ECCE HOMO
Mana de la tierra
Semilla de coros repleta
Raíz desventurada
Fruto de sombras abierta
Mano y pies que sangran
Nicho de crueles vestiduras
Y su pensamiento es un laberinto que arde
Su Verbo es una daga
Es la mortaja de un amante
Un desierto que se consume a diario
Brotan de sus ecos
Torres que al cielo rasgan
Nacen de sus miembros
Venas que bullen de pena
Crías desvergonzadas
Hediondas promesas
Locos y Templos con oro bruñido
Jardines deliciosos y la estulticia
Ciudad del Sol sin sol
Noche sin luna ni estrellas
Plazas con barrigas hambrientas
Andrajos extienden sus dedos
Cantan, bailan y se entregan
Por un turbio óbolo
La mampostería y la balaustrada
Se hinchan con plata
Y las purpuras arcadas de vino
¡El monarca nace ciego!
El súbdito es oreja
Y voz lastimera… A medias.
II
¡Arden, bullen las guerras y la lepra!
Se desplazan los ídolos
Duermen en las cavernas
Nacen heridos o han dejado de nacer
Y una sombra de los abismos
Derrama su crepuscular sentencia:
“He aquí el hombre, repleto en llagas
Hambriento de su sed y cansado de llorar
¡He aquí el esqueleto y el corazón!
Que nazcan extraños mártires
Que muera un filósofo envenenado
¿Locura? Ultima expiación…

