26- Extrajera en la niebla. Por «Un testigo fugaz y disfrazado»

Así voy convocada, sin remedio,
hasta alcanzar mi sombra de extranjera en la niebla.
“Repetición del sueño”
Olga Orozco
¿Qué padre de vosotros si su hijo le pide pan, le dará una piedra?
San Lucas 11.11

 

No me has dado ninguna señal o al menos me has privado de discernimiento.
La bienaventurada que “encuentra todos los días cartas de Dios en la calle” no soy yo.
Toda la vida no has sido más que elucubraciones, mi deseo obstinado de que seas.

La bienaventurada que “encuentra todos los días cartas de Dios en la calle” no soy yo.Toda la vida no has sido más que elucubraciones, mi deseo obstinado de que seas.  

He cascado mis dientes, hecho trizas mis entrañas,
contra toda evidencia me he dicho que es pan esto que sangra mis encías.
Día a día, hora a hora, he roído las piedras que me arrojas
y procurando amarte he puesto mi corazón en el altar del sacrificio.

En las horas de desarraigo he vuelto todo puñal contra mí
y mi ignorancia la he usado a tu favor.

Sin acusarte nunca de sordera he gritado hasta quedar afónica
y una vez más, solícita, me he dicho que soy yo quien no escucha.

Inaudible es para Ti mi voz, jerigonza de un alma en duermevela
golpeando a la puerta cerrada de tu Casa.

Cautelosa ya hacia el final, con los nudillos rotos
he aprendido a no pedirte nada
no sea que ignorando el cómo hacerlo
sea aún más dura la piedra que me arrojas.

Te he pedido creer y he comprobado que eliges minucioso a tus amantes.

Ahora viene la muerte y estoy sola, y ni siquiera en ella habrá reposo.
Apenas una tregua entre dos sueños
una tregua todavía peor
en la que más valdría estar viva.

Me has dado a apacentar un rebaño de lobos.
El truhán tiene más paz que yo.

¿De qué promesa hablas?
¿Con cuál reposo engañas?

Te he buscado en el envés de los espejos
en donde sólo hallé las huellas de mí misma.

Crucificada de la duda a la duda
sin comprender jamás cómo fue que pedí abandonar la nada
me he levantado al fin contra Ti.
Soy yo quien pide cuentas.

En el intervalo entre dos olvidos me detendré un instante a preguntarte
y me condenará tu celo por hacerlo, mi osadía será usada en mi contra.
Estoy cansada de seguir tu juego.
No has dado otra respuesta que mis dudas
ni más consuelo que el absurdo donde no importa, al fin, a qué jugamos
siempre pierdo.

Toda la vida me has mirado de soslayo.
¿Qué crimen cometí, qué blasfemias dije?
¿Seré acaso peor que el centurión
aquél pobre infeliz que traspasó de lanza Su costado?
¿Qué la higuera sin frutos?
¿Qué el árbol que se prestó a Madero?

Por todo esto que digo ¿me borrará tu diestra con el dorso?
¿Me negarás para siempre reposo?
¡Acaso sea ya demasiada piedad que me devuelvas a la nada!

Has querido que esté aquí donde nada comprendo
entre jirones de niebla
tanteando el espacio infinito de tu ausencia
amurallada al dolor desde el primer vagido
tan huérfana como si hubiera nacido de mí misma.

Entonces ya no tomo la piedra por pan
ni clamo que me permitas amarte
ni me empeño en congraciarme contigo
ni tengo otra cosa que este miedo, este vacío
la aceptación amarga de saber que no era para mí tu puerta
y sin saber siquiera por qué la puerta, por qué yo.

Supremo absurdo de haberme dado apenas la conciencia
de que tu Reino no es para mí.

4 comentarios

  1. Hay una sugerencia de Luz Fugaz para dar respuesta a las votaciones masivas que se están produciendo en algunos poemas, de amigos y demás y que no se basan en la calidad del poema. La idea es que entre todos los que aquí hemos insertado poemas nos leamos, nos votemos y nos comentemos. Quizas de esta manera podamos contrarrestar semejante atropello al buen gusto y a la calidad poética.
    Después pasaré a comentarte y a votarte.
    Mi poema es el 195 GUERRA, y recibiría cualquier crítica (en el sentido que sea) con agradecimiento.
    Un saludo

  2. Tal vez tu reino no sea parte del tiempo.
    Sin el tiempo, esa invención de Satanás, el mundo perdería la angustia de la espera y el consuelo de la esperanza. A. Machado.
    Visítame soy el #22.

  3. Canto de desesperanza. Quien pone su vida en manos ajenas, aunque sean divinas, y no encuentra recompensa tan sólo percibe el vacío.
    Quien nada espera nada pierde.
    Es intensa tu reflexión sobre tus creencias y tu acto de apostasía. Pero lo encuentro más prosa que poesía. Aunque escribes maravillosamente bien.
    Te voto con un 3 y te deseo suerte en el concurso.

  4. Enhorabuena por tu selección como finalista.

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