Oscurece,
el tiempo se hace más frío.
Llueve.
Los ruidos de la noche te penetran.
El gotear de las gotas
que caen de las hojas
te despiertan.
El ruido de cada segundo
en el reloj, moribundo,
despierta al nervio de la soledad.
Llueve.
Escapa la ciudad de su ambiente
y vuelve a respirar.
Llueve.