, pero con su musa favorita \u2014la furcia de Pretty Woman que ligaba al Gere millonario\u2014 tir\u00e1ndole hacia arriba, una ma\u00f1ana Alicia le tante\u00f3: \u201c\u00a1Est\u00e1s m\u00e1s bueno que una caja de mazapanes Soto!\u201d. Y \u00e9l, \u201cpues t\u00fa tienes m\u00e1s tent\u00e1culos que el pulpo de Julio Verne\u201d. Rieron con grandes carcajadas, como si estuvieran en una peli del Gordo y el Flaco.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Con los costosos ahorros de Alicia, Juan complet\u00f3 Medicina Nuclear y en Harvard lo bord\u00f3 con otro m\u00e1ster de refresco. Ella entonces se centr\u00f3 en apuntalar la relaci\u00f3n para evitar arrepentimientos, pero \u00e9l se adelant\u00f3: \u201cSer\u00e1 por la Iglesia, nosotros somos cat\u00f3licos practicantes\u201d, le dijo mientras besaba su mano, espl\u00e9ndido en aquel traje beige. A Alicia aquella tarde se le fue enterita en los probadores de Marks &amp; Spencer, aunque sus sospechas acabar\u00edan cumpli\u00e9ndose y el top rosa, la minifalda negra y las botas altas acharoladas que finalmente compr\u00f3, s\u00f3lo le sirvieron para imitar ante el espejo a la Roberts del celuloide.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Casi sin enterarse, Alicia se trag\u00f3 un lustro como recogepelotas de tenis, caddie de golf y distribuidora de copas en el club social San Patricio, de cuya iglesia se convirti\u00f3 en feligresa habitual. Entre los treinta y los cuarenta, se le col\u00f3 en casa Maria del Socorro, catequista de primera y secretaria fiel de Juan; tan fiel que muchas noches permanec\u00eda en el hospital hasta altas horas, justo hasta que \u00e9l sal\u00eda. De los cuarenta a los cincuenta, Alicia colg\u00f3 la fregona tambi\u00e9n en casa y le escond\u00eda los davidoff y el Johnnie Walker; \u00e9l apuntaba m\u00e1s a sus sentimientos: le romp\u00eda las revistas del coraz\u00f3n e incluso una noche el cable de la tele. Para entonces, Alicia engull\u00eda libros de autoayuda como si fueran donuts de chocolate y rechazaba, por chulos y taca\u00f1os, todos los intentos de acuerdo \u2014cinco\u2014 para divorciarse. \u201c\u00a1C\u00f3mo voy a aceptar esas ofertas de mierda que me haces despu\u00e9s de llevarte enteros mis \u00faltimos ahorros!\u201d, le gritaba Alicia cada vez que discut\u00edan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta que un d\u00eda, casi vislumbrando los sesenta, alguien nombr\u00f3 la Toscana y el amor recuperado y, con lo primero que pillaron, cogieron un vuelo y se plantaron en Viareggio \u00bfY para qu\u00e9? Pues quiz\u00e1 pensaran que los acuerdos son como algunas papillas, se consiguen despu\u00e9s de mucho revolver; o simplemente que donde menos se espera salta la liebre. La cuesti\u00f3n fue que all\u00ed, en la Toscana de los M\u00e9dicis, sin apenas propon\u00e9rselo, el acuerdo lleg\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo comenz\u00f3 una tarde en los jardines del hotel cuando Alicia sinti\u00f3 un vah\u00eddo repentino. En el servicio, vomit\u00f3 un l\u00edquido verde que le trajo a la memoria a la Linda Blair del exorcista con los ojos desorbitados y al cura cat\u00f3lico aquel queriendo arrojar fuera de sus entra\u00f1as al demonio. Alicia pens\u00f3 que desde que se casaron, la maldita religi\u00f3n le hab\u00eda perseguido como una sombra. \u00a0\u201cC\u00f3gete de mi brazo, cari\u00f1o\u201d, le dijo Juan, atento. Por suerte, enseguida se acerc\u00f3 una amable empleada, italiana castiza, que le dio todo tipo de