
{"id":462,"date":"2014-04-15T15:36:04","date_gmt":"2014-04-15T13:36:04","guid":{"rendered":"http:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=462"},"modified":"2014-04-15T15:35:40","modified_gmt":"2014-04-15T13:35:40","slug":"no71-los-visto-desprenderse-por-d-bronstein","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canal-literatura.com\/xcertamen\/?p=462","title":{"rendered":"N\u00ba71- Los he visto desprenderse. Por D. Bronstein"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>I<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre la pesadez del cuerpo y la ligereza del sue\u00f1o, un olor a humedad tra\u00eddo a lentos pasos a la rec\u00e1mara desde el balc\u00f3n, me record\u00f3 que hac\u00eda ya unos d\u00edas que me esforzaba por acostumbrarme al clima de esta ciudad. Junto al bochorno, la ausencia del cuerpo que durante las noches se convierte como en una extremidad m\u00e1s del m\u00edo, al que sent\u00eda ya lejos de m\u00ed, hicieron que mi \u00faltimo ronquido se vertiera en un tosco y s\u00fabito suspiro que acab\u00f3 por despertarme.<!--more--> No es f\u00e1cil acostumbrarse a los sesenta. Tampoco a recibir premios. Escribir discursos es divertido, sobre todo cuando se trata de re\u00f1ir en la a\u00f1oranza con el joven que fui y que quiso cambiar la realidad que se le presentaba ante sus ojos indignados de injusticia y miseria. Pero ahora soy un personaje de las novelas que me cambiaron para siempre y que durante a\u00f1os trat\u00e9 de imitar. Recostado en mi lecho, veo con viva nostalgia los momentos y recuerdos que marcaron mi vida. Ignorando la idea del tiempo como algo lineal, mezclando fechas con lugares y sonidos con aromas, eternizando minutos que alguna vez parecieron siglos, comprimiendo a\u00f1os o d\u00e9cadas al resumirlos en un poema o una novela o un viaje o una mujer; veo mi vida morir y renacer y contarse de nuevo, como si la estuviera escribiendo Faulkner, o alguno de los miles que quisimos serlo.\u00a0 Disfruto jugar al transgresor literario usando la historia de mi vida, mientras mi mujer regresa y me reprime con gestos y cojines como piedras que asedian mi muralla de s\u00e1banas, que ya se nos hizo tarde de nuevo.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b><i>CAP\u00cdTULO SEXTO<\/i><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(\u2026) \u201cporque la historia de cada hombre es la historia misma del hombre, y sus batallas internas son las mismas que sacuden a la especie. Si, como afirmaban los griegos, somos una min\u00fascula porci\u00f3n de dios o de la fuerza creadora, tambi\u00e9n el individuo representa fielmente todos sus semejantes. Aunque con nombres distintos, y maneras diferentes de ser representados, los factores e influjos externos que condenan la existencia del hombre, son los mismos y deben su origen a las mismas causas. A la conciencia del hombre moderno, la historia le parece nefasta porque en ella puede encontrar espejos que le devuelvan la imagen ante la cual se niega a reflejarse. La\u00a0 historia de la barbarie humana es tambi\u00e9n \u201cla historia\u201d del presente en que vivimos\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b>II<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su concepci\u00f3n del tiempo es distinta a la m\u00eda, naturalmente. Ahora, demasiado excitada por recorrer la ciudad, da vueltas en la habitaciones mientras se arregla y se\u00f1ala en el mapa los todos los sitios que no debemos perdernos. Por fin me levanto de la cama y le digo, no sin recelo, que tengo que revisar y terminar el discurso. \u2013T\u00fa te lo pierdes; me voy con Karen. No se te olvide mencionarme en el discurs\u00ado\u00ad-. Antes de cerrar por completo la puerta, me dice sin mirarme a la cara: -por cierto, entre sue\u00f1os estuviste mencionando a Augusto.