El temblor del campanario
cabemos dentro de una línea de calendario
encarcelados como perros en la perrera
aprisionados como peces en un acuario
como un canario abarrotado por la madera
dime tú ángel descendido desde el infierno
dime con esos ojos y sus rayas de flores
qué escuchas en la lánguida canción de este invierno
de nuestro calendario efímero de estertores
olvidaré el ayer de nuestro gris calendario
de aquellos días pálidos que ya dejo atrás
las sombras monstruosas que trepan del pasado
son ecos indomables de un callado huracán
a mis espaldas dejo el llanto del campanario
aquel que hacía incluso a los temblores temblar
y vuelvo a que me acune la tierra entre sus brazos
allá donde los hombres se esconden a llorar
vive cien veces un recuerdo en nuestra memoria
y muere solo una por cada centenar
como se erige con mil ladrillos una historia
que un solo terremoto puede despedazar
recordar un olvido es abrazar a la muerte
morir en tus brazos, un recuerdo que olvidar
ahoga tu llorar en mi verte y no quererte
yo ya ahogué mi querer de tanto verte y llorar