explicaciones sobre el repentino mareo al que llam\u00f3 \u201cestr\u00e9s del viajero\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014S\u00f3lo es una leve indisposici\u00f3n producto de la enorme belleza de nuestro entorno \u2014se jactaba la italiana mostrando de paso su espl\u00e9ndida figura a los curiosos\u2014. Se le pasar\u00e1 enseguida, pero si acaso nota v\u00e9rtigos, pulsaciones muy r\u00e1pidas o incluso alg\u00fan desvanecimiento, no se agobie, puede acudir a nuestro psic\u00f3logo especializado que le tratar\u00e1 de inmediato \u2014dijo mir\u00e1ndole el fondo de los ojos con una especie de lupa filat\u00e9lica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan daba vueltas por el vest\u00edbulo mirando la espectacular ara\u00f1a del techo. Ondeando su buena barriga y luciendo un impecable peinado a raya, simulaba estar fascinado con la l\u00e1mpara cuando lo que realmente hac\u00eda era contemplar, desde distintos \u00e1ngulos, el glamuroso trasero de la morena. Pero Alicia, entretanto, cavilaba. A\u00fan sin conocerle, cavilaba a muerte sobre si el psic\u00f3logo del hotel ser\u00eda tambi\u00e9n sex\u00f3logo y podr\u00eda aconsejarle, de entrada, c\u00f3mo repartir mejor ciertas labores dom\u00e9sticas como el perfecto planchado al vapor o la limpieza de la ducha hasta dejarla como los chorros del oro. As\u00ed que, s\u00f3lo dos d\u00edas despu\u00e9s, evoc\u00f3 aquellos v\u00e9rtigos que le ocasionaban el traj\u00edn de la fregona en Limpiezas El Brioso y fingi\u00f3 un mareo con fuertes latidos en el pecho. Y r\u00e1pidamente la trasladaron al psic\u00f3logo quien, am\u00e9n de reducirle los latidos, escuch\u00f3 con atenci\u00f3n lo que Alicia muy nerviosa le cont\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Usted claro que posee belleza, s\u00ed, pero se mat\u00f3 a laborar mientras su marido se culturizaba para buscarse buen trabajo. Ahora debe hacerse respetar, signora\u2026, Medina dijo, \u00bfno? \u2014era un m\u00e9dico joven, con piercings, pelo largo y que hablaba zafiamente un espa\u00f1ol mediocre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Ll\u00e1meme Alicia, por favor\u2026, espero seguir vi\u00e9ndole en pr\u00f3ximos mareos \u2014ironiz\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Vito, para lo que quiera \u2014y le pas\u00f3 una tarjeta con su n\u00famero de tel\u00e9fono fuertemente remarcado en rojo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al salir, Alicia repet\u00eda su nombre \u2014Vito\u2026, Vito, \u2014 y acto seguido se le aparec\u00eda el capo Corleone tiroteando adversarios a quemarropa. Pero en el viaje de regreso estudi\u00f3 su situaci\u00f3n: por m\u00e1s vueltas que le daba, su caso era muy grave. Tantos a\u00f1os de convidada de piedra en una familia de dar limosna y comulgar cada domingo le hab\u00edan dejado secuelas. \u00bfC\u00f3mo no aprovechar pues a un doctor melenudo (psic\u00f3logo o sex\u00f3logo daba igual) con m\u00e1s pinta de anarquista pagano que el mism\u00edsimo Bakunin? Alicia entr\u00f3 al hotel lanzando una sonrisa maliciosa a la ara\u00f1a del techo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue el siguiente amanecer cuando al fin lo decidi\u00f3. Estaba agotada de o\u00edr a Juan roncar sin alterarse, como si nada le afectara. \u00a1Treinta y tantos a\u00f1os as\u00ed\u2026, qu\u00e9 barbaridad!, cavilaba Alicia, a oscuras. Daban las diez cuando llam\u00f3 al tel\u00e9fono que Vito le remarcara y se citaron en la consulta. El psic\u00f3logo le pregunt\u00f3 