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b><br \/>\n<i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0LA LUCHA ACTUAL: ENCONTRARNOS A NOSOTROS MISMOS<\/i><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>\u00a0<\/i>\u201cCuando por fin alg\u00fan\u00a0 pueblo se libere de sus opresores, quienes les han negado su pasado, ser\u00e1 la rama de la hoja que se incendia y que prender\u00e1 a sus hermanos para que por fin se ilumine nuestro futuro que tambi\u00e9n nos ha sido negado.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b>III<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No recuerdo la \u00faltima vez que ese nombre fue mencionado entre nosotros. Era como un pacto jam\u00e1s hablado pero siempre respetado. Si en alguna charla, el tema que se desarrollaba estuviera en camino de conducir a \u00e9l, alguno de los dos desviaba la mirada y cambiaba el tema r\u00e1pidamente. Hab\u00eda sido mucho el largo silencio, pero quiz\u00e1 solo faltaba una m\u00ednima fuerza (como mi balbuceo de anoche) para que por fin se derribara la endeble pared que hab\u00edamos construido. A pesar de ese hermetismo por hablar de \u00e9l, fueran muchas las veces en que estuvo presente en m\u00ed. Negar su existencia era negar el mejor periodo de mi vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue a mitad de siglo, cuando mi primer libro gan\u00f3 un certamen literario. Con el monto del premio, viaj\u00e9 a esa ciudad dorada al otro lado del oc\u00e9ano que me esperaba desde que decid\u00ed dejarlo todo para ser escritor. Cuando llegu\u00e9, su destello que m\u00e1s bien era metaf\u00edsico, me confirm\u00f3 que mis anhelos no eran otra m\u00e1s de mis ficciones. Era cierto todo lo que se dec\u00eda de aqu\u00ed. Y entonces s\u00ed se hablaba de filosof\u00eda y de arte como quien habla del pron\u00f3stico del tiempo. Entonces s\u00ed hab\u00eda poetas que prefer\u00edan la noche y la guitarra a la oficina y el aula. Entones s\u00ed hab\u00eda artistas que deslumbraban lo mismo\u00a0 al bohemio que al estudiante o al antrop\u00f3logo. S\u00ed del limbo humanista y cultural.<br \/>\nAh\u00ed fue donde lo conoc\u00ed a \u00e9l, en alg\u00fan caf\u00e9 que pudo haber sido el lugar donde naci\u00f3 una novela de la generaci\u00f3n perdida. Estaba junto a un grupo de artistas que hablaban nuestro mismo idioma y que ven\u00edan de alg\u00fan pueblo hermano de los nuestros, al que r\u00e1pidamente me integr\u00e9.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b>LA P\u00c9RDIDA DE LA CONCIENCIA HIST\u00d3RICA<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n\u201cLa novedad, entre la nuestra clase intelectual, es ponerse la\u00a0 etiqueta\u00a0 de arrepentidos. Como aquellos pueblos conquistados, en los que las clases gobernantes abdicaron la lucha y entregaron las ciudades a cambio de conservar ciertos privilegios, as\u00ed, nuestros \u201cpensadores\u201d dejan atr\u00e1s sus antiguos ideales, para no ser relegados del debate y pasar por so\u00f1adores\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b>IV<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el grupo que estaba conformado por algunos siete u ocho escritores del nuestro continente, y un par de \u00a0artistas de esta ciudad, Augusto hab\u00eda pasado a ser algo as\u00ed como el l\u00edder. Gozaba de enorme prestigio en su pa\u00eds, y aqu\u00ed era reconocido entre los c\u00edrculos culturales e incluso acad\u00e9micos, pues viv\u00eda principalmente de su trabajo como traductor. Inmediatamente hubo entre \u00e9l y yo un v\u00ednculo muy afectivo, primero por nuestros gustos literarios y m\u00e1s tarde por nuestro deseo de cambiar nuestros pueblos en particular, pero que, pens\u00e1bamos