126- Tránsito. Por Yali

TRÁNSITO

 

Tañe la campana triste

con palidez de ausencia.

El brumoso Estigia asoma a los ojos

y en la lúgubre orilla, yace Caronte,

el ceñudo, el sórdido mensajero,

con ojos que arden como fuego,

con larga barba, enmarañada y sucia.

Aquel barquero de Hades,

aquel que guía las sombras errantes

a la otra orilla.

La sima  acuna el torrente

que con despojos su nave surca

y a lo lejos se oye

la triste melodía de una lira,

afinada por la muerte.

 

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