Niño de mis sueños,
señor de mi magia,
prendida en tus ojos
me quedé hasta el alba.
Pregonando al viento
con mil cien palabras
que eres mi dueño
y eres mi nostalgia.
Con cada latido,
niño de mi magia,
con cada latido
sueña mi esperanza.
Te deja pequeña,
pequeñita y blanca
su esencia más pura,
su más pura manta.
Niño de mi vida,
señor de mi magia…
Quisiste un regalo,
te regalo el alma.
Y si es necesario
besarte la cara
mil cien besos nuevos
antes que palabras.
Niño mi querido
de radiantes canas.
Te beso las manos
si es que te hace falta.
Niño eres mi espejo,
mi imagen más alta.
Yo, niña de luces…
Niña enamorada.