en ese tiempo, eran a la vez uno mismo. Por otro lado, nada \u00a0ha influido tanto en mi narrativa como los ejercicios inventados por \u00e9l y que consist\u00edan en visitar los lugares de esta ciudad que ya hab\u00edan sido descritos o mencionados en la literatura universal, para despu\u00e9s describirlos nosotros mismos en distintas situaciones, y as\u00ed comparar nuestra obra frente a la de los cl\u00e1sicos. Al final del d\u00eda, dec\u00eda que ese sistema podr\u00eda aplicarse perfectamente en el terreno pol\u00edtico, pues la historia del hombre, afirmaba con vehemencia, es siempre la misma, solamente vivida por personajes distintos (como pasa con los lugares de la ciudad).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese perfeccionar nuestra escritura a trav\u00e9s de su tutela nos encontr\u00e1bamos, cuando, como si fuera un manotazo a la mesa donde escrib\u00edamos en plena concentraci\u00f3n, lleg\u00f3 la primera gran revoluci\u00f3n en nuestro continente. La gran noticia conmovi\u00f3 no solo a los que pertenec\u00edamos a esa regi\u00f3n, sino al mundo entero. Era la gran oportunidad de combatir el sistema que somet\u00eda a nuestros pueblos y les negaba su futuro. Siguiendo su consejo, volvimos a nuestros pa\u00edses a tratar de impulsar la revoluci\u00f3n o a participar activamente en la vida pol\u00edtica para influir en la conciencia de nuestra gente sobre grandeza del cambio que ya hab\u00eda empezado.<br \/>\nRebosantes como est\u00e1bamos del esp\u00edritu bohemio, volvimos a nuestras tierras, para cambiar la realidad ya no con palabras, sino con acciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>SOBRE LA COMODIDAD INTELECTUAL<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSi los modelos pol\u00edtico-econ\u00f3micos probados en el pasado (con una base ideol\u00f3gica mal aplicada, corrompida) tuvieron como consecuencia su derrocamiento y la eventual imposici\u00f3n de un nuevo orden, el cual tiene los mismos efectos desastrosos en las sociedades que antes, ahora a ciertos pensadores les da por excusarse en los errores de dichos sistemas para no penetrar en la abyecci\u00f3n de este nuevo orden, que conduce a la negaci\u00f3n del hombre en su esencia&#8230;)\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dej\u00f3 de teclear la m\u00e1quina y se recarg\u00f3 con violencia en la silla. Se quit\u00f3 los anteojos para tallarse los ojos y permanecer en esa postura algunos minutos. Hace un par de a\u00f1os que escribir le resultaba una actividad de desgaste corporal m\u00e1s que mental.\u00a0La mayor\u00eda de los escritores de su generaci\u00f3n hab\u00edan muerto y hab\u00eda una apat\u00eda general sobre temas pol\u00edticos entre las nuevas generaciones de escritores, motivo por el cual sent\u00eda el compromiso de escribir sobre lo que se comentaba en las charlas de caf\u00e9 pero nunca en estudios serios o se\u00f1alamientos que pudieran ser considerados como \u00abpanfletos pol\u00edticos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El\u00a0cansancio se hizo imperante y se recost\u00f3 en el sill\u00f3n. A un lado, en una peque\u00f1a mesita, hab\u00eda un pilar de peri\u00f3dicos que se hab\u00edan acumulado durante la \u00faltima semana, ya que en su sistema de trabajo ninguna otra actividad que no fuese estar frente a la m\u00e1quina de escribir o ir a la biblioteca a consultar fuentes, ten\u00eda lugar. Pero ahora era una necesidad imperante recostarse algunas horas. Empez\u00f3 a hojear los peri\u00f3dicos, uno por uno, como lo hac\u00eda cuando, despu\u00e9s de semanas, terminaba su trabajo.