No basta
Hoy no basta con querer,
no basta con la sorpresa,
ni basta con la certeza
que el mañana empezó ayer.
Es tan fácil sostener:
ideologías, doctrinas
y olvidar cuando caminas
que, a pleno golpe y porrazo,
fabricamos el ocaso
a base de anfetaminas.
Hoy el verbo naufragar,
está de moda en el mundo,
y un sofisma, cruel, profundo,
emerge como al azar.
No basta con amputar
el dogma del consumismo
cuando es el egocentrismo
quien nos lleva de la mano.
No basta con ser humano
cuando el diablo eres tú mismo.
No basta escribir en verso
del amor, la suerte, el mar;
dispuestos a procurar
torturas al universo.
No basta si, en el anverso
de mi ataúd, un suspiro
alcanza para el retiro
de mi pluma, mis poemas.
No basta escribir de temas
profundos, mientras expiro
— de manera inadmisible—
recibiendo picotazos
de aquellos que son escasos
del alma. Qué incomprensible
resulta
— más que imposible—
hablar de amor y virtudes,
si en todas las latitudes
la infamia es un privilegio.
No basta que un sortilegio
borre mis vicisitudes.
Si aún, engaño y perfidia
vagan juntos de la mano:
¿qué importa si un cirujano,
implanta además la insidia?
La gangrena de la envidia
nos corroe desde dentro
convirtiendo el odio en centro
y blanco de la obsesión.
Quizás baste un corazón
que nos bese desde adentro.
El llanto, las maldiciones,
la espada, el horror y el morbo,
son gérmenes del estorbo
del hombre y sus falsos dones.
Tal influjo de pasiones,
ancladas en la apatía,
enlutan la geografía
y la historia universal.
Quizás baste ser mortal
y morir de poesía.


Quizás baste escribir bien,
que aunque haya quien no lo aprecie
y la ortodoxia desprecie,
a mi me ha sabido a miel.
¡Suerte, Muntu!