primero qu\u00e9 pensaba ella de sus tantos a\u00f1os callada y luego le pidi\u00f3 hacer una breve semblanza de Juan. Alicia entonces no se mordi\u00f3 la lengua. \u201cYo ser\u00e9 descarada, hereje, inf\u00e9rtil y todo lo que se le ponga, pero \u00e9l es fr\u00edo, calculador, destructivo\u2026, y bendecir la mesa est\u00e1 ya en desuso, se lleva menos que afilar los cuchillos de la cocina\u201d dijo alzando la voz. Y al melenudo doctor su caso debi\u00f3 parecerle tan formativo que, tras una hora larga de tertulia, quedaron en proseguir la charla al d\u00eda siguiente en una playa cercana al hotel. Puede parecer raro, pero Juan era el marido ideal para estas cuestiones, le importaba un pimiento d\u00f3nde andaba ella, ten\u00eda tal seguridad en si mismo, que s\u00f3lo necesitaba saber d\u00f3nde andaba \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y all\u00ed march\u00f3 con aire jovial Alicia aquella tarde mientras Juan dorm\u00eda pl\u00e1cidamente la siesta. La cita le produc\u00eda no poca ansiedad aunque, estaba segura, reforzar\u00eda su autoestima. Quiz\u00e1 Vito intente ligarme, una mujer casi sexagenaria, se dec\u00eda riendo mientras descend\u00eda entre las dunas silvestres. Cercano al mar, sentado en la arena y con un perro peludo a su lado le aguardaba el psic\u00f3logo. No hab\u00eda nadie m\u00e1s en kil\u00f3metros a la redonda. Era un atardecer incre\u00edble, y la estampa m\u00e1s buc\u00f3lica que una ni\u00f1a persiguiendo mariposas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfViene preparada, Alicia?, estas playas son perfectas\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014S\u00ed, s\u00ed, est\u00e1 en el bolso, pero desnudarme aqu\u00ed\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No se preocupe, no mirar\u00e9 \u2014Alicia advirti\u00f3 entonces su anch\u00edsima espalda. Lo menos era karateka. No ser\u00eda extra\u00f1o que algunas pacientes acabaran en sus brazos. El joven se levant\u00f3, trot\u00f3 hasta el agua con el perro detr\u00e1s ladrando y all\u00ed esper\u00f3 mientras Alicia se cambiaba mostrando su hermosa madurez y se ajustaba el puente dental contra la enc\u00eda. Se ba\u00f1aron y el agua estaba muy c\u00e1lida, era, ciertamente, una tarde caliente. Psicoterapia avanzada, pens\u00f3, en el agua pesamos menos y nos sentimos m\u00e1s livianos para confesar lo inconfesable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfCasados por amor, Alicia? \u2014solt\u00f3 de sopet\u00f3n mientras silbaba al perro que hu\u00eda sacudi\u00e9ndose el agua. Cubr\u00eda hasta el cuello y Alicia no sab\u00eda nadar, pero estaba dispuesta a quedarse, a mostrar la val\u00eda de anta\u00f1o, la que le llev\u00f3 a casarse con un cat\u00f3lico practicante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pues no me acuerdo, \u00a1glub!, \u00a1glub!, igual s\u00ed, pero&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alicia se atragant\u00f3 con el salitre y tosi\u00f3. Quisiera haber rematado la frase dici\u00e9ndole que igual s\u00ed, pero que quiz\u00e1 no mucho; o que ocurri\u00f3 simplemente porque ten\u00edan el est\u00f3mago atiborrado de mariposillas libidinosas. Pero quisiera haberle dicho tambi\u00e9n que le escond\u00eda el Johnnie Walker para que la bebida no le violentara\u2026, y que lo del cable de la tele fue\u2026 Pero no pudo, pod\u00eda ser su madre y contar esas cosas a un hijo\u2026 Adem\u00e1s, ten\u00eda la boca llena de agua de mar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Treinta a\u00f1os y a\u00fan siguen juntos, \u00a1qu\u00e9 raro!, Alicia. Tiene miedo a estar sola, \u00bfo qu\u00e9?