Alzheimer
Es cierto
lo dices y lo sé
pero me olvido.
Tengo dificultad para vestirme,
¿esta es mi blusa?
Vas a tener que repetir,
me gusta mucho
que me hables,
amo tu voz,
el movimiento de tus labios,
los hoyitos en tu cara.
Sé que a veces
no sé quién eres.
No olvides que te amo
aunque es probable
que lo olvide.
¿Qué día es hoy?
Me equivoco
al guardar las cosas en casa.
¿Esta es mi casa?
Me encantan tus caricias
la suavidad de tus manos,
que me toques el cabello
y lo peines.
Tolérame.
Tolérame un poco más.
Si me llevas al vestidor
en un instante
te diré
la ocasión en que usé
cada vestido.
Incluso quiero tocar
el que me regaló papá.
Te lo juro.
No olvides que te amo…


Precioso poema de amor en el filo sutil del dolor por la pérdida de la memoria . Hay delicadeza y ternura en el tratamiento y una acertada elección de la primera persona que le da aún más fuera emocional. La ligereza del verso corto le imprime un plus de afectividad y cercanía.
Enhorabuena, Peky..
Excelente. Otro ejemplo más de la poesía y su belleza al servicio del dolor. O, lo que es lo mismo, la extraña capacidad que tenemos los poetas de convertir el dolor en poesía. En belleza.
Gracias por el poema. Te he dado el mayor de mis votos. Y miles de abrazos.
Un gran poema, sin duda. De expresión clara y sentido profundo.
Nos hacen falta más poemas como este, que nos toquen, y nos pongan en contacto con la realidad.
El tema esta tratado con precisión y delicadeza, y además esta bien escrito.
Peky, te deseo suerte.
Un tema muy sensible. Suerte 🙂