Autoayuda
El hombre de la tele no se calla.
En la portada del libro, una montaña
y un sendero por todos transitable
hasta la cima,
que invitan a leerlo,
a tomar de la mesa el bestseller,
abominación amarilla de mil páginas.
Pero ya me aprendí cada palabra.
Alcanza tus metas.
Supera tus miedos.
Y el inefable Sé tú mismo,
pero la mejor versión de ti mismo.
La tarde cae. Mientras tanto,
yo apago el televisor,
busco la comodidad de mi cuarto
(a la mierda el éxito y ser productivo)
Debajo de las novelas, de antologías,
de colecciones de poemas
que solo yo puedo leer sin un bostezo,
se ahogan las páginas del bestseller,
la montaña y el sendero.
El cuaderno en mis rodillas.
El lápiz entre mis dedos.
Busco algo más allá de la ventana,
en las calles lavadas por la lluvia
que siguen oliendo a despedidas.

