43-El hijo de los mil poemas. Por Escritor de cuadernos
El hijo de los mil poemas murió naciendo.
El hijo de los mil poemas murió naciendo.
Me habló una tarde, cuando el sol se ponía.
Oscurece, el tiempo se hace más frío.
El polvo de tu andar me ha recubierto, marcado para siempre me has dejado, y allí donde tus huellas han parado, allá es donde comienza mi lamento.
Entre el dolor que me reside encuentro sólo arenas que he ido derramando sobre papeles de agua y para nadie.
Serví el almuerzo en la sublime circunferencia de tu ombligo.
Danzante y moribunda, En pena.
Piensas que estoy solo y no estoy solo si en ti pienso, y no dejo de pensar en ti ni cuando estoy solo ni cuando te tengo.
Golondrinas sin penas en las alas anunciando los tiempos del diluvio. Inminente oleaje, podredumbre. Caudaloso trofeo del genoma.
Escribo para que sepas que jamás te deje de escribir y aunque fueron mías las últimas cartas desiertas jamás te deje escribir