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b>V<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mis \u00faltimos discursos de aceptaci\u00f3n de alg\u00fan premio me empezaban a causar cierta incomodidad. Todos parec\u00edan uno mismo, aunque tratara de hablar de cosas distintas o modificar la estructura del texto: agradecimientos a personas que no conozco, elogios de ciudades que me parec\u00edan desprovistas de alguna cualidad, la importancia de los cl\u00e1sicos, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer premio importante que obtuve, ya con varios libros publicados, marc\u00f3 un ciclo en mi carrera como figura p\u00fablica (como escritor, supuse no merecerlo al grado de pensar en rechazarlo, como era costumbre en Augusto). Hac\u00eda algunos a\u00f1os que yo empezaba a mostrar p\u00fablicamente mis dudas hacia los avances de aquella gloriosa revoluci\u00f3n, y al hermetismo que se respiraba entre los viejos colegas para hablar del tema. Pero en ese discurso por primera vez manifest\u00e9 mi desconfianza por el futuro de aquel sue\u00f1o que compart\u00edamos todos. Si una persona dirige los anhelos de la mayor\u00eda, nuestro destino va a estar condicionado por el capricho humano. Era un error seguir pensando en base a esos ideales que se esfumaban tan pronto como abr\u00edamos los ojos.<br \/>\nUn par de d\u00edas despu\u00e9s trat\u00e9 de llamar a Augusto para dedicarle personalmente el premio. Al principio pens\u00e9 en alg\u00fan viaje o en alg\u00fan proyecto narrativo, el cual sabr\u00eda de antemano que supondr\u00eda d\u00edas de encierro en su estudio sin contacto con nadie. Pero despu\u00e9s de algunas semanas, la falta de respuesta la entend\u00ed como negativa. Un mes despu\u00e9s, me lleg\u00f3 una carta. Era \u00e9l. Solo escribi\u00f3 una frase que era como una mezcla de varias citas, imaginada solo por alguien con un ingenio como el de \u00e9l:<br \/>\n\u201cTu paciencia est\u00e1 tan helada como los c\u00e1lculos burgueses expresados en pesos y en personas\u201d.<br \/>\nDespu\u00e9s de ese d\u00eda, jam\u00e1s hemos vuelto a hablar.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nYa pasado el dolor de espalda, tom\u00f3 un peri\u00f3dico de la gran monta\u00f1a. Lo abri\u00f3 al azar. La noticia lo hizo enderezarse bruscamente. Por fin uno del grupo lo hab\u00eda ganado. Y era precisamente el mejor de todos. Dijo entre dientes: -ya te lo deb\u00edan-.<br \/>\nNunca hab\u00eda conocido a alguien con esa capacidad de trabajo, nunca alguien con esa man\u00eda por conocerlo todo. Jam\u00e1s aprendi\u00f3 tanto de alguien a quien ense\u00f1aba. Como aquella tarde, saliendo del caf\u00e9. Caminaron horas. En una banca con vista al r\u00edo que atraviesa la ciudad, le dijo, tras un largo rato de silencio: \u2013Despu\u00e9s de todo, Cervantes batall\u00f3 mil p\u00e1ginas para matar a Don Quijote-.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n\u2026\u201dganar una guerra o un premio es la daga que m\u00e1s disfruta nuestro enemigo, el tiempo, para hacernos creer que las cosas ser\u00e1n escritas con letras de hierro por nuestra sociedad. Mi maestro me ense\u00f1\u00f3 que la historia vuelve por lo que le corresponde, mientras nosotros nos aferramos a nuestros grandes muros hechos de arena, como lo hac\u00eda ingenuamente nuestro querido Alonso Quijano. Despu\u00e9s de todo, a lo largo la historia, ya hab\u00edan dialogado, debatido, convertido, conquistado, comprado nuestros hermanos. Al final, la historia les reclama ese parte de la raz\u00f3n que ten\u00edan cada uno\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I &nbsp; Entre la pesadez del cuerpo y la ligereza del sue\u00f1o, un olor a humedad tra\u00eddo a lentos pasos a la rec\u00e1mara desde el balc\u00f3n, me record\u00f3 que hac\u00eda ya unos d\u00edas que me esforzaba por acostumbrarme al clima de esta ciudad. 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