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfPodemos dejar esa preguntita en blanco? Es m\u00e1s un asunto econ\u00f3mico, sabe. Y mejor si salimos del agua porque si no, \u00a1glub!, \u00a1glub!, con estas preguntitas puedo irme a pique.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se secaron los dos con la misma toalla, claro, no hab\u00eda m\u00e1s. Alicia oli\u00f3 el salitre sobre su piel, pero tambi\u00e9n su piel cercana sin salitre. Luego estuvieron paseando por la orilla sin hablar, \u00e9l esperando que ella soltara algo m\u00e1s. Pero a Alicia le costaba soltar lo que quiz\u00e1 \u00e9l esperaba, le daba verg\u00fcenza contarle que llevaba los \u00faltimos veinte a\u00f1os sin oler el sexo ni de lejos. Regresaban al punto de partida cuando \u00e9l se decidi\u00f3 y le pregunt\u00f3 si hab\u00eda sido siempre fiel a su marido, y Alicia minti\u00f3, le dijo que no. Recogi\u00f3 despu\u00e9s las cosas sin decir nada y las traslad\u00f3 al coche abri\u00e9ndole la puerta trasera al perro para que entrara. Volvi\u00f3 a cerrarla, se recost\u00f3 en el cap\u00f3 y, mir\u00e1ndola sin pesta\u00f1ear, le pregunt\u00f3 directamente si se acostar\u00eda con \u00e9l y, entre que acababa de descubrir colgando del espejo retrovisor interior un rosario con una cruz y que treinta y tantos a\u00f1os segu\u00edan pareci\u00e9ndole una barbaridad, a Alicia la pregunta le desat\u00f3 unas risotadas de esc\u00e1ndalo. Luego, el psic\u00f3logo estrech\u00f3 su mano y le dijo en la puerta del Fiat: \u201cTant\u00e9ale de nuevo, Alicia, seguro que recuerdas bien hacer el amor\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando lleg\u00f3, encontr\u00f3 a Juan hablando por el m\u00f3vil. \u00c9l no le mir\u00f3, ni siquiera movi\u00f3 la cabeza como se hace cuando alguien pasa por tu lado. Pero ella s\u00ed le bes\u00f3 antes de bajarse a la colosal pelu del hotel y rizarse el pelo como sol\u00eda hacerlo la Roberts, su musa de siempre. Despu\u00e9s se plant\u00f3 todo lo que comprara aquella tarde en Marks &amp; Spencer: el top rosa resaltando sus pechos todav\u00eda tersos y la minifalda negra. Se sujet\u00f3 en el hombro de Juan para terminar de ajustarse las botas acharoladas y volvi\u00f3 a besarle, ahora con los labios rosa p\u00farpura, antes de invitarle a bajar al comedor para la cena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan miraba incr\u00e9dulo, repart\u00eda sus ojos entre la segunda botella de Chianti Cl\u00e1sico y los labios de Alicia. Pero al menos le miraba, se percataba de que estaba a su lado. Salieron del comedor y se acercaron a una peque\u00f1a terraza oculta frente a los jardines de la entrada. All\u00ed, en penumbra, Alicia repiti\u00f3 el beso y esta vez Juan s\u00ed le correspondi\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Se acab\u00f3, Juan \u2014lo ten\u00eda arrinconado contra la pared\u2014, puedes quedarte para siempre con esa Maria del Socorro o con cualquier otra catequista cachonda. Aceptar\u00e9 tu \u00faltima oferta y se acab\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comenz\u00f3 a sospecharlo la tarde que Juan entr\u00f3 charlando animadamente junto a otros peces gordos del hospital. Alicia rotaba con la fregona por el vest\u00edbulo con la velocidad de un potente tornado y casi le arroll\u00f3 sin que \u00e9l siquiera volviese la cabeza. 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