Mientras mi corazón moría de angustia, tus manos trabajaban,
Cuando la esperanza era poca, estaban ahí, buscando, intentando salvar la
vida,
Recuperarla.
En los momentos terribles, tus manos ayudaron, consolaron.
Cuando la vida pendía de un hilo invisible y débil..
Ellas, tus benditas manos, actuaron prestamente, y no fueron dos,
fueron muchísimos pares que en una sinfonia desconocida para mi,
tocaron la música de la vida.
La vida de mí padre que se escapaba ,
complicándose en miles de nombres que no entendia…
Pero allí estaban ellas, las que pusiste sobre su alma para salvar su cuerpo…
Las que se extendieron con amor y fueron carne en todos esos médicos y
enfermeras que lo atendieron y cuidaron.
Tus manos se volvieron humanas, multiplicando su luz en cada uno de ellos,
devolviéndome la paz, la alegría, la tranquilidad.
Sentí que esas lagrimas se convirtieron en agua fresca que caía del cielo
como una bendición, tu bendición, demostrándome que estabas ahí,
movilizando con tu amor ,las manos de todos los que lucharon por esa vida.
, la de tu hijo, mi padre, que gracias a vos sigue aqui , a mi lado,
como muestra sonriente de tu fuerza eterna….