Las palabras dejan un hueco en el vacío,
y tu lames mi sonrisa como si con ello pudieras levantarla.
Pero hoy es Domingo y el gato de los minutos se peina en mi llanto.
Deja, deja que las flores caigan entre mis piernas,
como si no supiera lo que está pasando…
que se rompa el tiempo y se desgasten las miradas,
que me ahorque con la funda de la luna.
Cuando los grilletes de los labios gritan
gira el universo en los vestidos,
y las lágrimas ya no caen mas que los Miércoles.
Entre tú y yo: Mil y un abismos.
Pasa, pasa entre la gente.
Vislumbra tu lado más oscuro en cada rincón del alma.
Ve despacio, deja que tu conciencia se vista de nostalgia y de pecado.
Ensúciate, pero no dejes que mire.
Aléjate, pero tenme de la mano.
Hoy es Domingo y quiero que tu espalda se cubra de oro,
se cubra de naranjo.
Tengo machacadas las manos de silencio
y los ojos cerrados por los pájaros,
y un cigarro metido en el cajón más triste.
¿ Qué tienes tú aparte de lo mío
desde que eres un cuerpo separado?
¿ Qué tengo yo, más que triste olvido,
más que triste luna, más que tristes manos?
Métete entre mis piernas como si el océano te ahogase con sus aguas,
pero no me dejes ver,
no dejes que descubra los mil clavos.
Mátame de silencio, de mentiras,
masacra mi cuerpo devastado.
Ofréceme cual sacrificio inca:
aplasta mi corazón entre tus manos.
Pero no dejes que escuche algún sonido,
el de los niños muertos,
el del Ciprés helado.
Convierte las nubes en silencio,
y deja que el silencio me haga daño.